TÚNEZ | Robocop, ante la carrera por el poder

Kaïs Said, tras conocer los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales tunecinas, el 13 de octubre de 2019. Foto: Zoubeir Souissi / Reuters (recuperada de France 24).

Kaïs Said, tras conocer los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales tunecinas, el 13 de octubre de 2019. Foto: Zoubeir Souissi / Reuters (recuperada de France 24).

«Nos hemos burlado de su aspecto austero, su monótona forma de expresarse y sus rígidas facciones que le han valido el no demasiado halagador apodo de Robocop; nos hemos reído de su falta de carisma, describiéndolo como un ovni que no tenía nada que hacer en política. Sin embargo, ha sido él, el mismo al que consideraron como una anomalía entre los 26 candidatos que se presentaron a la primera vuelta en las elecciones presidenciales tunecinas, quien aterrizará el próximo 23 de octubre en el palacio de Cartago para la toma de posesión».

Así lo informábamos en nuestro editorial el día después de su victoria en la segunda vuelta de las presidenciales tunecinas: Kaïs Saïed, con el 72,71% de los votos, derrotaba a su adversario Nabil Karoui.

Ya está hecho. El proceso electoral, plagado de sorpresas, intrigas y giros inesperados, finalmente se desarrolló dentro de los plazos establecidos. De hecho, la ceremonia de la toma de posesión tuvo lugar exactamente noventa días después del fallecimiento del presidente Béji Caïd Essebsi, tal y como establece la Constitución tunecina.

Ante un público formado por expresidentes, nuevos representantes electos y diplomáticos, el nuevo candidato se mostró cautivado por el cambio político del que él mismo es artífice: «Se trata de una verdadera revolución», exclamó. Acto seguido, declaró que se trata de «un momento histórico que acaba de dar un giro en el transcurso de la historia del pueblo. No hay duda de que el mundo empezará a estudiar el modelo tunecino en los centros de investigación y revisará las ideas allí asentadas desde hace siglos».

Saïed se ha comprometido a luchar contra el terrorismo y la corrupción, así como a reforzar más aún la libertad, la dignidad y la justicia social. Elegido por más del 70 % de los votantes, no ha caído en la embriaguez del plebiscito que le ha llevado hasta el palacio de Cartago y ha reconocido que no puede permitirse no estar a la altura de las expectativas depositadas sobre él. Se trata de todo un desafío: ni su simplicidad, su modestia y, menos todavía, su inclinación islámico-conservadora bastarán para superarlo.

Así pues, Saïed, en el que alrededor del 90 % de la juventud tunecina ha confiado, tendrá que llevar a cabo la ardua tarea de promover el pleno empleo en un país en el que el paro ha afectado fuertemente a los jóvenes con estudios. Esta misión conllevará un esfuerzo tan titánico como el de reavivar el turismo, uno de los pilares de la economía del país de Habib Bourguiba, que ha disminuido drásticamente como consecuencia del terrorismo. Además, su promesa de luchar contra la corrupción e instaurar una «gobernanza inversa» (gouvernance inversée) por parte de asambleas locales no parece especialmente sencilla.

Sin embargo, ahora que Saïed ha vencido, comienza lo más difícil para él, un islámico-conservador que, durante toda la campaña, tan solo demostró su voluntad de hacer política de una forma diferente. De hecho, a lo largo de la campaña, recorrió puerta por puerta reiterando que no tenía un proyecto de sociedad para su país. Todo lo que sabemos es que Saïed está a favor de la pena de muerte y en contra de la igualdad en la herencia entre hombres y mujeres, a pesar de haberse comprometido a no dar un paso atrás en lo que respecta a la libertad y los derechos de las mujeres.

No obstante, por ahora le hace falta una mayoría parlamentaria para gobernar, algo que no parece fácil de conseguir en vista de la división de la próxima Asamblea Nacional: de los 217 escaños, Ennahda (Partido del Renacimiento) se encuentra en primera posición con tan solo 52; le sigue Qalb Tounes (Corazón de Túnez), el partido de Nabil Karoui, con 38; mientras que Courant démocrate (Corriente democrática) reúne 22. El resto se reparte entre más de una quincena de listas y, entre ellas, las listas independientes suman 12 escaños.

Como puede verse, ha sido Robocop quien ha llegado al poder con una clara determinación y ambición para su país, a pesar de los importantes obstáculos que existen. Sin embargo, a la hora de hacer un balance sobre su mandato, resulta evidente que Saïed no podrá beneficiarse de atenuantes si no cumple sus promesas. Y es consciente de ello.

 

Fuente: Alain Saint Robespierre (23 de octubre de 2019). 
"Tunisie : « Robocop » à l'épreuve du pouvoir", 
en L’Observateur Paalga.

Traducido por María Iglesias Isidro para Umoya.
Esta entrada fue publicada en Información, Magreb, Por región, Por temática, Todas las noticias y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.