Bolloré, la Francáfrica y el capitalismo que todo lo acapara

Fuente: Le Journal de l'Afrique

Fuente: Le Journal de l’Afrique

Tanto en tiempos de paz como de guerra, mantiene sus actividades en África y de allí es de donde obtiene más beneficios. Presente en 46 de los 54 países que forman el continente, el grupo Bolloré puede, con razón, ser presentado como el embajador más grande de la economía francesa en África. Pero ¿a qué se debe este rendimiento? Sondeo sobre una multinacional que seduce al norte, pero inquieta al sur.

 

De la colonización al neocolonialismo

La historia africana del grupo Bolloré está íntimamente ligada a la del colonialismo francés en África. Comienza indirectamente en 1927 con la toma de control del puerto de Dakar por la SCAC/SOCOPAO. El puerto senegalés se convierte en el punto de paso de cacao, café y de caucho producidos en suelo africano por los colonos occidentales. En 1986, Bolloré vuelve a comprar las sociedades coloniales SCAC/SOCOPAO a la Compañía financiera de Suez. Es el inicio de su saga africana.

En primavera de 1991, Bolloré retoma la compañía marítima Delmas-Vieljeux. El objetivo es claro: extraer enormes ganancias del flujo de las materias primas y de los productos fabricados entre África y Occidente. En este inicio de la década de los noventa, las economías africanas sufren de frente a las repercusiones del deterioro de los términos de intercambio. Para salir a flote, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional imponen una terapia de choque: la privatización de las sociedades públicas. Estas instituciones financieras mueven a los Estados africanos a ceder las partes enteras de su economía a intérpretes privados. Las multinacionales occidentales se llevan el bote.

Es el triunfo del neocolonialismo. Y Bolloré es la vanguardia. En 1995, toma el control de Sitarail, una sociedad ferroviaria binacional que explota la línea férrea que va de Ouagadougou, en Burkina Faso, a Abijdan, en Costa de Marfil. En 1999, la administración nacional de ferrocarril de Camerún pasa a formar parte de la cartera del Grupo Bolloré y se convierte en Camrail. Desde la toma del raíl camerunés, Bolloré ha dado preferencia al transporte de mercancías, más rentable y menos exigente; abandonando el transporte de pasajeros. A propósito,  uno de los trenes explotados en Camerún por Bolloré descarriló el 21 de octubre de 2016 en Eséka, con un balance de 79 muertes. Los resultados de la encuesta propuesta por el presidente camerunés y elaborada por cuatro expertos ha concluido que Bolloré es “total y plenamente responsable” de esta catástrofe ferroviaria.

 

Del neocolonialismo a la Francáfrica

Desde su llegada a África hasta nuestros días, las quejas se amontonan contra este capitalista visiblemente insaciable. Pero encadena también concesiones. Para justificar  sus numerosas adquisiciones, el grupo Bolloré resalta la estabilidad de su accionariado que le permite hacer de las “inversiones a largo plazo”, su “gran superficie financiera” (10.582 mil millones de euros de capitalización el 13 de enero de 2017), su “dominio de las tecnologías puntas” y la sólida formación/experiencia de su recurso humano.  Pero hay una cara oculta en la moneda.

 

Los frutos de la diplomacia paralela

Según muchos testimonios, Bolloré crea regularmente soluciones a los intermediarios para alcanzar sus victorias sobre el continente. En el año 2000, el multimillonario bretón tuvo la ingeniosa idea de contratar a un viejo veterano de las redes francafricanas. Un capaz de llamar a muchos presidentes africanos con su teléfono móvil. Michel Roussin, de quien hablamos, es un ex comisario adjunto pasado por el servicio de informaciones. Ocupó el cargo de ministro de Cooperación entre mayo de 1993 y noviembre de 1994. El nuevo vicepresidente del grupo Bolloré puede, pues, movilizar sus contactos para facilitar la obtención de mercados.

Finalmente, en terreno conquistado, Bolloré extiende sus dominios de actividades. En 2004-2005, obtuvo la gestión de los puertos de Abidjan en Costa de Marfil y de Douala en Camerún. En 2018, la multinacional francesa gestiona 18 puertos en África (aquí puede consultar la lista), tres compañías ferroviarias (Sitarail, Camrail y Benirail). A través de la sociedad Socfinal, explota las plantaciones de hevea y de aceite de palma sobre 187.000 hectáreas en Costa de Marfil, en Liberia, en la República Democrática del Congo, en Nigeria, en Kenia y en Camerún.

Mientras tanto, Bolloré ha creado  los medios que le permiten cambiar la imagen de sus compañeros africanos. En la cadena Direct8, los presidentes de los países en los que el grupo opera son presentados como modelos de buen gobierno. Los presidentes Sassou Nguesso, Paul Biya y Abdoulaye Wade son cubiertos de interminables elogios. En 2007 por ejemplo, mientras que el jefe de Estado camerunés está de visita en Francia, Martin Plus, el periódico gratuito editado por el grupo Bolloré, consagra su gran portada a este dictador empedernido con el título: “Paul Biya. El presidente de Camerún recibido en el Eliseo.” Había pasado mucho tiempo desde que un periódico francés le reserva un tratamiento tan indulgente a un presidente que lleva en  el poder desde hace… 25 años.

 

De la comunicación a la corrupción

El multimillonario Vincent Bolloré fue detenido de manera provisional el 24 de abril de 2018 en la Oficina Central contra la corrupción y las infracciones financieras y fiscales de Nanterre antes de ser acusado por “corrupción de funcionario extranjero”, “complicidad de abuso de confianza”, “falsedad y uso de falsificación”. Es sospechoso de haber obtenido concesiones portuarias en Guinea y en Togo en condiciones dudosas.

Los hechos recriminados a Vincent Bolloré se remontan a 2010. En el mes de noviembre de aquel año, una de estas sociedades, denominada Havas y especializada en comunicación, dirige la campaña electoral del candidato ganador Alpha Condé. La investidura del nuevo presidente guineano tuvo lugar el 21 de diciembre de 2010. El viejo oponente recibió sus atributos de jefe de Estado.

Primera sorpresa: solamente tres meses después de su toma de funciones y contra todo pronóstico, el presidente Alpha Condé firma un decreto llevando a la anulación el contrato de Necotrans. La decisión presidencial es mucho más sorprendente teniendo en cuenta que tres años antes (en 2008), Getma, la filial local de Necotrans, había obtenido un contrato de 25 años para gestionar el puerto de Conakry.

Segunda sorpresa: el puerto de Conakry es inmediatamente confiado al grupo Bolloré. Una batalla judicial se abre en Francia para cuestionar la nueva cesión. Necotrans, tratado como un indecente, aprovecha el Tribunal de Comercio de Nanterre. El 10 de octubre de 2013, el grupo Bolloré es condenado a pagar 2,1 millones de euros por los trabajos ya realizados sobre la plaza portuaria de Conakry.

Las dificultades de Bolloré no se detienen aquí. Es sospechoso de haber subfacturado sus prestaciones de comunicación durante la campaña electoral para obtener la concesión del puerto de Conakry, como regalo en caso de victoria del candidato Condé.

Otro lugar, misma situación. En 2010, el puerto de Lomé es confiado a Bolloré, momento en que la sociedad Havas venía de asegurar la campaña del candidato Faure Gnassimbé. Una vez intervenidos los correos electrónicos de Jean-Philippe Dorent, ejecutivo de Havas, confirmarán las sospechas de la policía. De ahí la acusación del industrial bretón.

 

Bolloré perseguido por hacer lo que siempre hizo

Si sus altercados con la justicia son seguidos con tanta atención en África, como testifican la prensa y los comentarios sobre las redes sociales, es porque Vincent Bolloré es muy conocido en el continente, donde ha obtenido 2,5 mil millones de euros de beneficio en 2017.

Visto desde el continente, la inculpación de Bolloré hace gracia. Para el colectivo africano, se le persigue por haber hecho en Togo y en Guinea todo lo que había hecho en otros países.

En Camerún, por ejemplo, su toma de la terminal de contenedores del puerto autónomo de Douala ha terminado ante los tribunales. De hecho, el 13 de noviembre de 2006, Dupuydauby presenta una querella contra Bolloré en el Tribunal de Primera Instancia de Douala Bonanjo por “corrupción y favoritismo en la atribución de la Terminal Internacional de Douala (DIT)”. El domingo 29 de abril de 2018, sobre el plató de Equinoxe TV, el maestro Simon Kack Kack dará los detalles sobre lo que los cameruneses han llamado siempre el escándalo de la privatización del Puerto Autónomo de Douala.  “Lo que llega hoy a Francia debería haber llegado a Camerún hace diez años. La sociedad Progrosa, dirigida por el señor Jacques Dupuydauby, que ha presentado esta querella en Francia, ya la había depositado en Camerún en 2008. La justicia camerunesa había sido incautada, pero, curiosamente, en este dossier, y eso lo voy a decir aquí, el magistrado que tenía este dossier a su cargo y que ha tenido la osadía de convocar a Bolloré, […] había sido sancionado. [Como sanción por haber osado convocar a Vincent Bolloré delante de un tribunal], le ha perjudicado en una ciudad de la región del Suroeste donde incluso no era capaz de acceder. […] Durante cerca de 3 años, su única actividad el aprendizaje del inglés. Ya no ejercía de magistrado”, ha detallado el jurista.

Dos años antes de la toma de posesión del Tribunal de Primera Instancia de Douala, el Banco Mundial (BM) ya había emitido las restricciones sobre las condiciones de atribución de la terminal de contenedores del puerto de Douala al Grupo Bolloré. El BM, que financia la economía camerunesa, ha indicado su desaprobación a través de dos cartas datadas del 24 de marzo y del 9 de abril de 2004. Se puede leer: “El contenido de este convenio parece, pues, ir en contra tanto de los intereses económicos del país, en cuanto a su objetivo de competitividad, como de los de cargadores y operadores cameruneses […]. El Banco Mundial estima que el convenio propuesto al final de las negociaciones no puede ser  considerado satisfactorio”. Nada que hacer, el puerto es confiado a… Bolloré.

En Costa de Marfil, la atribución de la segunda terminal de contenedores del puerto de Abidjan ha sido igualmente esmaltada de contestaciones. Excedido por lo que llaman “las prácticas anticompetitivas” de Bolloré, el empresario y político costamarfileño Jean-Louis Billon se expresa en las columnas de la revista Le Nouvel Observateur (junio de 2013) en estos términos: “Su oferta técnica, por ejemplo, era mucho menos interesante que  la de sus competidores”. No sin haber añadido: “Yo no estaría sorprendido si mañana me dijeran que ha tenido problemas de gobernanza en la atribución de la segunda terminal”. Los problemas de gobernanza mencionados por Jean-Louis Billon han comenzado en Guinea.

 

Sumergida en las aguas turbias de la Franciáfrica

En las columnas del periódico Le Monde, edición del 8 de diciembre de 2012, el mismo Bolloré reconocía que sus métodos de trabajo se levantan “más bien del comando que de la armada regular”. ¡Bravo por la honestidad! No podía ser de otro modo para un grupo que cuenta con antiguos ministros y agentes de información entre sus salariados.

Fieles a esta lógica de comando, los emisarios del grupo Bolloré van al encuentro de gestores de mercados y les hacen todo tipo de promesas para conseguir las licitaciones públicas. Desde la acusación del multimillonario bretón, las lenguas se desatan en este sentido. El 27 de abril de 2018, en las antenas de Radio France International, el antiguo presidente del patronato guineano hizo revelaciones inquietantes. Mamadou Sylla ha comenzado por fijar la opinión, recordando que los hechos se remontan a 2007 (periodo de la puesta en venta del puerto de Conakry que hoy provoca tal alboroto). Según los rumores, este hombre de negocios guineano ha frecuentado la compañía de los mandatarios de Vincent Bolloré que deseaban hacerse con el puerto de Conakry sin apelación de ofertas. “He comido incluso con ellos, en mi casa, aquí en la quinta planta. Entonces, ellos me pidieron adquirir  el puerto por un precio simbólico. Yo dije que no tenía  la potestad para entregar el puerto,  yo no podía dárselo”. Visiblemente  satisfecho por la acusación de Bolloré, Mamadou Sylla ha anunciado su disponibilidad de colaborar con la justicia para que la verdad sobre las condiciones de atribución del puerto de Conakry salieran a la luz y que los culpables fueran castigados.

Intentar corromper a los “funcionarios extranjeros” parece un método muy al estilo de Bolloré. La práctica parece igualmente haber sido utilizada en Costa de Marfil, durante la toma de posesión de la segunda terminal del puerto de Abidjan. “En 2004, cuando criticaba vivamente el contrato de la primera terminal [del puerto de Abidjan], alguien del grupo Bolloré me llamó. Esta persona me había hecho proposiciones para que revisase mi posición, pero yo no cedí”, revela Jean-Louis Buillon. “Me pregunto por qué, cada vez que se llega más abajo de los trópicos, nos permitimos lo que jamás haríamos en  nuestro país”,  arremete este último.

 

De la Francáfrica al capitalismo que todo lo acapara

En 32 años de presencia africana, el Grupo Bolloré no se comportó solamente como digno heredero de la Franciáfrica. Fue más allá del dominio francés que se asemeja a las antiguas colonias para establecerse en los países anglófonos, notablemente al puerto de Tenma en Ghana, de Lagos en Nigeria o incluso en las plantaciones de Liberia, en Kenia… Además de los cierres lingüísticos, Vincent Bolloré derriba todas las barreras ideológicas sobre su paso. Es tan bien recibido por los liberales Paul Biya, Abdoulaye Wade como por los miembros de la socialista internacional como Laurent Gbagbo o Alpha Condé. Un verdadero capitalista que todo lo acapara.

Recordemos que el grupo Bolloré produce el 25% de sus beneficios de África. Una cifra destinada a argumentar sustancialmente con la avalancha de africanos hacia los productos de Canal+, la otra marca del grupo, especializada en la comercialización de contenidos de radio y televisión. Canal+ cuenta ya con 2 millones de abonados en África.

 

Fuente: Olivier Ndenkop, en Le Journal de l’Afrique, 
N°41, publicado el 20 de junio de 2018.

Traducido por Andrea del Pozo Villamañán 
(Universidad de Valladolid) para Umoya.
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