La corrosiva verdad sobre la repatriación “voluntaria” de los hutu ruandeses de la RDC

Ser apátrida es la única salida, a finales de 2017, para los refugiados hutu ruandeses, víctimas también de la violencia durante las últimas décadas en la República Democrática del Congo.

Sin estatuto de refugiados, ni interlocutor, miles de hutus ruandeses que huyeron de la violencia en el país de las mil colinas entre 1994 y 1948, temen quedarse como apátridas. Estos ruandeses son fugitivos calificados por la opinión regional de elementos participantes en los grupos armados y abandonados en los bosques congoleses en los que se encuentran pertrechados esos grupos.

Es de señalar que los refugiados habían recibido el apoyo y la protección del Alto Comisariado para los Refugiados, HCR, hasta el desmantelamiento de los campos de estos últimos en el Kivu Norte y Kivu Sur en 1996. Desde entonces se abandona a estos refugiados que se convierten en presa de la violencia de diferentes grupos armados que les atacan. Abandonados los ruandeses por todos los actores, son reconocidos como “refugiados” mientras son repatriados a su país natal huyendo de la violencia de la que son objeto también en el este de la República Democrática del Congo. A finales de este 2017, se aplicará la cláusula del cese del estatuto de refugiado decidida unilateralmente en el tripartito HCR, RDC y Ruanda, desde fines de septiembre de 2016, sin la participación de los refugiados.

En este momento, el centro de tránsito de Goma acoge efectivos importantes de los candidatos a ser repatriados, como es el caso de 140 personas de los más o menos 200.000 refugiados ruandeses escondidos en el Kivu Norte. Señalemos que los ruandeses que huyen del acoso debido a las diversas operaciones bélicas en la región, acaban de ser repatriados a su Ruanda natal, por el HCR y la Comisión Nacional de los Refugiados de Kivu Norte (CNR-GOMA).

Aunque el gobierno ruandés insista en la aplicación de la cláusula del cese del estatuto de refugiado para sus ciudadanos en este año 2017, se da la paradoja de que la gestión de estos Hutus ruandeses desde 1996 hasta hoy, estos refugiados, es excepcional en todo el planeta, ya que se quedan sin ningún reconocimiento, como lo atestigua uno de los responsables de la CNR que ha pedido el anonimato. Cada vez que se ha querido documentar la difícil situación de estos seres humanos “el demonio se manifiesta”, afirma. En 2014, cuando había comenzado el registro biométrico, para confirmar la cifra de 199.097, cifra estimada con la colaboración de los administradores de los territorios concernidos, rápidamente fue el ejército nacional congolés, “FARDC”, el que comenzó de nuevo operaciones militares, la ‘Sokola II’ en la región. Aunque algunos refugiados fueron víctimas de esas guerras, los demás se dispersaron por la selva y así sólo se registraron 26.000 refugiados.

A pesar de los diferentes llamamientos del comité de refugiados agrupados en la asociación SOCIRWA, que se sigue diciendo que nunca estuvo de acuerdo con la repatriación tal como se ha hecho, por no respetar el principio fundamental de “voluntad” de ser repatriados al país natal. Con esta ocasión, el Vicepresidente de esta estructura de los refugiados, el Pastor Esron, rompe el silencio denunciando esta práctica que ha calificado de ser la misma que ha utilizado el poder del FPR que perseguía a los refugiados en el mismísimo suelo congolés y por otros lugares. Este líder de los refugiados demanda en primer lugar el reconocimiento del estatuto de refugiado (derecho de protección, es decir, derecho a la vida, educación, salud…) y después un diálogo entre los refugiados y el gobierno ruandés para negociar su retorno a su Ruanda natal con garantías sobre su vida.

Pastor Esron, presidente del Comité de Refugiados Ruandeses en Goma

Mientras que el centro de tránsito de Goma evacúa a los refugiados, más de otros 3000, los más pobres de los pobres, esperan en los diferentes centros en Walikale, Lubero, Rutshuru y Masisi, listos para ser repatriados. Sin embargo, esta última temporada Ruanda plantea problemas para acoger a este flujo de sus súbditos que las operaciones [militares] lanzan a los bosques del este del Congo. Hay personas que esperan desde hace meses en los campos de tránsito, como atestigua Semigabo Marco que acaba de cumplir 3 meses en el campo de Goma separado de su familia y sus hijos repatriados, pero él tiene que esperar en el campo con dos niños pequeños de uno de sus hijos.

Centro de tránsito de Goma en agosto de 2017. Repatriación de refugiados, 16 de agosto 2017

El pueblo congolés, algunos miembros de la sociedad civil y jefes locales apoyan a los refugiados que abogan por una reunión tripartita entre el gobierno de Ruanda, el HCR y el gobierno de la RDC, a fin de encontrar una solución duradera a la presencia de estos refugiados. Señalemos que la presencia de refugiados sería el origen de los conflictos y de la inseguridad al este de la RDC y el Kivu Norte y Sur en particular. El hecho de no haber encontrado una solución hasta hoy, interrogaría a la comunidad internacional y al gobierno ruandés sobre su aparente complicidad en la desestabilización del Kivu Norte.

 

Matanzas y persecuciones inhumanas que los refugiados ruandeses han sufrido desde 1996, el tristemente famoso informe Mapping hace el relato, seguido de las operaciones Umoja Wetu, M23, Kimya 1&2 llevadas a cabo por Bosco Ntaganda y acompañado por la MONUC, Kamilifu, Umbrella, Sokola 1 y 2, Raia Mutomboki… Habría que preguntarse sobre la implicación de algunos jefes de la MONUSCO, como Martin Kobler en apoyo a las estrategias guerreras para instaurar la paz atacando a los FDLR y a otros grupos armados. Algunos se preguntan si esta práctica ha ayudado a estabilizar la región o a prenderle fuego. Sabiendo que la posesión de armas por los ilegales es una de las varias causas, ha provocado que la situación sea más frágil desde hace años. Aunque algunos grupos armados han comenzado el proceso del desarme voluntario y unilateral, no han encontrado apoyo para que la iniciativa tenga éxito. Hay que preguntarse cuál es el papel de la ONU que tiene como misión tradicional prevenir los conflictos.

En algunos informes de los derechos humanos está establecido que ciertos grupos armados están financiados para apuntar a los refugiados allí donde sean más frágiles. Este dossier caliente de la historia todavía enterrado en el infierno, necesita luz para la paz y la democracia en la región de los grandes lagos y en los dos Kivu en particular.

Fuente: Blog La cuestión de Chebeya, L’apatridie seule brêche fin 2017 pour les réfugiés hutu rwandais aussi victimes des violences pendant deux decennies en RD.Congo, donde fue publicado el 16 de agosto de 2017.

Traducido para Umoya por Loli Mitchell.

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