La agricultura en la República Democrática del Congo atraviesa una difícil reforma

(Foto: ThierryBrésillon/Flickr)

Para los campesinos, es un trago amargo. Aunque diferentes organizaciones siguen movilizándose para que las reformas tengan éxito, la mayoría de ellas no se ha sumado a estos cambios, que son obra de una conspiración entre el Senado y el sector privado.

Los cambios en las leyes agrícolas tienen su aquel. En general, se trata de cambios bastante importantes que se aplican a la ley nº 11/002 del 24 de diciembre de 2011 sobre los principios fundamentales de la agricultura. Al menos tres proposiciones bastante apreciadas por el sector privado han enfadado a los campesinos debido a su impacto negativo en el sector.

Según las últimas noticias, el proyecto de ley que modifica y completa la ley del 24 de diciembre de 2011 ya ha sido examinado por el Senado y ahora espera una segunda lectura en la Asamblea Nacional. Nos preparamos, entonces, para un nuevo enfrentamiento entre el sector privado y los campesinos a través de las dos Cámaras del Parlamento. Para su precursor, el senador Musendu, estos cambios se han producido seis años después de que entrara en vigor la ley del 10 de enero de 2011, pero su balance sigue siendo muy limitado, incluso por debajo de las expectativas.

Con estos cambios, el objetivo principal es superar los últimos obstáculos. Algunos ejemplos son el acceso a las tierras destinadas a la agricultura y la participación de extranjeros en el capital social de las empresas. A partir de ahora, el Estado congoleño quiere, por un lado, asegurar un mejor acceso a las tierras de cultivo para los nacionales y, por otro, atraer más inversiones influyentes en el sector. Asimismo, el precursor apoya plenamente el refuerzo de los mecanismos de financiación de los congoleños en el sector agrícola. Sin embargo, ha rechazado cualquier intención de nacionalización en su desarrollo.

Para los campesinos, es un trago amargo. Aunque diferentes organizaciones siguen movilizándose para que las reformas tengan éxito, la mayoría de ellas no se ha sumado a estos cambios, que son obra de una conspiración entre el Senado y el sector privado. En total, el proyecto de ley está formado por cuatro artículos. Más concretamente, los cambios principales tratan varios aspectos. Por un lado, la apertura del sector agrícola a todos los operadores económicos, nacionales y extranjeros. Por otro, la reducción del 35 % al 20 % del tipo impositivo de los ingresos profesionales de los agricultores industriales. La promoción de una clase media nacional y el acceso al Fondo Nacional de Desarrollo Agrícola reservado a los congoleños también forman parte de estos cambios. Por último, es necesario mencionar la exención del impuesto sobre los ingresos profesionales en favor del agricultor familiar e incluso la conservación de los derechos de propiedad adquiridos.

Estos cambios representan los numerosos objetivos que persigue el legislador en el ámbito de la reactivación de las actividades agrícolas de la RDC. Están inspirados en el modelo minero, gracias al cual hemos pasado de extraer menos de 100 000 toneladas de cobre a un millón. Sabemos que el sector privado ha expresado rápidamente su preocupación por algunos aspectos específicos de la ley de 2011. Uno de ellos es la cuestión del acceso a las tierras destinadas a la agricultura. La Federación de Empresas del Congo (FEC) temía que se excluyera a las personas físicas extranjeras de la elegibilidad de los derechos sobre las tierras de cultivo y de su participación a nivel empresarial. Naturalmente, otro de ellos era el espectro de las nacionalizaciones. Ante todo, la FEC teme que el Estado no proceda a otra «zairización», puesto que no cree que el objetivo sea impedir que los extranjeros trabajen sus tierras.

Con la contribución del Senado, la FEC puede estar orgullosa de los cambios que el proyecto ha traído consigo. Sin embargo, la posición es totalmente diferente en el entorno de la sociedad civil, pues acusa al Parlamento de llevar a cabo una política de puertas abiertas perjudicial para el país debido al riesgo de acaparamiento de las tierras de cultivo. El levantamiento más importante se ha desarrollado en el Consejo Nacional de las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (Conseil National des Organisations Non Gouvernementales de Développement, CNONGD). Este organismo está dispuesto a iniciar una campaña ciudadana bajo el lema «No a la puerta abierta al acaparamiento de las tierras de cultivo de la RDC». Además, otras organizaciones campesinas como la Confederación Nacional de Productores Agrícolas del Congo (Confédération Nationale de Producteurs Agricoles du Congo, CONAPAC), la Confederación Campesina del Congo (Confédération Paysanne du Congo, COPACO) y la Unión Nacional de Agricultores, Pescadores y Ganaderos del Congo (Union nationale des agriculteurs, pêcheurs et éleveurs du Congo, UNAGRICO) están reflexionando sobre cómo defender un posicionamiento común para no entregar un cheque en blanco al sector privado. De esta manera, están preparando una respuesta a través de la Asamblea Nacional, que llevará a cabo la segunda lectura antes de la conciliación final con el Senado.

Laurent Essolomwa

Adiac-Congo/Media Congo

Fuente: Media Congo, Agriculture : le secteur au cœur d’une réforme difficile, publicado el 23 de noviembre de 2017.

Traducido para UMOYA por Ana Olarte de Santiago (Universidad de Salamanca).

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