Hablando en código: Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la guerra y la paz en la RDC

La Comisión Electoral del Congo revisa los formularios de votación. Foto: Reuters (recogida de Euronews).

La Comisión Electoral del Congo revisa los formularios de votación. Foto: Reuters (recogida de Euronews).

La mayoría de las reuniones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) son tan sofocantes  que se hace difícil seguirlas sin estar deseando que alguien abra una ventana, encienda un ventilador o retire a los augustos embajadores del soporte vital. Normal Finkelstein no pudo haber sido más oportuno que cuando llamó al secretario general Ban Ki-moon “marioneta comatosa de los Estados Unidos”.

Apuraba una taza llena de café fuerte escuchando la reunión de tres horas de la semana pasada del CSNU sobre las elecciones del 30 de diciembre en la República Democrática del Congo (RDC). Los congoleños habían acudido a las urnas en un número sin precedentes, a veces esperando bajo la lluvia durante horas para votar, por lo que me parecía lo mínimo que yo podía hacer.

Los embajadores hablaron en clave, sin nombrar a los principales actores y perpetradores. Los significados de su relato estaban ocultos en repeticiones tediosas como “resultados provisionales”, “procesos electorales”, “control de la violencia”, “instituciones existentes”, “desafíos humanitarios”, “lucha contra la impunidad”, etc., mezclado con indicaciones ocasionales a las tarjetas que tenían a sus espaldas.

La mayoría se lamentó por el brote del ébola y la “presencia de grupos armados” que obligó a posponer la votación en ciertas partes de las provincias de la RDC,  Kivu Norte al este y Bandudu, pero nadie se atrevió a señalar quién estaba armado o quién los estaba armando (sobre todo Uganda, Ruanda y sus socios internacionales en el robo de recursos). Y nadie mencionó al elefante dentro de la habitación: las tropas estadounidenses de combate en Gabón para invadir la RDC con apoyo aéreo si así se les ordenara.

El embajador en funciones de Estados Unidos, Jonathan R. Cohen, se aproximó mucho a lo que sucedía cuando afirmó: “Seguimos preparados para declarar responsables  a las personas que amenacen la paz, la estabilidad o la seguridad de la República Democrática del Congo, o que socaven el proceso democrático de la misma”. El Departamento de Estado también exageró la competencia jurisdiccional de EE. UU. en el comunicado de prensa de su sitio web.

Los embajadores ruso y chino hablaron de la soberanía de la RDC, pero sin señalar que los Estados Unidos deberían abstenerse de invadir la RDC. Francia y el Reino Unido, los otros dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con poder de veto, expresaron su preocupación por el hecho de que la comisión electoral nacional no estuviera informando  de los verdaderos resultados, como realmente así era.

Los votantes congoleños emitieron sus votos el día 30 de diciembre. La participación fue alta. Muchos tuvieron que esperar horas para votar. Foto: sfbayview.com.

Los votantes congoleños emitieron sus votos el día 30 de diciembre.
La participación fue alta. Muchos tuvieron que esperar horas para votar. Foto: sfbayview.com.

En este momento, no estoy segura de lo que están haciendo y dudo también que ellos lo estén. Parece haber mucha incertidumbre y arena movediza, como confirmó un amigo mío congoleño que se reunió con funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos para abogar por un resultado democrático. (Los Estados Unidos, en esta parte del mundo,como en todas partes, tienen un poder desmesurado. ¿Quién no teme su potencia militar y sus manipulaciones financieras?).

Corneille Nangaa, presidente de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI, por sus siglas en inglés) de la República Democrática del Congo, se dirigió al consejo a través de un enlace en vídeo desde la capital del país, Kinshasa. Se quejó de que las elecciones habían sido muy difíciles de organizar debido a la desconfianza generalizada.

¿Cómo sucedió eso? Estas elecciones llevan nada menos que dos años de retraso y el presidente en ejercicio, Joseph Kabila, lleva ya 18 años en el poder, los cuales se los ha pasado saqueando los recursos del país y sin hacer nada por los congoleños. Había muchos policías antidisturbios fuera de la sede de la Comisión antes de que esta anunciara la inverosímil victoria del candidato presidencial, Félix Tshisekedi, sobre Martin Fayulu. Sin ir más lejos, doce manifestantes ya han sido asesinados a tiros desde entonces. Así que ¿por qué preocuparse?

En palabras encubiertas, Nangaa amenazó con que el régimen de Kabila permanecería en el poder si los congoleños y el resto del mundo no aceptaban su declaración de que Félix Tshisekedi había ganado. Indicó que solo hay dos opciones: aceptar los resultados  presentados o volver a las “instituciones existentes” hasta que se pueda organizar una nueva elección. (No olvidemos que estas elecciones finalmente se llevaron cabo dos años después de la fecha límite fijada por la constitución).

 

La Iglesia Católica del Congo

La fe religiosa puede ser irracional, pero la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (COMEC), es decir, su Iglesia Católica, ha sido la voz de la razón y de la democracia en estas elecciones. Contó con casi 40.000 observadores capacitados, con al menos uno presente en cada mesa electoral, lo que garantiza una cobertura del cien por ciento. Los datos recogidos fueron transmitidos por redes de telefonía móvil o por teléfonos vía satélite a un centro de comunicaciones nacional.

El arzobispo Marcel Utembi también habló al Consejo a través de un enlace vídeo desde Kinshasa. Informó de que la Iglesia trabajaba en estrecha colaboración con otras misiones de observación acreditadas, incluida la Iglesia de Cristo en el Congo, pero que permanecía  independiente de todos los partidos y plataformas políticas y que no recibía financiación por parte de ellos.

El arzobispo Utembi, con otros clérigos católicos de la RDC. Foto: sfbayview.com.

El arzobispo Utembi, con otros clérigos católicos de la RDC. Foto: sfbayview.com.

Explicó que, para monitorear los resultados de las elecciones, la Conferencia Episcopal Nacional realizó un recuento paralelo de votos, basado en una muestra representativa de alrededor del once por ciento de todos los colegios electorales, tanto rurales como urbanos, lo que proporcionaba un margen de error del uno por ciento y una tasa de confianza del 95 por ciento. También confirmó una participación masiva de votantes.

Asimismo, manifestó que los resultados provisionales comunicados por la Comisión Electoral Nacional no coincidían con las propios recuentos de la Iglesia y, por lo tanto, pidió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que actuara en solidaridad con el pueblo de la República Democrática del Congo y que pidiera a la Comisión Electoral que publicara los datos recogidos en cada colegio electoral lo antes posible. (Maurice Carney, de Amigos del Congo, manifestó que la mayoría de los votos ni siquiera habían sido contados y lanzó una petición con el lema: “Respeta la voz del pueblo y cuenta sus votos“).

¿Son simples datos? Sí, eso es. Las estadísticas también suelen serlo. Pero no son aburridas, evasivas, pretenciosas o deshonestas como la mayoría de las reuniones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, esta incluida. Es una oportunidad convincente para respetar la voluntad del pueblo congoleño por primera vez desde que, entre Bélgica y los Estados Unidos, asesinaron a su héroe independentista y primer ministro electo, Patrice Lumumba.

El arzobispo Utembi no le dijo al consejo que Martin Fayulu ganó las elecciones presidenciales. Sin embargo, como la Comisión Electoral dijo que Félix Tshisekedi ganó y la Iglesia dice que sus recuentos difieren, podemos aceptar que la Iglesia cree que Martin Fayulu fue el ganador.

La reticencia de la Iglesia sin duda está relacionada con su objetivo de una celebración honesta de elecciones y no con el apoyo a uno u otro candidato, y también con su cautela para no desencadenar la violencia. Dijo que, “si se cuestionaran los resultados, pediríamos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que invitara a las partes interesadas pertinentes a garantizar que den prioridad a la senda de la verdad y la paz mientras esperan el resultado de cualquier litigio, ya que esto contribuiría considerablemente a garantizar la paz y la estabilidad en nuestra nación”.

Pero ¿y si las partes interesadas, especialmente Kabila y su partido gobernante, rechazan esta invitación? Se han aferrado al poder durante 18 años y ahora parecen haber llegado a un acuerdo con el candidato que obtuvo el segundo puesto, Félix Tshisekedi, para evitar que Martin Fayulu se convierta en el próximo presidente de la República Democrática del Congo.

El Consejo de Seguridad de la ONU escucha el testimonio de CorneilleNangaa, presidente de la Comisión Electoral Nacional (CENI), y del arzobispo Utembi. Foto: sfbayview.com.

El Consejo de Seguridad de la ONU escucha el testimonio de Corneille Nangaa,
presidente de la Comisión Electoral Nacional (CENI), y del arzobispo Utembi. Foto: sfbayview.com.

Fayulu no es Lumumba: es un exejecutivo de la Exxon-Mobil convertido en parlamentario que fraguó alianzas con el multimillonario Moise Katumbi y el controvertido hombre de negocios, político y anteriormente jefe rebelde –algunos le llaman señor de la guerra- Jean-Pierre Bemba. Tanto Katumbi como Bemba compitieron por la presidencia, pero finalmente le dieron su apoyo a Fayulu.

Sin embargo, Fayulu  realizó su campaña con promesas de poner fin a la horrible violencia en las provincias congoleñas de Kivu y los congoleños acudieron en masa a sus mítines. Es el candidato que sin duda alguna eligieron, independientemente de los informes emitidos por la comisión electoral. ¿Qué recurso tendrán los congoleños si Kabila intenta aplastar de nuevo su voluntad? ¿Señalará la Iglesia el camino a seguir? ¿Lo hará Fayulu? ¿Y qué hará el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas?

El arzobispo Utembi concluyó dando las gracias al Consejo por escuchar el informe de la Iglesia y manifestó: “Ponemos su Consejo de Seguridad en manos de Dios, esperando que él los guíe en consultas fructíferas y acciones que promuevan la paz en la República Democrática del Congo, nuestra nación”.

 

Ann Garrison es una periodista independiente establecida en la Bahía de San Francisco. En 2014, recibió el Premio Victoire Ingabire Umuhoza a la Democracia y la Paz por sus reportajes sobre el conflicto en la región de los Grandes Lagos de África. Puede ser contactada en ann@kpfa.org.

 

Fuente: Ann Garrison (15 de enero de 2019). "Code talking: 
UN Security Council on war and peace in DRC", en Bay View. 

Traducido por Nuria Blanco de Andrés para Umoya.
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