Senegal: Los habitantes de Parkour se niegan a la asignación de mil hectáreas de tierras a un particular

El pueblo de la zona en cuestión se opone a la decisión del alcalde

El Concejo de Pakour, al este del departamento de Vélingara, ha concedido mil hectáreas de tierras a Mamadou Sall, propietario de un gran platanar en Gouloumbou, un pueblo situado entre los departamentos de Tambacounda y Vélingara. Las poblaciones aledañas al bosque en cuestión se oponen e invitan al alcalde, Diarga Sané, a que anule esta decisión.

El pasado 6 de noviembre, los habitantes de doce pueblos de la comuna de Pakour organizaron una marcha para denunciar la expropiación/asignación de mil hectáreas de tierras por parte del Concejo. Se trata de un bosque con una extensión aproximada de nueve kilómetros localizados entre los pueblos de Anambé Couta, Kountada, Sinthiang Fally, Diaocounda, Sinthiang Madia, Saliya, Manato, Sinthiang Mandou, Sinthiang Téning, etc. y el curso de agua llamado «La Kayanga». Algunos pueblos estarían a menos de 500 m del curso de agua que alberga la presa hidroagrícola que riega las tierras desarrolladas en el valle de Anambé.

Mountaga Sabaly, persona relevante del pueblo de Kountada, explicó lo sucedido: «Desde hace algunos meses, constatamos que los árboles del bosque han sido revestidos con una capa de pintura. Según las noticias, se nos informó de que esas tierras habían sido atribuidas a un tal Mamadou Sall, propietario de un inmenso platanar en Goulombou (pueblo situado entre los departamentos de Tambacounda y Vélingara). Quiere plantar aquí otro platanar y cercar el territorio. Ninguno de los líderes de los pueblos aledaños al bosque estaba al corriente de la decisión municipal. Es inaceptable». Acompañado por un centenar de personas que participaron en la marcha, defendió su postura: «Nuestros pueblos le deben la supervivencia a ese curso de agua. Si no podemos acceder a él, nos obligarán a migrar hacia Guinea-Bissau. ¡Es inconcebible!».

Esas aguas y sus alrededores sirven como abrevadero de animales y se utilizan para las actividades de pesca y horticultura. El sexagenario Sabaly cuenta que «es el único bosque del departamento que todavía cuenta con plantaciones de bambú. Los habitantes de cualquier pueblo que haya sufrido un incendio vienen a este bosque a conseguirlo. Además, los elementos esenciales de las casas de la localidad están hechos de bambú».

«No ha sido una decisión unilateral», según el alcalde

A los ojos de los habitantes, el responsable de esta situación es el alcalde, Diarga Sané. «Quiere eliminar todas las actividades económicas de nuestros pueblos. Y esto será el fin de la ganadería (ya no habrá pastoreo), la apicultura, la horticultura y de la pesca».

El alcalde, Diarga Sané, replicó por vía telefónica que «no fue una decisión unilateral de la alcadía. Se tomó la decisión por deliberación del Concejo, aprobada por la autoridad administrativa, de atribuirle esas mil hectáreas a Mamadou Sall. Primero, me ocupé de invitarle ante el Concejo para que presentara su proyecto y expusiera las oportunidades que este presentaría para los pueblos aledaños. Se comprometió a crear 250 puestos de trabajo por año, a construir una pista de producción y un centro de salud y a proporcionar a nuestros pueblos molinos multifuncionales y cultivos hortícolas».

A pesar de las ventajas mencionadas, los pueblos de «Pathiana», nombre de la zona, reafirman su oposición y deciden luchar para que esas tierras no sean asignadas por el Concejo.

Saqueo organizado de la flora

¿Quién ha concedido la gestión de los árboles existentes en el bosque al promotor privado Mamadou Sall? ¿Qué hay tras la explotación de esos árboles? En cualquier caso, nuestra visita al bosque nos permitió constatar que se está sufriendo una sobreexplotación. Además, se están talando a propósito árboles vivos enteros. El modus operandi de los explotadores forestales, habituales o pasajeros, es prender fuego al pie del árbol, clavarle puntas por todas partes o rociarlo con productos químicos. De este modo, unas semanas después, el árbol pierde su verdor y, entonces, ya está lista la «madera muerta» o, mejor, dicho la «asesinada», para ser exportada a las grandes ciudades de Senegal. Por otro lado, ¿qué ocurre con el bambú, tan valioso para las poblaciones rurales y tan difícil de conseguir? Únicamente se encuentra en el departamento de Vélingara. Nos veremos obligados, llegado el momento, a ir a buscarlo al otro lado de la frontera con Guinea-Bissau, con todos los riesgos que la reventa y la ilegalidad podrían conllevar.

Abdoulaye Kamara
akamara@lequotidien.sn

Fuente: Le Quotidien, Senegal, VELINGARA – Affectation de 1000 ha de terres à un privé : Les populations de Pakour disent niet, publicado el 10 de noviembre de 2017.

Traducido para UMOYA por Begoña Carrasco González (Universidad de Salamanca).

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