El premio Victoire Ingabire Umuhoza por la Democracia y la Paz ha sido otorgado a Charles Onana y Phil Taylor

El premio Victoire Ingabire Umuhoza por la Democracia y la Paz 2018 fue entregado el sábado 10 de marzo de 2018 en Bruselas (Bélgica) y rinde homenaje a la prisionera política ruandesa Victoire Ingabire Umuhoza. A pesar de que la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos sentenció en 2017 que su encarcelamiento era injusto y que Ruanda debería liberarla, ella permanece entre rejas.

Charles Onana y Phil Taylor
El premio Victoire de este año fue para el periodista francés camerunés Charles Onana y el locutor de radio canadiense Phil Taylor. Onana es autor de numerosos libros, entre ellos Les secrets de la justice internationale [Los secretos de la justicia internacional], Les secrets du genocide rwandais [Secretos del genocidio de Ruanda] y Ces tueurs Tutsi, au coeur de la tragédie congolaise [Los asesinos tutsis en el corazón de la tragedia congoleña]. Ninguno de los libros de Onana ha sido traducido del francés al español, y su vida ha sido amenazada por desafiar la ortodoxia histórica sobre Ruanda y la República Democrática del Congo.

Phil Taylor es el locutor del programa The Taylor Report en el canal 89.5 FM de CIUT de la Universidad de Toronto. Trabajó como investigador para abogados defensores en el Tribunal Penal Internacional de Ruanda (TPIR), donde se cuestionaron las suposiciones hechas a priori por el tribunal sobre lo que realmente sucedió en Ruanda en 1994.

Durante muchos años, su programa de radio fue el único medio de difusión norteamericano que dio voz a los disidentes ruandeses y a los abogados defensores del TPIR. Su página web Taylor Report ofrecía la única traducción al inglés del libro Rwanda 1994: Colonialism Dies Hard [Rwanda en 1994: la reñida muerte del colonialismo], hasta que el libro se actualizó y finalmente se publicó en inglés en 2013 como Rwanda and the New Scramble for Africa: From Tragedy to Useful Imperial Fiction [Ruanda y la nueva lucha por África: de la tragedia a la conveniente ficción imperial].

Charles Onana y Phil Taylor reciben el premio Victoire Ingabire Umuhoza por la Democracia y la Paz del 2018 el 10 de marzo en Bruselas, Bélgica.

Victoire

Aun sabiendo que probablemente sería asesinada o encarcelada, Victoire dejó atrás su familia, sus logros profesionales y su cómoda vida en los Países Bajos para regresar a su hogar en Ruanda y oponerse a Paul Kagame a la presidencia en enero de 2010. Siete meses después fue llevada a prisión.

Su vuelta a Ruanda se debe a que no podía soportar ver cómo su gente, el pueblo ruandés, seguía sufriendo bajo el régimen de Kagame. Su antiguo abogado, Iain Edwards, dijo que fue una placer representar a Victoire seguido de estas palabras: “ella adora a su pueblo ruandés, y no hace distinción alguna entre las etnias hutu, tutsi o twa”.

Como la mayoría de los estadounidenses consideran que su nombre africano es difícil de pronunciar o recordar, pedí que simplemente la llamaran y recordaran como “Victoire”, al igual que hacen sus partidarios.

Se puede escuchar la propia voz disidente de Victoire en lengua kiñaruanda, en “The Song for Madame Victoire Ingabir” [“La canción para Madame Victoire Ingabir”], disponible en SoundCloud:

“Déjenme decirle a todos los ruandeses que lo que deseamos es trabajar todos juntos para asegurarnos de que una tragedia como esta no vuelva a ocurrir nunca. Esa es una de las razones por las que el partido de las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU) tomó la decisión de regresar pacíficamente al país y sin recurrir a la violencia, aunque muchas personas piensan que los problemas de Ruanda se resolverían con una lucha armada. Nosotros no creemos que derramar sangre sea la solución. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

Para poder reconciliarnos, debemos empatizar con la tristeza de todos: con la tristeza de los tutsis que fueron asesinados por los hutus y merecen ser castigados, así como con la tristeza de los hutus, cuyos asesinos merecen su castigo de la misma manera.
Además, es importante que todos nosotros, ruandeses de diferentes etnias, entendamos que necesitamos unirnos, respetarnos los unos a los otros y construir nuestro país en armonía”.

El desafío de Victoire a la ortodoxia histórica

A su regreso a Ruanda en enero de 2010, Victoire fue al museo conmemorativo del genocidio de Kigali y, rodeada por la prensa, preguntó: “¿dónde está el monumento por los hutus que murieron?” Debido a esta pregunta, fue rápidamente puesta bajo arresto domiciliario y le ordenaron no hablar con la prensa, pero eso no la detuvo.

A pesar de la orden del tribunal y su confinamiento en la ciudad de Kigali, ella habló con todo periodista que se atrevió a entrevistarla. La mayoría eran extranjeros, como yo, que la llamé por teléfono. Como mínimo, un periodista ruandés fue asesinado ese año, y otros cuantos huyeron al país vecino, Uganda, e incluso más allá. Para ellos como periodistas, hablar con Victoire hubiera sido como firmar su propia sentencia de muerte.

Victoire declaró firmemente que ni ella ni su partido habían negado nunca el genocidio tutsi, pero que el mundo debía de entender que antes, durante y después del genocidio tutsi, los hutus fueron asesinados, y que quienes los mataron también deben ser acusados y enjuiciados. Ella opina que para que la nación sane, se debería permitir a los ruandeses que perdieron a sus seres queridos, tanto hutu, tutsi como twa, guardar luto abiertamente a sus muertos.

De manera excesivamente simplificada, ortodoxa y maniquea, el genocidio ruandés se resume en que el gobierno mayoritario hutu ejecutó un genocidio planeado a largo plazo, armando y permitiendo que extremistas hutus masacraran entre 500 000 y 1 000 000 civiles tutsis en solo 100 días, entre el 7 de abril y el 4 de julio de 1994. Así es contado por los editores de Wikipedia y los secuaces del presidente Kagame en los medios de comunicación occidentales. Se convirtió en la excusa de Kagame para invadir, ocupar y saquear el país vecino de Ruanda: la República Democrática del Congo (RDC). Así, cada vez que sus tropas han cruzado la frontera desde 1996, el presidente ha afirmado que estaban persiguiendo genocidas hutus que habían huido a la RDC.

Este relato ortodoxo también está incluido en documentos oficiales y polémicos para justificar la llamada “intervención humanitaria” de los EE. UU. para “detener a la próxima Ruanda”. Aquí se incluye Mass Atrocities Response Operations: A Military Planning Handbook [Operaciones de respuesta para atrocidades masivas: Un Manual de planificación militar] producido por el Pentágono y el Centro Carr de la política de Derechos humanos de la Universidad de Havard, con el apoyo financiero de la fundación Humanity United [Humanidad unida] del técnico multimillonario Pierre Omidyar. Dado que el Pentágono nunca ha carecido de fondos y actualmente tiene tanto dinero que no sabe cómo gastarlo, se puede afirmar que la contribución de Omidyar tuvo más que ver con poner su sello de Humanity United en el manual que con cualquier posible necesidad de dinero.

Así que Victoire Ingabire no solo se opone al presidente ruandés Paul Kagame, que la encerró y sentenció a 15 años de cárcel, sino que también se enfrenta a toda la infraestructura ideológica de la intervención humanitaria. Si las potencias occidentales reconsideraran si los buenos son los tutsis y los malos los hutus como en el relato que cuenta la novela Hotel Ruanda sobre lo sucedido en 1994, o reconocieran que el presidente Kagame está al mando de quienes Charles Onana identifica como los asesinos tutsis en el corazón de la tragedia congolesa, tendrían que reescribir su manual de guerra humanitario y mucho más.

Sin duda, Victoire sabía el enorme desafío al que se enfrentaba más allá de las fronteras de Ruanda, pero no se responsabilizó de criticar a los EE. UU. Una vez le pregunté si quería decir algo sobre la participación de EE. UU. en las tragedias ruandesas y congoleñas para las emisoras de la fundación Pacifica, y su respuesta fue un breve “no”. Pero el significado de su negación era cristalino: estaba arriesgando su vida al cuestionar el régimen de Kagame y cualquier desafío a nuestro propio gobierno dependía de nosotros.
Un buen punto de partida sería reexaminar el relato sobre las masacres de Ruanda que pretenden que creamos, como si estuviera inscrito en las tablas de piedra que Dios le transmitió a Moisés en el Monte Sinaí.

Ann Garrison
Ann Garrison es una periodista independiente con sede en Oakland, California. En 2014, recibió el premio Victoire Ingabire Umuhoza por la Democracia y la Paz por su informe sobre el conflicto en la región de los Grandes Lagos de África. Se puede contactar con ella en @AnnGarrison o por correo electrónico: mailto:ann@kpfa.org.

Fuente: https://libya360.wordpress.com/2018/03/22/victoire-ingabire-umuhoza-democracy-and-peace-prize-award-to-charles-onana-and-phil-taylor/

Traducido por: Paula Clara Calvo Miranda (Universidad de Salamanca)

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