Ruanda – escenas de tortura continuada y generalizada desde 2010

Publicado el 10 de octubre de 2017

El martes 10 de octubre del 2017, Human Rights Watch publicó un nuevo y alarmante informe sobre la situación en Ruanda. En este texto de 102 páginas, titulado Te obligaremos a declarar: tortura y detención militar ilegal en Ruanda, la organización internacional de defensa de los derechos humanos documenta la detención ilegal en los campos militares, así como la tortura generalizada y continuada por parte de la armada ruandesa. Varios detenidos o ex detenidos describen a la organización los horrores que sufrieron en esos centros.

Tras una investigación que ha durado siete años, del 2010 al 2017, y que ha llevado a Human Rights Watch a entrevistarse con más de 230 personas, de las cuales 61 eran detenidas o ex detenidas; la organización ha confirmado «104 casos de personas detenidas ilegalmente y, muchas de ellas, torturadas y maltratadas en los centros de detención militar en Ruanda durante esos 7 años».

Sin embargo, Human Rights Watch advierte de que el número real de casos es, probablemente, más alto. De hecho, ha recogido testimonios que demuestran que estas violaciones de los derechos humanos se han producido incluso en 2017. La organización cree que utilizan estos métodos de detención ilegales para «sonsacar información a los presuntos o verdaderos simpatizantes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) (…) y también, en menor medida, del Congreso Nacional Ruandés (RNC)».

Según declaraciones de la organización: «El informe describe torturas con el mismo modus operandi, desapariciones forzadas, detención ilegal y arbitraria, juicios injustos y otras violaciones graves de los derechos humanos en los centros de detención de Ruanda desde 2010 a 2016, violando de manera flagrante el derecho ruandés y el internacional».

Entre los numerosos centros de detención ilegal registrados, el campo militar de Kami es el que ostenta la reputación más sórdida. Human Rights Watch también entrevistó a 39 personas que habían sido detenidas entre 2010 y 2016, y varias de ellas describieron «palizas brutales, el uso de la asfixia, ácido para quemar la piel y simulacros de ejecución» para sonsacar información sobre su presunta relación con el FDLR o con los grupos de la oposición. Antes de su traslado a Kami, algunas de estas personas fueron detenidas y molidas a golpes en Minadef.

En muchos casos documentados por la organización, solo después de varios meses de detención ilegal, y después de haber firmado una declaración bajo tortura, los detenidos podían ser transferidos a centros de detención oficiales. Solo entonces podían ser inculpados y llevados ante la justicia. La organización explica que no le consta que se hayan rechazado esas pruebas obtenidas bajo tortura. Sin embargo, muchas personas han sido condenadas a largas penas, a veces incluso a cadena perpetua, basándose simplemente en confesiones o testimonios obtenidos parcial o totalmente bajo tortura. Los testimonios recogidos por la organización describen escenas de verdadero horror vividas por los detenidos para lograr que confesaran.

Un hombre detenido en Kami en 2010 también explicó a la organización que «los militares le golpearon. Después, le colocaron un saco en la cabeza y le rociaron con ácido, lo que le produjo graves quemaduras en la piel».

Otro detenido en la base militar de Mukamira cuenta su experiencia: «Me apalearon durante dos horas aproximadamente. Me decían: “Dinos dónde podemos encontrar a los Interahamwe [miembros de la guerrilla] con los que colaboras”. Un grupo de cuatro soldados me golpeó. Primero me pegaba uno y luego otro. Me repetían siempre lo mismo: “Eres un Interahamwe”. Yo les respondía: “No, yo fui al Congo legalmente, les enseñaré los papeles que lo demuestran”. Pero ellos seguían insistiendo en que confesara. Estaba sufriendo de tal manera que terminé por confesar (…)».

Un miembro activo de la armada ruandesa confirmó a la organización que los militares propinaban palizas brutales a la gente en Mukamira. Concretamente, declaró: «Hay una sala especial. Hay agua en esa sala y utilizan electricidad. He oído gritos procedentes de esa casa».

Un hombre que fue detenido durante 56 días en un cuartel militar de Rubavu, conocido como la «Gendarmería», declaró a Human Rights Watch lo vivido: «Me apalearon. Me golpearon y apuñalaron con la bayoneta de un fusil. Me dieron patadas en los testículos. Me pegaron porque me negaba a firmar un documento que habían preparado para mí. No lo pude leer. Los golpes me dolieron tanto que, al final, cedí. Fui obligado a firmar».

© John Emerson, Human Rights Watch

Al margen de estos centros de detención, muchos antiguos detenidos han descrito a la organización como han sido interrogados y torturados por los RDF (Fuerzas Ruandesas de Defensa) en casas corrientes y anónimas. De hecho, uno de ellos realizó la siguiente declaración a Human Rights Watch: «Cuando me trasladaron a Kigali, me llevaron a un centro de detención clandestino en Kicukiro. Era una casa bien amueblada y también había otros detenidos conmigo. La paliza que propinaron a un hombre fue tan violenta que estuvo a punto de morir. Lo dejaron tirado sobre un colchón. También había una habitación de la que salía mucha sangre, pero no sé qué había allí porque no nos dejaron verlo. Fue una noche horrible. Tres hombres me pegaron brutalmente y llegaron incluso a golpearme en la cabeza varias veces».

En forma de anexo, la organización también ha publicado una tabla que contiene los nombres de 65 personas que declararon haber sido torturadas o detenidas ilegalmente en los juicios públicos que siguió de cerca Human Rights Watch en Ruanda. Otros acusados también realizaron las mismas declaraciones de manera confidencial a su organización y, por eso, sus nombres no se incluyen en la lista.

Antes de publicar el informe, la organización presentó sus conclusiones al gobierno ruandés. Le exigió no solo una respuesta, sino también una reunión, con el objetivo de tratar estos resultados. Además, Human Rights Watch solicitó la autorización para visitar el centro militar de Kami. Sin embargo, el gobierno aún no se ha pronunciado al respecto, a pesar de haberlo pedido en numerosas ocasiones, incluso a través de una carta redactada en el mes de agosto de 2017.

Clique aquí para leer el informe completo

Ruhumuza Mbonyumutwa
Jambonews.net

http://www.jambonews.net/actualites/20171010-rwanda-scenes-de-torture-systematiques-et-generalisees-depuis-2010/

Traducido para UMOYA por Begoña Carrasco y Marcos Orcástegui (Universidad de Salamanca)

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