Zona de libre intercambio continental africana: ¿Qué tipo de panafricanismo? (Parte 2 de 3)

Entusiasmo, ausencia de pilares y transnacionales

El entusiasmo mediático que siguió a la firma en marzo de 2018, en Kigali, del Acuerdo de la ZLECAf por parte de 44 Estados de la UA (seguidos de otras cinco firmas durante una cumbre en julio) estuvo, sin embargo, precedido de ciertas críticas. Bien es cierto que estas críticas fueron minoritarias en un contexto político, mediático e intelectual en el que se manifiesta, quizá más que en otras partes, la hegemonía del discurso económico capitalista, es decir neoliberal – no hace falta más que realizar una búsqueda en internet de la expresión “zona de libre intercambio continental”, o leer la prensa económica panafricana donde el procapitalismo es bastante evidente. De este modo, una vez realizada la verificación en este sentido, se constata que, debido a las particularidades de la inserción de África en la civilización capitalista mundial, en caso de la entrada en vigor de este acuerdo, las consecuencias provocadas por la ola de libre intercambio en curso podrían ser nefastas – no hay duda de que un buen acuerdo de libre intercambio (capitalista) beneficioso para las clases populares, es imposible.

A pesar de haber sido retrasada en varios meses la fecha de entrega fijada para fin de 2017, se ha comprobado la precipitación con la cual el texto ha sido elaborado, negociado y depositado para su firma. Esto se explica por un cierto mimetismo, cuyo resultado ha recibido las calificaciones, nada exageradas, de «error » [2], y «locura » [3]. Las incoherencias ya reveladas por ciertas organizaciones de la sociedad civil favorables al proceso, no fueron corregidas [4]. Esto se ilustra, por ejemplo, en el hecho de haber mencionado en el Preámbulo que « Las Zonas de libre intercambio de las comunidades económicas regionales (CER) sirven de pilares para la creación de la Zona de libre intercambio continental africana », cuando, en realidad, esos supuestos pilares son inexistentes: ninguna CER puede ser considerada en el momento actual como una zona de libre intercambio. La opinión compartida por los especialistas es que la Comunidad Africana del Este (Burundi, Kenia, Uganda, Ruanda, Tanzania) es la más avanzada en este proceso, al haber instaurado una tarifa exterior común para la libre circulación de mercancías. Sin embargo, esta CER no es más que un principio del proceso de constitución de un mercado regional común. Por otro lado, existe el proceso del Área de Libre Mercado Tripartita, que agrupa tres CER (El Mercado Común para el Este y el Sudeste Africano – COMESA, por sus siglas en inglés –, La Comunidad del África Este – EAC, por sus siglas en inglés –, La Comunidad de Desarrollo del Sudeste Africano – SADC, por sus siglas en inglés), es decir 27 Estados africanos, desde el océano Índico hasta la rivera meridional del mar Mediterráneo. Firmado en 2015 por 22 Estados y estimado en su origen para entrar en vigor en 2017, el acuerdo había sido tan solo ratificado por 4 (sic.) de los 14 Estados necesarios en agosto de 2018. Las excepciones son Botswana, Eritrea, Tanzania y Zambia que han, todos ellos, rubricado la ZLECAf. Parece como si, en lugar de servir a la ZLECAf, los CER buscasen lo contrario, es decir, servirse de la ZLECAf como pilar en beneficio de ellas en caso de que la ZLECAf activase. La situación actual augura la imposibilidad de que los Estados superen el estado actual de firma del acuerdo.

Recordemos que si no existen ZLE regionales, es debido a que no existen demasiadas economías dinámicas y diversificadas propiamente dichas – de un punto de vista de desarrollo capitalista –, productoras de mercancías llamadas a circular libremente desde Port-Louis hasta Túnez. En realidad, el crecimiento del PIB medio de los diez últimos años se debe principalmente a las materias primas destinadas a la exportación para su transformación fuera de África.  Estas transacciones suponen también entre el 12  y el 15 % del comercio intra-africano [5]. Dicho de otro modo, desde el punto de vista capitalista compartido por todos los Estados africanos, las economías nacionales productoras de una diversidad de mercancías habrían favorecido la existencia de ZLE regionales en el seno de las cuales, gracias a “una política de redistribución significativa” (J. Berthelot), los desequilibrios y las desigualdades habrían disminuido. Por ejemplo, entre el África del Sur –  que representa el 61 % del PIB de los 15 miembros de la SADC – y sus socios comunitarios como Botswana (2 % del PIB) o Namibia (1,8 % del PIB), sin tomar en cuenta los países denominados como menos avanzados (PMA), que son Lesoto (donde el 52,8 % de la población vive en la extrema pobreza) y Malawi (59 % de la pob.) ; o entre Nigeria, con el 75 % del PIB de los 15 miembros de la CEDEAO,  y otros países como Costa de Marfil, donde el PIB es del 6 % (con 22 % de la pob. viviendo en la extrema pobreza), Cabo-Verde (20 % de la pob.), Guinea-Bissau (58 % de la pob.) y Gambia (12 % de la pob.), que son los países que forman el pelotón de cola de esta CER. Esta política de solidaridad que exigiría la supresión total de fronteras en el seno de las CER, reduciendo las recetas aduaneras intra-africanas de los Estados, ya de por sí muy debilitadas, lo cual no puede más que agravar la situación con la extensión precipitada de la fórmula a toda el África. Sobre todo para los Estados de los PMA, de los cuales África posee el mayor contingente mundial. Regions Refocus y Third World Network Africa, estimaron en 2016 que “A modo de ejemplo, la liberación de las tarifas entre dos países vecinos como Nigeria y Níger sería más beneficiosa para Nigeria (que es la primera economía africana) que para Níger, que tiene una baja capacidad de producción relativa e infraestructuras limitadas, etc.” [6]. Nada ha sido previsto en este sentido, a modo de « solidaridad », por la Unión Europea, en la cual se inspira la Unión Africana (ni en cuanto a la organización ni, por tanto, en cuanto a los medios) : “más de un tercio [del presupuesto de la UE] ha sido destinado a Fondos estructurales y a Fondos de cohesión, lo que ha llamado la atención y facilitado enormemente la inclusión de Estados miembros de Europa menos desarrollados hasta llegar a 15 miembros, e incluso la inclusión de 13 Estados miembros de Europa del Este desde 2004”. Según J. Berthelot, esto se explica por el hecho de que el comercio intra-europeo representa « dos tercios de su comercio total » [7] – sin que, sin embargo, desaparezcan las desigualdades entre las economías de la UE, reflejadas en términos de clases sociales. Desde hace algunos años, la tendencia es incluso a un aumento de las desigualdades en el seno de la UE [8].

Por otro lado, al contar con una libertad de circulación de mercancías igual, las transnacionales de origen extra-africano – algunas de las cuales están ya activas en África y dominan la llamada economía africana – más que exportar hacia el África las mercancías producidas en Europa, las cuales serían sometidas a tarifas aduaneras, se instalarían, más bien,  en países africanos para producir progresivamente para el mercado africano el 90% de los productos liberados en primer término – el 10 % restante (los productos denominados “sensibles”), serán liberados más adelante. La ZLECAf, organizando la sacrosanta competitividad de las economías africanas, pretende llamar la atención de más inversores extranjeros (extra-africanos), los cuales han estado a la baja entre 2014 y 2016. Esto explica la reticencia a firmar el mencionado acuerdo por parte de algunos Estados que cuentan con dirigentes que no poseen en manera alguna la fibra anticapitalista. Mucho más si se tiene en cuenta que no ha sido establecido el protocolo sobre las Reglas de origen, que fijan los criterios según los cuales las mercancías serán consideradas originarias de la ZLECAf.

“Traición” para Nigeria y “nacionalismo” económico-social

Este es el estado de las cosas para Nigeria, que ha sido prácticamente acusada de delito, tanto por parte de entidades nacionales como extra-nacionales. Por ejemplo, el Nigeria Trade Experts Forum (Foro de expertos en mercado de Nigeria) ha recordado no solo que la ZLECAf se originó a partir del Plan d’Action (Plan de acción) de Lagos y del Traité d’Abuja (Tratado de Abuja), sino también que fue Nigeria, primera economía de África, la que ocupó la Presidencia del Foro de Negociación de la ZLECAf [9]. Por su parte, un profesor africano (no nigeriano) en Sciences Po (París) se ha referido al jefe de Estado nigeriano, Muhammadu Buhari, como el “pobre hermano mayor”, del «gigante [económico] de África y de su tenebroso presidente [que] no parece listo a asumir compromisos de negocios al interior, escudándose en el falaz pretexto de darse tiempo para la reflexión y para continuar el periodo de consulta” [10]. Reacciones probablemente emocionales, pero que manifiestan una cierta adhesión al neoliberalismo. Sin haberlo deseado quizá, este intelectual, considerándose sin duda panafricano, se manifiesta condescendiente con el libre-intercambio neoliberal y contrario a ciertos procedimientos democráticos, como por ejemplo la consulta de entidades civiles por parte del Estado respecto a una decisión con impacto muy diferente en toda la sociedad.

La no competitividad de las pequeñas y medianas empresas nigerianas frente a las transnacionales será un factor que provocará inevitablemente la bancarrota de las empresas, con la consecuente pérdida de empleos y el aumento del paro.

Las fuerzas económicas y sociales (las consultadas o las que apoyan la actitud del Estado nigeriano son, entre otras, l’Association des manufacturiers du Nigeria (MAN) y la National Association of Nigerian Traders (NANTS). En concreto, la MAN, teme que en una zona de libre intercambio, donde las empresas nigerianas sean interpeladas a entrar en concurrencia con las transnacionales de origen extra-africano instaladas en otros países, principalmente en los países vecinos, en un contexto de libre circulación – 90 % de los productos y solamente un 10 % protegidos temporalmente – las mercancías y los servicios extranjeros serán más baratos en el mercado nigeriano que aquéllos producidos directamente por los propios nigerianos.as. Tras la estela de Marruecos [11] y de Ruanda [12], ciertos países africanos, se constituyen en plataformas para las transnacionales de origen extranjero (europeas o asiáticas) que se interesan por el mercado africano supuestamente prometedor. Mientras que, a pesar del éxito de ciertas empresas de la primera economía africana en materia de PIB, el sector de la manufactura ha sufrido un descenso debido al extractivismo petrolero : « There are three leading economies in Africa namely Nigeria which is worth some $406 billion, Egypt $332.3 billion and South Africa $294.1billion. However, in terms of manufacturing value added, South Africa at 25 per cent is the highest, followed by Egypt at 20 per cent and Nigeria with less than 5 per cent. Ghana is even more industrialized at 6 per cent manufacturing value added (MVA) [13] ».

Esta parte del capital nigeriano está embrujada por una intensificación de las bancarrotas que pueden derivarse de la competición. El sueño de industrialización por el capital privado nacional podría no ser realizado. La industrialización no está asegurada por la promesa de una “integración de las cadenas de valor” regionales, continentales y mundiales en las pequeñas y medianas empresas africanas, ver nigerianas, promesa realizada por la tecnocracia de la UA y de la CEA,  de la CNUCED – retransmitidas por el ministerio nigeriano de la Industria, el Comercio y la Inversión antes de la publicación del giro total de su jefe de Estado  –, y del club de las transnacionales africanas AfroChampions. La presidencia de este club por parte del nigeriano Aliko Dangoté (teniendo como co-presidente al defensor neoliberal del Renacimiento Africano, el ex-presidente sud-africano Thabo Mbeki), activista evidente de la ZLECAf, manifiesta la existencia de una divergencia de intereses en el seno del capitalismo nigeriano, ver africano. Divergencia y concurrencia que son la norma en el seno de los capitalismos nacionales. Al igual que la africanidad de estas transnacionales no implica una moralidad diferente de aquélla moralidad cínica de las transnacionales de otros lugares, así sean nacionales o continentales, mundiales en palabras de los “Africanos Globalizadores”.

El temor expresado por la MAN, la NANTS y otros es lógicamente compartido por los sindicatos de trabajadores.as, como el Nigerian Labour Congress, que ha pedido al jefe de Estado nigeriano no firmar la ZLECAf. La no competitividad de las pequeñas y medianas empresas nigerianas frente a las transnacionales será inevitablemente un factor de bancarrota de las empresas, de pérdidas de empleo y de aumento del paro. Lo que, además, permitirá flexibilizar el mercado de trabajo nigeriano. Según el president del NLC « 45% of the workforce in Nigeria operates as casual workers. 50% of the burden of casualization exists in the downstream oil and gas and banking sub sectors of the economy and some other work places. Casual workers in our workforce operate under very precarious conditions with near total denial of the benefits associated with permanent and decent work ». El libre intercambio o el neoliberalismo, al no tener por vocación la reducción de la exploración de la mano de obra, inducen a una parte importante de los patrones nigerianos a no admitir la presencia sindical en las empresas. Hay un riesgo grande de contar con trabajadores y trabajadoras pobres en estos países donde el número de personas viviendo en la extrema pobreza (86,9 millones sobre una población de 197 millones) es superior a la de la India (73 millones sobre aproximadamente mil 340 millones) (World Poverty Clock Report). Cabe señalar aquí que el cuidado extremo del presidente de la MAN por « el bienestar de más de 180 millones de nigerianos.as » [14] que verán perjudicadas sus vidas por la ZLECAf es, claramente, simple demagogia nacionalista y burguesa de un representante de la clase dominante de un país con una desigualdad social de las más llamativas de África, con un patronato nacional que pisotea sistemáticamente los derechos de aquellas y aquellos que producen las riquezas acumuladas en su bolsillo.

¿Hacía un dumping social y un aumento de la « afrofobia”?

La zona de libre intercambio es también la competencia entre los mercados de trabajo en lo que se refiere a las inversiones. Un mercado de trabajo considerado competitivo o atractivo por el costo de la mano de obra razonablemente bajo, así como por unas obligaciones patronales y unas protecciones sociales de los proletarios reducidas lo más posible. De este modo, los Estados que pretenden construir una África solidaria serán competitivos al mismo tiempo, a fin de tener mercados de trabajo más atractivos, a fin de ofrecer una flexibilidad laboral mejor que, por ejemplo, la ofertada por Etiopía a las empresas chinas, que han recurrido a la deslocalización en reacción al aumento de las reivindicaciones de aumento salarial en China [15] : ausencia de un salario mínimo nacional, jornadas de trabajo que recuerdan los inicios del s.XIX en Europa (hasta 14 horas/día, 7 días/7), etc. Hoy en día se trata de los proletarios de Etiopia contra los de China. Mañana podría ser la fuerza de trabajo somalí contra la de Etiopía, en caso de que sea considerada más competitiva.

La práctica del dumping social, nocivo para los trabajadores y trabajadoras, puede ser moneda corriente en la ZLECAf.

Esta movilidad del capital va casi con toda certeza, a coexistir con la libre circulación de la fuerza de trabajo africana (art. 14 del Protocolo relativo a la libre circulación de personas, al derecho de residencia y al derecho de permanencia, adoptado en enero de 2018), de un país a otro, de un mercado nacional de trabajo a otro, con prácticas parecidas a las que ya han existido, ver que existen todavía en la Unión Europea (fuente de inspiración de la Unión Africana), principalmente en lo que se refiere a los “trabajadores libres”. Una movilidad de la fuerza de trabajo que manifiesta bien las fuertes desigualdades entre las economías de la Unión Europea, así como entre sus proletarios [16].

Esta práctica del dumping social, nocivo para las trabajadoras y trabajadores corre el riesgo de ser moneda corriente en la ZLECAf, tal y como lo deja pensar el interés expresado por la UA y el club “AfroChampions” por la « libre circulación de los trabajadores », incluso si el artículo habla de «la ausencia de discriminación, conforme a las leyes del país ». No será algo nuevo a la vista, por ejemplo, del empleo tradicional de mano de obra infantil originaria de países vecinos en las grandes plantaciones de cacao del Oeste africano (cuyas exportaciones hacia las chocolaterías fuera de África está monopolizada por las transnacionales de origen extra-africano). Más que favorecer la solidaridad entre la fuerza de trabajo salariada local/autóctona y la originaria de otros lugares, el riesgo es el de multiplicar la explosión de la « afrofobia » al estilo sud-africano, como una puesta al día del chauvinismo popular cuyas manifestaciones fueron ya denunciadas por Frantz Fanon al inicio de las independencias nacionales. La firma de protocolos de libre circulación puede no venir seguido de efectos, dado el laxismo habitual de los Estados africanos hacia los compromisos nacionales e internacionales [17].

Contra la competencia entre trabajadoras y trabajadores y la sobreexplotación de la fuerza de trabajo extranjera, debería ser instaurada una uniformización panafricana de la legislación del trabajo. En paralelo, la nación más favorecida estipula, entre otras cosas, que « cada Estado-parte acuerda, desde su entrada en vigor, inmediatamente y sin condición, a los servicios y a los proveedores de servicios de todo otro Estado-parte un trato no menos favorable que aquel acordado a los servicios similares y a los proveedores de servicios similares de toda tercera parte » (art. 4 del Protocolo sobre el comercio de servicios). Esto supone la igualdad por encima de las diferencias de nacionalidad. Lo cual estaría en las antípodas de la dinámica capitalista neoliberal de la ZLECAf, cuyo principio viene bien expresado en este pasaje del preámbulo que habla de la creación de « un mercado único para las mercancías y los servicios favorecido por la circulación de las personas » – las personas estando al servicio de las mercancías y los servicios y no pudiendo, tristemente, distanciarse de ellas para encontrar dinero – en función del « desarrollo inclusivo », el « bienestar económico y social de la población africana ».

Jean Nanga (es militante del CADTM en África, colabora regularmente en la revista Inprecor)

Fuente: http://www.cadtm.org/Zone-de-libre-echange-continentale-africain-Quel-panafricanisme-Partie-2-sur-3 

Traducido para UMOYA por Adolfo Agundez-Rodriguez

[1] Union Africaine, Cinquante ans de succès (Unión Africana, cincuenta años de éxito) : la voix de l’Afrique de 1963 à 2013 (La voz de África de 1963 a 2013) (contrariamente a lo que pueda dejar entender el título, no se trata de un libro para hacer el recuento de medio siglo, sino más bien de una colección de discursos pronunciados durante la creación de la OUA y con ocasión de su cincuenta aniversario). Como en la novela de George Orwell, 1984, se afirma que “La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza ». La Unión Africana afirma en cierto sentido que el fracaso es el éxito.

[2] Ndongo Samba Sylla, « La Zone de Libre Échange Africaine est une erreur » (La Zona de Libre Intercambio Africana es un error », Maghreb Emergent, 17 febrero 2017, http://maghrebemergent.com/economie/69608-ndongo-samba-sylla-economiste-senegalais-la-zone-de-libre-echange-africaine-est-une-erreur- entrevista.html

[3] Jacques Berthelot, « La folie de la zone de libre-échange continentale africaine (ZLEC) » (La locura de la zona de libre intercambio africana), Sol. Alternatives agroécologiques et solidaires (Alternativas agroecológicas y solidarias), 25 junio de 2017, http://www.sol-asso.fr/analyses-politiques-agricoles-jacques-b/

[4] Regions Refocus et Third World Network Africa, « La Zone de Libre Echange Continentale (ZLEC). Le processus et l’essence politique. Notions de base » (La Zona de Libre Intercambio Continental, ZLEC. El proceso y la esencia política. Nociones de base), Abril 2016, http://www.twnafrica.org/french/.

[5] A propósito de la estimación realizada por la CEA del paso del comercio intra-africano a más del 50 % en 2022, 35 millones de dólares/año, en caso de la entrada en vigor de la ZLECAf en 2017, N. Samba Sylla precisa que estas cifras « han sido obtenidas partiendo de datos estadísticos solamente de 16 países africanos (los 38 restantes no fueron tomados en cuenta) y con datos sobre las estructuras tarifarias que remontan a 2004. Sin mencionar que el modelo econométrico que ha permitido generar esta cifra reposa sobre hipótesis bastante increíbles: liberalización total de los bienes y los servicios en cinco años, ausencia de paro en todos los países africanos… Estas cifras tienen el mérito de existir sin validez alguna » (« La Zona de libre-intercambio africana es un error»). A pesar de ello son tomadas por todos y todas los adeptos y adeptas a la ZLECAf, gobernantes africanos.as y periodistas.

[6] Region Focus y Third World Network, op. cit.

[7] J. Berthelot, « La folie de la Zone… ».

[8] Cf. par exemple, Centre for Opportunity and Equality, Understanding the socio-economic divide in Europe, OECD, 26 january 2017, http://oe.cd/cope-divide-europe-2017 ; Lucas Chancel (coordinador general), Rapport sur les inégalités mondiales 2018 (Informe sobre las desigualdades mundiales 2018). Synthèse, World Inequality lab, www.wid.world.

[9] Nwiabu Lebgorsi Nuka Esq, « Nigeria Trade Experts Forum Position On the African continental Free Trade Area (afcfta) Agreement », The Nigeria Voice, 28 marzo de 2018, https://www.thenigeriavoice.com.

[10] Francis Kpatindé, “Le Nigeria rate le jour du marché commun » , Le Monde, 25 marzo de 2018, https://www.lemonde.fr/afrique/article/2018/03/23/le-nigeria-rate-le-jour-du-marche-commun_5275640_3212.html. En este artículo crítico escrito en nombre del panafricanismo, podemos leer: “al elegir cabalgar en solitario, Nigeria fragiliza la UA y, sobre todo, la Cédéao, cuya fuerza de atracción, lo hemos visto con las recientes demandas de adhesión de Marruecos y de Tunicia, va mucho más allá de la franja occidental del continente. Privada del peso político, económico, demográfico y diplomático de Nigeria, el África occidental corre el riesgo de verse relegada a un segundo término en el seno de la UA frente al África boreal y a una África oriental que emergen más unidas y más sólidas del cónclave de Kigali”.  ¿A qué se refieren aquí cuando hablan de la unidad del África del Norte (« boreal ») donde la UMA es a menudo considerada como inexistente? Aparte de Nigeria, los demás Estados que no han firmado, ¿no pertenecen acaso al África oriental supuestamente emergente de manera “más unida y más sólida”?  Parece ser que este panafricanismo concibe también la integración en términos de competencia entre las sub-regiones africanas.

[11] Omar Aziki, « Maroc : tremplin pour les conquêtes néocoloniales de l’Afrique », 19 noviembre de 2017, http://www.cadtm.org/Maroc-tremplin-pour-les-conquetes.

[12] Lily Kuo, « Why is China investing so heavily in a Small landlocked African country with few natural resources », Quartz, 22 noviembre de 2016, https://qz.com/africa/827935/rwanda-is-a-landlocked-country-with-few-natural-resources-so-why-is-china-investing-so-heavily-in-it/. Cf. aussi Aboubacar Yacouba Barma, « Automobile : le premier véhicule Volkswagen “Made in Rwanda” est sorti d’usine », La Tribune, 28 junio de  2018, https://afrique.latribune.fr/entreprises/industrie/automobile/2018-06-28/automobile-le-premier-vehicule-volkswagen-made-in-rwanda-est-sorti-d-usine-783383.html (avec photo de Paul Kagame posant, avec d’autres, à côté du véhicule “Made in Rwanda”).

[13] Nigerian Labour Congress, « Address of NLC President at the 2018 May Day Celebration », https://www.nlcng.org/speeches-of-the-president/address-of-nlc-president-at-the-2018-may-day-celebration/. Cf. aussi, Chinedu Bosah, « ENL Dockworkers and Dangote Truck Officers Continue the Struggle for Compensation », Socialist Nigeria, 29 marzo de  2018, http://www.socialistnigeria.org/print.php?text=3586.

[14] Cité par Kayode Ogunwale, « Organised private sector maintains withdrawal from AfCFTA », Oracle News, 4 Julio de 2018, https://oraclenews.ng/organised-private-sector-maintains-withdrawal-from-afcfta/.

[15]Con ocasión del Foro de África en diciembre de 2017, celebrado en Charm el-Sheik (Egipto), se ha abordó la cuestión de la creación de 85 millones de empleos deslocalizados en África por parte de China, debido al aumento de las reivindicaciones salariales en China, cf., “China propone la creación de 85 millones de empleos en África”, Témoignages.re (La Réunion), 13 diciembre 2017, https://www.temoignages.re/international/monde/la-chine-propose-la-creation-de-85-millions-d-emplois-en-afrique,91798, y « Interview exclusive avec Helen Hai, CEO de ‘Made in Africa Initiative’ », Financial Afrik, 10 agosto de 2018, https://www.financialafrik.com/2018/08/10/interview-exclusive-avec-helen-hai-ceo-de-made-in-africa-initiative/. Por el momento no es más que una ínfima parte de las empresas chinas que pretenden deslocalizar empleos fuera de China.

[16] Bertrand Bissuel, « Travailleurs détachés : les chiffres s’emballent en France », Le Monde, 5 febrero 2018, https://www.lemonde.fr/economie/article/2018/02/05/travailleurs-detaches-les-chiffres-s-emballent-en-france_5251933_3234.html. El détachement también está presente en Francia, por ejemplo.

[17] Cf, por ejemplo, Ken Ukahoa (Secretariat President of NANTS), « The recent ‘Quit notice’ issued by Ghanian Government to Nigerian Traders », 27 julio de 2018, www.nants.org.

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