La celebración de las elecciones en la República Democrática del Congo del 23 de diciembre, en peligro: el FCC moldea la opinión pública

Fuente: http://nzingagermain.com.

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Entrevista para Radiotv INGETA | Suisse

RTVI.- Tenemos el placer de darle la bienvenida a nuestro programa Ten quiz a un invitado que viene de Roma. ¿Qué tal, señor Nziga?

Germain Nziga.- Hola, ¿qué tal?

 

RTVI.- Desde que la República Democrática del Congo (RDC) cuenta con un ganador del Premio Nobel de la Paz, parece que la violencia no cesa. Si no, ¿cómo podría calificar este índice de criminalidad creciente en Beni y en todos los lugares de la RDC?

GNM.- El Nobel de la Paz otorgado al doctor Denis Mukwege no es la solución al problema de la violencia al que se enfrenta la RDC. Solamente es un reconocimiento de la opinión pública ante el grito de alarma que la élite congoleña, anhelante de sentido común, lleva lanzando desde hace dos décadas. Dicho esto, este premio debe motivar a cada ciudadano congoleño, viva donde viva, a construir un modelo de resistencia contra este sistema inicuo que decidió convertir el vientre de las mujeres africanas en un escenario de guerra para someter el futuro de nuestro pueblo. El doctor Mukwege contribuyó a ello al organizar su propia resistencia para ayudar a mujeres víctimas de violaciones sexuales y ablaciones en el hospital de Panzi y al animar a las víctimas a defender sus derechos por la dignidad humana. Así, ha mostrado a la juventud congoleña un modelo constructivo de resistencia contra el ocupante, que se propagará en un futuro.

Sin embargo, resulta que ni el Premio Sájarov ni el Nobel de la Paz otorgados a Denis Mukwege han conseguido poner fin a la violencia existente en RDC. Al contrario, han provocado que el verdugo esté cambiando los mecanismos de comunicación y acelerando las ejecuciones sumarias antes de que sus sórdidas empresas sean desmanteladas por completo.

De hecho, investigadores especializados en este ámbito, como Boniface Musavuli y otros profesionales del think tank desc-wondo [centro de investigación de la RDC] han documentado y explicado el aumento del nivel de criminalidad en Beni. A partir del material archivado, se ha llegado a la conclusión de que los propios oficiales congoleños, paradójicamente, son quienes ordenan los asesinatos de Beni. Numerosas pruebas demostraron las connivencias entre las Fuerzas Militares de la República Democrática del Congo (FARDC) y las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) e incluso del número uno de las Fuerzas armadas congoleñas, la República y el dirigente de las ADF, alojado durante un tiempo en Kinshasa, en una propiedad de Kabila. En su última obra publicada en julio de 2017, Musavuli declaraba al presidente Kabila, a Ruanda y a los falsos islamistas como autores directos de las masacres perpetradas en Beni.

Los promotores de toda esta innombrable barbarie de Beni quieren mandarnos un mensaje oculto: «Esta tierra nos pertenece. Somos los que mandan. Abandonad pueblos y ciudades si aún apreciáis vuestras vidas». Realmente, las matanzas de Beni se enmarcan en la planificación de exterminio de un pueblo, no solo para explotar su suelo y subsuelos, sino sobre todo para que poblaciones alógenas ocupen estas tierras por completo.

 

RTVI.– Denis Mukwege es el premio Nobel de la Paz 2018, ¿qué representa en la RDC este galardón?

GNM.- El Premio Nobel otorgado al doctor Denis Mukwege es un arma de doble filo. Por un lado, simboliza la primera victoria de la opinión de una minoría congoleña de la cual el doctor es uno de los abanderados clave. Él lucha con uñas y dientes para que se reconozcan oficialmente tanto el genocidio de los congoleños como las causas de fondo que lo originaron, con el objetivo de hacer justicia.

Por otro lado, este premio lo otorgan los mismos que forman parte activa del sistema que saquea las riquezas congoleñas, supone la violación de cientos de miles de millones de mujeres y da total libertad al exterminio programado de todo un pueblo en su conjunto. Según los últimos estudios del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay 4,49 millones de desplazados, todo este caos es, de alguna manera, una distracción para eludir el problema de fondo.

En algún lugar, si se analiza correctamente la situación, el orden imperial ha organizado con este premio una puesta en escena a través de la cual cree querer interferir en la trazabilidad de todas las agresiones contra nuestro pueblo, que ha perdido a millones de sus descendientes en veinte años y de las que él mismo es responsable. Al otorgar este Premio Nobel, el orden imperial cree que puede hacer un lavado de imagen al mismo tiempo que permite que la guerra siga su curso, puesto que está destinada a llenar sus arcas de oro, coltán y cobalto, saqueados de manera totalmente ilegal en las zonas de conflicto.

La lógica interna de los que otorgan este galardón querría hacerles creer que al manifestar su, digamos, «compasión» a las víctimas congoleñas a través del premio, podrían desligarse de sus responsabilidades ante el tribunal de la historia. Pero, a la hora de la verdad, la realidad es todavía más degradante, especialmente porque los ejecutantes del orden imperial continúan el trabajo sucio de los asesinatos en masa.

De hecho, al conceder este premio, que no ha creado ni un atisbo de paz en la RDC, están intentando inventar un discurso oficial sobre la violencia al este del país. Su cinismo tan solo consiste en reescribir la historia de violencia en la RDC al exonerar a los promotores de estos actos. La prueba es que nunca se nombra a los autores de estas masacres. Y creo que el silencio es peor que la violencia en sí misma: legitima los principios del sistema que ha sometido el destino del pueblo congoleño. El proyecto imperial de la guerra permanente en la RDC no ha cambiado un ápice. Solamente se ha modificado la forma de denominar los métodos y de verbalizar la violencia.

 

RTVI.- ¿Es el fenómeno ujana [adolescentes que se dedican a la prostitución] en la capital un hecho nuevo o un fracaso del sistema educativo en la RDC?

GNM.- Es el fracaso del gobierno de una sociedad que ha fallado en su función de orientar a la juventud, el futuro del país, para garantizarle una educación integral que reúna ciencia y consciencia, ideas y valores. Un gobierno que ha fracasado en su tarea de indicar una dirección clara a la juventud que no tiene referencias ni ideales.
Desgraciadamente, el fenómeno ujana no es algo nuevo. Es el avatar de lo que ya se había vivido bajo el mobutismo con fenómenos como el «Tia mutu bakata», «fioti fioti»,1 etc. Es la expresión de una sociedad decadente.

Lo novedoso bajo el régimen de ocupación actual es la instrumentalización política de las jóvenes en la labor de degradación de los congoleños. De hecho, la ujana actual invita a no someterse a las restricciones sociales rigurosamente establecidas en cada país serio para construir una sociedad moderna y respetable. Por su estilo de vestir y su oferta desenfrenada y barata del sexo, los partidarios de esta nueva ujana están intentando inculcar el decoro de una contra-sociedad en la que el disfrute masivo hace la ley e incluso es la razón de vivir.

 

RTVI.- ¿Quiere decir que detrás del fenómeno Ujana pueden esconderse intenciones políticas?

GNM.- Efectivamente. La dinámica que suscitan estas chicas adolescentes verdaderamente puede ser explotada por los poderosos. Por eso afirmaba en mi obra que estas chicas son armas de guerra en manos de un grupo político que oprime a los congoleños durante mucho tiempo. Están dispuestas a acabar con la carrera de cualquier congoleño que no se someta al dictado de su carne expuesta y vendida. Su seducción es sin duda un cañón que apunta a las pocas buenas conciencias que quedan en este país con el fin de arrastrarlas hacia su mortífera forma de pensar. La violencia de estas adolescentes es tal que incluso son capaces de llevar a cabo un «secuestro metafísico» de toda una población de gente buena. Los consumidores se convierten en esclavos: no esclavos de ellas (ujana) sino en personas como ellas. Muchos congoleños se encierran, se envuelven en sus fantasmas. Ignoran que se han convertido en prisioneros de las UJANA y que, desde ese momento, toda la élite siente su racionalidad bloqueada y su espíritu crítico completamente anestesiado. Junto a los efectos devastadores que tienen la cerveza y la música sobre la profunda identidad de los congoleños, el fenómeno UJANA es la tercera pieza que faltaba para explicar la insostenible volatilidad del congoleño y, de esta forma, completar la trilogía mortífera que ha hecho, y sigue haciendo, de los congoleños un pueblo manejable al antojo de cualquier aventurero político.

 

RTVI.- Hablando del fenómeno ujana, ¿no debería ser la Iglesia católica, que rige la mayoría de colegios de la RDC, la encargada de denunciar esta situación?

GNM.- Sin ánimo de posicionarme a favor de nadie, cada institución debe hacer un examen de conciencia para valorar su parte de responsabilidad en el fracaso de la educación de nuestros jóvenes. Sin embargo, es importante hacer una retrospectiva para ver por qué hemos llegado hasta aquí.

Desde 1986, la Ley-marco nº 86-005 de la Enseñanza Nacional del 22 de septiembre de 1986 estipulaba en el artículo 8 lo siguiente: «el Estado tiene la obligación de asegurar la educación de los jóvenes y adultos siguiendo los ideales del Movimiento Popular de la Revolución». Así, como sabemos, la Iglesia había perdido desde hacía lustros el monopolio de la educación de la juventud congoleña que, a partir de entonces, se vio influenciada por el partido Movimiento Popular por la Revolución (MPR). Desde ese momento, los colegios católicos dejaron de ser públicos y pasaron a ser concertados, por lo que los obispos quedaron relegados a un segundo plano y se convirtieron en simples gestores de establecimientos escolares que se habían convertido en propiedad del Estado zaireño/congoleño. Es este quien establece programas escolares y paga al personal docente y extraescolar a cambio de mantener su poder soberano indiscutible.

Las autoridades de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDL) caminarán en la misma dirección de monopolizar totalmente la educación, añadiéndole su toque de mediocridad. El artículo de la Ley-marco nº 14-004 de Enseñanza Nacional del 11 de febrero de 2014 establece claramente que las confesiones religiosas no son más que uno de los doce interlocutores de la educación del Estado congoleño y en él recae responsabilidad de instaurar y controlar las normas relacionadas con el seguro de calidad de la enseñanza nacional. No importa lo que hagan los obispos para ofrecer una educación a los jóvenes congoleños; si el ambiente político general no marca a la juventud una dirección clara, no podemos esperar milagros.

 

RTVI.- El tiempo vuela. A 50 días del 23 de diciembre, ¿cómo ve usted las elecciones en la RDC?

GNM.- Si contamos bien, solo nos quedan 47 días. Para mí, las elecciones del RDC constituyen una ecuación con varias incógnitas; más bien con tres, para ser exactos.

La primera de ellas es la propia celebración de las elecciones. A diferencia de lo que expresa el discurso tranquilizador de los medios de comunicación del régimen, no se reúnen todas las condiciones para organizar elecciones a nivel nacional en la RDC. De los 88 000 dispositivos que necesita la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) para que todos los colegios electorales estén operativos, solo 52 000 han llegado al puerto de Mombasa, en Kenia. A 47 días de la fecha de escrutinio, atreverse a afirmar «vagamente» que los 35 000 dispositivos restantes están en camino pone de relieve la irresponsabilidad, cuando no el metalenguaje que deja ver la realidad sobre la imposibilidad de organizar elecciones.

Con un gobierno que utiliza el argumento de la soberanía para rechazar cualquier ayuda exterior y con un presidente de la CENI que ha insinuado la falta de medios financieros para cubrir todos los gastos de las elecciones; el retraso con los dispositivos de votación y la falta de tiempo material para transportarlos a los colegios electorales hacen que se espese el velo sobre nuestras dudas acerca de las verdaderas intenciones del poder de Kinshasa y de la CENI, fiel a este. Ninguno de los dos nos tranquiliza en absoluto en lo que al mantenimiento de la fecha de escrutinio se refiere.

La segunda incógnita tiene que ver con el dispositivo de votación y con el censo electoral. Hasta el momento, tanto el Gobierno como la CENI hacen oídos sordos a las reclamaciones del resto de políticos y de la sociedad civil sobre estas cuestiones, que provocan enfado. El comité Frente Común por el Congo (FCC) lanzado antes de ayer por el movimiento Congolais DEBOUT en colaboración con el resto de grupos ciudadanos y el anuncio del Comité de Coordinación Laico (CLC) de boicotear los dispositivos para votar [llamados MAV] no nos auguran unas elecciones tranquilas. Vamos directos a protestar contra el resultado del escrutinio.

La tercera incógnita está relacionada con los maliciosos cálculos del régimen actual que no quiere celebrar elecciones debido a su notoria impopularidad y a su falta de voluntad de ceder el poder a un tercero, o sea, su sucesor. Todo lo que hacen actualmente el Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia (PPRD) y el FCC se inscribe en el marco de una comunicación política. Buscan maneras de obligar a la CENI a declarar su incapacidad para organizar elecciones. Este planteamiento nos llevará directos hacia un futuro incierto donde la RDC funcionará sin ninguna institución adecuada y sin ningún gobernante de Estado legítimo ni consenso social que ayudaría a gestionar este vacío jurídico.

 

RTVI.- ¿Qué le reprocha a la oposición, incapaz de ponerse de acuerdo en la elección de un candidato común de su bando? ¿Y qué opina de la postura de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) en esta cacofonía: que aun así los congoleños vayan a votar el 23 de diciembre?

GNM.- Ya predije muchas veces en mis análisis que la oposición congoleña no estaba en condiciones de ponerse de acuerdo en torno a un candidato común vista la heterogeneidad y la identidad dudosa de diversos «oponentes» que son, en su mayoría, criaturas del régimen actual cuyo objetivo es infiltrarse y desestabilizar el trabajo de los pocos adversarios que siguen siendo creíbles.

De momento, el escenario que parece perfilarse mejor es el de dos bandos que se lanzan miradas asesinas: por un lado, los candidatos aprobados para la elección presidencial y, por otro, los descartados por una u otra razón. Los intereses de unos y otros se han vuelto tan divergentes que no creo que se llegue, en el plazo del 15 de noviembre anunciado en el último comunicado, a una solución milagro o a un acuerdo que satisfaga a ambas partes. Esta fragmentación de la oposición era previsible e incluso evidente. El proyecto del candidato único es un verdadero desastre y resulta contraproducente en la lucha de las libertades colectivas. Justo acabo de enterarme de que, después de Bruselas y Johannesburgo, los siete líderes de la oposición celebrarán en Suiza del 7 al 10 de noviembre de este año una enésima reunión para elegir un candidato único. Cruzo los dedos… Porque mientras la Unión por la Democracia y el Progreso Social (UDPS) y la Unión Nacional Congoleña (UNC) expresan su voluntad de ir a las elecciones el 23 de diciembre, el comunicado de prensa de Samy Bokolombe, responsable de divulgación del programa de Moïse Katumbi, aboga ya por su aplazamiento y denuncia la Transición sin Kabila (TSK). Tengo curiosidad por ver de qué manera pueden armonizar unas perspectivas tan divergentes…

Por su parte, la CENCO no se ha pronunciado claramente sobre esta cuestión espinosa. Los cumplidos del cardenal Laurent Monsengwo a Félix Tshisekedi, que ha decidido presentarse a las elecciones, y la entrevista de su sucesor, monseñor Fridolin Ambongo, se basan más en si convocar o no las elecciones el próximo 23 de diciembre. Hasta donde sé, las principales preocupaciones de la CENCO son la negativa a usar el dispositivo de votación y el cumplimiento de las condiciones del Acuerdo de San Silvestre, a su juicio primordial para poder organizar las elecciones en un clima calmado y creíble.

 

RTVI.- Kabila se ha reunido con la MONUSCO [Misión de las Naciones Unidas en la RDC] para aceptar, finalmente, la ayuda material y financiera de cara a las elecciones del 23 de diciembre. ¿Un paso atrás o el fin de su mandato?

GNM.- La reciente reunión de la CENI, el gobierno y la MONUSCO en torno a Kabila me ha suscitado muchas preguntas, porque no hace mucho que las autoridades de Kinshasa acusaban a la MONUSCO de injerencia en la organización de las elecciones de un país soberano. E incluso llegaron a rechazar el apoyo logístico de esta misión de la ONU en el Congo y la mantuvieron al margen de los preparativos.

Volver a ver, unas semanas más tarde, a la MONUSCO en una entrevista con Kabila es una mala señal para el futuro del proceso electoral. Conociendo su astucia, el presidente no ha reconvocado a la MONUSCO en el proceso porque necesite refuerzo en la logística, sino más bien para usarla como pararrayos que ayude a su bando a frenar la violencia y la cólera del pueblo cuando la CENI anuncie el aplazamiento de las elecciones por falta de apoyo financiero o logístico. Al reunirse con las autoridades de la MONUSCO y desplegar un desfile de vehículos militares en el bulevar del 30 de junio, Kabila está preparando la opinión nacional, a la que quiere hacer creer que ha intentado a toda costa buscar soluciones para celebrar las elecciones, pero no lo ha conseguido…

 

RTVI.- Corneille Naanga, presidente de la CENI, ha anunciado la creación de una radiotele para las actividades de la Comisión: ¿se trata de una provocación o de una distracción masiva?

GNM.- Efectivamente, el jueves 27 de octubre la CENI fundó la radio en la frecuencia modulada (FM) 107.7.

Aparentemente, el pliego de condiciones de esta nueva radio tiene la misión de movilizar y de informar a la población sobre el proceso electoral. En este sentido, un día después de su inauguración, el viernes 28 de octubre por la tarde, esta emisora difundía ya canciones apelando a la celebración de las elecciones en RDC: «Las elecciones se celebrarán», decía, «no queremos que lleguen al poder por un golpe de Estado, queremos elecciones». Como prometieron sus creadores, la radio CENI pretende garantizar la sensibilización y la socialización de la información electoral. Sin embargo, en la práctica puede que la verdad no responda al ambicioso programa que anuncian. Para un país con 22 provincias, hasta ahora la radio solo cubre la capital, Kinshasa, y una pequeña parte del Congo Central.

Si profundizamos en el asunto está claro que, ante la diversidad de fuentes, la radio de la CENI tiene como misión destilar su parte de verdad, pero una verdad como la concibe y como quiere que sea concebida. Los que han ideado esta radio, cuando el país dispone ya de medios de comunicación estatales, deben de tener un motivo oculto.

Es obvio que, en los próximos días, la batalla de la información será intensa. Cada facción prepara ya sus armas y los que quieren sacar el máximo provecho de la CENI utilizan todos los recursos de comunicación para adquirir el dominio de la información electoral en su tratamiento y en su difusión. La opinión congoleña no debe esperar nada constructivo de esta radio de la CENI, inaugurada por Lambert Mende, que tiene toda la pinta de ser un medio de propaganda. No creo que la radio vaya a ayudar al pueblo a ver más claro el lío de votos electorales y de fraudes masivos que se avecinan, cuyo eco podrá retransmitir a favor del tramposo.

 

RTVI.- En el equipo de campaña del FCC de Emmanuel Ramazani Shadary se encuentran ministros y varios funcionarios del Estado de la RDC. ¿Qué opina al respecto?

GNM.- Pues que es una violación manifiesta de la ley de la República Democrática del Congo. Como recordará usted, el artículo 25 de la ley sobre los partidos políticos, párrafo 3, indica que «ningún partido político puede hacer uso de bienes o personal del Estado so pena de disolución». La ley electoral va más allá en el artículo 36, donde precisa que «queda prohibido el uso de bienes, recursos y personal del Estado, establecimientos y organismos públicos y sociedades de economía mixta como propaganda electoral. El uso de bienes, finanzas y personal público previamente mencionado se castigará con la retirada de la candidatura o la anulación de la lista del partido político o del grupo político imputado».

La presencia de los representantes del Estado en el equipo de campaña de Shadary supone una falta de respeto a las disposiciones legislativas del país. Nos sorprende ver cómo el presidente de la Asamblea Nacional, el primer ministro, las autoridades militares, los ministros y los gobernadores de provincias sobrestiman este equipo mientras que el artículo 36 dice claramente que «queda prohibida cualquier actividad política o participación activa en manifestaciones políticas a los funcionarios públicos del Estado, a los magistrados, a los miembros de las fuerzas armadas congoleñas y a la Policía Nacional congoleña, así como a los de los servicios de seguridad, a excepción de los candidatos que hayan solicitado su excedencia forzosa, los jubilados o los que hayan dimitido, según sea el caso, de acuerdo con los dispuesto en los estatutos que las regulan». ¿Qué tipo de sistema democrático pretendemos construir fuera de la ley?

Todo este lío sirve para demostrar que el candidato Shadary milita por el statu quo.
Además, el hecho de que reclute a representantes del Estado en su campaña sin muchas veces ni siquiera haberles consultado nos ofrece una imagen del MPR, Partido-Estado en el que los dirigentes creían que poseían el derecho sobre la vida y la muerte de cada zaireño/congoleño. Por su parte, Kabila y compañía tienen a todo el país como rehén. Los medios financieros y humanos están a disposición del candidato del régimen vigente.

En mi humilde opinión, esta confusión entre asuntos personales y de Estado constituye en sí un mal presagio para el nuevo sistema democrático al que aspira ansioso el pueblo congoleño en las próximas elecciones. He aquí las pruebas: el FCC ha violado las disposiciones de una ley que exige la disolución de cualquier partido que se atreva a infringir tales preceptos. ¿Se mostrará esta vez la oposición suficientemente madura como para aprovechar por fin esta oportunidad legal para desestabilizar a la mayoría presidencial o incluso disolver el PPRD y el FCC, que han violado manifiestamente la ley?

 

RTVI.- En última instancia, el cardenal Monsengwo ha quedado libre de sus cargas de clero católico. ¿Podríamos adelantar que la TSK tiene ya un supuesto presidente de la Transición en la RDC?

GNM.- Esta TSK es la llave maestra que está en boca de todos, pero yo no acabo de ver su viabilidad en el contexto actual de las relaciones de poder entre el bando de la TSK y el poder sobremilitarizado de la Kabilia. Puede que peque yo de ignorante, pero no acabo de entender las estrategias y la táctica que ha puesto en marcha la TSK para doblegar a su duro adversario.

Si en el contexto actual Monsengwo llegara a ser elegido dirigente de este bando, yo le compadecería. Y es que no sería un rebaño el que lo seguiría, sino todo un sistema de ocupación feroz que extiende sus tentáculos por todas partes, con una promiscuidad indescriptible entre las fuerzas extranjeras y las élites locales. Este prelado ni siquiera podrá contar con socios occidentales, que fingen atacar a Kabila pero en realidad lo apoyan en secreto ya que su “negro de servicio” protege muy bien sus intereses colosales en la RDC.

La única organización que puede acabar con Kabila es la creación de un centro de investigación de congoleños que abandonen su ego para aunar sus cerebros y poder desentrañar el funcionamiento interno exacto de todo el sistema de la AFDLCZ (cuyas caras visibles son el PPRD y el FFC), sus puntos fuertes y sus talones de Aquiles. Su objetivo: poner en marcha estrategias de sorpresa para doblegar al enemigo y neutralizarlo. Los congoleños, y solamente ellos, reunidos en torno a un ideal de libertad, podrán correr este riesgo y salir ganando. Actualmente, lo que necesitan no es tanto un líder, ya sea el cardenal Monsengwo u otro, como un espíritu de resistencia fuerte y generalizado entre las bases populares. Y, si hay que plantearse la creación de una TSK en los próximos días, se tendrá que establecer el perfil de un líder adaptado a este tipo de combate según el perfil exacto del enemigo y de este espíritu de lucha por las libertades arrebatadas.

 

RTVI.- ¿Cómo se imagina el 24 de diciembre del 2018 en la RDC?

GNM.- En cuanto a las tres incógnitas que he enumerado antes, si ni la oposición congoleña ni la sociedad civil exigen unas condiciones mínimas para el desarrollo de unas elecciones libres y transparentes y los socios políticos siguen creyendo que Nangaa es un mandatario de Estado que no tiene que dar cuentas a nadie más que a las autoridades del momento, el poder tendrá la oportunidad de anunciar el aplazamiento de las elecciones. Y es que los análisis expuestos en esta entrevista demuestran que el propio poder se esfuerza por conseguirlo. Es más, fuentes próximas a Kinshasa nos han comunicado que ya se ha tomado la decisión de aplazarlas. Sin embargo, el poder sigue sin saber cómo anunciarlo…

En estas condiciones, la celebración de Navidad puede convertirse en una pesadilla. Debería prepararme ya para levantarme el 24 de diciembre con barrios enteros rodeados de tanques y milicias anglófonas, alquiladas para infringir la voluntad del soberano elegido. La oposición ansiosa de estrategias se abandonará a sus eternas lamentaciones que en nada ayudan al pueblo a avanzar. Y al pueblo, que desde hace tiempo está al corriente del peligro inminente, solo le quedarán lágrimas para llorar. A menos que ese día, en un último intento de supervivencia, el propio pueblo tome las riendas de su destino para invertir las relaciones de fuerza. Es el pronóstico menos pesimista que puedo dar.

Personalmente, ese mismo día me acordaré de que nosotros, la élite intelectual congoleña, hemos fracasado en nuestro intento de combatir el sistema de ocupación y el deber seguirá llamándonos para que corrijamos los métodos de luchar, al fin y al cabo, contra el régimen de Kabila.

Mi profunda convicción es la siguiente: en primer lugar, la estructura de la Kabilia está actualmente muy fracturada y ha empezado a hacer agua. En segundo lugar, el camino para la liberación es largo. A este respecto, el ejemplo del CNA Congreso Nacional Africano (CNA) contra el sistema del apartheid resulta muy elocuente.

Soy consciente de los esfuerzos que se nos exige a cada generación de congoleños para que aportemos nuestro granito de arena a la liberación total del país. En este sentido, todo apunta a que el próximo 23 de diciembre será un chasco. Pero lo que habremos perdido será solamente un combate, no una batalla. Este fracaso no significa que la lucha esté totalmente arruinada, sino que puede transformarse en un encallamiento activo que nos ayudará a empezar de cero. Eso sí, cada uno tendrá que armarse de un metal de acero resistente a cualquier adversidad hasta la victoria final.

N. del T.: «Tia mutu bakata» sería una expresión en lengua de la RDC por la que se realiza una acción peligrosa, consciente del alto riesgo que ello conlleva.
«Fioti fioti», también en lengua local. Originalmente serían chicas muy jóvenes que buscan trabajo como bailarinas. La expresión se ha desarrollado hasta hacer referencia a jóvenes que mantienen relaciones con hombres mayores de 50 años a cambio de recompensas materiales (bolsos, cosmética, tecnología…).

 

Fuente: Germain Nzinga (6 de noviembre de 2018). "Les élections 
risquent bien de ne pas se tenir le 23 décembre… toute la gesticulation du FCC 
est juste pour préparer l’opinion. Interview à la RadioTV Ingeta suisse", 
en Nzingagermain.com.

Traducido por Paula Calvo, Marta Martínez, 
María Martín-Luquero y Esther Pareja para Umoya.
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