Hambrunas: sobre la urgencia de actuar aquí y allá contra el acaparamiento de tierras

La peor crisis humanitaria desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Más de 20 millones de personas están amenazadas por la hambruna en cuatro países: Sudán del Sur, donde se ha declarado la hambruna, Nigeria, Yemen y Somalia, donde la inseguridad alimentaria es crítica. Es el momento de hablar de soberanía alimentaria y del derecho de los pueblos a disponer de su tierra agrícola.

Sustento de la vida y de nuestra alimentación, el suelo y la fina capa de tierra cultivable que lo recubre alberga el 90% de la biodiversidad del planeta. Así mismo, es un engranaje esencial para el buen funcionamiento de nuestros ecosistemas porque el suelo es el lugar de numerosos procesos naturales, como el reciclaje de la materia orgánica, que van a determinar la adecuada calidad del agua y del aire.

Decir que las sociedades humanas dependen de la forma en que administren ese suelo, es decir bien poco. Todo lo que afecte a su estructura, modifique su ventilaci√≥n, su compactaci√≥n, su textura o su acidez, tiene un impacto sobre el componente biol√≥gico del suelo y consecuentemente sobre su funcionamiento. Por lo tanto, la agricultura tiene una gran influencia sobre la durabilidad de este recurso, la artificializaci√≥n, tiene efectos irreversibles. Con la opci√≥n de la ocupaci√≥n del suelo, las poblaciones locales tienen la responsabilidad de administrar correctamente ese capital. ¬ŅPero qu√© ocurre si el derecho de los pueblos a disfrutar libremente de las tierras agr√≠colas es obstaculizado?

Desde las f√©rtiles llanuras de √Āfrica Occidental a las de la cuenca parisina, las tierras agr√≠colas est√°n en el centro de enormes envites financieros que sustraen a las poblaciones locales la posibilidad de determinar qu√© ocupaci√≥n del suelo responde mejor a sus necesidades b√°sicas, incluida la de alimentarse con productos sanos y locales en cantidad suficiente o simplemente alimentarse. Este envite es cualquier cosa menos algo secundario en un contexto de hambruna.

1. Acaparamiento de tierras agrícolas en el mundo.

El acaparamiento de tierras afecta a todas las regiones del mundo: √Āfrica, Am√©rica Latina, Asia, Ocean√≠a y Europa del Este. La mayor parte de las veces, se trata de un fen√≥meno legal. El t√©rmino ‚Äúacaparamiento de tierras‚ÄĚ se utiliza para describir la compra o la renta de grandes √°reas de tierras f√©rtiles por organizaciones privadas o p√ļblicas, fen√≥meno que ha conocido un auge importante a consecuencia de la crisis econ√≥mica y alimentaria mundial de 2007-2008.

Ciertos grupos inversores (fondos de pensi√≥n) y algunos bancos se han aprovechado de la ausencia de reglamentaci√≥n en algunos pa√≠ses, entre los m√°s pobres del mundo, para privatizar hect√°reas de tierras cultivables. Detr√°s de esos inversores faltos de escr√ļpulos se esconden pa√≠ses como Arabia Saud√≠ que act√ļan gracias a la ausencia de control de la OMC. Seg√ļn la asociaci√≥n GRAIN (https://www.grain.org/fr) el acaparamiento de tierras ya ha sustra√≠do 55 millones de hect√°reas de tierras f√©rtiles y este fen√≥meno tiene tendencia a ir en aumento. El documental ‚ÄúPlaneta en venta‚ÄĚ (http://www.festival-alimenterre.org/film/planete-a-vendre) emitido en el marco del festival ‚Äúc√°mara rebelde‚ÄĚ que tuvo lugar en Ille-et-Vilaine a finales del pasado mes de¬† enero, ilustra este fen√≥meno: Etiop√≠a malvende sus tierras f√©rtiles para llenar la panza de algunos habitantes de algunos pa√≠ses de Asia o de Oriente pr√≥ximo, mientras que 13 millones de et√≠opes todav√≠a padecen malnutrici√≥n. M√°s cerca de nosotros, aqu√≠ en Europa, Ruman√≠a entre 2002 y 2005, aprovechando la pol√≠tica de apertura al mercado com√ļn, vio multiplicarse por 25,7 el valor de una hect√°rea. El incremento del precio del terreno debido a la especulaci√≥n produjo el acaparamiento del 8% de las tierras cultivables del pa√≠s que desde entonces est√°n en manos de un inversor extranjero.

La riqueza creada por la puesta en cultivo de esas tierras se va fuera de la región la mayoría de las veces. Por una parte, porque la contrapartida financiera del contrato se esfuma en prácticas de corrupción. Y por la otra, porque el acaparador tiene a bien guardar para él la riqueza producida.

Una vez vendida por unos cuantos dólares y sin contrapartida alguna, los inversores extranjeros hacen uso de subcontrataciones que explotan la tierra y ponen a trabajar a los pocos campesinos expropiados que aceptaron esos empleos mal pagados. No tienen entonces ninguna alternativa más, excepto la de engrosar la marea de necesitados que llenan las ciudades. Este sistema mata de hambre y acrecienta las desigualdades.

El acaparamiento de tierras es a menudo sinónimo de prácticas agrícolas industriales, de monocultivos con una gran mecanización, de uso de pesticidas y OGM (organismo genéticamente modificados). Un sistema agrícola que empobrece tanto el suelo como los campesinos de Uruguay o de las fértiles llanuras de Etiopía.

A d√≠a de hoy no existe ninguna reglamentaci√≥n que proteja suficientemente a los que producen, transforman y consumen una alimentaci√≥n local y sana, los Estados no proporcionan los medios, solos o mediante la OMC, de ubicar en el centro de los sistemas y de las pol√≠ticas alimentarias y agr√≠colas a los peque√Īos productores y organizar los mercados en consecuencia.

Etiop√≠a es una joven democracia marcada por la desconfianza de la √©lite que est√° en el poder hacia ciertas etnias, las leyes y los derechos humanos a menudo son pisoteados y ninguna pol√≠tica protege la agricultura de subsistencia que sin embargo representa el 40% del PIB (fuente: AFD). Organizar la soberan√≠a alimentaria es una necesidad democr√°tica, que se sit√ļa en la inversa de la captaci√≥n de poder organizada por esos inversores extranjeros.

Peor a√ļn, los acuerdos de libre-intercambio van en contra de los retos de la soberan√≠a alimentaria, que es el derecho de los pueblos a implementar las pol√≠ticas agrarias mejor adaptadas sin que puedan tener un efecto negativo sobre las poblaciones de otros pa√≠ses. Recordemos que de la noche a la ma√Īana la pol√≠tica de libre-intercambio instalada por el acuerdo ALENA entre Estados Unidos y M√©jico priv√≥ de ma√≠z a los mejicanos, alimento base de una gran parte de la poblaci√≥n mientras que el pa√≠s era hasta entonces autosuficiente, sumiendo a la mitad de los 107 millones de mejicanos que padecen de pobreza en una situaci√≥n todav√≠a peor.

2. Un fenómeno también presente en nuestros territorios.

Esta captación del terreno se percibe de forma menos evidente desde aquí. Sin embargo y del mismo modo, los intereses privados y la ausencia de un profundo replanteamiento de un modelo agrícola productivista, impiden a los ciudadanos establecer las políticas agrícolas y alimentarias mejor adaptadas y disponer de un acceso legítimo al terreno.

La posguerra vio el surgimiento de un modelo agrícola cuyo objetivo era garantizar la seguridad alimentaria de los europeos. La agricultura francesa, potenciada por los fondos americanos, el petróleo más barato y la necesidad de la industria química de encontrar nuevos mercados, respondía a este imperativo. El reverso de este modelo agrícola, sin vínculos con el suelo, es eliminar las explotaciones diversificadas, imponer sus productos uniformes al mundo y atentar de manera casi irreversible contra nuestros paisajes y la calidad del agua. Sin olvidar el escándalo sanitario de los pesticidas (http://victimepesticide-ouest.ecosolidaire.fr/) del que los agricultores y los asalariados de lo agro-alimentario son las primeras víctimas.

Y despu√©s, la Pol√≠tica Agr√≠cola Com√ļn (PAC) acompa√Ī√≥, con sus subvenciones a la hect√°rea, la emergencia de un modelo que conden√≥ a miles de granjas familiares, empujando al agrandamiento y a la competici√≥n por los vol√ļmenes de las explotaciones agr√≠colas. La PAC alent√≥ los sistemas ma√≠z/soja en vez de los sistemas de pastizales y la autonom√≠a proteica. Los poderes p√ļblicos, as√≠ como la ense√Īanza agr√≠cola, olvidaron la agronom√≠a, esa ciencia que debe permitir administrar el suelo como un componente de un agroecosistema en vez de considerar a la tierra como un vulgar substrato que se ceba de abono y que se ‚Äúamaestra‚ÄĚ a golpe de pesticidas.

Excedentarias a d√≠a de hoy, las producciones agr√≠colas bretonas fomentadas por las subvenciones se orientan hacia la exportaci√≥n. Esta econom√≠a es mort√≠fera para los agricultores bretones (100 explotaciones agr√≠colas est√°n en liquidaci√≥n judicial o han detenido su actividad en Breta√Īa en 2016), porque ya dependen demasiado del mercado y ya no tienen ninguna visibilidad ni ning√ļn control del valor a√Īadido de su producci√≥n. Esta econom√≠a, representada por empresas cada vez m√°s poderosas, gobiernan indirectamente sobre el terreno agr√≠cola y se aprovechan de la apat√≠a y la falta de compromiso de los poderes p√ļblicos para acompa√Īar un modelo econ√≥mico de corto plazo, olvid√°ndose de los objetivos de calidad de vida y consumo responsable.

La agricultura industrial genera unos importantes excedentes que se venden en los mercados internacionales a precios deliberadamente bajos. Los pa√≠ses exportadores, a pesar de un discurso neoliberal, subvencionan fuertemente su agricultura, lo cual les permite vender a precios inferiores a los costes de producci√≥n. Esos alimentos subvencionados se entrelazan a la creaci√≥n de dependencia alimentaria en los pa√≠ses del Sur y arruinan a los agricultores o las ganader√≠as de los pa√≠ses a donde llegan esos productos alimenticios, sobre todo a √Āfrica.

Elegir aquí la propia agricultura, es por lo tanto proteger las actividades agrícolas alimentarias de los países del Sur.

3. Favorecer la instalación de producciones agrícolas sostenibles para limitar el impacto de nuestras actividades agrícolas sobre la soberanía alimentaria de los países del Sur.

La mejor manera de darse cuenta de esta dominaci√≥n es ver como la tierra se ha convertido en el principal freno para la instalaci√≥n de nuevos agricultores. Primero por culpa de la especulaci√≥n y despu√©s porque los que pretenden instalarse proviniendo de un medio no agr√≠cola, generalmente disponen de un acceso limitado a la informaci√≥n sobre las oportunidades del terreno. Estos √ļltimos a√Īos, la crisis no ha arreglado nada, el endeudamiento de los agricultores (https://www.lesechos.fr/29/12/2016/lesechos.fr/0211639500813_de-plus-en-plus-d-agriculteurs-sont-contraints-de-quitter-leur-exploitation.htm) ha hecho que suba el precio de la tierra en la medida que el agricultor que quiere ceder su explotaci√≥n est√° generalmente muy endeudado y busca vender al mejor postor. La escasa pensi√≥n de jubilaci√≥n agr√≠cola amplifica este fen√≥meno.

En un contexto en el que la superficie agr√≠cola est√° disminuyendo, sobre todo en las zonas periurbanas (el 10% de las tierras liberadas cada a√Īo pierden su vocaci√≥n agr√≠cola y el 40% se destinan al crecimiento de las explotaciones existentes), la dificultad para instalarse de los j√≥venes agricultores no hace m√°s que acrecentarse. La ratio de 1 instalaci√≥n por cada 3 abandonos est√° lejos de cambiar.

Las empresas agroalimentarias bretonas participan en la atractividad de numerosos territorios. Pero esas lecher√≠as, mataderos, f√°bricas de alimentos, que a veces de cooperativas s√≥lo tienen el nombre, son otras tantas razones de un inmovilismo pol√≠tico frente a la imperiosa necesidad de cambiar de modelo y permitir a los j√≥venes que no provienen del medio agr√≠cola instalarse en producciones sostenibles destinadas a alimentar al mercado local o regional. La llegada de inversores chinos, para construir f√°bricas para la exportaci√≥n de leche producida en Breta√Īa amplifica un poco m√°s el dominio de las finanzas sobre el sistema agr√≠cola bret√≥n (l√©ase el art√≠culo de Maelle Ausisas en Reporterre a prop√≥sito del riesgo de desaparici√≥n de las peque√Īas granjas por la llegada de la f√°brica Synutra de Carhaix). Una pobre redistribuci√≥n del valor a√Īadido, la dependencia de todo un territorio a una lejana salida, la promesa de algunos empleos, no son m√°s que una cortina de humo para los pol√≠ticos locales que deber√≠an m√°s bien promover la construcci√≥n de un sector alimentario sostenible y participar en el establecimiento de una verdadera regulaci√≥n de la producci√≥n agr√≠cola en Francia y en Europa.

4. Herramientas insuficientes y ausencia de gobernanza democr√°tica.

La SAFER (Sociedades de ordenación territorial y establecimiento rural) es la estructura a la que el Estado ha encargado que esté pendiente de la ordenación del territorio rural y que dispone de un derecho preferente en el momento de la venta de una explotación rural. Es por lo tanto la principal herramienta de regulación territorial.

Es una herramienta imperfecta, un millonario chino (Keqin Hu), en 2014 consigui√≥ comprar en el m√°s absoluto secreto y sin que nadie le molestase, no menos de 1700 hect√°reas de cultivos de cereales en Indre. Hasta ahora, la SAFER no pod√≠a hacer nada contra la suspensi√≥n de parte o del total de las acciones de sociedades due√Īas del territorio.

Una ley recientemente votada permite de ahora en adelante a la SAFER de hacer uso del derecho de retracto en el caso de venta de tierras entre dos sociedades, si estima que la transacción va en contra del interés general, de la biodiversidad o de la soberanía alimentaria.

Otra herramienta de regulación es el SDREA (Diagrama director regional de las explotaciones agrícolas), que define las condiciones de atribución de las autorizaciones para explotar nuevas parcelas agrícolas. Especifica en particular los criterios que permiten dirimir demandas concurrentes.

Este Diagrama regional identifica prioridades para dirimir demandas concurrentes. Responde, por orden, a las orientaciones que son ‚Äúel mantenimiento de explotaciones viables, la mejora del parcelario, las instalaciones y las transmisiones. De este modo, las instalaciones no son prioritarias ya que una gran estructura que desee ampliarse sin considerar la sostenibilidad de su sistema, es prioritaria para ampliarse en continuidad de su parcelario en contraposici√≥n a un nuevo proyecto que se desarrolle sobre un territorio peque√Īo, como la horticultura.

El SDREA no permite dirimir la coherencia del sistema de explotaci√≥n en comparaci√≥n con otro y no permite favorecer proyectos agroecol√≥gicos con un fuerte v√≠nculo con el terreno. Sin que se pongan en tela de juicio las prioridades de este Diagrama, Breta√Īa seguir√° siendo una tierra de ganader√≠a y producci√≥n de carne, lo cual no puede responder a la necesidad de reubicar las producciones agr√≠colas e instalar a j√≥venes agricultores.

Al mismo tiempo, el acuerdo de la OMC facilita el dumping de la exportación e impide la implementación de una política proteccionista.

¬°Urge actuar!

El Secretario general de Naciones Unidas declaró recientemente que la crisis humanitaria que actualmente padecen Nigeria, Sudán del Sur, Somalia y Yemen, y que amenaza a 20 millones de personas, es la crisis humanitaria más grave desde la segunda Guerra Mundial. La urgencia humanitaria no debe hacer olvidar lo que amplifica, junto a la inestabilidad política, la violencia armada y las repetidas sequías, la hambruna en ciertas regiones del mundo:

El control financiero sobre las tierras cultivables y los sectores agrícolas.

La implementaci√≥n de pol√≠ticas agr√≠colas destructivas vis a vis de la agricultura alimentaria y que escapan a la gobernanza de los ciudadanos (de hecho, es la tesis desarrollada por el Premio Nobel de Econom√≠a, Amartya Sen, seg√ļn la cual la hambruna solamente aparece en los pa√≠ses donde no hay democracia).

La insuficiente ayuda al desarrollo. Seg√ļn la FAO, ‚Äúbastar√≠an‚ÄĚ 30 mil millones de d√≥lares para que los campesinos mejorasen sus pr√°cticas y se inclinasen totalmente hacia sistemas agroecol√≥gicos que garanticen una administraci√≥n m√°s sostenible de los recursos. Europa podr√≠a contribuir con una mejor utilizaci√≥n de los ingresos generados por los impuestos solidarios como los de los billetes de avi√≥n o las transacciones financieras.

¬ŅQu√© soluciones hay a nivel local?

Establecer una sólida correlación entre el desarrollo de una agricultura territorializada y el territorio, permitirá del mismo modo tener mejor en cuenta  el territorio agrícola. Dar más protagonismo a los dirigentes locales en la SAFER sería por lo tanto una solución para que prime el interés colectivo. También el crear un auténtico espacio de diálogo con una concertación territorial abierta, para permitir a los diversos actores del mundo agrícola que debatan entre ellos con la finalidad de superar las etiquetas que los dividen.

Revisar el SDREA para dar un peso mayor a los proyectos de instalación de producciones sostenibles.

Establecer programas alimentarios sostenibles que privilegien otro tipo de agricultura, como es el caso en Rennes en el marco del plan alimentario sostenible, una especie de SALT (Sistema alimentario local territorial): ‚ÄúLa ciudad de Rennes desea participar, en el marco de sus competencias, en la mutaci√≥n del mundo agr√≠cola hacia la agroecolog√≠a. De este modo, quiere promover una alimentaci√≥n equilibrada y preocupada por el desarrollo sostenible dentro de su restauraci√≥n colectiva, y despu√©s, de forma m√°s amplia, en las familias de Rennes para as√≠ recuperar un fuerte v√≠nculo entre productores y consumidores‚ÄĚ. (Nad√®ge Noisette, teniente de alcalde de la ciudad de Rennes a cargo del abastecimiento). Intervenir sobre el desarrollo de las industrias y recuperar para los agricultores las industrias de transformaci√≥n y distribuci√≥n.

Reconocer mejor en la formación agrícola, los sistemas agrobiológicos donde se combinan producciones vegetales para el consumo humano y la ganadería y producciones animales.
Apoyar proyectos coherentes para el desarrollo del territorio, como as√≠ lo hacen ciertos colectivos, basados en actividades creadoras de empleo y en producciones destinadas a alimentar con prioridad al territorio, v√©ase espacialmente el trabajo de la asociaci√≥n ‚ÄúTierra de V√≠nculos‚ÄĚ que propone poner remedio a la creciente desaparici√≥n de peque√Īas unidades de producci√≥n agr√≠cola (https://www.terredeliens.org/)…

¬ŅQu√© soluciones en el plano internacional?

Supervisar, véase prohibir, la compra de tierras por extranjeros, tal como lo preconiza la Asociación Grain, reforzando el control de las comunidades sobre sistemas alimentarios basados en prácticas más sostenibles.

Recurrir a la Corte Penal Internacional que desde ahora puede examinar esos temas, las degradaciones hechas al medio ambiente y los acaparamientos de tierras de ahora en adelante se considerarán crímenes contra la Humanidad.

Combatir la política de la OMC sobre los derechos de la propiedad intelectual sobre las variedades vegetales, la cual impide a los agricultores de hacer lo que vienen haciendo desde hace milenios, a saber, guardar, intercambiar y mejorar sus semillas. Salirse de los tratados de comercio, como el CETA, recientemente aprobado por el Parlamento Europeo, que atenta contra la libertad de los agricultores de producir e intercambiar sus propias semillas (ver el trabajo de CCFD Tierra solidaria y de los campesinos malienses: http://ccfd-terresolidaire.org/projets/afrique/mali/au-mali-proteger-et-5692).

Establecer una alianza mundial para el desarrollo con la finalidad de responder a las necesidades de los pa√≠ses sin litoral en v√≠a de desarrollo y los peque√Īos Estados insulares en v√≠a de desarrollo. En respuesta al cambio clim√°tico, apoyar prioritariamente la adaptaci√≥n de las peque√Īas explotaciones familiares‚Ķ

Animar a los políticos proteccionistas, para tener precios agrícolas que cubran los costes de producción medios, hay que evitar las importaciones a bajos precios (pero también controlar la producción y no subvencionar la exportación). Para ello son necesarios derechos variables de Aduana, ligados al coste medio de producción agrícola sostenible de los países.

Establecer nuevas reglas sobre el comercio internacional basadas en intercambios justos y que respeten a los agricultores, asalariados agr√≠colas, consumidores y el medioambiente tal como lo preconiza desde 1996 el movimiento campesino mundial ‚ÄúV√≠a campesina‚ÄĚ (https://www.viacampesina.org/fr/).

Por Ludovic Brossard

Si quiere saber m√°s:
http://souverainetealimentaire.org/
https://gerardchoplin.wordpress.com/

Fuente: Mediapart, Famines: de l’urgence d’agir contre les accaparements de terre, ici et l√† bas, publicado el 20 de abril de 2017.

Traducido para UMOYA por Juan Carlos Figueira Iglesias.

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