La destrucción de Libia y la invasión militar de EEUU en África

obamaafricaLibia fue una vez una nación grande y orgullosa que rechazó la presencia militar de EEUU, considerándolo como un obstáculo para la Unión Panafricana. Con el país destruido, EEUU ha conseguido expandirse militarmente por todo el continente. Y fue el Presidente Obama, y no George W. Bush, quien dirigió esta rápida neocolonización de África.

Uno de los elementos principales de la era Obama ha sido la guerra incesante. El historial imperialista del primer Presidente negro es tan extenso que no puede resumirse en una única pieza en su legado. Las incursiones interminables de Obama en África han sido las informaciones menos publicadas de la política exterior del gobierno estadunidense por los medios de comunicación. Desde las elecciones del 2008, el Presidente Obama militarizó discretamente el continente africano sin el conocimiento o la consulta de la gran mayoría de la población estadounidense. En 2011, la política de militarización de Obama explotó en una guerra de gran escala en Libia.

La campaña de imperialismo de EEUU en contra de Libia marcó un punto de inflexión en el legado de Obama. El derrocamiento de Gadafi por operaciones de la OTAN y de EEUU y yihadistas convirtieron a Obama en el primer Presidente negro en bombardear un país africano. Además, Obama se convirtió en el primer Presidente que recurrió a la doctrina conocida como R2P (Responsabilidad de Proteger) como una justificación para una “intervención humanitaria”. La doctrina de la guerra de Obama reescribió las reglas de la guerra en el ámbito de las leyes internacionales. “Intervención humanitaria” y la “Responsabilidad de Proteger” proporcionaron una justificación más efectiva para la destrucción de naciones soberanas.

El fomento de mentiras racistas y colonialistas por parte de Obama sobre Libia ayudaron a reunir apoyo público a la desestabilización de la nación más próspera del continente. Según el Presidente Obama y los medios de comunicación corporativos, Gadafi era un genocida de su propio pueblo. Los llamados  mercenarios leales a Gadafi fueron acusados de cometer genocidio contra manifestantes “pacíficos”. La “Revolución Libia” fue colocada dentro de la llamada “Primavera Árabe” contra los brutales tiranos del Norte de África. Cuentos mitológicos sobre los lealistas de Gadafi y su uso de Viagra para violar a mujeres y niños estaban constantemente en el foco de atención de los medios de comunicación y de sus jefes en Washington.

Lo que realmente ocurrió en Libia fue un genocidio apoyado por EEUU y la OTAN. Obama recibió mucha ayuda de Arabia Saudí y de las monarquías del Golfo, ofreciendo mercenarios yihadistas con la necesaria ayuda financiera y militar para hacer la guerra en Libia. Los negros libios fueron brutalmente linchados por mercenarios yihadistas en la ciudad natal de Gadafi, Sirte. Cerca de 30.000 bombas de EEUU-OTAN fueron lanzadas en Libia durante una invasión militar de seis meses que empezó en marzo del 2011. Decenas de miles de libios murieron y el estado Libio fue eficazmente disuelto.

Cuando Gadafi fue ilegalmente asesinado por los yihadistas en Octubre del 2011, la entonces Secretaria de Estado de Obama, Hillary Clinton lanzó el siguiente lema durante una entrevista con la prensa: “Vinimos, vimos y murió”. La soberbia imperial de la entonces Secretaria de Estado Clinton fue totalmente apoyada por Obama. No solamente destruyó Libia, sino que más tarde, en el 2016, llegó a describir las consecuencias de esta intervención como un “error”. Sin embargo, emails filtrados de la investigación sobre los escándalos de Hillary Clinton demostraron que la guerra contra Libia fue librada por razones económicas y geopolíticas. Las reservas de petróleo nacionalizado de Liba y sus planes de usar el oro como principal moneda de reserva en África amenazó las relaciones capitalistas de EEUU en África. Por ello, Obama dirigió la operación de destruir este esfuerzo convirtiendo a Libia en un estado de incesante caos.

Hoy en día, Libia permanece controlada por terroristas. La Libia anterior a 2011 contaba con sanidad  y educación gratuitas así como numerosas ayudas para asegurar el bienestar del pueblo libio, todo esto inexistente en la actualidad. El papel de Libia apoyando la liberación de África en Sudáfrica, Namibia y Angola ha sido, hasta ahora, relegada a los libros de historia. Libia fue una vez un estado orgulloso que rechazó la presencia militar estadunidense en el continente, viéndola como un obstáculo para la Unidad Panafricana. Con este estado libio destruido, los EEUU han sido capaces de expandirse militarmente por todo el continente.

Y fue el Presidente Obama, y no George W. Bush, quien dirigió esta rápida neocolonización de África con medios militares. Bajo el gobierno de Obama, el Comando de EEUU en África (AFRICOM) entró en cada uno de los países Africanos excepto Zimbabue y Eritrea. AFRICOM ha encerrado a las naciones africanas en una sumisión militar. En 2014, los EEUU había llevado a cabo 674 operaciones militares en África. Según una reciente ley de Libertad de Información solicitada por Intercept, EEUU tenía desplegadas a principio del 2016 Fuerzas Especiales en más de veinte naciones africanas. El imperialismo estadunidense supuestamente ve “enemigos” en todas partes en forma de grupos yihadistas. Sin embargo, fue la alianza EEUU-OTAN la que propició la expansión de yihadistas por toda África armándolos para destruir Libia.

Los EEUU han fomentado la inestabilidad en África como medio principal para perjudicar las inversiones de China en este continente con abundantes recursos naturales. En 2013, las inversiones de China en África rondaron un total de 200.000 millones de dólares estadounidenses. Naciones como Nigeria, rica en petróleo, o la República Democrática del Congo, con abundantes minerales, han considerado las inversiones chinas más beneficiosas mutuamente que el comercio con compañías multinacionales de EEUU. Este hecho ha supuesto una amenaza para la clase capitalista que controla el sistema imperialista estadunidense. Cuando Obama fue elegido, determinó subvertir a China con la única arma restante en su arsenal: la fuerza militar.

Sin embargo, China es una potencia emergente a nivel mundial y EEUU no lo es. El imperialismo estadunidense está en crisis y sus políticas militares en África son un reflejo de este declive. La militarización de África dirigida por Obama no ha hecho nada más que expandir caos de Norte a Sur, de Este a Oeste. China todavía saca ventaja a EEUU en decenas de miles de millones de dólares estadunidenses al año en términos de inversión real en África. Y las catástrofes regionales provocadas por las políticas de Obama en África no van a desaparecer. El ascenso del grupo terrorista Boko Haram y la expansión de una red de yihadistas internacionales amenazan con convertir el continente en ingobernable. Esto puede que no sea lo que las empresas de EEUU quieren, pero desde luego es todo lo que van a conseguir las políticas actuales de EEUU.

El apoyo incondicional de Obama a una ocupación militar en África no le ha impedido el reivindicar su identificación con el pueblo africano. Sin embargo, la identificación de Obama con África, no le ha impedido condenar a este continente por la homofobia o animar a las naciones africanas a olvidar el colonialismo. Obama todavía no ha condenado a Ruanda y Uganda por su apoyo a delegados [rebeldes] que han asesinado a más de 6 millones de personas en la República Democrática del Congo desde 1996. El legado de Obama en África debería por tanto ser caracterizado por su alto nivel de hipocresía. Obama recibió el Premio Nobel de la Paz en 2009 sólo para intensificar la dependencia de África del imperialismo de EEUU, especialmente militar.

La lucha por la liberación de África continuará mucho después de la salida de Obama de la Casa Blanca. Su política en África servirá como el mayor obstáculo para eliminar el neocolonialismo del continente de una vez por todas. La red militar de EEUU que opera en la actualidad en prácticamente todos los países del continente africano sirve para frenar el proceso en curso de libre determinación. Los esfuerzos solidarios en el continente americano deben reconocer que el destino de África determinará el transcurso de la lucha en todo el mundo. Obama expandió la huella militar de EEUU en África. La liberación de África supone, por lo tanto, un rechazo a todo lo que este presidente ha defendido.

Danny Haiphong

Danny Haiphong es un activista asiático y un analista político de la zona de Boston, EEUU.

Este artículo fue publicado previamente en Black Agenda Report.

Tomado de Pambazuka News, The destruction of Libya and the US military invasion of Africa, publicado el 18 de agosto de 2016.

Traducido para Umoya por Clara Donoso Fernández.

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