El manifiesto del ciudadano congoleño: ¿hay que apoyar este impulso patriótico?


Entre el 15 y el 17 de agosto de 2017, se celebraron en París tres jornadas de reflexión sobre la crisis política que atraviesa la República Democrática del Congo (RDC). Se trata de una crisis con consecuencias imprevisibles y que ha empeorado debido a la inestabilidad política y a la organización de elecciones no recogidas por la Constitución.

Este encuentro, promovido por el Instituto por la Democracia, la Gestión Pública, la Paz y el Desarrollo en África, IDGPA, ha permitido que miembros de la sociedad civil congoleña puedan hablar tranquilamente sobre la creciente necesidad de volver al orden constitucional y, además, lejos de todo tipo de restricciones relacionadas con la política y la seguridad.

Diferentes representantes de movimientos civiles (LUCHA [2], FILIMBI [3], LES CONGOLAIS DEBOUT [4]), periodistas, juristas y defensores de los derechos humanos (todos miembros de la sociedad civil congoleña) han redactado y firmado un manifiesto [5] tras de una serie de reuniones. Después de esto, el Manifiesto del Ciudadano Congoleño [6] se ha difundido ampliamente convirtiéndose en un llamamiento a la adhesión.

Para algunos, este manifiesto suscita entusiasmo y, para otros, cierta reticencia. Respecto a estos últimos, sin embargo, resulta paradójico que muchos de ellos sean los que querían que triunfase la democracia en la República Democrática del Congo. De hecho, son los que piensan que las acciones iniciadas hasta el día de hoy no han tenido más que un impacto relativo. En cuanto a la mayoría presidencial, no merece la pena evocar algunas de las declaraciones que consideran que este manifiesto es un documento subversivo.

¿Por qué esta iniciativa, a priori civil y federal, suscita reacciones tan dispares? ¿Cuál es el problema: el manifiesto en sí o sus promotores? Ahora que todos están de acuerdo con la creación de un frente común que permita la vuelta al orden constitucional, ¿de dónde viene esta desconfianza? A continuación, les presento algunas de las preguntas que me han llevado a la reflexión que adjunto más adelante.

¿Qué es un manifiesto?

En resumen, un manifiesto es un escrito público que presenta un punto de vista sobre un problema político [7]. Se trata de una proclamación que quiere llamar la atención del público o alertar sobre algún hecho [8].

Partiendo de esta definición, de ahora en adelante, podemos observar que el manifiesto ESILI [9] posee, efectivamente, las características mínimas requeridas para que pueda denominarse manifiesto: se ha hecho público, presenta un punto de vista y busca atraer la atención de los congoleños sobre la situación política y social de la República Democrática del Congo.

Entonces, podemos afirmar que el Manifiesto del Ciudadano Congoleño no es ni un documento secreto, ni mucho menos un documento que fomente un complot.

Sobre el contenido del Manifiesto del Ciudadano Congoleño

El Manifiesto del Ciudadano Congoleño, publicado en París el 18 de agosto de 2017, pretende centrar la atención de los ciudadanos congoleños sobre todas las situaciones inaceptables e injustas que se han tolerado durante tantos años. Tienen derecho a denunciarlas y a rechazarlas en nombre de la dignidad humana, conforme a la Constitución congoleña y apelando a los principios universales de los derechos humanos.

A continuación se muestran en diez puntos las situaciones inaceptables según el Manifiesto:

  1. La quiebra generalizada del Estado y el grave deterioro de las condiciones de vida de la población.
  2. La mala gestión del gobierno por parte de un grupo de individuos que ha rechazado voluntariamente organizar las elecciones en los plazos marcados por la Constitución.
  3. La firma del acuerdo político del 31/12/2016, en vez organizar las elecciones.
  4. El incumplimiento de dicho acuerdo por parte del anterior presidente y de la Mayoría Presidencial desafiando así al pueblo congoleño.
  5. La incapacidad que admitió la Comisión Electoral de organizar las elecciones en 2016 y 2017.
  6. La proliferación de zonas de inseguridad para justificar la no organización de las elecciones previstas por la Constitución y el Acuerdo de 31/12/2017.
  7. El uso del terror y de la represión sistemática contra el pueblo congoleño que reivindica sus derechos.
  8. Los secuestros, las masacres, los homicidios y los asesinatos generalmente con un blanco concreto.
  9. El acceso restringido a los medios de comunicación y a las redes sociales.
  10. La corrupción generalizada y el desarrollo de redes de clientelismo.

¿Qué propone el Manifiesto del Ciudadano Congoleño?

El Manifiesto parte de la conclusión de que la ilegitimidad, el terror y la injusticia se mezclan hasta provocar y mantener viva una miseria social que el pueblo ya no puede aguantar. Sugiere volver urgentemente al orden constitucional como vía de escape de la crisis. A tal efecto, el Manifiesto propone lo siguiente:

  1. La paralización, por medios pacíficos y no violentos, del intento de Joseph Kabila de seguir en el poder.
  2. La salida de Joseph Kabila el 31 de diciembre de 2017 y la organización de una transición ciudadana cuya misión principal sea organizar unas elecciones creíbles, transparentes, abiertas y libres.
  3. La imperiosa necesidad de restablecer los intereses de los congoleños como centro de todo proyecto político.
  4. La liberación de los presos políticos y de opinión.

¿A quién se dirige el Manifiesto del Ciudadano Congoleño?

Este manifiesto pretende ser la expresión de las frustraciones y de las aspiraciones del pueblo congoleño. Por eso, invita a los diferentes grupos de la sociedad a adherirse en masa. Cita, de manera no exhaustiva, a las «comunidades religiosas, los estudiantes, los jóvenes, las mujeres, los movimientos ciudadanos, los sindicalistas, los médicos, los profesores, los catedráticos, los funcionarios, los artistas, los partidos políticos, así como los congoleños de la diáspora… nuestros compatriotas de la policía, del ejército y de las fuerzas de seguridad».

De esta manera, el manifiesto invita a los ciudadanos congoleños a participar de manera activa en las acciones pacíficas y no violentas que deben lograr que vuelva el orden constitucional de la RDC.

¿CUÁLES SON LAS DIFERENTES REACCIONES A ESTE MANIFIESTO?

Para un cierto número de congoleños, este manifiesto presentado por la sociedad civil y por los movimientos ciudadanos llega en el momento justo. Suscita emoción y entusiasmo. De hecho, en un contexto de una profunda crisis de confianza en la clase política, este documento fundador permite superar los desacuerdos para concentrar todas las energías militantes en lo esencial: restablecer el orden constitucional cuanto antes.

Por otra parte, la ausencia de una figura política carismática deja poco a poco el campo libre a nuevos actores de la sociedad civil políticamente «vírgenes o con las manos limpias» como alternativa. Es el caso particular de don Sindika Dokolo, cuyo compromiso con la democracia en la República Democrática del Congo devuelve la esperanza a los que se niegan a resignarse. Muchos ven en él a un candidato potencial a la presidencia de la RDC y tienen expectativas sobre él que superan el marco del Manifiesto.

Junto a los entusiastas, hay algunos que desconfían de la aparición de este manifiesto. De hecho, muchos dudan de la sinceridad de algunos actores de la sociedad civil, precursores de este manifiesto, y cuestionan su capacidad para movilizar realmente a la población y para alcanzar su objetivo por medios pacíficos. Se plantean también preguntas sobre las fuerzas oscuras que se ocultan detrás de este proyecto, así como sobre sus fuentes de financiación. Por último, están los «indiferentes»: esos congoleños cansados y resignados, que tras las numerosas decepciones del pasado, ya no creen que un cambio sea posible.

¿ES EL MANIFIESTO EN SÍ LO QUE MOLESTA O SUS PRECURSORES?

En vista de lo dicho anteriormente, finalmente parece que no es el contenido del manifiesto lo que molesta, ya que el sufrimiento social y la crisis multiforme por la que está pasando la República Democrática del Congo son realidades tangibles por las consecuencias trágicas que sufre la población. Del mismo modo, la prioridad de volver al orden constitucional tras un periodo de transición sin Joseph Kabila, evitando la violencia, es una necesidad con la que la mayoría de los congoleños parece estar de acuerdo. Por último, el llamamiento del Manifiesto es un toque de atención lanzado de unos congoleños a otros para salvar el país.

Entonces, no habría que buscar el problema en el espíritu original del Manifiesto. Sin duda, habría que mirar en otra parte. Por ejemplo, en la personalidad de sus precursores, en la incertidumbre sobre la capacidad del Manifiesto de alcanzar los objetivos asignados (como la salida de Joseph Kabila y la vuelta al orden constitucional por medios pacíficos) y, por último, aunque en menor medida, en las confusas fuentes de financiación de este proyecto de transición.

Recordemos que el pueblo congoleño vivió hace algunas décadas un doble trauma cuyas consecuencias sigue sufriendo incluso a día de hoy. El primero lo provocaron las numerosas traiciones por parte de políticos y de actores de la sociedad civil que, a menudo, no han permitido la aplicación, parcial o total, de acuerdos firmados por el interés superior del país y de los ciudadanos congoleños. A menudo, han sido los propios firmantes los que han pisoteado textos que ellos mismos habían propuesto. La frecuencia con la que estas traiciones han tenido lugar ha acabado quitándoles cualquier esperanza a algunos de nuestros compatriotas. El segundo trauma tiene que ver con la llamada guerra de «liberación», dirigida por Ruanda y Uganda en 1996, apoyadas por la AFDL (Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo) de Laurent Désiré Kabila, un hombre «providencial». De hecho, 20 años después, todas las instituciones del país y las fuerzas de seguridad están infiltradas. La explotación de materias primas de El Congo por parte de los países vecinos y de las multinacionales occidentales y chinas es real e ilegal. De hecho, los congoleños no obtienen ningún beneficio de ella. Para conservar cierta paz, la impunidad está a la orden del día: los verdugos se vuelven intocables y las víctimas, millones de niños/as, hombres y mujeres, se ven privadas de justicia. Desde entonces, los congoleños dudan de los diferentes actores nacionales e internacionales que proponen soluciones para sacar a la República Democrática del Congo de su estancamiento.

Por tanto, este manifiesto se ha elaborado en un contexto muy delicado, donde uno de sus defensores, Sindika Dokolo, llama la atención. ¿Por qué él y no el resto de firmantes?

Dokolo no es un ciudadano congoleño cualquiera. Es el yerno del dictador angoleño Eduardo Dos Santos y, por tanto, esposo de su hija Isabelle, la heredera de la enorme fortuna de su padre. Como ciudadano congoleño con intereses en su país, es totalmente legítimo que se comprometa a favor de una mejora de la situación social y política en la República Democrática del Congo. De la misma manera, es completamente legítimo que los congoleños duden de este compromiso tan ferviente por la RDC cuando la situación en Angola no es mucho más brillante en el plan de las libertades, la democracia, la corrupción o la situación socioeconómica. Cabe recordar que, pese a su presupuesto anual de 48.000 millones de dólares en 2016, muy por encima de los 8000 a 9000 millones de la RDC, Angola permanece en el puesto número 147 de 182 del IDH, con poca ventaja respecto a la RDC, que se sitúa en el número 157º de 186 [10].

Conclusiones

El Manifiesto del Ciudadano Congoleño me parece un documento cuyo espíritu encarna el sufrimiento popular y, sobre todo, su profunda aspiración a la recuperación del orden constitucional, por no decir a una situación simplemente normal. Nuestro pueblo tiene sed de libertad, dignidad y felicidad. Desea, simplemente, vivir.

Siguiendo el ejemplo de nuestro himno nacional, el Manifiesto del Ciudadano Congoleño nos llama a nosotros, pueblo [11] congoleño, hijas e hijos de este país, a ponernos en pie mediante acciones pacíficas y no violentas para recuperar el control de nuestro destino, confiscado por un grupo de individuos.

El apoyo a este manifiesto, por tanto, no nos exime de permanecer vigilantes en lo relativo a sus precursores, más bien al contrario: es nuestro deber ciudadano.

Este Manifiesto no puede cumplir sus objetivos a menos que la adhesión sea masiva. Para lograrlo, la sociedad civil, los movimientos juveniles y la CENCO (Conferencia Episcopal Nacional del Congo), que ya se han unido, tienen la responsabilidad de explicar a la población congoleña el objetivo que se pretende en las cuatro lenguas nacionales para solicitarles su adhesión con conocimiento de causa, sin olvidar los núcleos urbanos y rurales del interior. ¡La unión es la apropiación!

Para ganar credibilidad, los precursores del Manifiesto deben desde este momento publicar los perfiles de los candidatos que llevarán a cabo esta transición a partir del 1 de enero de 2018 y fijar las prioridades del gobierno de transición y la manera en la que se llevará a cabo con un cronograma claro.

Solo puedo expresar mi deseo de ver a los obispos de la CENCO apoyar este proceso que ha tomado forma a raíz de su llamada al pueblo congoleño. El Manifiesto se debería leer y explicar en las iglesias.

Me atrevo a pensar que los políticos de la Alianza de la Mayoría Presidencial (AMP) y de la oposición aceptarán la idea de dejar a la sociedad civil la oportunidad de conducir una transición durante el tiempo que sea necesario para organizar elecciones libres, democráticas y transparentes.

El Dr. Denis Mukwege decía: «Podemos cambiar nuestra historia. Podemos cambiar la percepción que el mundo tiene de nosotros. Podemos sorprender a aquellos que ya han apostado por nuestra desaparición como pueblo. Podemos cambiar el pronóstico. Lo único que nos hace falta es creer en nosotros mismos y elegir buenos aliados para la nueva fundación de nuestro estado».

¡Atrevámonos a creer en nosotros! ¡Atrevámonos a levantarnos! ¡Atrevámonos a cambiar!

Dr. Didier Kamidi Ofit

Texto completo del Manifiesto Congoleño aquí

Para apoyar el Manifiesto Congolés clique aquí

El artículo original se ha publicado en Independance tcha tcha.

[1] IDGPA, Institut pour la Démocratie, la Gouvernance, la Paux et le Développement en Afrique (en español, Instituto por la Democracia, la Gestión Pública, la Paz y el Desarrollo en África). Se trata de una institución independiente de investigación sobre la democracia, la buena gestión pública, la paz y el desarrollo en África, con especial interés por los países de África Central y Austral. Forma un marco en el que permite que intelectuales e investigadores africanos reflexionen sobre la promoción y la consolidación de la democracia, de la buena gestión pública, la paz y el desarrollo en África.

[2] LUCHA, Lutte pour le changement (en español, Lucha por el cambio), es un movimiento civil de jóvenes congoleños que milita a favor de un país unido, tranquilo, democrático, próspero y verdaderamente independiente.

[3] FLIMBI (que en suajili significa silbato) es un movimiento civil con el objetivo principal de aumentar la participación ciudadana de los jóvenes congoleños y de animar el diálogo de estos últimos con los actores sociales y políticos, con el fin de mejorar sus vidas.

[4] Movimiento ciudadano creado por Sindika Dokolo cuyo objetivo es sensibilizar a la población para conseguir el respeto de la Constitución a través de una lucha pacífica.

[5] https://fr.scribd.com/document/356620979/Manifeste-du-citoyen-congolais

[6] Este manifiesto es conocido como Manifiesto del Ciudadano Congoleño o Manifiesto Esili.

[7] Larousse.

[8] Larousse.

[9] Esili es una palabra en lingala, una lengua bantú hablada en la República Democrática del Congo, que significa «¡se acabó!».

[10] https://fr.actualitix.com/pays/wld/indice-de-developpement-humain.php

[11] Ha sido muy sutil elegir la palabra «pueblo» en lugar de «población» ya que con la palabra «pueblo» este manifiesto defiende a conciencia la idea de que los males de nuestra sociedad afectan indistintamente a todos los congoleño, independientemente de la etnia a la que pertenezcan o de la provincia en la que vivan.

Fuente: Blog DSC – WONDO: LE MANIFESTE DU CITOYEN CONGOLAIS : Un élan patriotique à soutenir ? – Didier Kamidi, publicado el 11 de septiembre de 2017.

Traducido para UMOYA por Ana Olarte, Lucía Olmedo y Marcos Orcástegui (Universidad de Salamanca)

ComparteShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Articulos de opinión, Grandes Lagos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *