Historia de Chad: Homenaje al doctor Outel BONO – por Garondé Djarma

Homenaje al doctor Outel Bono, figura emblemática de la inteligencia progresista chadiana, asesinado el 26 de agosto de 1973 en París. Os presento a vosotros, la juventud chadiana, fuente de humanidad y semilla de la belleza, un texto que relata el asesinato atroz, despiadado y ruin patrocinado por el primer presidente de la República del Chad.

El autor del artículo es Caman Bedaou Oumar, geógrafo y demógrafo de profesión, familiar biológico del difunto doctor Bono, de quien soy gran admirador.

“Domingo, 26 de agosto de 1973. El doctor Outel Bono sale de su apartamento del distrito 11 del barrio parisino de la Bastille para acudir a su cita en la Estación del Norte. Va por la calle Rue de la Roquette, donde su coche Citroën DS 21 se encuentra aparcado. Son las 9:30h. Cuando arranca el coche, un blanco se acerca a él y desenfunda una pistola.

Resuenan dos disparos de revólver antes de que el asesino, un tal Léon Hardy, emprenda la huida en un Citroën 2CV. Alcanzado por dos balas en la cabeza, Outel Bono sucumbe en el acto, en plena flor de la vida, a los 39 años, casado y con tres hijos”.

En Yamena, un pabellón del Hospital General de Referencia Nacional (HGRN) lleva su nombre. En esta misma ciudad, la calle que linda con el Hotel Kempinski por el este ha sido bautizada como “Avenida del doctor OUTEL BONO”. En enero de 2011, recibí de las propias manos del presidente de la República del Chad una prueba de su venerable labor, materializada en un trofeo por el cincuentenario de la independencia del país y una mención en la que el doctor Bono aparecía como una de las 50 personas que han prestado un servicio honorable a la nación chadiana.

En Francia, el 30º aniversario de su muerte se conmemoró con una enorme manifestación organizada por la asociación “SURVIE”, durante la cual los habitantes del distrito 11 mandaron una misiva a la alcaldía de París para pedir que la calle “Rue de la Roquette” pasara a llamarse calle “Rue du Docteur OUTEL BONO”. En agosto de 2013, también se celebraron marchas y conferencias para conmemorar el 40º aniversario de su muerte. Sin embargo, el doctor sigue siendo una figura muy poco conocida entre los chadianos.

Pero, ¿quién es el doctor OUTEL BONO?

Outel Bono, hijo de BONO TCHIRADJAÏNA y de DAÏKO nace en 1934 en KOKAGA, un pueblo Tounia (de la región de Sahr). Su padre se instala en Fort Lamy, Yamena, donde trabajaba como albañil de obras públicas. El pequeño OUTEL comienza a ir a la “Escuela del Centro” (École du Centre) de Fort Lamy en 1940. En 1946, un telegrama procedente de Francia solicita que OUTEL BONO y Louis Vertu se dirijan a la metrópolis, debido a sus excelentes resultados académicos. OUTEL entra en el sexto curso en Burdeos y continúa sus estudios en Périgueux y Cahors posteriormente. En 1953, entra en la Facultad Mixta de Medicina y Farmacia de Toulouse, donde obtiene un doctorado tras ser el primero de su promoción. No obstante, su carrera va más allá de los estudios.

Al entrar en contacto con el ambiente universitario y con los progresistas que habían iniciado una campaña contra el colonialismo francés para conseguir una independencia inmediata en África, OUTEL comienza a distinguirse por sus firmes opiniones y su fuerte postura nacionalista. Al ser un gran orador, sus camaradas le toman más por un estudiante de ciencias políticas o derecho que por un futuro médico. Se convierte en un militante fundamental muy influyente cuyas opiniones y consejos eran escuchados atentamente.

Los chadianos tienen la ocasión de conocer a este joven militante en 1957. De hecho, es en ese año cuando decide irse de vacaciones a su país natal, no sólo para ver a sus padres o descansar, sino para alertar a la población de que el futuro estaba en juego en esos precisos momentos en los que la ley marco de Gaston Defferre acababa de votarse. OUTEL va de ciudad en ciudad, dando conferencias y creando contactos. En el auditorio, muchas veces para buscarse a sí mismo, este joven estudiante aporta un gran apoyo moral e incluso tiene la audacia de criticar el colonialismo y el imperialismo delante de los propios defensores de la presencia francesa en África, como los administradores y directivos coloniales, políticos y personalidades locales que no imaginan que el Chad pueda sobrevivir sin los “blancos”. Toda esta actividad no está exenta de conflicto, ya que la administración de la época intenta por todos los medios limitar los desplazamientos.

En Francia, compagina sus estudios de medicina con una intensa vida política, en la que se incluye su participación en diversas delegaciones de la Federación de Estudiantes del África Negra en Francia (FEANF) en el extranjero. Participa en la conferencia de los Partidos Políticos Africanos de 1958 en la Asamblea General Francesa. Outel Bono formaba parte entonces de la delegación el Partido Africano para la Independencia (PAI) que, con vistas a una concesión, fomentaba la autonomía interna. Pero los grandes testigos africanos del «Ressemblement Démocatique Africain» (Agrupación Democrática Africana) excluyeron a los representantes del PAI tras calificarlos de comunistas. OUTEL BONO permaneció en Túnez durante dos años, de 1959 a 1961, primero en Susa y, posteriormente, en la capital del país. Tuvo la ocasión de trabajar cerca de la frontera argelina, donde creó estrechas amistades con nacionalistas argelinos. Sentía una gran admiración por la revolución argelina, un “ejemplo de una independencia real”.

También la sentía por Mao Tse Tung, con quien se reunió durante un auténtico “peregrinaje” a China con la FEANF. Volvió de allí convencido de que era el ejemplo que África debía seguir, adaptándolo a las realidades de su continente. Cuando finaliza sus estudios, el joven médico decide volver a Chad en julio de 1962, a pesar de la desaprobación de sus compatriotas que permanecieron en Francia debido a la radicalización del régimen. Después, pasa a formar parte, junto a Adoum Maurice Hel Bongo, del «Congreso para la Unidad» que tuvo lugar en Fort-Archambault (Sarh), del 15 al 20 de enero de 1963, cuyas conclusiones sembraron profundas divergencias.

El año 1963 estuvo repleto de cambios radicales para el Chad. El 22 de marzo fueron detenidas numerosas figuras públicas. Outel es arrestado el 28 de marzo y, en julio de ese mismo año, un tribunal penal de justicia especial presidido por el diputado Kodéebri Nagué le condena a muerte junto con el ministro Abbo Nassour. La opinión internacional se conmueve. Estallan las declaraciones por todos lados. En Francia, la izquierda se moviliza por Outel y mete presión al presidente Charles de Gaulle. El presidente tunecino Habib Bourguiba interviene también junto con el presidente chadiano François Tombalbaye. La condena a muerte se conmuta por cadena perpetua y por esto mismo Abbo Nassour escapa de la pena capital. Outel es enviado a la cárcel de Baibokoum y Doba, donde se le priva de todo contacto con el exterior y se le prohíbe leer cualquier texto. El 16 de septiembre, estallan los cruentos motines en Fort-Lamy.

Recupera su libertad en 1965. En enero de 1967, se celebra el Congreso del Partido Progresista Chadiano, una sección de la Asamblea Democrática Africana, el partido del Presidente Tombalbaye. El doctor Bono se niega a participar y rechaza educadamente todas las invitaciones a dicho evento. Afectado por los acontecimientos, aprovecha la ocasión en Abéché para contactar con el dirigente del Frente de Liberación Nacional del Chad (Frolinat) Ibrahim Abatcha a través de Mahamat Térap, fallecido en 2013.

Rápidamente, se desvía de ese este camino debido a sus diferencias con el movimiento, criticando la indiferencia de la organización en cuanto a sus dirigentes, a los que no se contactó a pesar de estar en contra de la política del gobierno. De hecho, declaró “he visto a los rebeldes quemar colegios y hospitales, arrebatar centenas de bovinos a los ganaderos, quemar los camiones de los transportistas y matar a pacíficos ciudadanos. Esa es la revolución”. Así criticaba el doctor Bono las tendencias del Frolinat (“muchos islamistas que no pudieron dividir el Chad” apuntó en Fort Lamy). Asume competentemente sus nuevas funciones como Director de Sanidad Pública y parece no interesarle absolutamente nada la política, hasta que en el 1969 participa en las distintas conferencias celebradas en el Centro Cultural Chadiano. En mayo, es detenido de nuevo por haber empleado argumentos innobles durante un debate: “cada año, nos enteramos de que aumenta la producción de algodón. Sería interesante saber si, en ese mismo tiempo, aumenta el nivel de vida del ciudadano chadiano”.

El doctor Bono es condenado en junio a cinco años de prisión por “difamación, incitación a la sedición y atentar contra la seguridad interior y exterior del Estado”. En agosto, vuelve a ser liberado y retoma sus funciones como Director de Sanidad Pública. En julio de 1972, aprovechando sus vacaciones en Francia, realiza un curso en el Hospital de la Pitié-Salpêtriere y, es en este tiempo en el que se crea un movimiento político, el Movimiento Democrático de la Revolución Chadiana (MDRT).

Su manifiesto abre con una cita filosófica: “la dignidad de los hombres comienza con la satisfacción de las necesidades alimentarias, en el esfuerzo por alcanzar la total plenitud del ser, es decir, en el cumplimiento del verdadero deber ciudadano y el respeto de la dignidad individual y colectiva” e invita a los chadianos a que se unan al MDRT, a “imponer el cambio radical que exigen los intereses del país”. El 27 de agosto de 1973, después de su muerte, la Asamblea Democrática Africana (PPT-RDA) se disuelve en la apertura de su último congreso para dar lugar al Movimiento Nacional para la Revolución Cultural y Social (MNRCS). En su discurso de clausura, el Presidente de la República, el Secretario General del MNRCS que cambió su nombre, NGARTA TOMBALBAYE, se refirió a la muerte del doctor Bono para aclarar las afirmaciones sesgadas y erróneas de algunos miembros de la prensa según los cuales el régimen de Fort Lamy (Yamena) habría sido el responsable del asesinato del doctor Bono “No tenemos nada que ver con este salvaje y terrible asesinato, el cual condenamos” declaró el jefe de Estado. También recordó a la prensa que el doctor Bono no se encontraba destinado en París por motivos profesionales.

A pesar de ser Director de Sanidad Pública del Chad, se fue del país sin dejar rastro después de dos años. La Función Pública continúa sin embargo pagando el salario del doctor a su familia, que permanece en Fort Lamy hasta que sus hijos y su mujer parten definitivamente, durante las vacaciones de Pascua y en junio respectivamente. Si Bono no hubiera desaparecido, el MNCRS y el MDRT habrían nacido con sólo unos días de diferencia. Ali Golhor, que por aquel entonces era presidente de la Asociación de Estudiantes Chadianos en Francia (AETF) declaró que esta convocó una reunión en 1973 para tratar la situación política decadente en el Chad y durante la cual el doctor Bono acompañado de su abogado, tomó la palabra. Una semana antes de ser asesinado, Bono le invitó a su domicilio para notificarle que el régimen de Fort Lamy enviaría a tres asesinos, a los que realizó un retrato robot.

Outel Bono, hombre de fuertes convicciones y principios, murió por unas ideas que sobrepasaban los límites del continente. El 29 de agosto de 1973, tres días después de su muerte, el PPT/RDA celebró un congreso que desembocó en la creación del Movimiento Nacional para la Revolución Cultural y Social (MNRCS).

Pierre Djimet, entonces ministro de Sanidad y Asuntos Sociales, uno de los especialistas que mejor conocían a OUTEL, le hizo el siguiente retrato póstumo a través de las columnas del periódico del gobierno de la época, Canard déchaîné:

“Bono ha muerto, es una víctima. No conozco los intereses que hay detrás, ya que su asesino todavía no ha sido identificado y me pregunto, ¿será identificado algún día? No importa, mi objetivo es decir adiós a mi compañero, mi amigo, mi colaborador.

En enero de 1948 nos conocimos en Francia en el Liceo Michel Montagine de Burdeos. Iba por delante de mí en la secundaria. Era un muchacho bueno y audaz, jovial y travieso en el juego que, delante de los cuadernos y libros se volvía tan serio que resultada desproporcionado para su edad, para nuestra edad. No era de esos que sólo se servían de unas grandes aptitudes intelectuales para ir acumulando conocimientos, desganadamente a través del tiempo y el espacio. Era uno de los “burros de carga”. Siempre trabajaba de una manera tan inteligente y ágil, asemejándose a un abismo por la profundidad de la labor, que no es de extrañar que consiguiera esos resultados académicos tan brillantes.

La pregunta que surgía cuando Bono se presentaba a un examen no era si iba a aprobar; era a qué nivel iba a subir el listón. Era una satisfacción para sus profesores y objeto de admiración para sus compañeros. Ningún alumno escapaba a su poder de asimilación. A él le debo el que, dentro de sus mofas amistosas, yo me espabilara y consiguiera pasar con éxito algunas de las pruebas, de manera esporádica. Fue observándole como descubrí el verdadero valor del trabajo sin trampas.

No fue casualidad que el compañero, el amigo se encontrara veinte años más tarde con el colaborador, ya que el presidente de la República François Tombalbaye me llamó para dirigir el ministerio de Sanidad Pública hasta junio de 1972, fecha en la que él se fue a Francia sin dar explicaciones. El domingo 26 de agosto de 1973, en pleno París, un desconocido le abatió con dos disparos en la cabeza.

Descansa en paz, querido hermano, compañero y amigo; sabías que hoy “entre aquel que mata y su víctima, no se sabe quién es el más desafortunado de los dos”.

Caman Bedaou Oumar

Comentarios recogidos y publicados por Al Hadj Garondé Djarma, uno de los admiradores del doctor Outel Bono.

Fuente: publicación Notre Temps nº547 del 18 al 25 de febrero de 2014.

Tomado del blog de Makaila, Tchad: Page d’histoire -Hommage au Docteur Outel BONO – Par Garondé Djarma, donde fue publicado el 30 de agosto de 2017.

Traducido para UMOYA por Laura de la Barrera Díaz.

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