La política de clanes pone en peligro las elecciones presidenciales de Somalilandia

A pesar de la falta de reconocimiento internacional, la autoproclamada República de Somalilandia celebra sus sextas elecciones competitivas el 13 de noviembre. La mayoría de los políticos del país están involucrados de manera directa en la política de clanes, lo cual supone una amenaza para la frágil democracia de la nación.

© Progressio

Cuando Jamal Ali Hussein, antiguo CEO de Citibank Tanzania y exalumno de Harvard, decidió meterse de lleno en la política de Somalilandia hace seis años, muchos habitantes del país se sintieron esperanzados y creyeron que el impacto positivo que traería podría apreciarse en un corto periodo de tiempo. Más tarde, consiguió que lo eligieran como el candidato a presidente del Partido por la Justicia y el Bienestar (Justice and Welfare Party), también conocido como el UCID. Lo acompañaba su candidato a la vicepresidencia, Abdirashid Hassan Matan, otro joven cultivado, pero también un político novato.

Por desgracia, la inexperiencia política de ambos salió pronto a la luz. No solo se integraron en el sistema político en vigor, basado en los clanes, sino que tampoco lo cambiaron o supieron jugar según sus reglas. Además, ni siquiera fueron capaces de asegurar sus posiciones como candidatos cuando el infame Faysal Ali Warabe, el impredecible presidente y fundador del UCID, puso en duda la legitimidad de sus posiciones y, más tarde, les venció sorprendentemente. Como resultado, unos desesperados Hussein y Matan se vieron obligados a unirse a otros partidos, con la esperanza de conseguir otra oportunidad para cumplir sus sueños políticos, si aún les quedaban.

A finales de 2016, Jamal Ali Hussein se unió al partido del Gobierno, el Partido Paz, Unidad y Desarrollo (Kulmiye Party), el mismo al que siempre había criticado por fallar al país. En un intento de justificar su decisión, Hussein declaró: «Tras consultar a mis simpatizantes y a mi gente, me he dado cuenta de que comparto camellos con Muse Bihi [el candidato a la presidencia del Partido Paz, Unidad y Desarrollo]». Esto no fue más que otra manera de decir «es de mi clan». La justificación del exalumno de Harvard fue un gran golpe para muchos.

De la misma manera, Matan, en un principio, se unió al otro partido de la oposición, el Waddani, del que se marchó recientemente. En una exclusiva reunión que organizó su subclan, Matan manifestó: «[Abandoné el Waddani porque], en el partido, no podía encontrar al mismo tiempo los intereses de la región [Awdal] y los de mi subclan».

La mayoría de los políticos de Somalilandia están involucrados de manera directa en la política de clanes, lo cual supone una amenaza para la frágil democracia del país, pero Hussein, Matan y otros políticos similares tienen la culpa, pues eran ellos los que tenían que arreglar un sistema anticuado y defectuoso. Nadie esperaba que basaran sus decisiones políticas más importantes en la política de clanes ni que confiaran en ella. También habían sido una inspiración para numerosos jóvenes con estudios que querían entrar en política y así contribuir en los procesos de toma de decisiones y el desarrollo de su país.

Somalilandia, a pesar de no ser un país reconocido por la comunidad internacional, se considera el único país democrático del Cuerno de África. Lo rodean tres países autoritarios, que son Yibuti, Etiopía y Eritrea. También tiene una frontera común con Somalia, donde un sistema en que cada persona represente un voto es inalcanzable en un futuro cercano y, por ello, durante las últimas dos décadas, han estado en el poder gobiernos débiles instaurados por la comunidad internacional.

Las elecciones presidenciales del 13 de noviembre, son las sextas en la historia de Somalilandia. Con anterioridad, se celebraron dos elecciones presidenciales (en 2003 y 2010), dos elecciones municipales (en 2002 y 2012) y unas elecciones parlamentarias (en 2005). Aunque la política de clanes lleva activa desde el inicio del sistema multipartidista en el país, su impacto se disparó durante las últimas elecciones municipales de 2012. Dado que siete organizaciones políticas compitieron para ser reconocidas como partidos políticos, y como la constitución solo contempla la existencia de tres partidos, todas estas organizaciones tuvieron que buscar un candidato de cada subclan. Por consiguente, los subclanes se dividieron en familias y, entonces, los candidatos tuvieron que competir a ese nivel.

Quiero compartir mi experiencia personal. En 2012, cuando era un estudiante de último curso en la Universidad de Hargeisa (la capital de Somalilandia), me reclutaron en la Comisión Electoral Nacional de Somalilandia como personal de colegio electoral y, más tarde, me enviaron al distrito Odweyne en la región de Togdheer. Tengan en cuenta que nuestro contrato era una especie de servicio a la nación más que un empleo de verdad, y que los estudiantes universitarios éramos el objetivo para reducir el coste de las elecciones. En mi colegio electoral, Jeenyo Laaye, la mayoría de la gente votó por los candidatos de las organizaciones políticas Waddani y Umadda. La única razón fue, aparentemente, que los dos líderes de dichas organizaciones eran del mismo clan que los habitantes de la zona.

Cualquier candidato que quiera presentarse a presidente debe primero asegurar los votos de sus miembros del clan, solo entonces será apto para buscar el apoyo de otros clanes. Este hecho conduce, de manera inevitable, a la creación de alianzas entre clanes, ya que ninguno de ellos tiene una mayoría aplastante. Las alianzas entre clanes a menudo dependen de acuerdos clandestinos o, a veces, de pactos entre caballeros. Estos acuerdos conducen a compartir de manera «equitativa» tanto las cargas como los beneficios de los clanes aliados.

Por ejemplo, los políticos de los dos clanes principales, que se aliaron en el Partido Paz, Unidad y Desarrollo, dominaron las posiciones más importantes del gabinete de Gobierno tras su victoria en 2010. De manera similar, el candidato a la presidencia del Waddani y su clan tuvieron que ceder la presidencia del partido a otro político. Así, aseguraban los votos de los miembros del clan del nuevo presidente. De hecho, llegaron incluso a ir más allá y crearon una nueva posición sin fundamento, el «líder del partido», en un intento por ganar el apoyo de otro clan. Obviamente, las reglas de la política de clanes funcionan de una manera extraña y, al final, acaba siendo una política de apoyos. Los principales clanes aliados con el partido victorioso gozan de privilegios mientras que los demás se ven marginados.

En Somalilandia, el objetivo de adoptar un sistema multipartidista era reemplazar el tradicional sistema basado en clanes, que no se aclimataba a la política moderna. Por desgracia, volvimos sobre nuestros propios pasos y regresamos a la pura rivalidad entre clanes. La prevista competición entre partidos políticos (separados por ideologías y principios) se convirtió en una lucha entre clanes.

En 2015, el Rift Valley Institute estimó que los gastos de la campaña electoral para las elecciones municipales de 2012 ascendieron a los 50 millones de dólares.

Asombrosamente, más del 60 por ciento de dichos fondos los financió el negocio del khat. Así que, si no hay una pugna democrática limpia, ¿es razonable gastar una suma de dinero tan enorme para competir entre clanes?

Se espera que el número de votantes de las próximas elecciones sea menor, ya que el número de votantes registrados en la comisión electoral ha bajado. Este descenso puede atribuirse principalmente a dos razones: mucha gente ha perdido la confianza en los políticos actuales; y otros han perdido la confianza en el actual sistema político basado en clanes. Un sistema que mi antiguo profesor, Abdi Ali Jama, que ahora es un funcionario del Gobierno, describía como «un partido de fútbol sin reglas, árbitro ni portería».
O competimos como partidos o como clanes; o adoptamos un sistema multipartidista o un sistema de clanes. Tenemos que elegir.

Muhumed M. Muhumed (Khadar)

* MUHUMED M. MUHUMED (Khadar) es un estudiante de posgrado y un investigador afincado en Estambul, Turquía.

Fuente: Pambazuka News. “Clan Politics Endanger Somaliland’s Presidential Election”, publicado el 5 de octubre de 2017.

Traducido parra Umoya por Andrea Santos.

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