Ruanda, ni democracia ni reconciliaci贸n

En estos primeros d铆as de abril, se recuerda de modo especial la tragedia que asol贸 Ruanda en 1994: guerra civil, genocidio contra los tutsi, masacres indiscriminadas de la poblaci贸n civil hutu, perpetradas antes, durante y despu茅s del genocidio de 1994. El Frente Patri贸tico Ruand茅s, movimiento pol铆tico-militar en cuyas manos exclusivas est谩 el poder desde julio de 1994, aprovecha anualmente estas fechas para recordar el genocidio contra los tutsi y, en actividades programas al efecto, legitimar su control total del Estado. Estas conmemoraciones, en principio tan indispensables para ahuyentar o exorcizar un pasado sangriento que no debiera repetirse, se convierten, sin embargo, en un factor de callada divisi贸n social y de posibles e indeseables confrontaciones futuras. Se trata de una memoria oficial selectiva del sufrimiento de unos, los tutsi, que sin duda merecen recuerdo y solidaridad, frente al silencio, olvido e incluso menosprecio del dolor de quienes, los hutu, no pueden recordar y llorar a sus muertos. El Presidente-general聽 Kagame, en estas fechas, no se ha privado de zaherir a la comunidad hutu y de reclamar a los hutu colectivamente que pidan perd贸n, aun cuando fueran beb茅s o no hubieran nacido en 1994, por los cr铆menes cometidos contra los tutsi.

Paul Kagame gobierna Ruanda desde julio de 1994, primero como vicepresidente y ministro de defensa y luego como Presidente. Por 鈥渆xigencia y aclamaci贸n popular鈥, este a帽o, en agosto, renovar谩, sin duda alguna con m谩s del 90% de los votos, por tercera vez su mandato presidencial. Ha logrado modificar en ese sentido la Constituci贸n, que fijaba un l铆mite de dos mandatos; otras modificaciones introducidas har谩n que pueda permanecer en la jefatura del Estado hasta el a帽o 2032. Se tratar铆a pues de un mandato vitalicio, acorde con los m茅ritos de un 鈥渃audillo providencial鈥. A lo largo de estos a帽os ha ido eliminando a cualquiera que pudiera hacerle sombra o disputarle el poder. Posibles opositores han sido perseguidos, asesinados, encarcelados, obligados al exilio o han pasado a formar parte de la abundante lista de 鈥渄esaparecidos鈥. Es el caso de numerosos dirigentes o antiguos colaboradores del聽 n煤cleo duro del propio FPR, donde la disidencia se paga con frecuencia con la vida.

En esta pol铆tica de ocupaci贸n en exclusiva del espacio pol铆tico, cabe destacar el encarcelamiento de la Se帽ora Victoire Ingabire, presidenta de las Fuerzas Democr谩ticas Unificadas (FDU). La Sra. Ingabire regres贸 a Ruanda, despu茅s de 16 a帽os de exilio en Holanda, en enero de 2010. Nada m谩s aterrizar en Kigali expres贸 claramente su objetivo: movilizar, superar el miedo y entrar en acci贸n para alcanzar la reconciliaci贸n de una sociedad en la que no hay ruand茅s que no haya conocido el sufrimiento. Su discurso termin贸 con un 鈥渄espertad y renunciar al miedo; liber茅monos pac铆ficamente鈥. Un aut茅ntico desaf铆o, que horas despu茅s, en su visita a un Memorial del genocidio, complet贸 con la reclamaci贸n de que todas las v铆ctimas, no solo las del genocidio contra los tutsi, fueran recordadas. 鈥淧ara聽 que podamos alcanzar una verdadera聽 reconciliaci贸n, debemos mostrar empat铆a con los sufrimientos de todos. Los hutu culpables de masacres contra los tutsi deben ser castigados, lo mismo que los que han matado a los hutu deben responder de sus actos innobles鈥. El mensaje es claro; la reconciliaci贸n solo ser谩 posible si se reconoce y comparte la verdad. Un largo camino que la Sra. Ingabire quiere recorrer, cuya primera etapa ser铆a la campa帽a para las elecciones presidenciales previstas para agosto de ese a帽o. El partido FDU no fue legalizado y la Sra. Ingabire acab贸 en la c谩rcel. Una primera condena de 8 a帽os, recurrida, termin贸 con la definitiva de 15 a帽os en diciembre de 2013. Pero la sra. Ingabire representa un caso entre muchos otros.

El r茅gimen se ha ocupado con especial dedicaci贸n en desmantelar tambi茅n las organizaciones de la sociedad civil. En algunos casos, mediante la persecuci贸n de sus dirigentes; en otros, tratando de infiltrar en las ejecutivas a miembros adictos al r茅gimen y sustituir a los que pretend铆an mantener las organizaciones sociales fuera de la influencia y control del poder establecido. Muchos periodistas independientes, responsables de asociaciones de defensa de los derechos humanos, han sido eliminados, obligados a exiliarse y silenciados. As铆, adem谩s de control total del poder ejecutivo, del legislativo el r茅gimen ha logrado controlar el tejido social y anular cualquier posibilidad de cr铆tica o contestaci贸n popular. El control llega a las colinas; el r茅gimen ha desplegado por todo el territorio a informantes (uno por cada 10 familias) que son los ojos y o铆dos del poder. El temor, el miedo, el silencio, se han apoderado de las mentes. Ruanda se aleja de la democracia y todo parece indicar que se acerca al sistema de Corea del Norte.

Hay otro factor especialmente importante que dibuja un panorama futuro alejado de la deseable reconciliaci贸n entre ruandeses. A lo largo de estos a帽os, la JUSTICIA, clave para sentar las bases de una convivencia pac铆fica, ha sido impartida y as铆 ha sido percibida como la justicia de los vencedores, como una justicia vengativa. Los cr铆menes cometidos del FPR contra la comunidad hutu antes, durante y despu茅s del genocidio, no han sido juzgados; sus responsables han quedado impunes. El FPR ha gozado del privilegio de la impunidad. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), fue creado en noviembre de 1995 para juzgar los cr铆menes cometidos en Ruanda del 1 de enero al 31 de diciembre de 1994. 驴Ha logrado cumplir con este mandato? 驴Ha logrado crear las condiciones de reconciliaci贸n nacional? La respuesta a estas preguntas no puede ser sino negativa. Ning煤n tutsi o miembro del FPR ha sido juzgado, a pesar de la probada existencia de cr铆menes cometidos por el FPR. Ha sido un tribunal al servicio de los vencedores. En 2001 se crearon m谩s de 12.000聽 tribunales populares GACACA (justicia sobre la hierba, que tradicionalmente se encargaban de resolver litigios entre vecinos; justicia reparadora de la armon铆a vecinal quebrada). Estos tribunales juzgaron casi 2 millones de casos, con un 65% de condenas, algunas con penas de hasta 30 a帽os. Tampoco los objetivos pretendidos: hacer justicia, reparar a los supervivientes del genocidio tutsi y sentar las bases de la reconciliaci贸n nacional parecen haber sido alcanzados. HRW ha hablado de 鈥渂alance mitigado鈥 y la mayor铆a de los informes se帽alan una falta total de garant铆as de equidad, con lo que han podido sembrarse en una sociedad muy rota semillas de desconfianza, odio y revanchas futuras.

Quiero terminar este escrito citando unas palabras de Victoire Ingabire, de su libro escrito desde la c谩rcel de Kigali聽 鈥淩uanda, Entre las cuatro paredes de la 1930鈥: 鈥淧ara que podamos alcanzar una verdadera reconciliaci贸n, debemos mostrar empat铆a con los sufrimientos de todos. Los hutu culpables de masacres contra los tutsi deben ser castigados; lo mismo que los que han matado a los hutu deben responder de sus actos innobles. La reconciliaci贸n solo ser谩 posible si se reconoce y comparte la verdad. El camino ser谩 largo y deber谩 ser protagonizado por todos los ruandeses. Soy consciente de que no es un camino f谩cil. Tenemos que armarnos de paciencia y hacer gala de voluntad y determinaci贸n鈥.

Ram贸n Arozarena, 3 de abril de 2017.

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