Crisis de Costa de Marfil: el libro-investigación que va a hacer temblar a Fatou Bensouda

Una periodista francesa, que ha cubierto la guerra poselectoral para el diario suizo La Tribune de Ginebra, y que ha pasado mucho tiempo en Abobo al lado de los combatientes del Comando invisible, acaba de publicar un libro lleno de revelaciones muy molestas para el régimen de Ouattara. Particularmente con respecto a las muertes de Abobo. Es un testimonio valioso.

Publicando en Ediciones Mil y Una noches, el libro-investigación “Abobo la Guerra – Costa de Marfil: terreno de juego de Francia y de la ONU” de la periodista francesa Leslie Varenne será con total seguridad ampliamente anotado por todos los que se interesan por la guerra poselectoral de Costa de Marfil – particularmente en sus consecuencias judiciales. En efecto, Leslie Varenne ha vivido una buena parte del último episodio del conflicto de Costa de Marfil desde el municipio de Abobo, donde nació el “Comando invisible” y donde se libraron un gran número de combates.

Habiendo desarrollado buenas relaciones con Ibrahim Coulibaly llamado “IB” y sus lugartenientes más próximos, ella es de alguna manera depositaria del “testamento moral” del antiguo guardaespaldas de la familia de Alassane Ouattara, que ha estado prácticamente en todas las conspiraciones desde el 24 de diciembre de 1999 y la caída de Henri Konan Bédié. Conoce pues uno de los terrenos de guerra y de los misteriosos hombres que comenzaron la batalla de Abidján. Forzosamente, sabe una parte de las cosas molestas que el bando Ouattara-Soro sin duda quería esconder procediendo a la ejecución sumaria de IB.

Leslie Varenne no puede ser fácilmente calificada de pro- Gbagbo, según el procedimiento habitual utilizado por el régimen de Ouattara y sus aliados internacionales, para desacreditar a los portadores de verdades que les molestan.

En su libro, multiplica los juicios de valor definitivos sobre el primer presidente de la Segunda República de Costa de Marfil, y a menudo ve sin perspectiva los lugares comunes que están anquilosados en gran parte de los escritos publicados en Francia sobre Gbagbo.

Verdaderamente no ha investigado sobre el contencioso poselectoral sino que dice, en la contraportada, que Ouattara ha sido “globalmente democráticamente elegido”. Afirma que bajo Houphouët, bastaba con vivir cinco años en el territorio de Costa de Marfil para ser automáticamente convertido en natural del país, lo que no es verdad. Se basa en confidencias de antiguas amigas de Simone Gbagbo para afirmar que esta última es “riquísima” sin decir una palabra de sus supuestos  buenos negocios.

Pero el interés del libro de la periodista francesa, enviada especial de La Tribune de Ginebra a Abidján durante los meses de infierno, no está en el fondo sino en los testimonios in situ que saca a la luz. Y que son determinantes. Particularmente en cuanto a la famosa “matanza de las mujeres de Abobo”, que ha justificado el voto de la resolución 1975 instrumentalizada por la Francia oficial para camuflar su entrada en guerra contra el Estado de Costa de Marfil tras un texto internacional totalmente pervertido.

¿Qué pasó en Abobo? Extractos del libro de Leslie Varenne

“El 3 de marzo, dos o tres mil mujeres desfilan al grito de “Gbagbo libre”. La manifestación es tranquila. (…) La concentración se desarrolla en la rotonda de Anador, también llamado el cruce del Banco. La comitiva se cruza con los carros que salen del campo-comando de Abobo para ir a abastecerse al campo de gendarmería de Agban, circulando en sentido opuesto de la manifestación con destino a Adjamé. Las mujeres les envían saluditos con la mano en señal de reunión. Algunas saben que están enfrente de tanques sustraídos al ejército por el Comando invisible durante las batallas. Súbitamente, unos disparos alcanzan a las mujeres. La comitiva entra en pánico, las mujeres gritan, huyen en el estupor general, nadie comprende qué sucede. Oficialmente, siete mujeres mueren aquel día (…) Yo no estaba allí aquel día, pero durante mis viajes a Abidján, he investigado sobre este acontecimiento. Harán falta meses para comprender lo que realmente sucedió.

En este asunto, numerosos puntos son particularmente inquietantes. Abibia, una manifestante dice: “al principio, no queríamos ir. Abobo estaba en guerra en aquella época y esta marcha era peligrosa. Pero el Golf [El hotel Golf de Abidján, la sede -en aquel momento- del “gobierno” de Alassane Ouattara autoproclamado y reconocido precipitadamente por la comunidad internacional], nos tranquilizó, nos dijo que los Fongnons (los hombres del Comando invisible, N. de la R.) asegurarían la marcha, y nosotros teníamos una confianza total en ellos. El Golf nos había dicho también que la ONUCI [Misión de la ONU en Costa de Marfil] estaría allí. Por eso fuimos confiadas, vestidas con boubous (túnicas africanas).

Estábamos tan tranquilas que una de las mujeres vino con su bebé en la espalda. Murió, pero nadie jamás mencionó la muerte de su niño.”

Por su parte, el Comando invisible se vio totalmente sorprendido por esta manifestación: simplemente no había sido prevenido desde el Golf. Cuando los hombres de IB vieron llegar a las mujeres, hicieron todo lo posible para decirles que volvieran a sus casas. Pero solo consiguieron que se volvieran las madres que llegaban de PK 18 y de Anyama. Además, en la época, la rotonda de Anador no era todavía un territorio bajo su control. La elección del lugar de la manifestación es pues curiosa. ¿Por qué poner la cita en el camino y cuando los carros pasan para ir a repostar?

Ocho meses después, Abiba todavía se pregunta: “todavía no he comprendido por qué el RHDP ha escogido este lugar”. El lugar habría podido aparecer como estratégico si las mujeres hubieran marchado en dirección a Abidján, pero la reunión de fin de comitiva debía tener lugar delante del ayuntamiento de Abobo. Otro elemento incomprensible, las mujeres y los carros circulan en sentido opuesto, por tanto se enfrentan. Sin embargo, las mujeres son alcanzadas por la espalda por balas de ametralladora.

Según todos los testimonios recogidos, los disparos partieron de la estación Mobil a unos cuatrocientos metros aproximadamente de la rotonda de Anador. Los casquillos recogidos por uno de los combatientes del Comando invisible llegado al lugar tras los disparos son de calibre 12,7. Pero los carros rusos de Laurent Gbagbo están equipados con ametralladoras de 14 mm. (…) El cuerpo de una mujer ha sido llevado por su familia, presente en las cercanías e inhumado el mismo día.

Según testigos, los cuerpos de las otras seis mujeres habrían sido recogidos por jóvenes del RDR [Rassemblement des républicains, partido de Alassane Ouattara], partido de Alassane Ouattara, luego transportados en estafetas (pequeños furgones, N. de la R.). (…) Otro punto asombroso: hasta en estos tiempos revueltos, en Abidján, el procedimiento es estricto, las víctimas habrían debido ser transportadas al depósito de cadáveres de Anyama. Debería de haberse practicado una autopsia y los cadáveres habrían debido ser devueltos a las familias. Pero, no hubo nada de eso. Los seis cuerpos han sido enterrados en un descampado, a escondidas de sus parientes, que tardaron meses en conocer el lugar de inhumación.

Varios meses después de los hechos, la Corte Penal Internacional (CPI) va a Costa de Marfil y no encuentra a las familias. En cambio, la ONUCI ha interrogado a los parientes de las víctimas para conocer su versión de los hechos y les ha animado a contratar a abogados. ¿Pero sin el apoyo de una organización, cómo podrían estas familias seguir un procedimiento tan complejo y pagar los honorarios de los abogados? La judicatura de Abidján, señala la apertura de un procedimiento.

Durante mi investigación, he sabido que dos comandantes cercanos a Guillaume Soro estaban en el lugar aquel día. ¿Estaban allí para proteger a las manifestantes?”

¡Cuántos elementos inquietantes!

Para resumir, tras su investigación, la periodista francesa afirma que el RDR en cierto modo atrapó a sus militantes de Abobo diciéndoles que el Comando invisible, no mantenido al corriente a sus hombres, y la ONUCI les protegería. El partido ouattarista decidió hacer manifestar a sus mujeres en el camino por donde las FDS pasan para ir a repostar, y a la hora de su paso. Al final, algunas manifestantes afirman que los tiros criminales de ametralladoras no vinieron de los carros del ejército de Costa de Marfil, mientras que combatientes llegados más tarde afirman que los casquillos no podrían provenir de los susodichos carros.

Además, es incomprensible que las muertas sean alcanzadas en la espalda mientras que los carros estaban enfrente de ellas. Otra cosa sorprendente es el hecho de que el RDR haya escogido impedir toda autopsia y todo examen de los cuerpos de las muertas sustrayéndoselos a sus familias y enterrándolos deprisa y corriendo en un descampado, mientras que la gran mayoría de los cuerpos de la guerra poselectoral se encontraban sin embargo en los depósitos de cadáveres, a pesar del conflicto. Esta voluntad deliberada de impedir peritajes sobre los cuerpos y de impedir a las familias verlas hace curiosamente pensar en lo que pasó en noviembre de 2004 con los restos de los nueve soldados franceses…

Las revelaciones de Leslie Varenne dan en todo caso una legitimidad nueva a la petición del presidente Laurent Gbagbo, que solicita desde hace meses una investigación internacional sobre la famosa matanza de las mujeres de Abobo. Otra revelación de la periodista confirma la sospecha difundida según la cual trucos sucios y montajes pretenden manipular a la opinión pública internacional con el fin de legitimar una entrada en guerra directa de Francia y de la ONU. Una sospecha que hace que la versión oficial sobre el secuestro del hotel Novotel suscite hasta ahora graves cuestionamientos…
Leslie Varenne explica, teniendo como base confidencias exclusivas, que los ataques del hotel del Golf el 9 de abril, escandalosamente atribuidos al FDS [Fuerzas de Defensa y Seguridad], fueron autogolpes de las fuerzas internacionales.

“Chicos de la ONUCI en ropa de camuflaje”

Extraídos del libro “Abobo la Guerra” recordando el 11 de abril, después de la transferencia violenta de Laurent Gbagbo y de sus allegados al hotel del Golf [Tras su captura en el palacio presidencial, fue transferido al hotel donde Ouattara tenía su base de operaciones]. “Una hora después de la llegada de estos ilustres huéspedes, su Cuatel General (el hotel del Golf, N. de la R.) es atacado de nuevo con armamento pesado. Como la primera vez, esta ofensiva no produce ni heridos graves ni daños mayores.

¿Por qué los fieles de Ouattara bombardean el lugar donde se encuentran su jefe y su clan? ¿Por qué asumen el riesgo de matarlos o de herirlos [justo ahora cuando están detenidos por el bando contrario y no antes cuando se refugiaban en el palacio presidencial]? Esta nueva agresión no es para menos que para asombrarse. Un funcionario del hotel Sebroko revela la verdad: “es la ONUCI la que ha disparado durante los dos ataques, el del 9 de abril y el del 11 de abril, contra el Golf.

La primera vez, era para legitimar las operaciones en curso tras la demanda de alto el fuego de Laurent Gbagbo. La segunda [Ataque relatado a partir de 16H24] para justificar su captura y distraer la atención. Un militar que ha permanecido un mes en el hotel Sebroko después de la guerra confirma: “en efecto son los chicos de la ONUCI en ropa de camuflaje quienes han dado el golpe. Por supuesto, los chicos que defendían el Golf no estaban al tanto”.

“La primera víctima de una guerra, es la verdad”, escribía Hiram Warren Johnson, senador americano hoy fallecido. Decididamente tenía razón.

Théophile Kouamouo

Fuente: Le Nouveau Courrier

Tomado de Investig’Action: Crise ivoirienne: le livre-enquête qui va faire trembler Fatou Bensouda, publicado el 16 de junio de 2017.

Traducido para Umoya por Mª Isabel Celada Quintana.

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