Rep√ļblica Democr√°tica del Congo – Etienne Tshisekedi: ‚ÄúOpositor hist√≥rico‚ÄĚ o la Historia al rev√©s

Etienne Tshisekedi y Mobutu.

El presidente de la Uni√≥n para la Democracia y el Progreso Social (UDPS) falleci√≥ el 1 de febrero de 2017 en Bruselas. La prensa internacional ha dedicado numerosas publicaciones y programaci√≥n especial al ilustre pol√≠tico, considerado por todos ‚Äúel opositor hist√≥rico‚ÄĚ del Congo. Como si esta dolorosa p√©rdida hubiera sumido a todos en una amnesia colectiva, nuestros famosos periodistas y sus expertos ocasionales han olvidado hablarnos del per√≠odo en el que Tshisekedi, primer doctor en Derecho de su pa√≠s, se convirti√≥ en uno de los principales mentores y diligentes subordinados del sanguinario dictador Joseph-D√©sir√© Mobutu, desde su puesto de primer ministro. Durante sus 84 a√Īos de vida, Tshisekedi dijo que no a todo y a todos, excepto a los capitalistas-imperialistas que saquean su pa√≠s y asesinan a sus compatriotas.

Réquiem mediático

Etienne Tshisekedi pertenece al bando bueno de la Historia escrita por los medios de comunicaci√≥n internacionales. Tras su muerte, la prensa convencional no se ha andado con rodeos a la hora de rendir homenaje a este ‚Äúhombre excepcional‚ÄĚ. Aquel a quien el peri√≥dico belga Le Soir presenta como una ‚Äúfigura imprescindible en la historia moderna de la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo‚ÄĚ ha recibido todo tipo de honores por parte del mundillo pol√≠tico-medi√°tico. Su agitada carrera como colaborador de la dictadura de Mobutu, durante la cual se justific√≥ descaradamente el ahorcamiento de tres ministros y un senador en 1966, y que cont√≥ con el rechazo obstinado a aplicar la alternancia de dirigente en ‚Äúsu‚ÄĚ partido, el UDPS, que aguant√≥ contra viento y marea hasta su muerte, se ha convertido en un ‚Äúlargo combate hasta la democracia‚ÄĚ.

Dentro de la taxonom√≠a cl√°sica, polit√≥logos y otros especialistas nos presentaban el panorama pol√≠tico como un escenario formado por dos actores: por una parte, se encuentran los dirigentes, constituidos por los hombres y mujeres que ejercen el poder; por otra, la oposici√≥n, es decir, los hombres y mujeres que quieren conquistar el poder. Si bien es cierto que, en estos √ļltimos a√Īos, los grupos de presi√≥n que representan a la ‚Äúsociedad civil‚ÄĚ est√°n revolucionando la clasificaci√≥n cl√°sica, sus haza√Īas militares han hecho las delicias de la prensa hasta el punto de que algunos han visto la llegada de estas organizaciones de civiles como un signo de esperanza frente al desapego de los ciudadanos con respecto a la pol√≠tica partidista.

Desde la muerte del presidente de la UDPS, cabe a√Īadir una tercera variable al binomio ‚Äúdirigente-oposici√≥n‚ÄĚ ¬ŅCu√°l es esta nueva variable? El ‚Äúopositor hist√≥rico‚ÄĚ. Como si se hubiera corrido la voz, los grandes peri√≥dicos que bombardean el mundo no han dejado de presentarnos a Etienne Tshisekedi como el ‚Äúopositor hist√≥rico‚ÄĚ.

Extractos escogidos

‚ÄúEtienne Tshisekedi, el opositor hist√≥rico congol√©s ha fallecido a los 84 a√Īos en Bruselas‚ÄĚ anunciaba el peri√≥dico belga Le Soir. (L’opposant historique congolais Etienne Tshisekedi est mort √† Bruxelles)

En su p√°gina web, la emisora de radio y televisi√≥n belga franc√≥fona, la RTBF, declaraba: ‚ÄúEtienne Tshisekedi, figura imprescindible en la historia moderna de la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo, naci√≥ en Luluaburg (Kananga) en 1932 durante la √©poca colonial belga‚ÄĚ (D√©c√®s de l’opposant congolais Etienne Tshisekedi: “Un visionnaire, une figure embl√©matique forte”)

Para la cadena de televisi√≥n France 24, Etienne Tshisekedi es un ‚Äúpersonaje sumamente popular en la RDC, s√≠mbolo de la resistencia y opositor hist√≥rico para los dirigentes de Kinsasa‚ÄĚ (RD Congo: l’opposant √Čtienne Tshisekedi est mort √† Bruxelles √† l’√Ęge de 84 ans).

En una entrevista concedida a la RTBF, Colette Breackman present√≥ un retrato del difunto demasiado halagador. Para la periodista belga, Etienne Tshisekedi es ‚Äúel primero que se atrevi√≥ a decir ‚Äėno‚Äô al presidente Mobutu, a vencer el miedo de la dictadura‚ÄĚ. Sin embargo, la misma Colette Braeckman describe la trayectoria de Tshisekedi de una manera m√°s realista en su blog. (Le dernier baobab du Congo a disparu)

No hace falta decir que Colette Breackman conoce bien la verdad que se esconde detr√°s de la leyenda. Ahora bien, en la entrevista concedida a la RTBF, a√Īade m√°s le√Īa al fuego sobre este mito, que describe, por cierto, muy bien: ‚ÄúEntre algunos j√≥venes, era casi objeto de culto porque lo ve√≠an como un anciano que simplemente viv√≠a en una casita de Limete‚ÄĚ. Para Colette Braeckman, ‚Äúes el presidente Kabila el que sale ganando‚ÄĚ con la muerte de Etienne Tshisekedi. ¬ŅQu√© peligro supon√≠a el antiguo presidente de la UDPS para un Kabila que, seg√ļn las disposiciones del Acuerdo del 31 de diciembre, no puede presentarse a las elecciones presidenciales previstas para este a√Īo? Es un misterio.

Didier Reynders ha expresado ‚Äúsus m√°s sinceras condolencias a la familia y al pueblo congol√©s‚ÄĚ a trav√©s de un comunicado ampliamente difundido por la prensa. El ministro belga de Asuntos Exteriores (pa√≠s que coloniz√≥ el Congo) vio en Tshisekedi ‚Äúuna figura pol√≠tica que marc√≥ la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo durante varias d√©cadas‚ÄĚ.

Louis Michel, diputado europeo, declar√≥ que Etienne Tshisekedi es una ‚Äúfigura fuera de lo com√ļn, un hombre de convicciones […]. Su conocimiento del ser humano, su popularidad y su sem√°ntica contundente hicieron de √©l un adversario que invitaba a la adhesi√≥n. Estaba dotado de una inteligencia superior y era un optimista de la voluntad. Este tribuno, cuya popularidad nunca se discuti√≥, suscitaba el respeto. Desempe√Ī√≥ un papel clave en las negociaciones actuales y asumi√≥ funciones importantes en el gobierno de transici√≥n‚ÄĚ concluy√≥ el ex ministro belga de Asuntos Exteriores en su eleg√≠a en el funeral de Tshisekedi.

RDC: ¬ŅQu√© hay detr√°s de Etienne Tshisekedi?

‚ÄúAntes de pasar p√°gina (en la Historia), hay que leerla‚ÄĚ aconsejaba Joseph Ki-Zerbo. Teniendo en cuenta esta recomendaci√≥n del admirable historiador burkin√©s, se impone una presentaci√≥n de la carrera pol√≠tica de Etienne Tshisekedi sin a priori, frente a una gran operaci√≥n de reescritura de la Historia en mondovision [transmitido simult√°neamente en todos los medios de comunicaci√≥n del mayor n√ļmero de pa√≠ses posible].

Nacido el 14 de diciembre de 1932 en Kananga (Kasa√Į), Etienne Tshisekedi no es un ‚Äúopositor hist√≥rico‚ÄĚ ya que, previamente, eligi√≥ colaborar con el r√©gimen torturador de Joseph-D√©sir√© Mobutu, un periodista que se convirti√≥ en presidente gracias al apoyo activo del imperialismo occidental. En 1960, cuando el pa√≠s consigui√≥ la independencia, estall√≥ una crisis en el contexto del bicefalismo de la cumbre del Estado. El presidente Kasa-Vubu y su primer ministro Patrice Lumumba se declararon una guerra abierta. En sus discursos pronunciados el d√≠a de la independencia, el 30 de junio de 1960, la divisi√≥n era ya evidente en cada intervenci√≥n. Kasa-Vubu loaba la magnanimidad del rey de los belgas, que hab√≠a accedido a conceder la independencia a los congole√Īos. Furioso por esta negaci√≥n de la Historia, Lumumba se salt√≥ el protocolo y tom√≥ el micr√≥fono con el fin de reconstruir la verdadera Historia. ‚ÄúLa independencia es una victoria de un pueblo que ha sido maltratado, torturado…‚ÄĚ, recordaba Patrice Lumumba acertadamente.

En septiembre, las diferencias entre Kasa-Vubu y Lumumba giraban en torno a la siguiente cuesti√≥n: c√≥mo gestionar los proyectos de secesi√≥n de Katanga y Kasa√Į, inspirados por su antiguo colonizador.

Esta crisis supuso un verdadero enfrentamiento entre un defensor de los intereses del imperialismo y un anti-imperialista convencido. Entre todos estos sucesos, Joseph-D√©sir√© Mobutu dio un golpe de Estado el 14 de septiembre de 1960 y cre√≥ un gobierno de transici√≥n al que llam√≥ ‚Äújunta de comisarios‚ÄĚ. Un jovenc√≠simo Etienne Tshisekedi entr√≥ en este nuevo equipo de gobierno, donde ocup√≥ el puesto de comisario-adjunto de Justicia. Bajo instrucci√≥n y supervisi√≥n de B√©lgica, el equipo al que pertenec√≠a Tshisekedi orden√≥ el arresto de Lumumba y sus compa√Īeros Maurice Mpolo y Joseph Okito. Unos meses m√°s tarde, Mobutu, inspirado por Bruselas, envi√≥ a su prisionero a Katanga con Moises Tshomb√©, que ejecut√≥ a los tres cautivos. El asesinato de los h√©roes de la independencia del Congo conmocion√≥ a todos los pueblos del mundo, que condenaron esta barbarie humana. No obstante, Tshisekedi sab√≠a lo que quer√≠a: so√Īaba con subir a la cima del poder, aun teniendo que llegar a ella pisando cad√°veres.

Mientras que Joseph-D√©sir√© Mobuto se convert√≠a en el equivalente de Hitler en los Tr√≥picos, Tshisekedi se puso a su completo servicio y fue encadenando puestos ministeriales en este r√©gimen ‚Äúnazi‚ÄĚ que se estaba erigiendo en plena selva ecuatorial. Tshisekedi, que se convirti√≥ en el primer doctor en Derecho de su pa√≠s en 1961, ocup√≥ posiciones importantes en los diferentes gobiernos que estableci√≥ Mobutu. El Derecho que aprendi√≥ Tshisekedi termin√≥ a disposici√≥n de este torturador a cambio de varios puestos ministeriales.

Desde su entrada en pol√≠tica, Tshisekedi escogi√≥ su bando: no se conform√≥ con servir al poder neocolonialista de Mobutu. El primer doctor congole√Īo se puso manos a la obra para reservar un castigo ejemplar a los nacionalistas Patrice Lumumba y compa√Īeros, que cometieron el ‚Äúcrimen‚ÄĚ de censurar con dureza las atrocidades de la colonizaci√≥n.

El 18 de enero de 1993, el peri√≥dico La Nation en construcci√≥n public√≥ la carta que se presenta a continuaci√≥n. Seg√ļn el peri√≥dico, esta misiva del 23 de diciembre de 1960 se dirigi√≥ al que era Su Majestad Albert Kalonji, emperador de Kasai del Sur. El autor trata al antiimperialista Lumumba de persona ‚Äúinnoble‚ÄĚ que merece un ‚Äúcastigo ejemplar‚ÄĚ por ‚Äúsu obra de destrucci√≥n‚ÄĚ.

Tshisekedi ni confirmó ni desmintió jamás la autenticidad de este documento, publicado por numerosos periódicos en su tiempo.

Para muchos, esta carta es la prueba material del odio que su autor profesaba a Lumumba y su lucha.

No obstante, el escritor Tony Busselen nos aconseja ser prudentes. El autor del libro titulado Une histoire populaire du Congo sabe que en la galaxia mobutista se suele recurrir habitualmente a las c√°scaras de pl√°tano para entorpecer el camino hacia el poder a un adversario real o potencial. En lo que se refiere a la autenticidad de esta carta, el tribunal de la Historia podr√° liberar a Tshisekedi otorg√°ndole el beneficio de la duda. Sin embargo, su responsabilidad est√° estrechamente relacionada con el caso de las v√≠ctimas de Pentecost√©s. De hecho, en 1966, Emmanuel Bamba (senador), J√©r√īme Anany (ministro de Defensa), Alexandre Mahamba (ministro de Asuntos territoriales y Costumbres) y Evariste Kimba (ex primer ministro) fueron acusados de atentado contra la seguridad del Estado y la integridad f√≠sica del presidente Mobutu. Estas acusaciones son tan ficticias como las que encontramos en las f√°bulas de La Fontaine, pero que permiten a los imp√≠os entender que ‚Äúla raz√≥n del m√°s fuerte siempre es la mejor‚ÄĚ. Al igual que el cordero de La Fontaine, los cuatro pol√≠ticos congole√Īos fueron asesinados a sangre fr√≠a (por ahorcamiento) en el estadio Kamanyola, en junio de 1966. Este estadio fue rebautizado como ‚ÄúEstadio de los M√°rtires‚ÄĚ y los hinchas que gritan de alegr√≠a en los encuentros deportivos ni siquiera saben que ese lugar fue un matadero humano.

¬ŅD√≥nde estaba Etienne Tshisekedi cuando se produjo una barbarie de tales dimensiones? El doctor en Derecho no solo era miembro del gobierno, como no pod√≠a ser de otra manera, sino que estaba precisamente a la cabeza del Ministerio del Interior y de Asuntos territoriales y Costumbres. Esto quiere decir que Tshisekedi ten√≠a la funci√≥n de velar por la aplicaci√≥n del derecho positivo, pero tambi√©n el derecho consuetudinario africano, lo que simb√≥licamente se representa con ‚Äúel √°rbol de las palabras‚ÄĚ. A costa de estos dos arsenales jur√≠dicos, Mobutu y su jurista conseguir√°n acabar con sus cuatro compatriotas, como si fueran corderos en la Tabaski. Era precisamente el d√≠a de Pentecost√©s.

Para ambos c√≥mplices, este ahorcamiento fue un acto de salvaci√≥n p√ļblica. Etienne Tshisekedi¬† declar√≥ lo siguiente cuando fue interrogado por la prensa a prop√≥sito de estos asesinatos: ‚ÄúKimba y sus compa√Īeros no pod√≠an beneficiarse del indulto presidencial debido a la gravedad de sus actos‚ÄĚ. Con un tono burl√≥n, a√Īadi√≥: ‚Äúse aplicar√°n otras sentencias de la misma naturaleza para dar ejemplo y as√≠ sucesivamente‚ÄĚ. Despu√©s, espet√≥: ‚Äúla acci√≥n penal no siempre tiene que ser represiva; debe ser preventiva‚ÄĚ. Dicho de una forma m√°s sencilla: hab√≠a que asesinar a sangre fr√≠a a Kimba y sus compa√Īeros para dar ejemplo. En el v√≠deo que se muestra a continuaci√≥n, los dos hombres justifican su barbarie descaradamente:

Pero la lista de v√≠ctimas de la era Mobutu-Tshisekedi es mucho m√°s larga. Dos a√Īos despu√©s de los cr√≠menes de Pentecost√©s, Pierre Mulele fue asesinado en condiciones m√°s que aterradoras. De vuelta en el pa√≠s por la invitaci√≥n de Mobutu, que pretend√≠a concederle la amnist√≠a, el antiguo ministro de Educaci√≥n Nacional de Lumumba fue arrestado bajo orden del presidente Mobutu. A partir de entonces comenzaron una serie de atrocidades. Cuando todav√≠a estaba vivo, los torturadores de Pierre Mulele le perforaron los ojos, le cortaron las orejas, le arrancaron los genitales y le amputaron los miembros antes de tirar su cuerpo al r√≠o Congo. Corr√≠a el a√Īo 1968.

Por otra parte, Mobutu y Tshisekedi ve√≠an el futuro de color de rosa. Ostentaban el poder y lo ejerc√≠an, por supuesto. Entre los asesinatos de Pentecost√©s (1966) y de Pierre Mulele (1968), Mobutu, Tshisekedi y otros dos compa√Īeros llevaron a cabo un importante acto pol√≠tico: la creaci√≥n de un partido denominado Movimiento Popular de la Revoluci√≥n (MPR). A diferencia de lo que puede deducirse del nombre, se trataba de un partido reaccionario, en el que nada se pod√≠a cuestionar. Tshisekedi fue quien redact√≥ el estatuto de este partido √ļnico, el MPR. En junio de 1969, los estudiantes de la antigua Universidad de Lovanium salieron a las calles de Kinsasa para reclamar de manera pac√≠fica derechos sociales e instituciones democr√°ticas. El r√©gimen reaccion√≥ de manera en√©rgica: 125 muertos y una centena de desaparecidos. Estos son algunos hechos no muy detallados pero que dan testimonio de la estrecha colaboraci√≥n entre Mobutu y Tshisekedi. ¬ŅPor qu√© deber√≠amos encubrirlos hoy en d√≠a y presentar a este √ļltimo como un opositor hist√≥rico? ¬ŅD√≥nde empieza finalmente la Historia?

Las desavenencias entre Mobutu y Tshisekedi comenzaron en 1980, tras varias d√©cadas de una colaboraci√≥n mutua y muy fruct√≠fera. En este periodo, los partidarios de Mobutu comienzan a dudar de su hombre, al que hab√≠an confiado la gesti√≥n de la dictadura neocolonialista. Algunos a√Īos antes, el ej√©rcito mobutista demostr√≥ su incapacidad en las guerras de Shabas y el r√©gimen no se habr√≠a salvado si no hubiese sido gracias a las tropas marroqu√≠es y francesas. Adem√°s, a todo esto hay que sumar el informe que redact√≥ el banquero alem√°n Blumenthal bajo petici√≥n del Fondo Monetario Internacional, que fue abrumador para la gesti√≥n financiera de la dictadura neocolonial. M√°s y m√°s voces comenzaban a alzarse en Occidente sobre la necesidad de prever el periodo pos-Mobutu.

Tras una temporada en la c√°rcel, Tshisekedi ocup√≥ brevemente el puesto de primer ministro durante el periodo de la ‚Äúdemocratizaci√≥n‚ÄĚ (1990-1996), lo que aprovech√≥ para afirmar en reiteradas ocasiones que no reconoc√≠a a Mobutu como presidente. Sin embargo, cuando los ej√©rcitos de la Alianza de las Fuerzas Democr√°ticas para la Liberaci√≥n del Congo (AFDL), lideradas por Laurent D√©sir√© Kabila se acercaban a Kinsasa en 1996, Tshisekedi visit√≥ a Mobutu en Niza y expres√≥ su deseo de unificar las dos familias pol√≠ticas (es decir, los mobutistas y los tshis√©kdistas) para enfrentarse a la amenaza externa. Ahora bien, el pueblo congole√Īo no vio amenaza alguna y aprob√≥ la alianza que llevar√≠a a Kabila al poder. Aquellos congole√Īos que hab√≠an sobrevivido a la dictadura mobutista lo ve√≠an m√°s como un liberador.

Un adagio recogido cada s√°bado por las antenas de Radio Internacional de Francia (RIF) por Alain Foka, presentador del programa Archivos de √Āfrica nos ense√Īa que ‚Äúnadie tiene derecho a borrar una p√°gina de la Historia de un pueblo, porque un pueblo sin historia es un mundo sin alma‚ÄĚ. Insistir en presentar a Tshisekedi como un ‚Äúopositor hist√≥rico‚ÄĚ supone intentar liberarle de su responsabilidad en el r√©gimen de Mobutu y su oposici√≥n a la guerra de liberaci√≥n que expuls√≥ a este √ļltimo del poder. Es algo as√≠ como atenuar la responsabilidad de Joseph Goebbels o de Herman G√∂ring en el nacionalsocialismo de Adolf Hitler, al cual el mobutismo de Joseph-D√©sir√© Mobutu se ha parecido en muchos aspectos.

¬ŅOposici√≥n a qui√©n y a qu√©?

A este hombre tan vers√°til, dispuesto a denominar a sus adversarios con todos los nombres de p√°jaros existentes, nunca se le ha escuchado declarar en contra del imperialismo. Y sin embargo, su pa√≠s, la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo es el s√≠mbolo en s√≠ mismo del saqueo internacional. La RDC es tan extensa como un continente y rica en materias primas muy requeridas que hacen funcionar las industrias de todo el mundo. Para el control de estos recursos, los imperialistas financiaron a milicias sobrearmadas para debilitar al Estado central, de manera que se le privaba de la soberan√≠a necesaria para escoger libremente a sus socios econ√≥micos. Para esta sucia labor, los saqueadores recurrieron a algunos pa√≠ses vecinos de la RDC. Y el colmo fue que en 2002, Tshisekedi visit√≥ al presidente Kagame en Kigali y presumi√≥ de una gran comprensi√≥n hacia los argumentos que Kagame utiliz√≥ para intentar justificar la guerra de agresi√≥n contra la RDC. ¬ŅUn ‚Äúopositor hist√≥rico‚ÄĚ que jam√°s se ha opuesto al saqueo hist√≥rico de su pueblo merece tal t√≠tulo? En B√©lgica, donde le encantaba quedarse, Tshisekedi estaba en su casa y se sent√≠a como pez en el agua.

El Congo que deja Tshisekedi

En el momento en el que Etienne Tshisekedi desapareció, el Congo vivía una situación de desequilibrio político. Tras varias semanas de negociaciones dirigidas por el episcopado, el 31 de diciembre de 2016 se alcanzó con mucho sacrificio un compromiso entre el régimen del presidente Kabila, cuyo primer mandato finalizaba, y el conjunto de partidos políticos que se oponía firmemente a una modificación de la constitución con el objetivo de prolongar el puesto de Kabila a la cabeza del país. En general, el acuerdo del 31 de diciembre preveía la permanencia del presidente Kabila en el poder hasta la entrada en funciones del nuevo presidente elegido. El primer ministro del período de transición se elegiría de los puestos de la Asamblea. El puesto de presidente del Comité de seguimiento del Acuerdo volvería a las manos de Etienne Tshisekedi.

Las negociaciones sobre el m√©todo mediante el cual el primer ministro deber√≠a ser designado continuaron, al igual que lo referido al reparto de puestos en el seno del Gobierno. Sin embargo, cuando Tshisekedi falleci√≥ el 1 de febrero, se mostr√≥ claramente que la Asamblea no era m√°s que una alianza temporal entre oportunistas. La Asamblea entr√≥ en crisis y a principios de marzo se dividi√≥ abiertamente en tres sectores. El 3 de marzo de 2017, Felix Tshisekedi, el hijo, fue elegido presidente de la Asamblea en una reuni√≥n durante la cual algunos l√≠deres no le mostraron su apoyo. Pierre Lumbi, seg√ļn se concluy√≥ en esta agitada reuni√≥n, se convirti√≥ en el presidente del Comit√© de Expertos de la Asamblea.

El encuentro del 3 de marzo, no muy tranquilizador, permitió más que nada palpar la fragilidad de la Asamblea, que ya había empezado a desintegrarse. Joseph Olenghankoy, que quería hacerse con el puesto de Tshisekedi, creó una oposición dentro de la propia oposición. El presidente de las Fuerzas Innovadoras para la Unión y la Solidaridad tiene entre sus filas a Freddy Matungulu (ex ministro de Finanzas), Gilbert Kiakwana (diputado) y Bruno Tshibala (directivo de la Unión por la Democracia y el Progreso Social (UDPS), partido de Tshisekedi).

Una tercera ala de la Asamblea se constituyó bajo la dirección de Patrick Mayombe, Clement Kanu, Marie-Ange Mushobekwa, Emmanuel Ilunga y muchos otros signatarios del acto que tuvo lugar en Genval (Bélgica) en junio [2016] y en el que se fundó la Asamblea. No hay que olvidar que en estos grupos se encontraba el antiguo secretario general de la UDPS, Bruno Mavungu. Muchos se unieron al gobierno actual, resultado del acuerdo del 18 de octubre firmado gracias a la ayuda del mediador de la Unión Africana, Edem Kodjo, y dirigido por Badibanga. Este grupo formó un segundo consejo de expertos con dos misiones. En primer lugar, reunificar todas las alas de la Asamblea y formalizar los documentos administrativos de la estructura, sobre todo los estatutos, es decir, el reglamento interno. En segundo lugar, entrar en contacto con la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), por si fuera necesario.

Reunidos con el objetivo primordial de obtener puestos en el gobierno de transici√≥n, m√°s que para defender un ideal, los l√≠deres de la Asamblea ya hab√≠an empezado a exponer sus desacuerdos a plena luz. El pueblo congole√Īo empez√≥ a rebelarse por este oportunismo de la clase pol√≠tica. El ciudadano medio congole√Īo se pregunta el por qu√© de las decenas e incluso centenas de j√≥venes muertos debido a las diferentes acciones lanzadas por la oposici√≥n desde enero de 2015 hasta diciembre del a√Īo pasado. Exigen que los pol√≠ticos asuman su responsabilidad y defiendan los proyectos sociales que defienden y practican durante una clara campa√Īa electoral. Esperemos que, bajo la presi√≥n del pueblo, los pol√≠ticos congole√Īos sepan encontrar el camino hacia un debate pol√≠tico serio en las pr√≥ximas elecciones.

Olivier A. Ndenkop

Fuente: Le Journal de l‚ÄôAfrique no.30, Investig‚ÄôAction. R√©publique d√©mocratique du Congo: Etienne Tshisekedi : ¬ęOpposant historique¬Ľ ou l‚ÄôHistoire √† l‚Äôenvers. Publicado el 14 de marzo de 2017.

Traducido para UMOYA por Laura de la Barrera Díaz y Sofía Lacasta Millera (Universidad de Salamanca).

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