Nigeria: Carta abierta al presidente Muhammadu Buhari

Presidente Muhammadu Buhari. © Pulse NG.

El presidente de Nigeria Muhammadu Buhari regresó a su país la semana del 21 de agosto tras haber pasado más de tres meses en el Reino Unido, donde recibió tratamiento por una enfermedad que no ha revelado. El breve discurso previamente grabado que se emitió a su llegada no ha hecho mucho por abordar las preocupaciones del pueblo nigeriano, al menos según el autor de esta carta.

Señor presidente:

Esta carta abierta resulta necesaria por cuestiones urgentes de importancia nacional que tienen que ver con el discurso pregrabado de tres minutos que transmitió a los nigerianos el lunes, 21 de agosto de 2017, en el que declaraba que la unidad de Nigeria está decidida y no es negociable.

Señor presidente, yo no he nacido precisamente con un talento para la corrección política, así que quiero pensar que me permitirá la osadía de ser directo.

En primer lugar, quisiera mostrar mi desagrado ante el hecho de que usted, un mero servidor y empleado del pueblo nigeriano, se haya dirigido en actitud burlona a sus superiores, las personas que le pagan el sueldo incluso cuando apenas trabaja, como «mis queridos ciudadanos», en lugar de «mis conciudadanos».

Ese irrespetuoso comienzo de su discurso demuestra todavía más que es usted una arrogante víctima de un complejo de Mesías, y que ve a su pueblo no como a unos superiores cuyos deseos debe escuchar, sino como a mortales inferiores y esclavos a los que tratar como le plazca. Ni siquiera el emperador Nerón se dirigía a los romanos con tal condescendencia.

No somos sus ciudadanos, señor presidente. Ni siquiera somos sus conciudadanos. Somos sus superiores. Somos sus jefes. Pagamos sus facturas. Le alimentamos, señor presidente. ¡Muéstrenos respeto!

Cuando nos contó que había hablado con Ojukwu en 2003 y habían acordado que la unidad de Nigeria no es negociable, ¿qué pretendía conseguir exactamente al hacer referencia al difunto hombre fuerte de Biafra?

¿Acaso creía que esa mención resolvería automáticamente todas las graves injusticias institucionalizadas en un sistema que usted ha empeorado con sus alardes de intolerancia tribal, ansias de venganza, odio brutal hacia una sección concreta del país e indiferencia criminal hacia la misma Constitución que juró proteger?

El hecho de que crea que la unidad de más de 180 millones de personas es algo sobre lo que usted, un fulani, y Ojukwu, un igbo, pueden debatir en el salón de su casita de Daura dice mucho sobre el valor que le concede a esa supuesta unidad.

Como ciudadano libre de un mundo libre, y una de las personas que pagan su sueldo, considero dicha declaración criminalmente ofensiva e irremediablemente decepcionante. Pero aún más decepcionante me parece que, incluso tras haber gastado miles de millones de dinero de los impuestos y más de cien días en el extranjero en el tratamiento de una enfermedad no revelada, no parezca haber aprendido nada de sus numerosos errores administrativos e innumerables declaraciones, acciones e inacciones presidenciales que en su mayoría son la causa del desastre en el que nos encontramos hoy en día.

Señor presidente, permítame que le recuerde que fue usted, y no Nnamdi Kanu, quien reavivó y alimentó la actual agitación de Biafra. Incluso las actividades de los militantes del delta del Níger son consecuencia de sus palabras y acciones insensibles, fanáticas, vengativas y carentes de sentido común.

Y, para demostrar que es usted un jingoísta incorregible con un perverso sentido de la unidad nacional y una sensibilidad atroz para gobernar, a lo largo de su discurso de tres minutos:

No explicó a sus superiores qué tipo de dolencia lo ha mantenido apartado de su deber durante más de cien días y ha absorbido miles de millones de dinero de los contribuyentes.

No anunció medidas para resucitar una economía que su ineptitud criminal y semejantes planes económicos han contribuido a destruir.

No mencionó que pensase tomar medidas para abordar las quejas de los grupos separatistas, aun tras haber admitido que algunas de estas quejas son legítimas.

No dio ninguna garantía de calmar la crispación que se extiende por todo el país.

No condenó categóricamente el terror que sus compañeros fulanis imponen a los nigerianos. En cambio, lo tachó de meros altercados entre ganaderos o agricultores.

Ni siquiera condenó categóricamente a sus hermanos de Arewa Youths por amenazar públicamente a los igbos que viven en el norte con un genocidio el 1 de octubre de 2017. [sic]

No hizo nada de esto.

En cambio, dedicó casi el 50 % del discurso a amenazar a los usuarios de las redes sociales y a los ciudadanos agraviados que solo piden un tratamiento equitativo como accionistas en el proyecto nigeriano, o que se les permita abandonar esta unión opresiva. El otro 50 % lo desperdició con cuentos sobre su reunión con Ojukwu, en la que supuestamente decidieron por los 180 millones de nigerianos que la unidad del país no es negociable.

En definitiva, ha pasado más de cien días haciendo turismo sanitario con dinero de los contribuyentes, a pesar de sus promesas de campaña, y ha vuelto con una actitud insultante y burlona y gran cantidad de amenazas hacia los mismos ciudadanos que le siguen pagando todas las facturas del hospital, incluso cuando no está haciendo nada.

Si le soy sincero, señor presidente, ese discurso podría resultar muy cómico si no fuera porque es trágico.

Únicamente ha demostrado que es un hombre alejado de la realidad. Parece que sigue anclado en 1985. Está claro que algunas personas no cambian.

Y ahora, mi querido presidente, como superior suyo, permítame darle un consejo:

En primer lugar, Nigeria no es una nación, a menos que hayamos decidido adoptar una acepción retorcida y confusa del término «nación». Es más, nuestra unidad como pueblo es una farsa. No es real. No puede debatir si es o no negociable una unidad que solo existe en su imaginación.

¿Cómo puede haber unidad si usted, señor presidente, fue a un país extranjero y prometió públicamente discriminar a cualquiera que no le haya votado con su infame discurso sobre el porcentaje de los votos?

¿Dónde está la unidad si está ocupado concediendo a los terroristas de Boko Haram y a los ganaderos saqueadores una jugosa amnistía y protección militar, respetivamente, al tiempo que recibe a los activistas desarmados de Biafra con un festival de balas?

Es más, incluir las palabras «unidad» y «no negociable» en la misma frase denota una pobre comprensión de la lengua, señor presidente. La unidad implica que los poderes que mantienen unidos a las partes han surgido de negociaciones. Por tanto, cualquier mención a que dicha unidad sea no negociable muestra una concienzuda estupidez que roza los límites de la demencia. Si dicha unidad es producto de la fuerza, entonces no es unidad.

Señor presidente, la oración «nuestra unidad no es negociable» es un oxímoron.

¡No puede amenazar a personas de diversas culturas, religiones e idiomas con la nacionalidad!

¡La unidad no puede ser una imposición!

En sus amenazas a los activistas, señor presidente, demostró una falta de comprensión básica de cuáles son los verdaderos problemas. No solo están agraviados en el sudeste, sino también en el sur, en el sudoeste e incluso en el norte, su propia región. Todos ellos están indignados, como demuestran el aviso de expulsión y la amenaza de genocidio del 1 de octubre contra los igbos que viven en el norte. Todas las secciones del país están indignadas. En lugar de mostrar que está demasiado sediento de sangre para el diálogo, inicie un plan factible de duración limitada para reorganizar el país de un modo que se ensalcen la justicia, la igualdad, la equidad y el mérito.

¡Modifique ya este artificio británico!

O contemple cómo el país entero se colapsa bajo el peso de sus propias contradicciones internas.

El camino más rápido para alimentar la agitación es tratar de reprimirla en lugar de abordar sus causas.

Señor presidente, soy consciente de que en los próximos días seremos testigos de más muertes de los activistas desarmados pro-Biafra y de arrestos, secuestros y encarcelaciones de usuarios de las redes sociales y de sus oponentes políticos. Pero tengo un mensaje para usted, señor, igual que cuando sobrevivimos a su brutalidad entre el 31 de diciembre de 1983 y el 27 de agosto de 1985.

¡Sobreviviremos!

¡Esto también pasará!

Le deseo lo mismo que desea usted a los nigerianos.

Por Charles Ogbu

Fuente: Pambazuka News, An open letter to President Muhammadu Buhari, publicado el 24 de agosto de 2017.

Traducido para Umoya por Lucía Otero Martínez.

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