Tragedia en el Gran Kasaï: compasión y condena

Cominicado conjunto de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo, de la Nunciatura apostólica y del Arzobispo de Kananga

1. Estamos siguiendo con gran preocupación la situación socio-securitaria y humanitaria que prevalece en el Gran Kasai desde hace aproximadamente un año: sangrientos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los milicianos del jefe tradicional Kamuina Nsapu están produciendo unas espantosas e insufribles consecuencias. Sobre este asunto, los obispos miembros de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), reunidos en asamblea plenaria extraordinaria en Kinshasa el pasado mes de febrero, condenaron con firmeza la violencia, venga de donde venga, y han hecho un llamamiento a la moderación, al respeto por la vida humana y a la búsqueda de la paz mediante la vía del diálogo.

2. A pesar de los esfuerzos de reconciliación que se han iniciado en diversos lugares, la llamada al apaciguamiento está lejos de ser escuchada: la situación socio-securitaria y humanitaria está empeorando y se está generalizando en el Gran Kasai. Deplorablemente, han ocurrido varias muertes de policías y civiles, de los cuales dos eran expertos de Naciones Unidas y otro, su traductor congoleño. La inseguridad y el horror provocan el desplazamiento masivo de la población hacia el bosque o hacia los centros urbanos y las poblaciones viven en una precariedad humanitaria y sanitaria insostenible. Algunas parroquias están prácticamente desiertas y abandonadas, sobre todo en las diócesis de Luiza, Luebo y Mbujimayi. Recientemente, se ha informado de matanzas de civiles durante unos registros, casa por casa, en Nganza y en Katoka II en la archidiócesis de Kananga.

3. La CENCO, la Nunciatura Apostólica y el arzobispo de Kananga denuncian y condenan cualquier forma de violencia contra las vidas humanas y las estructuras públicas y privadas. Condenan el reclutamiento de jóvenes y niños, los juicios arbitrarios y el asesinato de civiles por los insurgentes. Solicitan encarecidamente que se detengan las ejecuciones sumarias de civiles pacíficos, que las fuerzas del orden hagan un uso proporcionado de la fuerza y hagan gala de moderación en el restablecimiento de la paz.

4. Únicamente un diálogo franco y sincero es la vía privilegiada para salir del ciclo de violencia. La CENCO, la Nunciatura Apostólica y el arzobispo de Kananga llaman a las autoridades congoleñas, garantes de la seguridad de la población y de sus posesiones, a que hagan todo lo que esté en su poder para poner fin a esas atrocidades. Sobre este asunto, urge buscar sin descanso una solución política a la crisis socio-securitaria y humanitaria que está asolando el Gran Kasai. Simultáneamente, que se propongan acciones concretas para identificar rápidamente a los autores de los crímenes mediante una investigación independiente y objetiva.

5. Por otra parte, la CENCO, la Nunciatura Apostólica y el arzobispo de Kananga solicitan el apoyo multidisciplinar de la MONUSCO, de la Comunidad internacional, de las organizaciones humanitarias, así como de los hombres y mujeres de buena voluntad, para contribuir a la búsqueda de una solución duradera a esta tragedia.

6. Que Dios, en su infinita misericordia, conceda el eterno reposo a las almas de las víctimas de esas atrocidades y que se digne reconfortar a todos aquellos que de cerca o de lejos sean afectados por esta tragedia. Pueda la Santa Virgen María, Nuestra Señora de la Esperanza, conseguirnos de Dios Padre, mediante el Hijo y el Espíritu Santo, un abundante consuelo.

Kinshasa, 30 de marzo de 2017.

Por la CENCO: Marcel Utembi Tapa, arzobispo de Kisangani, presidente de la CENCO.
Por la Nunciatura Apostólica: Luis Mariano Montemayor, nuncio apostólico.
Y por Marcel Madila Basanguka, arzobispo de Kangana.

Traducido para Umoya por Juan Carlos Figueira Iglesias.

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