Lamissa Diakité, presidente y director general de la ATI de Malí: «Necesitamos inversiones en agricultura, la principal fuente de crecimiento de la economía maliense»

El agroeconomista Dr. Lamissa Diakité, presidente y director general de la Agencia de Ordenación de Tierras y Suministro de Agua de Regadío (ATI, por sus siglas en francés) de Malí. © DR ATI

Con el fin de acelerar el desarrollo de sus tierras no explotadas, Malí cuenta con una entidad dedicada a ello desde 2015, la Agencia de Ordenación de Tierras y Suministro de Agua de Regadío (ATI). Su presidente y director general, el agroeconomista Dr. Lamissa Diakité, detalla aquí sus objetivos: contribuir a satisfacer las necesidades en las tierras agrícolas explotadas, ayudar a los productores en la gestión de los desarrollos hidroagrícolas necesarios, así como identificar y animar a los inversores a interesarse por Malí.

Una contribución de Lamissa Diakité, presidente y director general de la ATI, Agencia de Ordenación de Tierras y Suministro de Agua de Regadío (Malí)
La agricultura ocupa el primer puesto en la economía maliense, con una contribución del 40% al producto interior bruto y que proporciona un medio de vida a más del 60% de la población del país.

Disponemos de más de 2,2 millones de hectáreas de tierras explotables para practicar la agricultura de regadío y comercial. Se han tomado medidas, pero todavía no son suficientes en el contexto ecológico actual y en el Sahel frente al cambio climático y la disminución de las precipitaciones. Por lo tanto, hay que cambiar la estrategia para encontrar otros recursos de agua capaces de abastecer los cultivos durante los doce meses del año.

Una Agencia para gestionar el agua y la explotación de las tierras de una manera más eficiente

En nuestras zonas rurales, solamente se cultiva durante tres, cuatro o cinco meses, lo que deja un vacío importante. Por eso, el presidente maliense, Ibrahim Boubacar Keita, ha decidido crear una organización especializada en estimular las ordenaciones y facilitar el acceso al agua para uso agrícola.

Mejorar la gestión del agua significa habilitar espacios suficientes para los productores y encontrar medios para perfeccionar los modos de explotación del agua subterránea. La ATI, creada en 2015, ha recibido una gran autonomía y un presupuesto consecuente, que reflejan una fuerte voluntad política.

Nuestra misión es desarrollar y revalorizar aproximadamente 9 000 hectáreas de regadío, al igual que la instalación de explotaciones agrícolas. Las partes de las parcelas ya habilitadas las recibirán los agricultores. Se crearán infraestructuras de comercialización para que estas explotaciones sean rentables.

Tres grandes proyectos junto al Banco Mundial

Nuestras actividades también reciben el apoyo de los programas de inversiones prioritarias, especialmente en tres grandes proyectos en progreso; el primero, el Proyecto de Apoyo Regional a la Iniciativa de Regadío en el Sahel, acaba de ser aprobado por el Banco Mundial. Se trata de una inversión de 25 millones de euros en las habilitaciones hidroagrícolas, que se ha completado con la contribución española de 10 millones de euros.

El segundo, también con el Banco Mundial, de 150 millones de dólares en la zona de Alatona (en la Oficina del Níger) es el proyecto de Desarrollo de la Agricultura de Regadío Comercial en la zona de la Oficina del Níger, uno de los programas más importantes de la ATI. Esta zona dedicada a la producción agrícola ya es segura y lo es aún más gracias al plan de seguridad de la zona de la Oficina del Níger, donde están desplegados militares como las fuerzas de MINUSMA, con la fuerza conjunta del G5-Sahel.

Sin embargo, el Estado intenta poner atención allí donde son posibles las grandes inversiones para asegurarlas mejor. El tercer proyecto, de 80 millones de dólares, atañe a las zonas áridas para asentar allí a las poblaciones que, debido a la aridez del suelo, huyen de esas tierras hacia el sur o el centro del país. Es el Proyecto de Desarrollo de la Producción Agrícola en las Zonas Semi-áridas de Malí, que se ha iniciado oficialmente el 7 de marzo de 2019.

La interfaz de los inversores

Bajo la tutela de Dr. Nango Dembélé, ministro de Agricultura, la ATI ha elaborado un plan de inversiones a cinco años y que lleva funcionando desde 2016. Queremos ir deprisa. Por eso tenemos que trabajar mucho más junto a los inversores e individuos, de los que somos la interfaz.

En el seno del ministerio de Agricultura, estamos encargados de promover las asociaciones público-privadas (PPP, por sus siglas en francés). Se trata de una política que el Estado acaba de poner en marcha al crear una unidad específica vinculada al gabinete del Primer Ministro. Son nuestros interlocutores.

Estamos trabajando en el regadío a gran escala, el privado y la agricultura comercial mientras que nuestros compañeros de ingeniería agrícola se ocupan del regadío local. En el marco de nuestros programas, nos encargamos de los «nuevos pueblos agrícolas».

Los «nuevos pueblos agrícolas»

Se ha implementado una política de desarrollo rural con el fin de «asentar» a las poblaciones rurales. Es un espacio en el que se instala la población con todas las comodidades de manera que pueda producir, transformar y comercializar en el sitio, con todas las vías de acceso necesarias.

Los primeros «pueblos» se crearán en 3 200 hectáreas de la zona de la Oficina del Níger con los estudios de viabilidad y los concursos públicos que se iniciaron en 2018. Ahora estamos en la fase de negociación con un grupo de socios.

Al menos cuatro inversores privados están interesados en realizar, llave en mano, este proyecto de 61 500 millones de francos CFA. Es la unidad PPP quien ayudará a decidir la adjudicación de este mercado. Se trata de un concepto que es en sí mismo complementario a las agrópolis, un espacio mucho más amplio que determina otras prioridades para el desarrollo de la zona.

En busca de inversores para la creación de agrópolis

Asimismo, hemos puesto en marcha dos estudios: uno sobre la agrópolis periférica de Bamako con una agricultura mucho más intensiva, financiado por el BAD (Banco Africano de Desarrollo), y un segundo sobre otras tres agrópolis en Segú, Sikasso y Kidal, para las que necesitaremos inversores.

También llevamos a cabo acondicionamientos para el pastoreo. Como en estos dos últimos años no ha llovido lo suficiente y ha habido poco pasto, la ganadería ha sufrido mucho. ¿Lo más urgente? Habilitar puntos de agua para dar de beber a los animales y abastecer cultivos forrajeros.

Como parte de su mandato, la ATI se encarga igualmente de llevar a cabo las habilitaciones de las agrópolis para la pesca, porque además de capturar los peces, estos se crían. Por eso, es conveniente crear las mejores condiciones para su cría mediante la acuicultura.

Un enorme potencial de producción bruta y de transformación.

Malí es un destino seguro para las inversiones agrícolas y cuenta con un mercado potencial tanto para los productos brutos como para los transformados. Un mercado que no solo se extiende a Malí, sino a toda la subregión con un gran potencial de exportación.
Por lo tanto, debemos seguir confiando en Malí y en el sector agrícola, principal fuente de crecimiento, repito, de la economía maliense.

No hay que tener miedo porque aquí hay gente capaz de apoyarles y de acompañarles en todo lo que quieran emprender para participar en el desarrollo del país.
Nosotros podemos acompañar a los particulares (que así lo deseen) y ayudarles a expresar y concretizar sus proyectos de inversión.

Malí: «Necesitamos inversiones en agricultura, la principal fuente de crecimiento de la economía maliense»

Traducción de María Teresa López Bote (Universidad de Salamanca)

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