Crecer en el Malí rural y convertirse en una estrella del baloncesto norteamericano

Es la vida de Cheick Diallo, de 20 años, y segundo jugador de baloncesto maliense en pisar el suelo de la prestigiosa NBA.

© staff Cheick Diallo.

Kayes es una ciudad de aproximadamente 120.000 habitantes que despliega sus calles a lo largo del gran río Senegal al extremo oeste de Malí. Bamako, la capital, está lejos, a casi 500 kilómetros. El clima es extremo. En soninké, la lengua local, Kayes viene de la palabra karré que significa «pantano». La humedad llega hasta la garganta y satura todo el cuerpo de sudor. El calor lo aplasta todo. La temperatura media anual es de 30 grados con una máxima de 44 grados en abril, el mes más tórrido. Imagínense que meten la cabeza bajo la tapa de una olla a presión para respirar el vapor ardiente: están ustedes en Kayes.

Sin embargo, es en ese trozo de tierra arrasada por el calor tropical donde Cheick Diallo empezó a entrenar. Seleccionado en la primavera de 2016 en la NBA, el prestigioso campeonato norteamericano de baloncesto, este joven jugador maliense de 20 años juega en el seno de la franquicia de los New Orleans Pelicans. Si a finales de la temporada regular su equipo tenía pocas probabilidades de clasificarse para los playoffs (13º de 16 en la  Conferencia Este), sin embargo, Cheick Diallo cuenta con estadísticas prometedoras para un “rookie” –jugador principiante en la NBA– con una media de casi 10 minutes jugados por partido, 4,1 puntos y 3,3 rebotes.

«Estoy orgulloso de mis orígenes»

Sin embargo, en un país fanático del fútbol y de sus Aigles [La selección, Águilas], el niño de Kayes está destinado en un principio a dar patadas al balón. Pero cuando su padre vio que su cuerpo no paraba de crecer en la adolescencia, le aconsejó cambiarse al baloncesto. “Primero jugué al fútbol como todo el mundo, y después, cuando superé los dos metros a los 13 años, mi padre me animó a dedicarme al baloncesto”, se ríe el gigante que ahora alcanza los 2,06m.

Al principio Cheick es muy torpe con las manos. Nunca había tocado realmente esa bola naranja que rebota demasiado y en Kayes le faltaban medios para progresar en ese deporte tan poco popular en Malí. Pero el destino está decidido a impulsar a Cheick Diallo hacia el baloncesto y coloca a un entrenador en su camino: Tidiane Drame, el fundador de la asociación Mali Hope Foundation, cuyo objetivo es dar la oportunidad a jóvenes jugadores de baloncesto malienses de seguir sus estudios en los EEUU y conseguir una beca gracias a sus aptitudes deportivas.

Vio muy rápido mi potencial en un entrenamiento organizado en Malí y me animó a probar suerte en Estados Unidos”, apunta Cheick Diallo.

Tidiane Drame se convierte en un segundo padre para el adolescente. «”Te confío a mi hijo, cuídalo”, le dijo mi padre cuando Tidiane anunció a mi familia que me iba a Estados Unidos gracias a una beca», cuenta Cheick Diallo. El chaval de 15 años cruza el Atlántico. Para él comienza una nueva vida.

Al teléfono, Cheick Diallo se expresa en inglés. Instalado desde hace siete años en los Estados Unidos, es maliense de corazón y americano en su vida diaria. “Estoy orgulloso de mis orígenes, de ser maliense y africano, pero es cierto que ahora también hay algo de americano en mí”.

“Ni siquiera yo me lo creía”

Quien se convirtió en el ala-pívot de los New Orleans Pelicans es solo el segundo jugador maliense en pisar las canchas de la NBA. Entre el 2000 y el 2003, Soumaila Samke había disputado 47 partidos y marcado 68 puntos para los New Jersey Nets y Los Angeles Lakers. Su carrera americana había llegado de repente a su fin después de dar positivo en un control de dopaje.

En Malí, me convertí en algo así como una estrella. Para la gente jugar en la NBA es algo inaccesible, ni siquiera yo me lo creía para nada al empezar con el baloncesto.  Espero que esto motive a los niños para que hagan lo mismo que yo”, dice Cheick Diallo.

Aunque las cosas parezcan fáciles para él, su trayectoria estadounidense ha estado plagada de obstáculos hasta llegar a la prestigiosa NBA. Primero jugó en el equipo de su instituto en Long Island, en Nueva York, mientras se acostumbraba al frío y a la nieve que no había visto nunca antes en su vida. El joven maliense no se rinde. Forma parte de un grupo de entrenamiento que agrupa a los 100 mejores alumnos del país y él es elegido como mejor jugador. Después fue seleccionado por el McDonald’s All American en el 2015. Un buen trampolín para las jóvenes promesas.

Luisiana, little Mali

Pero lo que realmente empuja a Cheick Diallo a formar parte de la NBA es su primera selección en el equipo nacional de Malí. “Aquel día me dije a mí mismo por primera vez que tenía una oportunidad de jugar en la NBA”, afirma.

En territorio estadounidense, gracias a su rendimiento recibe el título de MVP del McDonald All American, lo que le convierte en el mejor estudiante del país. Un rendimiento que le abre las puertas de la universidad de Kansas y de la NCAA, el campeonato universitario por el que pasan todos los futuros grandes jugadores del país. Su temporada en el Kansas es complicada.

“Si bien ha demostrado buenas cosas en poco tiempo gracias a sus cualidades atléticas fuera de lo común y su buen toque del balón para un jugador de altura, lo cierto es que nunca ha influido en el juego de los Jayhawks (apodo de los jugadores de la universidad de Kansas)”, analizaba la página web francófona Basket USA.

Su balance estadístico es mediocre con una media de 3 puntos y 2,5 rebotes por partido. Pero Cheick Diallo cree en su buena estrella y prueba suerte en el Draft: el sistema de sorteo en el que cada franquicia selecciona jóvenes jugadores para la temporada siguiente. Cheick Diallo fue elegido en 33ª posición por Los Angeles Clippers quienes lo cedieron esa misma tarde a los New Orleans Pelicans. Dirección a Luisiana.

Estaba tan emocionado en el momento de entrar en el equipo. Cuando me senté en el banquillo por primera vez, era como un sueño. Bueno, desde entonces tengo ganas de jugar cada vez más. Hago todo lo posible para ganar tiempo de juego y hacerlo cada vez mejor. Y tengo ganas de quedarme en el equipo de New Orleans que tiene un súper proyecto”.

Y además, en Luisiana el clima es bastante parecido al de Kayes. Un pequeño trozo de Malí en los Estados Unidos.

Camille Belsoeur
Periodista en Slate Afrique.

Fuente: Slate Afrique, Grandir dans le Mali rural et devenir une star du basket américain, publicado el 3 de marzo de 2017.

Traducido para Umoya por Alexandra Ursachi, Universidad de Valladolid.

 

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