¿Y si Sudán triunfase allí donde las revoluciones árabes fracasaron?

Puede que este país del este de África esté viviendo momentos históricos y es posible que se produzca una transición política pacífica del poder militar al poder civil.

Manifestantes sudaneses en las calles de Jartum, el 15 de mayo de 2019. (ASHRAF SHAZLY / AFP)

Esto no ha sucedido aún, pero si se produjese, sería todo un acontecimiento. Sudán puede triunfar donde las revoluciones árabes, excepto en Túnez, han fracasado. Se han reanudado las negociaciones este miércoles 15 de mayo cuando hace 45 ºC en las calles de la capital, Jartum, en este país de 43 millones de habitantes, tres veces el tamaño de Francia. Las negociaciones se están llevando a cabo entre los generales del Consejo Militar de Transición y los negociadores civiles de la Alianza para la Libertad y el Cambio, especialmente médicos y universitarios que dirigen la protesta desde hace cuatro meses.

Desde el 12 de mayo, las negociaciones han progresado significativamente en 48 horas. Estamos avanzando hacia un gobierno de transición que durará tres años, el tiempo que tardan en formarse partidos políticos para convocar elecciones libres. Durante este período de transición, se establecería una Asamblea Provisional, dos tercios de la cual estarían integrados por civiles, y solo los Ministerios de Defensa y del Interior podrían estar reservados para los militares, que controlan el país desde hace 30 años. Una nueva ronda de negociaciones está en curso y podría culminar en un acuerdo.

Se cumplen cinco meses de una movilización ejemplar

Este es el resultado de cinco meses de protesta, una movilización ejemplar de madurez, de calma y de determinación. Todo comenzó a finales de diciembre con las revueltas contra la subida del precio del pan. No obstante, rápidamente la protesta se extendió para denunciar la inflación y los problemas económicos en general y más tarde la ausencia de libertad y de democracia. A principios de abril, cientos de miles de personas comenzaron a ocupar el centro de Jartum, con la presencia de muchas mujeres asumiendo el liderazgo. Y el 11 de abril, hace un mes, los militares en el poder, destituyeron y encarcelaron a Omar Al Bashir, que había gobernado con puño de hierro durante 30 años. Por consiguiente, se instauró un Consejo Militar de Transición y, desde entonces, es quien negocia la transición siempre sometido a la presión que ejerce la calle.

La amenaza de los milicianos

Sin embargo, el asunto todavía puede salir mal por numerosas razones. En primer lugar, todos los que se beneficiaban del antiguo régimen tratarán de echar por tierra el proceso: los líderes islamistas que se habían “arreglado” con Al Bashir, los servicios de inteligencia, y especialmente los milicianos de las llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (una especie de ejército en el ejército). Se sospecha que anteayer provocaron enfrentamientos en el centro de Jartum. Luego están los países vecinos: Egipto, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que no ven necesariamente con buenos ojos este levantamiento democrático a sus puertas.

Por último, está lo que encendió la mecha: la situación económica, el precio inaccesible del arroz, el azúcar y la gasolina. El país carece de recursos. Y, si la economía no despega, será difícil establecer una democracia. Por tanto, es pronto para cantar victoria, pero aún así lo que está ocurriendo en Sudán es fascinante.

Jean-Marc Fourfranceinfo,

Fuente ¿Y si Sudán triunfase allí donde las revoluciones árabes fracasaron?

Traducción de Delia García Fernández (Universidad de Salamanca)

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