Estos congole√Īos in√ļtilmente acomplejados y culpabilizados por un pu√Īado de ruandeses

Cuando algunos amigos ruandeses quieren disuadirnos de leer ciertos libros argumentando que no basta que una tesis sea sostenida por un libro para que sea “verdadera”, olvidan que algunos autores de la tragedia de los Grandes Lagos han escapado, por esta raz√≥n, a ciertos procesos. Estos amigos ruandeses juegan con la amnesia de la que son v√≠ctimas muchos compatriotas congole√Īos. Se niegan a releer la historia con nosotros. Y cuando ven a She Okitundu, Lumanu o Kikaya Bin Karubi en Ruanda para debatir con “su jefe” antes de hacer p√ļblica la composici√≥n del “gobierno Tshibala” [Ex opositor nombrado primer ministro por Kabila en abril de 2017], se asombran. No comprenden que “el verdadero presidente del Congo-Kinshasa” es Paul Kagame. El exsecretario de la ONU lo hab√≠a afirmado una vez por un lapsus linguae revelador. Una de las condiciones a las que “el conglomerado de asociados” en el poder en Congo-Kinshasa debe responder es a la sumisi√≥n al “hombre fuerte de Kigali‚ÄĚ. Si no, nada. S√≠. Nosotros tenemos nuestra parte de responsabilidad en lo que sucede en el Congo-Kinshasa. Est√° ligado a nuestra cobard√≠a, a nuestra pereza intelectual, a nuestra codicia. Digamos a la cobard√≠a, a la pereza intelectual, a la codicia de muchos de nosotros. Pero tambi√©n al odio de nuestra identidad.

El tiempo no juega siempre a favor de los congole√Īos. Varios compatriotas que utilizan las redes sociales acaban por creer que si el Congo-Kinshasa no est√° bien hoy, no es culpa m√°s que de los congole√Īos. S√≠. Nosotros tenemos nuestra parte de responsabilidad. Nuestra codicia, nuestra avaricia, nuestros egos sobredimensionados, etc. Han hecho de muchos de nosotros presas f√°ciles en un mundo de tiburones. De ah√≠ a creer que lo que pasa en nuestra casa desde 1885 no constituye lo que Honor√© Ngbanda denomina¬† “cr√≠menes organizados”, hay un paso que deber√≠amos abstenernos de atravesar. ¬ŅPor qu√©? Por una simple raz√≥n. Los congole√Īos que han estudiado la cuesti√≥n lo saben. Los documentos desclasificados de los pa√≠ses que organizan permanentemente estos “cr√≠menes organizados” lo atestiguan. Las ONG de los pa√≠ses implicados en estos “cr√≠menes organizados” los han documentado, estudiado y han concluido que es as√≠. He aqu√≠ un ejemplo.

Este “joven inofensivo” que Paul Kagame necesitaba

A trav√©s de algunos documentales, los congole√Īos hablan de ello. ‚ÄúEl conflicto en el Congo. La verdad revelada” es un ejemplo elocuente.

¬ŅQui√©n culpabiliza a los congole√Īos? A menudo son algunos vecinos/as ruandeses/as. Se consideran congole√Īos diciendo que quieren presentarse como v√≠ctimas inocentes de todo lo que ocurre. Este enfoque edulcorado de nuestra historia com√ļn plantea problemas. Niega ciertas evidencias. Cuando el actual jefe de Ruanda se conf√≠a a los medios de comunicaci√≥n para decir c√≥mo mantiene actualmente “el conglomerado de asociados” gobernando el Congo-Kinshasa de facto, es culpa de los congole√Īos.

Tomemos esta entrevista con un periodista de la BBC:

¬ęStephen Sackur de BBC. Perm√≠tame plantearle una cuesti√≥n respecto a la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo. ¬Ņ Su gobierno ha dejado de meterse en los asuntos del Congo?

Presidente Paul Kagame: estoy seguro de que usted obtendr√≠a una mejor respuesta en el Congo porque los congole√Īos no se quejan en absoluto de nosotros.

S. S. BBC. Laurent Nkunda es un rebelde en el este de DRC. ¬ŅHa sido entrenado por los ruandeses, es Tutsi, usted lo apoya?

P. Kagame: en cierto modo hasta el Presidente Kabila que est√° all√° y muchos otros miembros del Gobierno han sido entrenados por Ruanda.¬Ľ

Tomemos un segundo ejemplo. El llamado Joseph Kabila, √©l¬† mismo, en alg√ļn momento, “exasperado” por las acusaciones de Ruanda contra las FDLR, dice esto p√ļblicamente a principios de diciembre de 2004:

“Desde hace algunos d√≠as, las fuerzas armadas de Ruanda han violado nuestro territorio atravesando la frontera com√ļn por varias entradas, en la provincia de Kivu Norte. Para justificar su aventura criminal los responsables ruandeses ponen el pretexto de dar caza a los grupos armados ruandeses en el territorio de la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo. Queridos compatriotas, querr√≠a recordaros que este problema de los grupos armados, que no ha sido creado por el pueblo congole√Īo, ha servido de pretexto para la guerra que Ruanda ha llevado¬† a cabo contra nuestro pa√≠s desde 1998 y que ha contribuido a desestabilizar peligrosamente la regi√≥n de los Grandes Lagos.”

(C. ONANA, ‘Estos asesinos tutsi. En el coraz√≥n de la tragedia congole√Īa’, Par√≠s, Duboiris, 2009, p. 162)

Releamos bien este texto. Constituye, a mi parecer, un raro momento de lucidez del llamado Joseph Kabila. Este texto lo dice todo. Le cost√≥ presiones frente a las que no pudo resistir. Estas presiones le reocrdaron y empujaron a volver al proyecto del que participa desde su inicio, el proyecto del Tutsi Power de colonizar los Grandes Lagos africanos con la ayuda de los anglosajones. Le recordaron que es el “joven inofensivo” que Paul Kagame necesitaba para desempe√Īar su papel de esclavo anglosaj√≥n. Dicho esto, tambi√©n es √ļtil recordar estos dos textos de Pierre P√©an: “sin embargo, diez d√≠as despu√©s de la muerte de su progenitor, se convierte en su sucesor, y cuatro d√≠as m√°s tarde se encuentra en Washington con el presidente Bush y Paul Kagame con ocasi√≥n del National Prayer Breakfast, (El Desayuno de Oraci√≥n Nacional) despu√©s de haber sido recibido por el presidente franc√©s.

Algunos autores de la tragedia de los Grandes Lagos  han escapado, por esta razón, a ciertos procesos

“La aceptaci√≥n por Joseph Kabila de un encuentro con Paul Kagame, el enemigo m√°s encarnizado de su padre, proporciona un indicio importante para levantar una cortina de misterio en torno a Joseph Kabila. M√°s a√ļn cuando el impacto de este encuentro se realza por una decisi√≥n, el 1 de febrero, de abandonar la demanda que el difunto presidente [su padre Laurent D. Kabila] hab√≠a depositado ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya contra la agresi√≥n ruando-ugandesa de la RDC, el 2 de agosto de 1998.” P. 413

La afirmación siguiente del doctor Helmut Strizek me parece pertinente:

“despu√©s de la muerte de Laurent D√©sir√© Kabila, Kagame conseguir√° de sus aliados americanos y europeos la intervenci√≥n de la EUFOR en el Congo hay que situar en este contexto que el Congo sea dirigido por “un joven inofensivo”, en la persona de Joseph Kabila. Esto permitir√≠a a Ruanda apoderarse de las riquezas del Congo y a Kagame estar seguro de que el peligro, en la lucha contra el poder dictatorial, no vendr√° de la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo.”

P. 418 (p. PEAN, ‘Carnages. Las guerras secretas de las grandes potencias en √Āfrica’, Par√≠s, Fayard, 2010).

Abandonar las persecuciones contra loa allegados de los agresores del Congo-Kinshasa y ofrecerles una base de retaguardia a medida de su deseo fue una de las condiciones a las que el llamado Joseph Kabila y sus gobiernos sucesivos deb√≠an obedecer para gozar del apoyo de Occidente. Charles Onana lo comprendi√≥ bien al escribir ‘Europe, crimes et censure au Congo. Les documents qui accusent‘ [Europa, cr√≠menes y censura en el Congo. Los documentos que acusan] (Par√≠s, Duboiris, 2012). Patrick Mbeko y Honor√© Ngbanda, al escribir, ‘Strat√©gie du chaos et du mensonge. Poker menteur en Afrique des Grands Lacs‘ [Estrategia del caos y de la mentira. P√≥quer mentiroso en √Āfrica de los Grandes Lagos] (2014), tratan de situar todos estos cr√≠menes cometidos en nuestra casa desde 1885 en un conjunto que tiene como matriz organizativa la mentira y el caos.

En efecto, desde el principio de la guerra en los Grandes Lagos africanos, Pierre P√©an ya hab√≠a se√Īalado con el dedo esta estrategia al escribir ‘Noires fureurs, blancs menteurs’ [Negros furiosos, blancos mentirosos] (2005). El proceso judicial que se intent√≥ iniciar contra √©l despu√©s de la publicaci√≥n de su libro por parte del “el mercenario anglosaj√≥n de Kigali” no pudo tener lugar al fin. Lo mismo ocurre¬† con el proceso que se intent√≥ iniciar contra Charles Onana. Cuando algunos amigos ruandeses quieren disuadirnos de leer ciertos libros argumentando que no basta que una tesis sea sostenida por un libro para que sea “verdad”, olvidan que ciertos autores de la tragedia de los Lagos han escapado, por esta raz√≥n, a ciertos procesos judiciales.

La identidad congole√Īa afirmada con fuerza, resulta molesta

Estos amigos ruandeses juegan con la amnesia de la que son v√≠ctimas muchos compatriotas Congole√Īos. Se niegan a releer la historia con nosotros. Y cuando ven a [los ministros del actual gobierno provisional de Kabila] She Okitundu, Lumanu o Kikaya Bin Karubi en Ruanda para discutir con “su jefe” antes de la publicaci√≥n del “gobierno Tshibala” [nombrado primer ministro de Kabila en abril de 2017], se asombran. No comprenden que “el verdadero presidente del Congo-Kinshasa” es Paul Kagame. El exsecretario de la ONU lo hab√≠a afirmado una vez por un lapsus linguae revelador. Y una de las condiciones a la que “el conglomerado de asociados” en el poder del Congo-Kinshasa debe responder es la sumisi√≥n al “hombre fuerte de Kigali”. Si no, nada.

Sí. Nosotros tenemos nuestra parte de responsabilidad en lo que sucede en el Congo-Kinshasa. Está ligado a nuestra cobardía, a nuestra pereza intelectual, a nuestra codicia. Digamos a la cobardía, a la pereza intelectual, a la codicia de muchos de nosotros. Pero también al odio de nuestra identidad.

Sobre este punto, aunque estando un poco en desacuerdo con mi amigo Mufoncol Tshiyoyo cuando sostiene que la guerra de baja intensidad llevada a cabo contra nuestro pa√≠s no es por nuestras materias primas, estoy de acuerdo con √©l cuando afirma que “la codicia” no lo justifica todo. El desprecio del otro, la megaloman√≠a, la negativa de la otredad son unos factores que hay que tomar en consideraci√≥n en la tragedia congole√Īa. La identidad congole√Īa fuertemente afirmada resulta inc√≥moda. Los herederos de Kimpa Vita, de Kimbangu, de Lumumba, de Mulele, de Munzihiriwa, de Kalamba Mukenge, de Kamuina Nsapu son sospechosos de ser capaces de acordarse de sus valientes antepasados. Ser√≠an indomables e insumisos. Podr√≠an renunciar a “la negritud de servicio” y querer ser soberanos, hasta sin trajes y corbatas.

Esto da miedo. Su capacidad de insumisi√≥n da miedo. Ellos mismos podr√≠an estar: bailando, bebiendo y trabajando en un pa√≠s d√≥nde el sol est√° presente del 1 de enero al 31 de diciembre. No. Dan miedo. Hac√≠a falta “desorientarlos existencialmente” matando a sus valientes antepasados. Kasi baza koya. Muchos est√°n convencidos de que “la rabia no va a dar la raz√≥n a los perros”. Dicen: Mukupa kawutu wamana nyama. Es sobre todo verdad porque han sobrevivido al “primer genocidio”. S√≠. Ma√Īana, bailar√°n ¬ęSomo Trop¬Ľ… [canci√≥n de Papa Wemba]

Por Jean-Pierre Mbelu

Fuente: INGETA web: Ces Congolais(es) inutilement complexé(es) et culpabilisé(es) par une frange de Rwandais(es), publicado el 9 de mayo de 2o17.

Traducido para Umoya por Mª Isabel Celada Quintana.

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