El ladrón es siempre menos inteligente que su víctima

«El ladrón es siempre menos inteligente que su víctima». Esta reflexión, que aparece en la película documental 1804, sobre la revolución haitiana, me ha llevado a pensar en el presidente ruandés, Kagame, el presidente congoleño, Kabila, y su horda de tutsi dispuestos a insultar a cualquier congoleño que les califique de mentirosos y ladrones acomplejados.

El ladrón roba porque tiene envidia de lo que otro tiene: y, en lo que respecta a esta gente, no solo quieren el subsuelo congoleño, sino mucho más.

Lo que somos…

Quieren lo que somos, nosotros los congoleños, nuestra creatividad, nuestra hospitalidad, nuestra inteligencia. Ellos, embrutecidos, han olvidado que también podían tenerlo, solo debían elegir ser ellos mismos: africanos. Pero, como han preferido la esclavitud mental, ahora quieren arrebatarnos lo que ya no son capaces de producir, pues son africanos con la mentalidad lavada con lejía, lo que les llena de orgullo.

Sabiendo esto, es aún más triste ver cómo los congoleños se acercan a estos cadáveres. Y es aún más triste observar cómo cierta juventud congoleña, sin ser muy consciente de su identidad y de su historia, difama en sus propias calles, navega en internet y hace no sé qué otras ineptitudes mientras ignora que, en el interior del país, la gente pasa hambre y está, de nuevo, al borde de una catástrofe humanitaria.

No consigo entender cómo se puede sentir admiración por cadáveres ambulantes, por personas que han perdido la esencia de lo que son.

A pesar de la magnitud de nuestra catástrofe, tenemos la oportunidad de reinventarnos, de enseñar al mundo algo distinto con nuestra inteligencia y con nuestros diversos pueblos, que constituyen nuestra primera riqueza. Pero, para ello, debemos estar dispuestos a educarnos de verdad. Debemos estar dispuestos a convertirnos en una fuerza económica negra real; a cambiar el eslogan «compren congoleños» por mantener verdaderamente a los emprendedores de nuestra comunidad y comprarles sus productos y servicios.

Ya no basta con decir que amamos la República Democrática del Congo (RDC)

También debemos dejar de pensar que Jesús es blanco, pues incluso algunas pinturas europeas lo muestran más bien moreno; por ello, tenemos que empujar con nuestros hijos la puerta de algunos museos (quienes puedan hacerlo, claro) o, en su defecto, adquirir documentales hechos por nosotros, libros escritos por nosotros.

Y es que, a fuerza de contemplar ese rostro blanco acabamos pensando que, visto todo el trabajo de institucionalización de la Iglesia, el blanco lo es todo y nosotros, nada. Por ello, tenemos tantos pastores estafadores en nuestras iglesias. Hablo de religión, no de fe.

Tenemos que salir del aislamiento mental para tener interés por el mundo: a veces, hace falta ver la diversidad para reflexionar mejor sobre uno mismo. Igualmente, debemos crear medios de comunicación que difundan esta palabra y estas imágenes a aquellos que, por el momento, están encerrados en una prisión al aire libre.

Por todo esto, debemos armarnos de conocimiento porque es la manera más efectiva de asegurarnos un futuro lleno de luz. Ya no basta con decir que amamos la RDC, tenemos que trabajar en ello.

Bénédicte Kumbi Ndjoko

Fuente: INGETA: Le voleur est toujours moins intelligent que vous, publicado el 27 de enero de 2018.

Traducido para UMOYA por Marta Martínez Grández (USAL).

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