Se declara una nueva guerra en Ruanda

Paisaje de Ruanda. Foto: Pixabay.com.

Paisaje de Ruanda. Foto: Pixabay.com.

La página web del periódico belga La Libre Belgique publicó recientemente un artículo titulado “Botas corriendo en las fronteras de Ruanda”. El artículo estaba firmado por Marie-France Cros y se publicó el 25 de abril de 2019 a las 17:08, aunque a las 11:29 del día siguiente se actualizó.

¿Qué decía la página web de este periódico? Pues bien, la periodista mencionada anteriormente escribió, entre otras cosas, lo siguiente: “Muchos países instan a sus ciudadanos a que sean prudentes si viajan a Ruanda, especialmente en las zonas fronterizas con Uganda, Burundi y la República Democrática del Congo. De hecho, Kigali teme que se produzca un ataque armado por parte de la oposición, apoyada por Kampala y Buyumbura, que comience en el Kivu congoleño. Así, Canadá, Australia, Alemania e incluso Bélgica invitan a sus nacionales a ser prudentes, particularmente a lo largo de las fronteras ruandesas con el Congo, Burundi y Uganda”. Como prueba de la veracidad de estos hechos, podemos encontrar la misma información en la página web de France-Diplomatie.

 

¿Se trata de un problema ruandés?

Al margen de todas esas advertencias y noticias, la cuestión no es saber si, efectivamente, algún día tendrá o no lugar una nueva guerra entre los ruandeses. O si esta se producirá en territorio ruandés, enfrentándolos los unos a los otros. Respecto a esta cuestión, algunos dirán que se trata de un problema ruandés.

Sin embargo, mi opinión dista mucho de ese punto de vista, pues inevitablemente tiendo a pensar en teorías conspiratorias que estarían relacionadas con ciertas agencias. Si tuviera lugar una lucha entre los ruandeses, ¿cómo podríamos intervenir? El empeño puesto en dicha información hace que nos temamos lo peor. Aunque solo sea si el responsable de Ruanda y las fuerzas que controlan la gestión de los Grandes Lagos lograran fácilmente su objetivo: conseguir que se produzca una nueva guerra que implicaría a las fronteras de Burundi, Ruanda, Uganda y el Congo.

 

«El enemigo no ha cambiado y tampoco lo ha hecho su naturaleza. ¿Quién nos dice que, esta vez, las mismas comunidades ruandesas no se dirigirán de nuevo al Congo? ¿No cree que es uno de los objetivos ocultos que se persiguen con esta enésima guerra de Ruanda? De ser cierto, nos encantaría saber el cálculo que hay detrás. El Congo se ha mantenido inestable y, actualmente, no dispone de un ejército nacional y nacionalista que esté listo para defender al país».

 

Personalmente, no me sorprendería que hubiera una nueva guerra en Ruanda, tal y como han anunciado las agencias occidentales. Como fervientes alumnos de Frantz Fanon que somos, todos hemos aprendido su lección: “Nuestro error ha sido creer que el enemigo había perdido su espíritu de lucha y su carácter nocivo”. Si Lumumba molesta, Lumumba desaparece. El imperialismo nunca ha estado caracterizado por la indecisión a la hora de matar. […] Nos confundimos ligeramente en los pasos que dimos y ese fue nuestro error.

La realidad es que, a día de hoy, todavía existen traidores en África. Deberíamos denunciarlos y hacerles frente. El hecho de que esto sea difícil tras el magnífico sueño de un África que se encierra en sí misma y que está sometida a las exigencias de una verdadera independencia no altera la realidad. El pueblo africano ha respaldado la política imperialista en el Congo. Hicieron las veces de intermediarios, apoyaron a los activistas y consintieron los peculiares silencios de la ONU con respecto al Congo. Y, ahora, tienen miedo”. (Fanon en Pour la Révolution Africaine [Por la Revolución Africana], último capítulo, “La muerte de Lumumba: ¿podríamos haber actuado de otro modo?”).

Sin embargo, en la guerra de 1994 estuvo presente el mismo auspicio, que hizo como si ese año no hubiera ocurrido nunca en Ruanda, con todo lo que eso conllevó, especialmente la huida de la población ruandesa hacia el Congo. Después, tuvo lugar la invasión del Congo por parte del ejército, que armó a Ruanda y la instrumentalizó para colocarla en primer plano y aparentar así la vulnerabilidad de Paul Kagamé.

El enemigo no ha cambiado y tampoco lo ha hecho su naturaleza. ¿Quién nos dice que, esta vez, las mismas comunidades ruandesas no se dirigirán de nuevo al Congo? ¿No cree que es uno de los objetivos ocultos que se persiguen con esta enésima guerra de Ruanda? De ser cierto, nos encantaría saber el cálculo que hay detrás. El Congo se ha mantenido inestable y, actualmente, no dispone de un ejército nacional y nacionalista que esté listo para defender al país.

 

Hablemos únicamente del Congo

Mientras tanto, a los adolescentes congoleños situados temporalmente al frente del Congo se les incita a comenzar la batalla, pues el terreno está ya preparado. Estos jóvenes han sido reclutados recientemente como agentes de la CIA para servir a las causas exógenas y para sustituir, entre otros, a figuras como Mobutu, Bomboko, Nendaka y Kengo. Aquí están todos contentísimos de entregarse a esta batalla perdida e inútil. Se ofenden porque el país no tiene un ejército nacional.

De todo lo anterior, ¿nadie sabe determinar la misión conferida a las fuerzas militares tutsi de Ruanda que se quedaron en el Congo una vez que la guerra de Ruanda estalló? En nuestra casa, nombramos a la gente. En nuestra casa, en el Congo, hacemos bailar a las masas populares que, sin embargo, reivindican las armas para combatir y morir por Likambo ya mabele. ¿Qué está pasando en el Congo? ¿Qué pasará en el Congo y con el Congo? ¿Soy pesimista al hacerme estas preguntas? Conozco la música. ¡Congo mawa!

 

«Ustedes quieren ser etiquetados como «ministros», «ministrable», «senadores» e, incluso, «diputados nacionales» o supuestos líderes, pero ¿de un Estado ficticio? Es, a la vez, una cuestión de gusto y de elección. Por favor, que se prohíba a todo el mundo embarcarse en aquello que se parezca mucho a un sacrificio colectivo. Nosotros, y en lo que a nosotros respecta, hablamos únicamente del Congo, en cuyo nombre emprendemos nuestra lucha».

 

La cuestión principal y persistente, para nosotros, sigue estando en saber si debemos, nosotros como pueblo o nosotros como sus élites, llevar a cabo los mismos tipos de combates en cada momento crucial de la historia del Congo. Sin embargo, ¿una lucha contra quién y de qué naturaleza? Les hablamos del Congo, pero para respondernos, nos hablará de individuos y tribus. Les molesto porque la lucha por el Congo va más allá de los límites de un individuo y de una tribu. Cuando hablo y escribo, no es una tribu ni un individuo quien me pide que lo haga. Es el Congo, su estado actual y su futuro, quien provoca nuestra implicación en la lucha de la emancipación de nuestro pueblo.

Ustedes quieren ser etiquetados como «ministros», «ministrable», «senadores» e, incluso, «diputados nacionales» o supuestos líderes, pero ¿de un Estado ficticio? Es, a la vez, una cuestión de gusto y de elección. Por favor, que se prohíba a todo el mundo embarcarse en aquello que se parezca mucho a un sacrificio colectivo. Nosotros, y en lo que a nosotros respecta, hablamos únicamente del Congo, en cuyo nombre emprendemos nuestra lucha. Suceda lo que suceda y mientras dure la noche.

 

Po likambo oyo eza ne likambo ya mabele.

Mufoncol Tshiyoyo, MT, Les Nationalistes Authentiques Et en émergence, LNE [Los Nacionalistas Auténticos y Emergentes, LNE]

 

Fuente: Mufoncol Tshiyoyo (30 de abril de 2019). «Une nouvelle guerre annoncée au Rwanda«, en Ingeta.com.

Traducido por María Iglesias Isidro y María Teresa López Bote (Universidad de Salamanca) para Umoya.

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