El triunfo del paradigma Leopoldino y «las guerras secretas» en África

«Nos dominan más por la ignorancia que por la fuerza» Simón BOLÍVAR

Tras haber escuchado un video reciente de Michel Collon en el que sostenía, entre otras cosas, que aunque el colono se haya deshecho del casco colonial, no lo ha hecho de sus ideales coloniales; dando a entender que queda mucho por hacer para acabar con una educación que ha conducido al desprecio de los blancos hacia los negros presentados ante todos como apáticos y perezosos (en el catecismo de su infancia), leí un artículo acerca de «las guerras secretas» de los EE.UU en África y pedí ayuda. Deseaba que aquellos compatriotas convencidos de que muchos analistas políticos del Congo-Kinshasa siempre están buscando cabezas de turco para justificar el descenso del país a los infiernos, me ayuden a comprender, mediante la lectura de este artículo, cuál puede ser la parte de responsabilidad de los congoleños en estas «guerras secretas». Hasta día de hoy, desde que este artículo fue redactado, no he recibido ninguna respuesta.

Este artículo es, efectivamente, un recordatorio de lo que decía Frantz Fanon en el año 1960, dirigido a los más perezosos intelectualmente: «Nuestro error, de los africanos, es haber olvidado que el enemigo nunca recula sinceramente. Nunca lo hace. Cede, pero no cambia. Nuestro error es haber creído que el enemigo había perdido su combatividad y su nocividad. Si Lumumba molesta, Lumumba desaparecerá. La vacilación ante el homicidio jamás ha caracterizado al imperialismo».

La perpetuación del imperialismo y el asesinato de Lumumba

Al olvidar ese hecho, muchos compatriotas creyeron que la guerra destinada a la apropiación de las tierras congoleñas y sus riquezas tuvo su fin en el año 2002 con la firma del acuerdo de Sun City. Creyeron que los subordinados y sus marionetas firmaron este acuerdo siendo ellos los actores principales encargados de llevar a cabo «los crímenes organizados» en el Congo-Kinshasa. Creyeron que la puesta en práctica del paradigma Leopoldino por «Alias Joseph Kabila» caía bajo el poder de una dictadura y no de la perpetuación del neocolonialismo en el que él es uno de los «traficantes de esclavos de la edad moderna». Ni siquiera se molestaron en formular y responder esta pregunta: «¿Qué simboliza el nombre de Joseph Kabila?».

El artículo anteriormente mencionado nos recuerda que «las masacres, esas guerras secretas de las grandes potencias en África», son guerras racistas y perpetuas soportadas por los neocolonialistas. Esas guerras pueden revestir la forma «soft», «hard», o «smart». Persiguen contra viento y marea la perpetuación del imperialismo. El asesinato de Lumumba es solo un episodio.

Ludo De Witte lo deja bastante claro al afirmar lo siguiente: «De hecho, queríamos continuar con el imperialismo en el Congo, remplazar un sistema colonial por un sistema neocolonial. Un sistema en el que los negros y los congoleños serían políticos y ministros pero, detrás de escena serían las potencias occidentales y sus grandes sociedades las que dominarían el país. Ese es el neocolonialismo contra el que Lumumba quería luchar y por eso fue asesinado. Ya se ha hablado mucho sobre el robo masivo de territorios que Leopoldo II llevó a cabo en la época en la que manejaba el Congo como su dominio privado.

Sin lugar a dudas, este robo de territorios aún continúa a día de hoy. Según las cifras del Banco Mundial, los países del sur, Latino América, África central y el sudeste de Asia sufren de apropiaciones de territorios cada año, por la industria agroalimentaria, de una superficie equivalente a seis veces Bélgica. Este imperialismo sigue estando presente». La fe de la que hablamos en los convenios de Sun City lleva a muchos compatriotas a desatender el tema del «robo de territorios»y en su lugar, priorizan las elecciones, trampa para tontos, en las que no se debate sobre neocolonialismo.

Para imponer la cultura neoliberal…

Los compatriotas que hayan leído el libro «Carnage. Les guerres secrètes des grandes puissances en Afrique» y el artículo mencionado anteriormente, toman conciencia de la continuidad de esta guerra racista de depredación y de baja intensidad impuesta en el Congo-Kinshasa y en los Grandes Lagos de África. Existe una continuidad del punto de vista de sus precursores, los anglosajones; del modus operandi, el mantenimiento del caos basado en una mentira continua; y por consecuente, el punto de vista de aquellos que lo ven desde fuera, como un racismo y un menosprecio remarcable hacia el africano y el congoleño.

Haciendo alusión al modus operandi, el artículo de Moon of Alabama, titulado «Les guerres secrètes des États-Unis mettent l’Afrique en danger»,muestra como AFRICOM infiltra los ejércitos africanos, trabaja en el cambio de régimen y forma a los futuros candidatos de los posibles golpes de estado, buscando someter a toda África y disponer de sus recursos con el fin de promover el interés de la élite «al amparo del interés nacional». Con AFRICOM, las élites anglosajonas ya han iniciado su guerra contra China por el dominio del suelo africano. Y según dice un proverbio africano, «cuando dos elefantes se pelean, quien sufre es la hierba».

Esta guerra por la obtención de territorios, energías y control del mercado de materias primas estratégicas instrumentaliza las etnias oponiéndolas entre ellas mediante intermediarios. Utiliza un tipo de espiritualidad etérea como «opio del pueblo» y un acercamiento a la «política mercantilista» con el fin de imponer «la cultura neoliberal» promoviendo el ánimo de lucro, el éxito individualista y la división de la sociedad en clanes enfrentados los unos contra los otros y luchando todos contra todos.

Las intervenciones esporádicas de la ONU en esta guerra racista y sin fin son parte de la forma «soft». Según Frantz Fanon «Realmente, la ONU es el sistema judicial que utilizan los intereses imperialistas cuando la fuerza bruta ha fracasado. Los recursos compartidos, las Comisiones Mixtas de control y las cláusulas bajo tutela son medios legales internacionales para torturar, acabar con la voluntad de independencia de los pueblos, cultivar la anarquía, el vandalismo y la miseria». Los últimos crímenes cometidos por «las milicias de Kabila» en Kasai son un ejemplo elocuente.

Constituir un contra-poder eficaz contra la perpetuación de estas «guerras secretas»

Es posible que «la diáspora africana» que se está convirtiendo en «un país» acabe por constituir un contra-poder eficaz contra la perpetuación de estas «guerras secretas». Podría perseverar en la creación de bibliotecas, escuelas y universidades donde el estudio de los Padres de las primeras independencias africanas podrían contribuir a la revolución cultural y a la rebelión de las conciencias. Debería tener medios de «contra-propaganda» en África y en todo el mundo con el fin de evitar que los territorios del continente madre continúen haciendo el papel de la «hierba» cuando «los elefantes se pelean» después de haber perdido toda la cordura.

En efecto, la educación, la formación en la búsqueda histórica científica y la buena información aportada por los medios alternativos podrían ser elementos necesarios para una revolución cultural, base indispensable de la reconquista de la soberanía africana.

La lectura de algunos libros y artículos dan la razón a Simón Bolívar cuando dice: «Nos dominan más por la ignorancia que por la fuerza». El mundo se mueve y cambia. Los países de la región de Asia y el Pacífico y esas «humillaciones del pasado» acaban de unirse contra el Tío Sam. Han comprendido que la unión es el arma más eficaz contra «la cultura anglosajona» de la fragmentación de las sociedades en beneficio del viejo método de «dividir y conquistar».

La práctica de este método en África es una guerra contra su unidad, con el fin de que mañana no sea un aliado de los gobiernos de los países que se hayan escapado del sometimiento del Tío Sam. He aquí el miedo de que África renazca en su soberanía y se convierta en un miembro importante de la «Tricontinental».

Por Jean Pierre Mbelu
Generación Lumumba, 1961

Fuente: INGETA: Le triomphe du paradigme léopoldien et « les guerres secrètes » en Afrique, publicado el 7 de julio del 2018.

Traducido para Umoya por Soledad Carvelo Lupión.

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