DynCorp, la empresa militar privada en el epicentro de un escándalo de política exterior estadounidense

Hace más de diez años, durante una comparecencia sobre el presupuesto del Departamento de defensa propuesto para 2006, la congresista del Estado de Georgia, Cynthia McKinney preguntó lo siguiente a Donald Rumsfeld:

«Señor secretario, ¿forma parte de la política del gobierno de los Estados Unidos el recompensar a empresas que trafican con mujeres y niñas? Esa es mi primera pregunta».

La pregunta de McKinney, retransmitida por C-SPAN, recibió pocas respuestas convincentes. Cynthia McKinney no es la única legisladora que ha preguntado acerca del papel y la financiación de organizaciones paramilitares de EE.UU. Janice Schakowsky, representante demócrata de Chicago, declaró lo siguiente al New York Times:

«¿Está privatizando el ejército estadounidense sus misiones para evitar la controversia pública o la humillación, como si escondiera bolsas para cadáveres de la prensa, y protegiendo al ejército de la opinión pública?»… «Los contratistas… no tienen por qué seguir la misma cadena de mando, el código militar de conducta puede o no aplicarse, la responsabilidad brilla por su ausencia, así como la transparencia, pero el dinero sigue circulando».

El artículo del New York Times describe el problema principal del uso de contratistas privados como DynCorp por parte del gobierno: «Subcontratar las misiones militares también permite al Pentágono hacer cosas que el Congreso podría no aprobar… mientras que el Pentágono guarda secretos, también es consciente de que es una institución pública. No ocurre lo mismo con los contratistas, cuya lealtad se debe principalmente a sus socios».

En el año 2003, Dan Baum escribió en su artículo Guns For Hire [Armas de alquiler]: «DynCorp ofrece al ejército una alternativa a sí mismo».

Cynthia McKinney cumplió seis mandatos en la Cámara de los Representantes de los Estados Unidos. Abandonó el Partido Demócrata en el 2008, y se presentó a la candidatura presidencial del Partido Verde de Estados Unidos.

Además de sus emprendimientos paramilitares sobre el terreno, DynCorp ha puesto especial énfasis en las IT [tecnologías de la información]. En la década de 1990, bajo el liderazgo de Paul Lombardi, se involucró en gran medida en la industria del software. En el 2003, DynCorp fue adquirida por «Computer Sciences Corporation [CSC]», una empresa de software que ofrece principalmente servicios como: «varias ofertas en la nube, incluyendo la infraestructura como servicio [infrastructure as a service, IaaS], soluciones privadas en la nube, CloudMail y Software como servicio [SaaS]».

El repentino interés por las nuevas tecnologías de DynCorp cuando estaba bajo el mando de Lombardi y de CSC explicaría parte de la pregunta de Cynthia McKinney a Donald Rumsfeld. McKinney solicitó que constasen en acta los nombres de quienes habían recibido contratos de nuevas tecnologías en el Departamento de defensa y otros departamentos que habían «perdido» billones de dólares. Durante la sesión en la que se debatía el presupuesto del Departamento de defensa, planteó la siguiente cuestión:

«La segunda pregunta, Sr. Secretario, es la siguiente: ¿quiénes están contratados a día de hoy para hacer que estos sistemas se comuniquen entre sí? ¿Desde cuándo tienen estos contratos? Y, ¿cuánto han pagado los contribuyentes por ello?»

Le respondió la Sra. Tina Jonas, que se negó a dar nombres que quedaran registrados. La Sra. Jonas ocupó el cargo de «directora financiera y subdirectora de la división financiera» en el FBI antes de ser «nombrada subsecretaria de defensa en el Departamento de defensa por el presidente Bush». Además ocupó altos cargos en un gran número de compañías privadas del ámbito aeroespacial y de defensa.

CSC también ha sido investigada por fraude y Margaret Hodge la describe como una «empresa podrida que fomenta un sistema sin remedio».

En 2010, DynCorp International se convirtió en una empresa subsidiaria de la compañía Cerberus a través de un traspaso valorado en 1.500 millones de dólares. El fundador de Cerberus es conocido por ser un «importante promotor de candidatos republicanos… [que] formó parte del consejo asesor del Sr. Trump».

Imagen extraída del artículo de Robert Capps publicado en Salon (2002) titulado «Crime without punishment» [Crimen sin castigo].

Sin embargo, republicanos como Donald Rumsfeld no son los únicos defensores de DynCorp. Un correo electrónico de 2009 filtrado por Wikileaks revela que Cheryl Mills advirtió a Hillary Clinton, que por aquel entonces era secretaria del Estado, de la posible publicación de un artículo en el Washington Post. Este revelaría que los empleados de DynCorp contrataron a un chico de 15 años para que «parodiase unos bailes» con «los empleados de DynCorp metiendo billetes en la pretina del chico como si se tratara del tanga de un stripper». Otros cables de Wikileaks describieron el suceso como la «compra de los servicios de un niño» y ponen un especial énfasis en las estrategias para convencer al periodista de no publicar la historia con el fin de no «poner en peligro la vida de alguien».

Aunque el correo electrónico entre Mills y Hillary afirma que «no se produjeron actos sexuales», esta tradición, conocida en Afganistán como «bacha baze» a menudo termina en violaciones a los chicos, «vendidos al mejor postor». BBC News explica que «lo más preocupante es lo que pasa después de estas fiestas. A menudo, se llevan a los niños a hoteles y allí abusan sexualmente de ellos… Hay un gran número de personas a favor de esta tradición en Afganistán y muchas son realmente influyentes». BBC News también entrevistó a uno de estos niños llamados «bacha» que informaron de que «a veces había sufrido violaciones en grupo». Al mismo tiempo, la cadena CBS News informaba del «problema del niño bailarín afgano» de DynCorp que hemos descrito.

Fotografía del artículo del Daily Mail «La vergüenza oculta de Afganistán, los bachabazi o «chicos bailarines», obligados a vestirse como niñas para sufrir los abusos de pedófilos».

Pero no es el único caso en el que DynCorp se ha visto implicado en un escándalo sexual con menores durante su servicio en un país arrasado por la guerra. De hecho, la noticia habrá sido como un déjà vu para la antigua secretaria de Estado si tenemos en cuenta el infame escándalo de DynCorp en los Balcanes durante el mandato de Bill Clinton.

Ben Johnston interpuso una demanda a DynCorp apelando a la «Ley sobre organizaciones influidas por la extorsión y la corrupción» (RICO por sus siglas en inglés) después de que fuera despedido supuestamente por denunciar los abusos de los derechos humanos de sus empleados en Bosnia. En un informe de 2002 titulado «DynCorp Disgrace» [La desgracia de DynCorp] se citó a Johnston: «… Ninguna de esas chicas… era de Bosnia… Todas habían sido importadas por DynCorp y la mafia serbia. Esta gente solía decir «Tengo que ir a Serbia este fin de semana a recoger a tres chicas»… «La dirección de DynCorp estaba al 100% con la mafia de allí».

Salon informó de que «Johnston se estremeció horrorizado al escuchar los alardeos de un mecánico de helicópteros, compañero suyo, en una base militar estadounidense cerca de Tuzla, en Bosnia, a principios del año 2000. «Mi niña tiene 12 años, ni un día más… » Escuchar cómo presumía sobre una esclava sexual de 12 años llevó a Johnston al límite. «Tenía que hacer algo», dice. «Había menores implicadas». Al menos 13 empleados de DynCorp han sido enviados de vuelta a sus hogares desde Bosnia ya sea por traficar con mujeres o por participar en otras actividades relacionadas con la prostitución. Sin embargo, a pesar de la ingente cantidad de pruebas en algunos casos, ninguno ha tenido que enfrentarse a la justicia».

Pero el proceso de Johnston no fue el único en relación con el contrato entre DynCorp y la ONU para salvaguardar la paz en Bosnia. El periódico The Guardian escribía: «Kathryn Bokovac, de Nebraska, fue despedida por DynCorp Virginia, que le había contratado para labores policiales de mantenimiento de la paz en Bosnia». Ella había firmado un contrato con DynCorp, que se encargaba de enviar personal estadounidense a la ONU». La historia de Bolkavac pasó a la gran pantalla con la película La verdad oculta, protagonizada por Rachel Weisz.

Cartel de la película La verdad oculta, protagonizada por Rachel Weisz.

La revista de derecho internacional Oxford Journal of Conflict and Security Law publicó un artículo que afirmaba que «Los miembros de las Fuerzas de Pacificación de la ONU se están viendo involucrados cada vez más en casos de abusos de derechos humanos en las misiones de paz a las que son destinados». Estos empleados rara vez rinden cuentas por su conducta dado que el país anfitrión les concede la inmunidad frente a procesos penales por medio de un sinnúmero de instrumentos legales y, en concreto, mediante el Acuerdo sobre el estatuto de la fuerza (SOFA, por sus siglas en inglés).

Así, los contratistas quedan en una zona gris entre el sistema jurídico bosnio, que está roto, y la supervisión de las fuerzas armadas estadounidenses. La revista jurídica Washington University Global Studies Law Review publicó un artículo titulado «U.N. Peacekeepers and Sexual Abuse and Explotation: An End to Impunity» [«Las fuerzas de pacificación de la ONU, el abuso sexual y la explotación: el fin de la impunidad»]. Su autora, Elizabeth F. Defeis, escribía que: «Se acusa a la organización de las Naciones Unidas de los actos atroces de abuso sexual y explotación cometidos por las fuerzas de pacificación y el personal civil». Las autoridades demandaban que bajo el Acuerdo de Dayton [el tratado de paz que supuso el fin de la guerra de Bosnia] estos hombres estaban bajo la autoridad bosnia; mientras que la ONU proporcionaba inmunidad legal a las fuerzas de pacificación.

Además, el carácter internacional de DynCorp y sus filiales complicaba aún más determinar la culpabilidad. El diario británico The Guardian lo explica: «A pesar de que DynCorp era una empresa estadounidense, el contrato [de Bolkovac] se regía por la legislación inglesa». Pese a que DynCorp International está ubicada en Tejas, «DynCorp Aerospace [DynCorp Aerosepacial] está en Aldershot [Inglaterra] y es una empresa británica… una subsidiaria británica de la empresa estadounidense DynCorp Inc».

Finalmente, Ben Johnston resolvió el litigio fuera de los tribunales y Bolkovac ganó el caso contra DynCorp. La revista digital estadounidense Salon publicó que «Ambos, Johnson y su abogado, afirmaron que veían el acuerdo como una victoria: una compensación a sus dos años de lucha contra la empresa». El New York Times describía la victoria de Bolkovac: «Un tribunal británico ha dictaminado que una componente de la fuerza policial de la ONU en Bosnia fue despedida improcedentemente tras informar a sus superiores de que compañeros en la policía usaban a mujeres y menores como esclavas sexuales en connivencia con los traficantes de las Balcanes». El periódico británico The Telegraph también informaba de ello: «El tribunal expuso que “resulta difícil imaginar un caso en el que una empresa se haya comportado de una forma más despiadada”.

Kathryn Bolkovac, protagonista del artículo de The Telegraph titulado «What the UN Doesn’t Want You to Know» [lo que la ONU no quiere que usted sepa].

Tras el conflicto de Bosnia, Estados Unidos pidió incrementar la inmunidad de los estadounidenses que trabajaban en las fuerzas de pacificación, en vez de exigir un mayor grado de responsabilidad. DynCorp siguió recibiendo contratos.

La ONU estaba implicada en otros escándalos de abuso sexual en países donde las fuerzas de pacificación operan con inmunidad. En 2012, Reuters informaba de que «Dos miembros de las fuerzas de pacificación de la ONU originarios de Pakistán han sido sentenciados a un año de cárcel por violar a un chico de 14 años de Haití… Además de los paquistaníes, varios miembros de las fuerzas de paz de la ONU han sido acusados de violación en procesos que han alimentado las protestas públicas y han fortalecido las voces que demandan el cese de la impunidad y exigen que rindan cuentas en los tribunales de Haití». Las fuerzas de pacificación de la ONU también han sido grabadas en vídeo violando a un joven haitiano de 18 años.

En el artículo publicado en The Guardian’s titulado «Report reveals shame of UN peacekeepers» [Un informe revela la vergüenza de las tropas pacificadoras de la ONU], se expone «La vergüenza provocada por la mala conducta de las fuerzas de la ONU [en] Haití, Sierra Leona, Bosnia, Camboya, Timor Oriental y la República Democrática del Congo… [las tropas]… frecuentemente tenían sexo con niñas de edades tan tempranas como 12 años, en ocasiones en los edificios administrativos de la misión».

La situación en Haití era tan seria que la BBC informó de que Sri Lanka había «prometido analizar las denuncias que afirmaban que 108 miembros de sus fuerzas pacificadoras de la ONU en Haití habían pagado por tener relaciones sexuales, en algunos casos con chicas menores… Más de 700 miembros fueron suspendidos en Costa de Marfil…».

De nuevo, DynCorp era la empresa contratada para proveer tropas a la ONU en Haití durante este periodo.

En 2015, Rosa Freedman, profesora en la Birmingham Law School [la Facultad de Derecho de Birmingham, Alabama] escribió un artículo, publicado por la CNN, titulado «Why do peacekeepers have immunity in sex abuse cases?» [¿Por qué las fuerzas pacificadoras de la ONU tienen inmunidad en los casos de abuso sexual?] En su artículo, explicaba que «El problema no es nuevo. Durante las dos últimas décadas, las fuerzas pacificadoras han sido acusadas de cometer abusos en Liberia, El Congo, Bosnia y Haití. Han forzado a mujeres y niños a tener sexo a cambio de comida, han traficado con mujeres durante las misiones de la ONU y las han violado sistemáticamente, y han cometido otros actos atroces de violencia sexual».

En el año 2011, «DynCorp acordó pagar 7,7 millones de dólares a Estados Unidos para resolver las alegaciones de que habían hinchado las solicitudes para construir campamentos prefabricados en varios enclaves de Irak». En 2009, The Washington Post publicó que DynCorp se estaba viendo obligada a «Reemplazar a sus altos cargos… Después de que [el Departamento de Estado estadounidense] pusiera en marcha una investigación que buscaba esclarecer cómo había gestionado la empresa a un empleado que posiblemente falleció por sobredosis». Según se informa, DynCorp perdió mil millones de dólares que le había otorgado el Departamento de Estado para formar a la policía iraquí.

A pesar de todo esto, en una fecha tan reciente como diciembre del año pasado, DynCorp firmó un nuevo contrato por valor de 94 millones de dólares con la Marina estadounidense. Así, DynCorp: «Facilitará ayuda humanitaria y asistencia civil, realizará construcciones militares pequeñas y pondrá en marcha programas de contingencia para apoyar ejercicios y otras iniciativas…». Los muchos escándalos en que DynCorp se ha visto implicada a lo largo de los años ejemplifican la primera pregunta de McKinney a Rumsfeld: «¿Por qué siguen recibiendo contratos del Gobierno estas empresas?».

Por Elizabeth Vos

Fuente: Disobedient Media, Dyncorp, The Private Military Corporation At The Heart Of Foreign Policy Scandal, publicado el 24 de marzo de 2017.

Traducido para UMOYA por Jon Fontán Calzada, Pedro Lama Guerrero y Diego González González. Universidad de Salamanca.

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