Cuando las multinacionales hacen callar a los defensores de los derechos humanos

鈥ㄢㄢ↙os 鈥渏uicios-mordaza鈥 que las empresas ponen en marcha para limitar la libertad de expresi贸n se est谩n multiplicando. Publicado por Sherpa, asociaci贸n de juristas y abogados que defienden a las v铆ctimas de 鈥渄elitos econ贸micos鈥.

Edward Snowden. Noviembre de 2016.

El valor que tienen las diez mayores multinacionales representa hoy la riqueza total de los 180 pa铆ses m谩s pobres [1]. El aumento de poder de algunos gigantes del sector privado sobre los Estados va acompa帽ado de una acentuaci贸n de las violaciones de derechos fundamentales, que se producen en el desarrollo de la actividad de las multinacionales. El 65% de las empresas francesas han tenido implicaci贸n en pol茅micas relacionadas con violaciones de derechos humanos en los 煤ltimos diez a帽os [2].

Sin embargo, el lobbying o acoso laboral por parte de los actores econ贸micos ha facilitado recientemente que se refuerce la protecci贸n de sus propios intereses, todo gracias a la aprobaci贸n de textos como la directiva europea del secreto comercial. Esto contribuye a que se generalicen los 鈥渏uicios-mordaza鈥, dirigidos a las personas que denuncian estos abusos. El juicio Luxleaks refleja bien este desequilibrio de relaciones de poder que existe entre una multinacional como PwC y un denunciante de abusos, Antoine Deltour. Este fen贸meno se puede ver a trav茅s de una serie de juicios y sentencias emitidos contra el inter茅s general. No importa si se trata de comunidades locales, periodistas, ONG, abogados o denunciantes: ning煤n eslab贸n de la cadena de defensores de derechos se escapa.

鈥淛uicios-mordaza鈥濃ㄢ

Los sistemas jur铆dicos de los Estados donde los grandes grupos deciden deslocalizar sus actividades tienen en com煤n, en muchas ocasiones, el hecho de que no protegen ni a las comunidades ni a los defensores de derechos contra este tipo de procesos. El resultado es una proliferaci贸n de arrestos arbitrarios, de amenazas y de violencia f铆sica que acaba por quedar impune.

La lucha contra estos 鈥渏uicios-mordaza鈥 requiere la protecci贸n de estos defensores y la garant铆a de que las ONG, los abogados, periodistas o denunciadores van a tomar el relevo. No obstante, estamos asistiendo a una diversificaci贸n y una multiplicaci贸n masiva de los 鈥渏uicios-mordaza鈥 en su contra.

Aumento de procesos judiciales鈥ㄢ

Sherpa, que se enfrenta a diversas causas por difamaci贸n iniciadas por empresas como Bollor茅 o Socfin, ha asistido a esta proliferaci贸n de procesos judiciales. Vinci ha iniciado seis ataques diferentes contra la asociaci贸n como respuesta a la denuncia de Sherpa por trabajo forzado en Qatar. Adem谩s, el considerable aumento de las sumas exigidas para compensar el supuesto da帽o a la reputaci贸n resulta desproporcionado si se tienen en cuenta los medios de los que disponen las v铆ctimas. Vinci ha exigido 400.000 euros a Sherpa como precio simb贸lico. Bollor茅, por su parte, reclama 50 millones a la cadena de televisi贸n France 2 por desprestigio comercial.

Estos juicios buscan debilitar psicol贸gicamente y econ贸micamente a toda organizaci贸n que saque a la luz las violaciones de derechos humanos y ambientales y las haga saber al p煤blico para el inter茅s general. El coste econ贸mico de defenderse contra los gigantes del sector privado se asemeja, en muchas ocasiones, a la historia de David contra Goliat. El riesgo financiero de estos procesos es lo suficientemente alto como para disuadir a las organizaciones, que acaban por autocensurarse. Por tanto, los “juicios-mordaza鈥 amenazan directamente la libertad de expresi贸n pero tambi茅n el acceso de todos a la justicia.

Prohibido publicar鈥ㄢ

La paradoja de estos 鈥渏uicios-mordaza鈥 reside en el hecho de que las multinacionales no s贸lo obtienen el derecho de prohibir publicar informaci贸n, sino que, por si fuera poco, pueden exigir que esto no se sepa. En el caso de 鈥淧robo Koala” [Caso de residuos t贸xicos mortales en Costa de Marfil, 2012], la empresa Trafigura consigui贸 que un juez prohibiese al peri贸dico The Guardian publicar informaci贸n que pusiera en entredicho a la empresa, as铆 como una prohibici贸n que impidiese divulgar esta censura. Este aumento del control de los medios de comunicaci贸n por parte de las potencias econ贸micas, hace que sea a煤n m谩s imprescindible que las personas y organizaciones defensoras de los derechos independientes puedan expresarse libremente con el fin de priorizar el inter茅s general sobre el privado.

El 21 de febrero se inici贸 un progreso significativo que busca responsabilizar a las multinacionales de las actividades en el extranjero que violan los derechos humanos. Esto se ha conseguido gracias a la adopci贸n de la propuesta de ley sobre el deber de vigilancia. En un contexto de sobreprotecci贸n de los intereses privados, es esencial que esta postura inusual que aboga por una globalizaci贸n m谩s justa no sufra la censura del Consejo constitucional en nombre de la libertad de actividad empresarial.

Refuerzo de la libertad de expresi贸n鈥ㄢ

Con este entusiasmo de resistencia legislativa que abre una v铆a a los defensores de derechos, Francia podr铆a, a d铆a de hoy, seguir el ejemplo de otros pa铆ses y reforzar la libertad de expresi贸n contra los 鈥渏uicios-mordaza鈥.鈥ㄢ Existen soluciones t茅cnicas como obligar a la empresa a declarar (o incluso probar) que las acciones judiciales emprendidas no se tratan de 鈥渏uicios-mordaza鈥 o, en caso de que as铆 fuera, tener previstos mecanismos r谩pidos para acelerar los procesos. Otra alternativa ser铆a una modificaci贸n de la carga de la prueba. Adem谩s, para remediar este problema de acceso a la justicia, algunas medidas podr铆an llevarse a cabo para disipar las inquietudes de los defensores en cuanto al ejercicio de su libertad de expresi贸n. Por ejemplo, crear un fondo espec铆fico de ayuda econ贸mica para los defensores, reservar obligatoriamente una provisi贸n para gasto, establecer un seguro p煤blico o incluso exigir a los que inician las causas hacerse cargo 铆ntegramente de los costes judiciales, as铆 como de los da帽os y prejuicios ejemplares.

Despenalizar la difamaci贸n tal y como propone Vincent Vigneau, consejero del Tribunal de Casaci贸n franc茅s, podr铆a igualmente permitir un refuerzo de la igualdad de las partes, una mejor gesti贸n de las costas judiciales y la posibilidad de obligar a una empresa a publicar una decisi贸n que acabar铆a con toda difamaci贸n. Francia podr铆a por fin contar con una ley 鈥渁ntijuicios-mordaza鈥 que se correspondiera con sus objetivos, como la de Quebec, la de algunos estados de Estados Unidos o la de Australia, donde la difamaci贸n est谩 prohibida para las empresas de m谩s de diez asalariados.

Asociaci贸n Sherpa

鈥ㄢㄢ╗1] Corporations running the world used to be science fiction – Now it’s a reality.

鈥ㄢ╗2] Estudio realizado por el ECCJ (Coalici贸n Europea de Justicia Corporativa) y el IPIS (International Peace Information Service): http://corporatejustice.org/Over-half-of-European-Companies.html?lang=en

[3] O en ingl茅s SLAPP (Pleito estrat茅gico contra la participaci贸n p煤blica).

Fuente:聽La Tribune, Quand les multinationales r茅duisent les d茅fenseurs des droits humains au silence, 23 de marzo de 2017.

Traducido para UMOYA por Laura de la Barrera D铆az (Universidad de Salamanca).

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