Morgan Tsvangirai: un hombre honesto puesto en la cruz

The Zimbabwe Mail

Yash Tandon; 23 de febrero

Yash Tandon argumenta que el difunto Morgan Tsvangirai, líder del Movimiento por el Cambio Democrático, debería ser recordado como una figura emblemática y enigmática debido a su incesante oposición a la élite del partido gobernante a pesar de sus tribulaciones.

El aforismo de Fidel Castro «Una revolución es una lucha a muerte entre el futuro y el pasado» le viene como anillo al dedo al difunto Morgan Tsvangirai. El antiguo líder vivió aprovechando el presente y cada uno de los momentos de su vida, siempre intentando acortar la enorme brecha entre el pasado y el presente de Zimbabue. No obstante, a diferencia de Cristo que fue clavado en la cruz al final de su vida, Morgan estuvo en dicha cruz desde que se sumó a la política. Era muy frecuente que fuese apresado y maltratado por la policía estatal y por los mercenarios militares. Asimismo, tanto Mugabe como sus compañeros dentro del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) y las fuerzas imperialistas lo manipulaban y utilizaban a su antojo. A pesar de sus tribulaciones, o a causa de ellas, él será recordado como una figura emblemática y enigmática por su incesante oposición a la élite del partido gobernante.

Mis recuerdos de Morgan

Conocía a Morgan desde hacía casi tres décadas, desde los primeros días de la independencia de Zimbabue. Después de casi diez años trabajando en la mina de níquel de la compañía Anglo American, él emergió del movimiento obrero para convertirse en el secretario general del Congreso de Sindicatos de Zimbabue (ZCTU) en el año 1989. Fue por aquel entonces cuando el camarada S.D.R. Chifamba, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Comercio de Zimbabue, me presentó a Morgan, que aún seguía luchando para liberar el movimiento obrero del control autoritario de la Unión Nacional de Zimbabue – Frente Patriótico (ZANU-PF).

En 1982, viajé a Zimbabue desde Uganda, mi propio país, en condición de refugiado político. Por aquel entonces y tras haber dejado atrás el atroz régimen de Idi Amin, Uganda tenía como líder al presidente Obote gracias a que Gran Bretaña e Israel habían trabajado con los grupos desafectos de Uganda. Junto con el camarada Ibbo Mandaza, ayudé a crear el Instituto de Estudios sobre el Desarrollo de Zimbabue (ZIDS, por sus siglas en inglés). En 1983, fundé mi propia organización de investigación denominada Research and Consultancy (RESCON), y comencé a trabajar sobre todo en las áreas rurales del país, tanto con las comunidades agrícolas como con los agricultores. Durante muchos años, mi persona estuvo estrechamente asociada con el movimiento cooperativo de Zimbabue: la Organización para las Cooperativas Conjuntas de Zimbabue (OCCIZIM, por sus siglas en inglés) y el Sindicato General de Trabajadores de la Agricultura y de las Plantaciones de Zimbabue (GAPWUZ, por sus siglas en inglés).

En 1989, Morgan, como secretario general del ZCTU, eligió cuatro sindicatos para emprender un estudio detallado sobre los sindicatos que contaba con el apoyo de RESCON: el Sindicato de Trabajadores de Comercio, el Sindicato de Hoteleros y Gastronómicos, el Sindicato de Carpinteros y Ebanistas y el Sindicato de los Trabajadores de la Ciencia y la Educación. El informe de esta investigación se publicó en el año 1991 con el título Worker Consciousness and Unionism in Zimababue [La conciencia trabajadora y el sindicalismo en Zimbabue]. Yo mismo, en calidad de representante de los sindicatos, edité el informe junto con la difunta Gregory Peta. Considerando una línea política de la publicación, Morgan escribió:

«Este informe es un espejo de la realidad. Si la realidad es fea, no puedes culpar al espejo por ello. El informe refleja la situación general del trabajador en el país. Si el estudio fuese llevado a cabo años atrás, habría sido prematuro. Este es el momento adecuado para analizar nuestra situación. Si es necesario derrumbar el edificio y construirlo de nuevo, hagámoslo. (Morgan Tsvangirai, 1 de junio de 1991)

El informe finalizó con algunas conclusiones y con el camino a seguir marcado:

«Una combinación de las batallas en los lugares de trabajo y de la lucha contra los efectos de la globalización requiere un «Frente del Trabajo» fuerte que no esté dividido, ya sea en las líneas del partido o en otras formas. La lucha por las ganancias socio-económicas en el lugar de trabajo debería estar sistemáticamente relacionada con cuestiones democráticas, y dicha relación debería usarse de manera efectiva para lidiar con las fuerzas globales… El reto radica en los trabajadores ya que hay que asegurar que sus luchas no queden relegadas a beneficios oportunistas y a intereses dogmáticos. Las luchas económicas siempre van de la mano de cuestiones políticas, pero los trabajadores siempre deberían custodiar celosamente sus intereses para que no sean pisoteados, en cualquier situación y sin importar la afiliación política. Existe una necesidad de construir un «Frente del Trabajo» unido y fuerte. [[i]]

Los cuatro sindicatos eran una muestra representativa y se esperaba que los otros sindicatos asumiesen el trabajo futuro. Morgan me pidió que formase a los representantes sindicales como investigadores para poder asumir investigaciones similares en otros sindicatos constitutivos del ZCTU. Por desgracia, y debido a complejas razones, eso nunca ocurrió. Una de ellas fue el deterioro del entorno político y económico en Zimbabue.

La independencia y el nacimiento del MDC

Zimbabue se creó después de una larga guerra de guerrillas entre las fuerzas de depredación y saqueo bajo el régimen de Ian Smith (respaldado por los británicos) y las fuerzas de liberación como una nueva nación. En la independencia del 18 de abril de 1980, el primer ministro Robert Mugabe pronunció un discurso histórico en el que, como bien es sabido, dijo: «…Nunca podrá ser una justificación válida el hecho de que como los blancos nos oprimían ayer cuando tenían el poder, los negros los tenemos que oprimir a ellos hoy porque tenemos el poder». [[ii]]

El nuevo Zimbabue poseía un ambiente de optimismo para el futuro; un futuro de progreso denegado al pueblo desde que había sido colonizado en el año 1888 por las fuerzas lideradas por el archimperialista Cecil John Rhodes. Es un país rico en recursos naturales: suelo fértil, oro, diamantes, carbón, hierro y mucho más.

Hoy, 38 años más tarde, Zimbabue y sus gentes se encuentran en un estado lamentable. Los motivos de esta situación son graves y complejos: una mezcla de faccionalismo interno e interferencias incesantes de las fuerzas externas, especialmente las procedentes de occidente. En los últimos días del mandato de Mugabe, el cargo como líder del ZANU-PF, se le volvió muy pesado y a la gente de la calle, por cuya liberación había luchado tanto, muy doloroso.

En 1989, Zimbabue firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un préstamo y así rescatar al país de una situación de deudas. Esta situación había sido creada en gran medida por una importación masiva de maquinaria (incluyendo maquinaria agrícola) para revolucionar la economía. Conocía a Mugabe lo suficientemente bien como para decir que no era un gran economista. Tampoco entendió por completo que el FMI constituía simplemente un brazo extendido del Imperio, y aunque Zimbabue se convirtió en miembro del mismo, era necesario lidiar con ello a cierta distancia. Así que muy a pesar de los ministros Nathan Shamuyarira y Fay Chung, Mugabe aceptó colaborar con el ministro de Finanzas, Chidzero. El país fue prácticamente entregado al FMI, al Banco Mundial y a los «contribuyentes» occidentales de la denominada «ayuda». Esto fue un «cambio de gobierno», ahora liderado por el Imperio con Mugabe como jefe de Estado.

En el año 2000, bajo la presión de la Asociación de Veteranos de Guerra, Mugabe agilizó la reforma agraria. El primer ministro británico, Tony Blair, que estaba en proceso de crear una crisis agraria en Zimbabue, impuso sanciones. También persuadió a los EE. UU. y a la Unión Europea para que impusiesen unas «medidas de sanción» contra Zimbabue. En 2013, el ex presidente de Sudáfrica Thaboo Mbeki, aseguró en una entrevista con Al-Jazeera que Blair lo había presionado para ayudar a Gran Bretaña a derrocar a Mugabe a través de medios militares. [[iii]].

La reforma agraria, conforme a la Ley de Adquisición de Tierras de 1992, fue el último cambio revolucionario en Zimbabue. La reacción del Imperio se podría comparar con el acto de golpear a los zimbabuenses con una maza. Una vez que la economía neocolonial fue catapultada bajo las sanciones, la oposición al ZANU-PF se hizo mayor. El ZCTU se convirtió en objetivo principal por parte de esta oposición. En el escenario cambiante de la década de los años 90, todo un conjunto de fuerzas políticas (desde obreros hasta organizaciones de la sociedad civil y oponentes políticos al ZANU-PF) aunaron fuerzas para crear el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC). Este acto tuvo lugar en 1999, y, simbólicamente, representaba el cambio radical hacia un nuevo siglo. Morgan se convirtió en su presidente.

El ascenso y la caída de Morgan Tsvangirai

Yo estaba involucrado, sobre todo con un papel secundario, en el Movimiento. Morgan y yo tuvimos muchas conversaciones sobre cómo el MDC podría ofrecer una alternativa al ZANU-PF. Apoyé la implicación del ZCTU en la formación del MDC, pero recomendé encarecidamente a Morgan que no asumiese ningún cargo oficial. Le expliqué que había librado una dura batalla para ganar la libertad política de los sindicatos y rescatarlos de las garras del ZANU-PF, y que sería un error perderla de nuevo dentro del vórtice de un nuevo partido político. Por aquel entonces conocía bien a Morgan y temía que el ZCTU pudiese perder su independencia. Tuve varias reuniones one-to-one con él en las que le leí fragmentos de nuestro informe sobre «Worker Consciousness and Unionism», en el que habíamos indicado que la consciencia política de la clase obrera todavía era muy escasa y que se necesitarían años ejerciendo trabajos de base para llegar a construir unos cimientos sólidos que le permitiesen al ZCTU tener un impacto político. [[iv]] Él, le dije a Morgan, había hecho un gran trabajo al conseguir la independencia del ZCTU del ZANU-PF, y debía continuar trabajando en las bases. Le recordé que nuestro informe, al que él incluyó un extracto político relevante, había terminado con las siguientes palabras: «La lucha radica en los trabajadores ya que hay que asegurar que sus luchas no queden relegadas a beneficios oportunistas y a intereses dogmáticos.»

Esto es exactamente lo que pasó. El MDC proporcionó un terreno fértil para los predadores políticos, y esto pronto se vio arruinado por discusiones y divisiones internas. La mayor división se produjo en 2005 entre el ala dirigida por Tsvangirai (MDC-T) y el ala rival dirigida por Arthur Mutambara (MDC-M). Gibson Sibanda (al cual conocía perfectamente), era muy cercano a Morgan, pero se separó de él y se unió al MDC-M. Lo peor, desde mi punto de vista, fue la implicación de las fuerzas externas, sobre todo las fuerzas imperiales procedentes de Gran Bretaña, de Europa y de los Estados Unidos. Yo dejo el movimiento en el momento en el que los recursos empiezan a llegar de Europa y los EE.UU. para apoyar a la oposición. Desde en el momento en el que estaba claro que el MDC se había convertido en un agente de las fuerzas imperiales, incluso más leal al Imperio que al ZANU-PF, ya nunca volví a verle ningún futuro.

El punto álgido de la carrera política de Morgan se produjo en marzo de 2008 en las elecciones presidenciales. Con unos espléndidos fondos procedentes de Europa (especialmente de los holandeses), él fue capaz de lanzar una vigorosa campaña con la que ganó la primera ronda obteniendo un 47,9  % de los votos contra el 43,3 % obtenido por Mugabe. Puesto que ninguno de ellos consiguió el 50 por ciento más un voto, fue imprescindible una segunda ronda. Poco después, Morgan se refugió en Sudáfrica y, molesto por el acoso que sufría por parte de las fuerzas de seguridad del estado, se retiró de la ronda de las elecciones presidenciales. En lugar de eso, buscó refugio en la Embajada de los Países Bajos en Harare.

El presidente Thabo Mbeki medió entre Mugabe y la división rival del MDC, y formaron un gobierno conjunto con ZANU-PF. Morgan asumió el cargo de primer ministro bajo la presidencia de Mugabe pero las opiniones de ambos eran totalmente diferentes.
El resto, como bien dicen ellos, es historia. El gobierno de unión terminó con las elecciones generales de 2013, en las que Mugabe fue elegido presidente. En cuanto al puesto de primer ministro, éste fue abolido conforme a la Constitución elaborada en 2013. Cinco años más tarde, el 14 de febrero de 2018, Morgan murió de cáncer en Sudáfrica.

La historia recordará a Morgan Tsvangirai como un hombre honesto que se vio abrumado por la vorágine de los zimbabuenses y de la política imperial.

*El Profesor Yash Tandon es de Uganda y ha trabajado en diferentes puestos como académico, profesor, pensador político, trabajador de desarrollo rural, activista de la sociedad civil y constructor institucional. Estuvo involucrado en las luchas democráticas que tuvieron lugar en Uganda y fue miembro del Parlamento provisional de Uganda (1979-1980).

________________________________________
[i] Tandon, Yash and Gregory Peta, (eds), Worker Consciousness and Unionism in Zimbabwe, Friedrich Ebert Stiftung and SEATINI, 1991, 2003, p. 125
[ii] https://adamwelz.wordpress.com/2009/06/04/robert-mugabes-first-speech-in…
[iii] Ver http://mg.co.za/article/2013-11-28-mbeki-blair-plotted-military-interven….
[iv] “Worker Consciousness and Unionism”, pp. 118-120

Fuente: https://www.pambazuka.org/democracy-governance/morgan-tsvangirai-%E2%80%93-honest-man-cross

Traducido por: María García López (Universidad de Salamanca)

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Articulos de opinión, Noticias. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *