Muertes de soldados estadounidenses en Níger: A AFRICOM le toca pagar las consecuencias de sus actos

Muertes de soldados estadounidenses en Níger: A AFRICOM le toca paga las consecuencias de sus actos

«La Administración Trump habla de un potencial contraataque inminente por parte de Estados Unidos.»

Desde el principio, el Mando África de Estados Unidos (AFRICOM) ha asumido incorrectamente que los africanos y todos aquellos que se preocupan por el continente son estúpidos. En respuesta a las acusaciones de que EE. UU. emplea su fuerza militar para asegurar un dominio imperialista permanente en África, AFRICOM ha insistido con cabezonería en que sus únicos objetivos son aconsejar y apoyar a los ejércitos de sus «aliados» africanos y proporcionar ayuda humanitaria. Pero sabemos que la realidad es otra.

El general del ejército de Estados Unidos Donald Bolduc declaró con descaro para NBC News: «Estados Unidos no está en guerra en África, pero sus fuerzas aliadas, sí». Pero incluso un soldado sabría descubrir la farsa. Derek Gannon, veterano de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos, dijo: «[La participación militar de EE. UU. en África] está considerada guerrilla de baja intensidad y guerra irregular, pero técnicamente, el Pentágono no la considera guerra. Sin embargo, para mí una guerra es una guerra».

Estados Unidos mantiene dos instalaciones en África que pueden funcionar como bases militares. Sin embargo, según la NBC, EE. UU. ha incrementado el número de misiones militares basadas en embajadas, llamadas Oficinas de Cooperación de Seguridad, de nueve (en 2008) a treinta y seis (en 2016). Los investigadores afirman que ahora Estados Unidos tiene presencia en al menos cuarenta y nueve países africanos, en teoría para luchar contra el terrorismo. Aunque el movimiento antiterrorista fuera el principal objetivo, la web military.com ha señalado: «Estados Unidos ha visto limitados sus esfuerzos en la lucha contra los extremistas por algunos gobiernos africanos cuyas fuerzas de seguridad no están lo bastante equipadas para buscar a los militantes a la manera americana, pero que están reticentes a aceptar la ayuda estadounidense por miedo a que estos se aprovechen de su hospitalidad y pisoteen su soberanía».

«Los investigadores afirman que ahora Estados Unidos tiene presencia en al menos cuarenta y nueve países africanos, en teoría para luchar contra el terrorismo.»

A pesar de las sospechas de África, EE. UU. considera que extender los tentáculos de AFRICOM a cada rincón del continente supone una ventaja estratégica. En un caso, la Administración Obama envió a cien tropas a Níger en 2013 para establecer una base para drones en un lugar donde Estados Unidos ya proporcionaba asistencia a Francia para el reabastecimiento aéreo. El pasado junio, la cantidad de personal militar estadounidense en Níger había alcanzado las 645 tropas, y actualmente se calcula que hay unas 800. Si bien la base militar considera que intensificar la intervención de esta manera resulta útil para los intereses de EE. UU., hay un precio. A principios del mes de octubre, cuatro soldados estadounidenses murieron en Níger durante un tiroteo contra presuntas fuerzas terroristas. Según al menos un informe:

«El 5 de octubre, unas treinta tropas nigerinas estaban patrullando en camiones sin armas junto con doce soldados estadounidenses, entre ellos, algunos Boinas Verdes de las Fuerzas Especiales. La patrulla regresaba de una reunión con líderes de tribus locales y llegaron a escasa distancia de la frontera con Mali, su país vecino asolado por la guerra. Los milicianos se acercaron en motos y atacaron a la patrulla con granadas propulsadas por cohete y ametralladoras pesadas. Mataron a ocho soldados: cuatro nigerinos, tres Boinas Verdes y otro soldado estadounidense cuyo cuerpo no se encontró hasta dos días después del ataque».

El mensaje de AFRICOM implica que las tropas estadounidenses ayudan a los soldados africanos a proteger a los africanos impotentes de una presencia terrorista indeseada. Sin embargo, un informe de la CNN sobre la emboscada en Níger declara: «Algunos soldados que asistieron a la reunión con líderes locales dijeron que sospechaban que los aldeanos trataban de retrasar su partida, los entretenían y los hacían esperar, lo que los lleva a pensar que quizá los aldeanos fueran cómplices de la emboscada».

«El pasado junio, la cantidad de personal militar estadounidense en Níger había alcanzado las 645 tropas, y actualmente se calcula que hay unas 800.»

Los comandantes que intervienen en otros países deberían saber que, cuando los aldeanos civiles se unen a la causa de un grupo (sean cuales sean los objetivos del mismo), una victoria militar es prácticamente imposible para quienes intervienen. No obstante, «múltiples oficiales han dicho a la CNN que la Administración Trump está hablando con el gobierno nigerino sobre un potencial contraataque inminente por parte de Estados Unidos contra el grupo militar que asesinó a los soldados estadounidenses.»

Según la ley de Estados Unidos, el Congreso tiene derecho a detener cualquier intervención militar continuada e imprudente por parte de Trump. La Ley de Poderes de Guerra estipula que, en determinadas circunstancias, el presidente puede desplegar a las tropas en situaciones de combate, pero también debe cumplir ciertos requisitos, como informes periódicos o límites temporales sobre la duración de la intervención militar en conflictos sin una declaración de guerra formal o una autorización específica del Congreso. Sin embargo, no sería la primera vez que el Congreso no frena la intervención militar de Estados Unidos en otros países, y no nos conviene esperar que lo hagan ahora. A pesar de las muertes en Níger, ni el Congreso ni el público general consideran que Estados Unidos esté en guerra en África.

AFRICOM se ha sentido seguro de su capacidad para expandir la presencia militar de EE. UU. en África y al mismo tiempo pasar desapercibido debido a su supuesto papel como asesor. Su plan era servirse de líderes africanos representantes para intervenir en el combate sin preocuparse por las bajas estadounidenses, por la controversia relacionada ni por una reacción violenta. Sin embargo, las muertes en Níger suponen un caos inesperado.

«No sería la primera vez que el Congreso no frena la intervención militar de Estados Unidos en otros países.»

Si bien es cierto que en esta ocasión las muertes en Níger desaparecieron rápido del foco de atención de los medios y, por tanto, del público estadounidense, existen razones para creer que habrá más muertes. Los africanos no son tontos, pero los oficiales del ejército estadounidense, sí, si ignoran la posibilidad de que hasta los africanos de las aldeas más humildes se resienten con  pasión a una siempre creciente presencia militar de EE. UU. en sus comunidades. Quizá a esta gente humilde le falten los medios para mostrar de manera efectiva su hostilidad, pero los recientes asesinatos en Níger con la presunta asistencia de los aldeanos demuestra la posibilidad de que haya fuerzas ansiosas por explotar la ira y confusión de los africanos por la presencia de las tropas estadounidenses.

Si el estrago causado por las muertes de soldados estadounidenses sigue aumentando y AFRICOM deja de pasar inadvertido, no debería sorprender al Pentágono que pague por lo que ha hecho.

Mark P. Fancher

Mark P. Fancher es abogado y escribe periódicamente para el Black Agenda Report. Se puede contactar con él a través de su correo: mfancher@Comcast.net

Fuente: Black Agenda Report, U.S. Troop Deaths in Niger: AFRICOM’s Chickens Come Home to Roost, publicado el 18 de octubre de 2017.

Traducción para Umoya: Lucía Otero Martínez.

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