Los ugandeses se resisten a la presidencia vitalicia de Museveni

En 2005, Yoweri Museveni persuadió al Parlamento ugandés para modificar la Constitución y eliminar así el límite sobre las legislaturas presidenciales, de modo que pudiese permanecer en el poder. Ahora, a los setenta y tres años y tras haber gobernado durante treinta y uno, solicita de nuevo al Parlamento que modifique la Constitución para eliminar la edad límite que le obligaría a dimitir a los setenta y cinco años.

© Alex Esagala

El general Yoweri Museveni está tratando de modificar la Constitución ugandesa con el fin de convertirse en «presidente» vitalicio. Los ugandeses se resisten, y recientemente la policía militar de Museveni ha rociado con gas lacrimógeno y disparado balas de goma a estudiantes que desafiaban la prohibición sobre las manifestaciones y ha arrestado a Erias Lukwago, el popular alcalde de la capital, Kampala, durante una entrevista en televisión. En el vídeo del arresto, se le puede ver con un rictus de dolor mientras los policías le agarran los genitales. Desde entonces, ha presentado una reclamación ante la Comisión de Derechos Humanos de Uganda por haber sido torturado y humillado de esta manera.

Los militares también han amenazado y arrestado a ugandeses que resistían en ciudades por todo el país.

El 27 de septiembre, los miembros de los partidos minoritarios del Parlamento de Uganda —e incluso algunos miembros del partido de Museveni— aparecieron en los titulares internacionales gracias a un maravilloso acto de rebeldía. Primero, obstruyeron la enmienda constitucional, que permitiría al presidente seguir gobernando de por vida, al cantar el himno nacional una y otra vez. Después, resistieron cuando unos policías vestidos de paisano trataron de sacarlos de allí. Nadie se desmayó y nadie accedió a que lo sacaran de la cámara esposado. En vez de eso, contraatacaron.

Los gritos y chillidos llenaron la cámara, mientras se lanzaban sillas, se agitaban pies de micrófono y se intercambiaban tirones, empujones y golpes. Los diputados que habían evitado que se aprobase la enmienda intentaron de nuevo cantar el himno nacional, y uno de ellos agitó una bandera ugandesa. La policía y los parlamentarios se subieron a la mesa del centro de la sala, cuyo control se alternaban los bandos opuestos mientras peleaban con los que estaban más abajo. Fue glorioso, aunque finalmente los diputados sucumbieron ante la policía, que se los llevó de allí a rastras y los metió en la cárcel.

En la grabación, parece que en varias ocasiones hicieron falta hasta cuatro policías para someter a un solo diputado. La mayoría ya se hallan en libertad, pero la presidenta del Parlamento Rebecca Kadaga los ha suspendido, así que probablemente se pierdan el «debate» sobre la enmienda constitucional antes de que los dos tercios de Museveni la autoricen sin cuestionamientos.

Ojalá los legisladores estadounidenses mostraran una parte del valor de la oposición ugandesa. ¿No les habría encantado ver a Elizabeth Warren y Bernie Sanders, los guerreros de la «resistencia», lanzar una silla o blandir un pie de micrófono para evitar que se aprobase el proyecto de ley de defensa de 700 mil millones de dólares? Warren votó sí, Sanders, no; pero Sanders no quiso arriesgar más su estatus como «coordinador de proyección comunitaria» del Partido Demócrata, aun a pesar de que un presupuesto de guerra de 700 mil millones de dólares suponía una capitulación semejante a la exigida a los legisladores ugandeses, pero con mayores y más graves consecuencias a escala global.

Los detalles legislativos que inspiraron a los parlamentarios ugandeses son:

  1. En 2005, el presidente Yoweri Museveni persuadió al Parlamento para modificar la Constitución de Uganda y eliminar así el límite sobre las legislaturas presidenciales, de modo que pudiese permanecer en el poder.
  2. Ahora, a los setenta y tres años y tras haber gobernado durante treinta y uno, solicita de nuevo al Parlamento que modifique la Constitución, esta vez para eliminar la edad límite que le obligaría a dimitir a los setenta y cinco años.
  3. Dicha enmienda requiere de dos tercios de los votos del Parlamento para aprobarse, pero la oposición minoritaria (y todos aquellos en cuyos informes acerca de Uganda confío) afirma que Museveni ya compró hace tiempo una dócil mayoría de dos tercios.
  4. Museveni ha maltratado a su pueblo y ha declarado la guerra en gran parte de los vecinos de Uganda en África Oriental y África Central desde que accedió al poder a través de las armas.

Si bien nunca ha amenazado al mundo entero con algo tan monstruoso como el Proyecto de Ley para la Defensa de 700 mil millones de dólares aprobado por el Senado estadounidense, él y su ejército aparecen contemplados en el presupuesto. Estados Unidos lo ha usado militar y políticamente durante sus treinta y un años de reinado.

Según Bill Clinton, Museveni formaba parte de una «nueva raza» de líderes africanos

Museveni forma parte de la «nueva raza» de dictadores de África Oriental y Central que alabó Bill Clinton a mediados de los noventa. Todos ellos clamaban ser demócratas, pero sus respectivas elecciones fueron amañadas, y los políticos de la oposición y sus seguidores acabaron en la cárcel, torturados y/o muertos. Helen Epstein dice lo siguiente en su nuevo libro Another Fine Mess: America, Uganda, and the War on Terror [Otro gran desastre: América, Uganda y la guerra del terror]:

«El éxito de Museveni se ha basado en exprimir la incertidumbre de los países occidentales sobre la capacidad de África para la democracia y la autodeterminación. De este modo, con el beneplácito de América y Europa, se sirvió de nuestra generosa ayuda para convertir a Uganda en una dictadura militar disfrazada de democracia. Uganda tiene un Parlamento, un sistema judicial, una prensa activa y un gobierno electo de estructura piramidal en las aldeas, distritos y regiones. Pero estas instituciones operan bajo una estructura paramilitar mucho más poderosa formada por administradores residentes del distrito, oficiales de seguridad interna del distrito y comités de defensa de las aldeas, todos ellos elegidos por Museveni, y una oscura red no oficial de órganos de seguridad que controlan sus propios arsenales, ignoran las decisiones de los oficiales electos y cierran ONG, periódicos y emisoras de radio que consideran hostiles con el régimen.»

Museveni, representante del Pentágono

El general Museveni también ha sido agresor y un representante del Pentágono en la mayor parte de los conflictos de África Oriental y Central desde el final de la Guerra Fría, lo cual ha costado millones de vidas africanas. De nuevo, Helen Epstein dice:

«De hecho, es uno de los principales aliados de Estados Unidos en el continente. Su gobierno ha recibido miles de millones de dólares de asistencia económica y cantidades incalculables de asistencia militar. Se asocia con el Pentágono cuando tienen lugar operaciones militares en la región. Gran parte de la tragedia acaecida en África Oriental y Central, incluidas Etiopía y Somalia, pero especialmente en Uganda y sus vecinos Ruanda, Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, se debe a la intervención de Estados Unidos y al respaldo que recibe de dictadores como Museveni. Sin duda, han prometido a los estadounidenses que les prepararían la región, pero en el proceso han originado un caos y una confusión impactantes.»

Resistencia entre la mayoría rural de Uganda

El 84 % de la población ugandesa se compone de agricultores de subsistencia de numerosas etnias indígenas. En sus treinta y un años en el poder, Museveni no ha hecho nada para sacarlos de la pobreza, e incluso cometió genocidio contra los acholi y otros pueblos del norte de Uganda. Ahora colabora con el grupo Madhvani, un conglomerado de empresas industriales y agrarias, para hacerse con la tierra de supervivientes del norte.

Ann Garrison

* Ann Garrison es una periodista independiente afincada en el Área de la Bahía de San Francisco. En 2014 recibió el Premio Victoire Ingabire Umuhoza por la Democracia y la Paz por su reportaje sobre el conflicto de la región de los Grandes Lagos de África.

Fuente: Pambazuka News: Ugandans resist Museveni’s bid for life presidency, publicado el 5 de octubre de 2017.

Traducción para Umoya: Lucía Otero Martínez.

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