Ruanda – Kizito Mihigo: ¿qué será del cantante cristiano que fue silenciado?

Publicado el 10 de noviembre de 2017 por Jambonews
Ya han pasado tres años y seis meses desde el encarcelamiento del famoso cantante cristiano ruandés, Kizito Mihigo. Antes de que entrara en prisión, este superviviente del genocidio ruandés no solo se había convertido en el artista preferido del poder político de entonces, sino también en un icono de la paz y de la reconciliación gracias a sus canciones y a las actividades que desarrolla su Fundación KMP. Aunque el régimen ha hecho todo lo posible por silenciar esta voz, los ruandeses no olvidan a su estrella, y aún menos lo hacen los cristianos católicos, quienes escuchan en sus misas dominicales muchos cantos litúrgicos compuestos por Mihigo.

Kibeho es una pequeña localidad al sur de Ruanda que se hizo famosa gracias a los fenómenos religiosos que el Vaticano reconoció oficialmente como apariciones de la Virgen María, la Madre de Jesús. Desde entonces, se ha convertido en un lugar de peregrinaje internacional para todos los cristianos y allí fue donde nació Kizito Mihigo el 25 de julio de 1981. Fue el tercero de seis hermanos y creció en una familia católica muy practicante. Los que estudiaron con él en la escuela primaria de Kibeho, dirigida por su padre, Augustin Buguzi, lo describen como un estudiante muy entusiasmado por la Iglesia y por la música sacra. Sirvió como monaguillo en la iglesia de Kibeho y, cada mañana, el pequeño Kizito madrugaba mucho para llegar el primero a la sacristía y ayudar en la misa matinal antes de ir al colegio. A los nueve años compuso sus primeros esbozos de canciones.

En abril de 1994, mientras que Kizito, su madre y sus hermanas se exiliaron en la nación vecina de Burundi durante el genocidio (un viaje de dos días y dos noches, según el testimonio del cantante), su padre fue asesinado en Kibeho. Los refugiados tutsis se quedaron tres meses en Burundi antes de volver a su país en julio de 1994. Kizito Mihigo, en sus declaraciones públicas, siempre ha descrito la época del exilio como un periodo «lleno de frustración, ira y sed de venganza». Cuando regresó a Ruanda, el joven Mihigo volvió a la escuela, en concreto, al Seminario Menor Virgo Fidelis de Butare. Mientras estudiaba en esta escuela religiosa destinada a formar futuros sacerdotes, Kizito también empezó a componer cientos de cantos de misa, que pronto usarían los coros en las parroquias ruandesas.

De iglesia en iglesia, su talento musical se fue extendiendo por todo el país y sus canciones llegaron incluso a los oídos de las autoridades más importantes. En el año 2000, con 19 años, Kizito participó en la composición del nuevo himno nacional de Ruanda. El presidente Paul Kagame lo propuso como candidato para recibir una beca del Gobierno que le permitiría cursar los estudios de música en Europa.

En 2003 llegó a Bélgica y se inscribió en la Academia de Música de Court-Saint-Étienne, en Ottignies. Se alojó en el Seminario Saint-Paul de Lovaina la Nueva. Su profesor de órgano fue Dominique Bodson, director de la academia y profesor en el Instituto de Música y Pedagogía (IMEP) de Namur, en Bélgica. En 2004, se trasladó a Francia para continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza de París (CNSMDP). Allí siguió con sus clases de órgano y de composición con las profesoras Françoise Levechin Gangloff y Gisèle Dechorgnat. Obtuvo su título en 2008 y, con la idea de fundar una escuela de música clásica en Ruanda, decidió volver a su país en 2010.

Un activista de la reconciliación

  Durante su estancia en Europa, el cantante reunió, en diversas ocasiones, a la comunidad ruandesa en conciertos de música sacra. Después, había una misa que, a menudo, celebraba monseñor Leonard, entonces obispo de Namur y, más tarde, arzobispo de Bruselas. En una entrevista para el periódico Jambonews, monseñor Leonard describió al cantante de entonces como alguien «muy sincero, soñador, tal vez un poco ingenuo porque confiaba muy rápido en la gente».

Durante los conciertos organizados en Bruselas, Kizito Mihigo no solo interpretó sus obras litúrgicas, sino que, sobre todo, compartió su experiencia durante el genocidio y el camino que recorrió hasta llegar a perdonar. Describió el perdón como la «única clave para la reconciliación, que está oculta en el corazón de la víctima». En 2010, cuando volvió a Ruanda, creó la Fundación Kizito Mihigo por la Paz (KMP), una organización no gubernamental que actúa en favor de la paz y de la reconciliación.
Desde 2011, el cantante y su fundación han recorrido numerosas escuelas y prisiones de Ruanda predicando el perdón, la reconciliación y la paz. Estos viajes por el país se difundieron regularmente por la radio y la televisión nacionales a través de la emisión semanal Umusanzu w’umuhanzi, que producía la misma fundación. Los miembros de Fundación KMP hablan de un hombre que adora su trabajo. Uno de ellos, que actualmente reside en Europa, declaró lo siguiente: «Desde que conozco a Kizito, nunca he conseguido hablar más de 10 minutos con él sin que sacara el tema de su fundación. KMP era como el hijo que siempre quiso ver crecer».

Tres años después de su creación, las actividades de esta organización han logrado que al cantante le concedieran varios premios nacionales, como el que le otorgó la Oficina de Gobernanza de Ruanda (Rwanda Governance Board) en abril de 2013. Se trata de un premio que se confiere a las ONG locales que contribuyen a la buena gobernanza. La primera dama Jeannette Kagame le concedió el premio dedicado a los jóvenes ruandeses más innovadores. El propio presidente Paul Kagame no dudó en citar las letras de las canciones de Mihigo en sus discursos.

Encarcelamiento y juicio

La vida del cantante y su buena relación con el Gobierno ruandés comenzaron a tomar otra dirección en marzo de 2014, justo después del lanzamiento de la canción Igisobanuro cy’urupfu (en español, La explicación de la muerte). Según las declaraciones recogidas en su entorno, fue una época terrible para el cantante. En ese mes, se estaba preparando para participar en el vigésimo aniversario del genocidio.

A través de la letra, Kizito Mihigo no solo rinde homenaje a las víctimas del genocidio, sino que aprovecha los diez minutos de duración de la canción para recordar a todas las víctimas, especialmente a las de guerra y a los fallecidos por venganza. Sin duda, fue una alusión a las víctimas del Frente Patriótico Ruandés (FPR-INKOTANYI). «Sobreviví al genocidio, pero no por ello voy a olvidar el sufrimiento de los demás. La muerte nunca es la mejor solución, sea cual sea la causa: el genocidio, la guerra o la venganza».

«El genocidio me dejó huérfano, pero eso no quita que pueda sentir compasión por otras personas que han sido víctimas de actos que no han sido considerados “genocidas”. Todos estos hermanos también son seres humanos y rezaré por sus almas. Tienen toda mi compasión y los llevo en el corazón». Poco después del lanzamiento de dicha canción, el presidente ruandés Paul Kagame declaró en un discurso que no es «un cantante que quiere maravillar a los enemigos de Ruanda». La canción se prohibió de inmediato en todo el país. Además, se presionó a Kizito Mihigo para que pidiese perdón por el mensaje de la letra, pues se consideraba revisionista y negacionista. Al poco tiempo, el cantante desapareció y la policía decía desconocer su paradero.

El 14 de abril de 2014, dos semanas después de haber desaparecido, la policía acabó admitiendo que habían detenido al cantante. Se le acusaba de delitos contra la seguridad del Estado y de conspiración contra el Gobierno y contra el presidente de la República de Ruanda. Antes del juicio, se organizaron dos entrevistas para que Kizito confesase ante los medios, especialmente ante la televisión pública. Esposado, el cantante se declaró culpable ante la cámara y pidió perdón a los ruandeses y al presidente Paul Kagame.

Sin embargo, sus confesiones no acabaron de resultar convincentes, puesto que el cantante no llegó a explicar concretamente cómo había planificado derrocar a Kagame. Numerosos periodistas y defensores de los derechos humanos se preguntaban dónde estuvo el cantante durante las dos semanas en las que desapareció. Denunciaron una detención ilegal y una violación del derecho a la presunción de inocencia.
El ministro de Cultura de ese momento, Protais Mitali (que hoy está exiliado), no esperó al juicio para calificar al cantante como enemigo del país y pidió a los ruandeses que dejasen de escuchar todas sus canciones. De hecho, el 18 de abril de 2014, la Oficina Nacional de la Información (en inglés, Rwanda Broadcasting Agency) publicó un comunicado oficial donde prohibió a todos los periodistas el uso de las canciones de Mihigo.

Según el informe de Human Rights Watch publicado en abril de 2016, detuvieron a Kizito en un lugar que se mantuvo en secreto durante los ocho días que siguieron a su arresto. Durante esos días, fue presuntamente torturado y objeto de numerosos interrogatorios intempestivos, decretados por la policía o por algunos sectores del Gobierno.
Durante el juicio, junto a otros tres acusados que aseguró no conocer, el cantante siguió declarándose culpable y volvió a pedir perdón. El 27 de febrero de 2015, fue declarado culpable de conspiración contra el Gobierno del presidente Paul Kagame y el Alto Tribunal de Kigali lo condenó a diez años de cárcel. Recurrió la decisión ante la Corte Suprema y, hasta la fecha, no ha sido convocado.

Una voz silenciada

El poder político del partido FPR-INKOTANYI ya había demostrado en otras ocasiones su intolerancia hacia sus opositores encarcelándolos y asesinándolos. Podríamos citar como ejemplo el caso de Victoire Ingabire o el de Deo Mushayidie y Diana Rwigara, entre otros miembros de las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU) que están siendo juzgados. Sin embargo, ahora el Gobierno ya no se centra únicamente en políticos, sino que también trata de silenciar cualquier crítica que aparezca, incluso si proviene de la sociedad civil.

Detenido en la cárcel central de Kigali, según las últimas informaciones, el popular cantante nunca ha traicionado ni su ética y ni sus valores personales. Desde que Kizito llegó en abril de 2014, nunca le han permitido recibir comida de su familia. Se conforma con las raciones previstas para los presos. Diferentes testimonios recopilados de antiguos presos afirman que el cantante nunca se ha quejado de las condiciones difíciles en las que vive desde hace más de tres años.

El que un día llegó a ser organista de la capilla Nuestra Señora del Santísimo Sacramento en el distrito 16 de París, ahora anima con su órgano electrónico las misas dominicales que se celebran en la cárcel de Kigali para todos los presos. Además, también dirige el periodo de conmemoraciones del mes de abril para todos los presidiarios. Según el testimonio de otro exconvicto publicado por el diario Mediapart, desde que Kizito llegó a la cárcel habría «contribuido a regenerar la confianza entre algunos prisioneros en los que predominaba el odio étnico».

Recordemos que, en el expediente del cantante, solamente queda otro coacusado más. Se trata de Jean-Paul Dukuzumuremyi, un antiguo soldado desmovilizado condenado a 30 años de cárcel. Según la información proporcionada por el Gobierno ruandés, el periodista Cassien Ntamuhanga, que también estaba condenado a 25 años de prisión, se ha fugado recientemente de la cárcel. Por último, el tribunal declaró inocente a Angès Niyibizi, que había confesado estar relacionada con las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR) porque su marido formaba parte de este grupo armado. Durante todo el juicio, el cantante Kizito Mihigo siempre negó conocer al resto de acusados y solicitó, en vano, que se separasen sus expedientes.

El encarcelamiento de Kizito Mihigo, la estrella de la música ruandesa e icono de la reconciliación tras el genocidio, es una prueba del nerviosismo que siente un régimen que ya ve su fin. Los ruandeses miembros de la fundación del cantante y los seguidores de su música no pueden olvidar ni su contribución, ni sus sueños por una sociedad ruandesa fraternal, unida y profundamente reconciliada.

Algunos enlaces de interés:
• La página de la Fundación KMP: www.kmp.rw

• La página personal de Kizito: www.kizitomihigo.com

Texto original escrito por Agnès Uwimbabazi
Publicado en www.jambonews.net

Traducido para UMOYA por Sandra Iscan Luengo y Marcos Orcástegui Herbera

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