Pekín: África, en el centro de la estrategia de los BRICS

por MAMADOU ALIOU DIALLO
5 de septiembre de 2017

Como ya ocurrió en la cumbre de los BRICS de 2013 que tuvo lugar en Durban, la reunión iniciada el 2 y 3 de septiembre, en la ciudad de Xiamen, provincia china de Fujian, ha reservado un lugar privilegiado a la colaboración con África. En 2013, se impulsó una nueva dinámica de cooperación Sur-Sur y esto mismo se va a producir en la novena cumbre de este club formado por cinco países emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), quienes no se han olvidado de hacer un guiño a África, el continente centro de todas las miradas.

Además de Sudáfrica, que ya es miembro de los BRICS, otros dos países africanos (Guinea y Egipto) figuran entre los cinco invitados de honor a la cumbre. Su presencia denota la expresa voluntad del grupo de 5 países emergentes de aprovechar todas las oportunidades de colaboración y acuerdos en el continente.

La cooperación con los BRICS se muestra como una reorientación estratégica para los países africanos. Estos parecen estar fundamentalmente atados de pies y manos a las instituciones de Bretton Woods, las cuales imponen sus leyes en función de sus propias orientaciones y dictan las líneas económicas y presupuestarias que deben adoptar la mayoría de los países del continente. La creación del banco de desarrollo de los países emergentes (NBD) es, en este sentido, una estrategia de los BRICS para contrarrestar a las instituciones financieras internacionales que se encuentran bajo el control occidental (FMI, Banco Mundial). Sin embargo, África no debería perder de vista el principio “ganador-ganador” para que esta cooperación no se produzca en un sentido único, como ocurre con los tradicionales aliados occidentales.

Lo que está en juego también es importante para el grupo de los cinco países emergentes más grandes: encontrar nuevas oportunidades para impulsar su propio crecimiento y, como tela de fondo, reforzar de manera constate su posición respecto a los países ricos de occidente en un continente que se renueva con el crecimiento, para materializar así sus ambiciones de poder.

Los indicadores económicos demuestra que el acuerdo BRICS-ÁFRICA se ha mantenido durante estos años en una espiral positiva: los BRICS representaron el 22,53% del PIB mundial en 2015 y contribuyeron en más de un 50% al crecimiento económico mundial en los últimos diez años. Sin embargo, para conseguir crear un nuevo polo de poder económico y geopolítico, deberán resolver las divergencias internas para centrarse en los objetivos existenciales de esta cooperación Sur-Sur.

Para África lo que está principalmente en juego es su futuro económico. En el momento en el que el debate acerca de la cuestión del Franco CFA se desencadene, apartarse de la influencia de la cooperación neo o post-colonial debería ser una prioridad para proteger su economía de los golpes externos provocados por una economía mundial fuertemente dependiente de las grandes potencias occidentales, cuyo crecimiento está ralentizado.

La extraordinaria capacidad de resiliencia de la economía africana frente a las crisis mundiales de los últimos años se explica, según algunos especialistas, por el dinamismo de su cooperación con los BRICS.

Fuente: Financial Afrik, Pékin : l’Afrique au cœur de la stratégie des BRICS, publicado el 5 de septiembre de 2017.

Traducido para Umoya por Edurne Gil.

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