Destituir a Kabila para salvar la nación: un tema de debate sin tapujos

En un pa√≠s tan autocr√°tico como Congo-Kinshasa, el t√≠tulo de este art√≠culo parece tan atrevido y temerario que, por el miedo a ser asimilado como un intento de golpe de Estado, algunas personas dudar√≠an incluso si leerlo. Sin embargo, el mundo entero, testigo de la tragedia que est√° teniendo lugar en este pa√≠s, quiere saber si a√ļn hay gente que reflexiona o si la poblaci√≥n est√° resignada y espera, tal y como o√≠mos a diario, a que Dios nos libre (‚ÄúNzambe Akosala‚ÄĚ)1.

En el lenguaje cotidiano, destituir significa ‚Äúprivar a alguien de su cargo, empleo o funci√≥n, as√≠ como retirarle de un rango‚ÄĚ.2 En pol√≠tica y en derecho, estas expresiones alcanzan otra dimensi√≥n y hacen referencia al ‚Äúderrocamiento de las instituciones establecidas‚ÄĚ o, para los juristas, a ‚Äúel delito contra la seguridad del Estado‚ÄĚ.

En √Āfrica, y principalmente en el Congo, algunos opositores ya han pagado las consecuencias y contin√ļan haci√©ndolo a d√≠a de hoy, por el simple hecho de haber debatido acerca del fin del mandato de un jefe de Estado saliente. Hemos decidido tirarnos a la piscina y romper el hielo para abrir el debate, teniendo como base la situaci√≥n pol√≠tica e institucional que prevalece actualmente en el pa√≠s, as√≠ como sus consecuencias. Esto lo hemos llevado a cabo haciendo nuestras las preocupaciones leg√≠timas de la poblaci√≥n congole√Īa que se pregunta tambi√©n, y con raz√≥n, cu√°l es el uso que han hecho de sus conocimientos acad√©micos sus hijas e hijos intelectuales, es decir, los universitarios.

1. ¬ŅCu√°l es la situaci√≥n pol√≠tica e institucional actual en el Congo?

En la actualidad, Congo-Kinshasa es el √ļnico pa√≠s en el mundo en el que, exceptuando el Poder Judicial, cuyos miembros no son elegidos, todas las instituciones han perdido por completo su legitimidad a todos los niveles. Ya partiendo de esta base, conviene recordar que desde el comienzo de la Tercera Rep√ļblica nunca se han convocado elecciones locales ni municipales. Esta situaci√≥n, que no preocupa a aquellos que gobiernan desafiando, hace que los √≥rganos ejecutivos y deliberativos de las entidades locales y municipales est√©n dirigidos, desde hace ya m√°s de una d√©cada, por autoridades de facto, designadas de manera ilegal por el poder central.

Las elecciones provinciales y senatoriales tambi√©n llevan sin convocarse desde 2012, sin justificaci√≥n alguna. Las asambleas y los gobiernos provinciales siguen funcionando actualmente de manera ilegal y sin ninguna legitimidad a d√≠a de hoy. Peor a√ļn, impulsado por √Čvariste Boshab, profesor de Derecho constitucional en la facultad de Derecho de la universidad m√°s prestigiosa del pa√≠s, el poder central lleg√≥ a crear nuevas provincias, con √≥rganos ejecutivos y deliberativos no elegidos en las urnas, tal y como deber√≠a hacerse seg√ļn la Constituci√≥n. Esta misma situaci√≥n prevalece en el Senado, una de las c√°maras del Parlamento. Desde 2012, a√Īo en el que acababan sus mandatos, los electos de la primera legislatura de la Tercera Rep√ļblica, llamados senadores, siguen votando leyes sin ni siquiera haber renovado el mandato para el que hab√≠an sido elegidos. Desde el 20 de diciembre de 2016 existe, constitucionalmente hablando, un vac√≠o jur√≠dico en las instancias superiores del Estado. Las consecuencias principales son que las leyes no pueden ser promulgadas leg√≠timamente y que el buen funcionamiento de las instituciones de la Rep√ļblica ya no est√° garantizado.

Decidido a su permanencia en el poder, desafiando m√°s all√° de los l√≠mites constitucionales (art. 220 de la Constituci√≥n congole√Īa)3, Joseph Kabila, como no pod√≠a ser de otra manera, se abstuvo de garantizar el buen funcionamiento del gobierno y de la Comisi√≥n Electoral Independiente (CENI), las dos instituciones que est√°n m√°s implicadas en la organizaci√≥n de las elecciones para poder abrir la v√≠a a la alternancia democr√°tica. En su propio partido, el Partido del Pueblo para la Reconstrucci√≥n y la Democracia (PPRD), as√≠ como en el seno de su plataforma electoral, la MP, el simple hecho de sugerir el nombramiento de un sucesor interno se considera un crimen de lesa majestad. Esto constituy√≥ la causa principal de la deserci√≥n de ciertos partidos pol√≠ticos que forman el G7, constituido por socios de los otros partidos de la oposici√≥n. Joseph Kabila, consciente de su impopularidad frente a Tshisekedi, que hab√≠a reaparecido con fuerza gracias al apoyo de toda la poblaci√≥n congole√Īa, as√≠ como de las fuerzas pol√≠ticas y sociales partidarias del cambio, no acept√≥ el segundo di√°logo que buscaba inutilizar la ‚Äútarjeta roja‚ÄĚ guardada en el bolsillo del L√≠der M√°ximo y cuyo objetivo principal era la expulsi√≥n del presidente congole√Īo de la escena pol√≠tica. En un abuso del extremadamente inclusivo acuerdo pol√≠tico del 31 de diciembre de 2016, en la actualidad √ļnica fuente de legitimidad del poder4, Kabila fue superado por su verdadero personaje, ese que nunca hab√≠a aprendido, desde su infancia, a respetar las normas sociales, la autoridad de la ley, la palabra dada ni el valor de una firma al final de un acuerdo. Los individuos identificados como soci√≥patas seg√ļn la psicopatolog√≠a criminal pueden ser peligrosos para la sociedad en la que viven. Pueden demostrar un comportamiento criminal y llegar a causar un gran sufrimiento al resto. Existen diversos signos para identificar uno de estos casos. Por ejemplo, los mencionados a continuaci√≥n:

  • un menosprecio a la ley y a las costumbres sociales: diversos an√°lisis publicados por DESC (Defensa y Seguridad del Congo), demuestran que Kabila y su r√©gimen infringen a menudo la Constituci√≥n y la legislaci√≥n congole√Īa, tanto por acci√≥n como por omisi√≥n, consider√°ndose superior a la ley;
  • una incapacidad de reconocer el derecho del pr√≥jimo: las continuas violaciones de los derechos humanos, el menosprecio y el encarcelamiento de los opositores, defensores de los derechos humanos, son algunos de los ejemplos m√°s definitorios.

Las continuas violaciones de los derechos humanos, el menosprecio y el encarcelamiento de los opositores, defensores de los derechos humanos, son algunos de los ejemplos m√°s definitorios. Una vez que Etienne Tshisekedi, el ‚Äúdenominador com√ļn por excelencia‚ÄĚ, hab√≠a desaparecido, Joseph Kabila vio finalmente la oportunidad perfecta para desempe√Īar su papel de ‚Äúcom√ļn divisor por antonomasia‚ÄĚ5.

2. Las peligrosas consecuencias del clima político nocivo para el futuro de la nación.

Es importante para la historia destacar que la situaci√≥n pol√≠tica por la que est√° atravesando en la actualidad Congo-Kinshasa, que corre el riesgo de asestarle un duro golpe como naci√≥n, no es m√°s que la consecuencia directa de la forma de la que accedi√≥ al poder tras la muerte de Laurent-D√©sir√© Kabila. En medio de la confusi√≥n general, este joven soldado desconocido para el p√ļblico en general y que fue a Kinshasa en el s√©quito de la Alianza de las Fuerzas de la Liberaci√≥n (AFDL), no haci√©ndose llamar Joseph Kabila hasta llegar a la ciudad de Kisangani6, les fue impuesto como Presidente de la Rep√ļblica a los congole√Īos, desconocedores hasta ese momento de los entresijos. Rodeado de numerosos universitarios, antiguos mobutistas y nuevos oportunistas que le bailaban el agua a pesar de sus limitaciones intelectuales, Kabila ve√≠a el Congo como una amplia y virgen concesi√≥n minera y agr√≠cola que deb√≠a ser explotada en beneficio de su familia biol√≥gica, tal y como lo hab√≠a hecho en un pasado el rey Leopoldo II. Con la fuerza que le otorgaban las armas y considerando la muerte como lo √ļnico que pod√≠a poner fin a su reinado, el respeto a la Constituci√≥n, las leyes de la Rep√ļblica y la palabra dada no le importaban en absoluto. No estaba preparado a nivel intelectual, mental, psicol√≥gico, social y moral para asumir altos cargos. Por este motivo, solo dispon√≠a de la violencia desmesurada para responder a aquellos que se atrev√≠an a recordarle su juramento constitucional o que reivindicaban sus derechos y libertades garantizados por la Constituci√≥n y los instrumentos jur√≠dicos nacionales e internacionales7. A esto se debe la instrumentalizaci√≥n creada por y para √©l, en beneficio de su poder, de la justicia, del ej√©rcito, de la polic√≠a y de los servicios de informaci√≥n, no a favor de la paz, la libertad y la seguridad de los bienes y las personas, sino con el objetivo, ante todo, de reprimir mediante el ataque directo y la privaci√≥n de la libertad a todos aquellos que supon√≠an un obst√°culo para su disfrute. Como prueba de ello, las im√°genes aut√©nticas que contin√ļan recorriendo el mundo y que muestran a su soldadesca dedic√°ndose con fervor, sin reacci√≥n alguna por su parte, a un ejercicio macabro de masacre de la poblaci√≥n civil desprovista de armas en Kasai. En ese mismo momento, reaparecieron diversos focos de tensi√≥n en Kinshasa, en el Congo Central, en Tanganica, en las provincias de Ituri y en Kivu del Norte. Estas tensiones han acabado con la vida de muchas personas y suponen una amenaza para la seguridad e integridad del territorio nacional. Sin Tshisekedi en escena, Kabila se dedica a torpedear el consenso pol√≠tico dif√≠cilmente obtenido en el seno de la clase pol√≠tica que le rodea y gracias a la sensatez y agudeza de los prelados cat√≥licos. Es como un ave rapaz que vuela muy alto y que ignora lo que pasa en tierra firme; permite a sus colaboradores llevar a cabo el trabajo sucio, que consiste en debilitar el acuerdo del 31 de diciembre de 2016, √ļnicamente aceptado por la poblaci√≥n como un mal menor para la puesta en marcha pac√≠fica de las elecciones. Para justificar posteriormente la incapacidad material y t√©cnica del gobierno, resultante del di√°logo nacional, para convocar las elecciones previstas para diciembre de 2017, Joseph Kabila se comporta ante la oposici√≥n, distra√≠da y cegada por los puestos, como si su legitimidad proviniese de las urnas. O bien act√ļa en la retaguardia para suscitar entre los opositores ambiciones susceptibles de hacer explotar su visible y fr√°gil unidad (com√ļn divisor), o bien deja que los tenientes se subleven en cada ocasi√≥n, incidentes peque√Īos pero traicioneros para retrasar m√°s a√ļn la firma del pacto en relaci√≥n al acuerdo. Por si esto no fuera suficiente, algunos individuos un tanto confusos se dedican a profanar los lugares de culto, los conventos y las casas dedicadas a los seminarios de formaci√≥n de la iglesia cat√≥lica para arrebatarles a los fieles descontentos y oponerlos a la √ļnica confesi√≥n religiosa que se desarrolla de manera m√°s pr√≥xima a la poblaci√≥n y a sus preocupaciones. Curiosamente, cuando un miembro del gobierno declar√≥ p√ļblicamente, en un soporte audiovisual, que exist√≠a gente dispuesta a incendiar las iglesias cat√≥licas, el Fiscal general de la Rep√ļblica hizo o√≠dos sordos y no lo vio como una incitaci√≥n a cometer actos contrarios a la ley. Como pueblo y/o intelectuales, ¬Ņno nos deber√≠amos sentir culpables por ser testigos pasivos de una situaci√≥n en la que ciertos malhechores toman como reh√©n a toda la naci√≥n destruyendo nuestro patrimonio com√ļn?

3. La destituci√≥n de Kabila, la √ļnica soluci√≥n para salvar la naci√≥n.

La tabla que se presenta a continuaci√≥n, en la que se muestra la situaci√≥n que prevalece en el pa√≠s y las consecuencias que conlleva, indica claramente que ser√≠a un tremendo error mantener a Kabila a la cabeza del pa√≠s, en cumplimiento del acuerdo del 31 de diciembre de 2016, en el que √©l y todas las instituciones basan su legitimidad. De hecho, no solo lleg√≥ al poder mediante las armas, sino que adem√°s es solo gracias al uso de estas que contin√ļa en el puesto tras haber infringido la Constituci√≥n de manera intencionada debido a su negativa a la hora de convocar las elecciones. Durante todo su reinado como jefe de Estado bajo la Segunda Rep√ļblica, su √ļnica preocupaci√≥n resid√≠a en encontrar las v√≠as y medios para eludir los art√≠culos de la Constituci√≥n m√°s restrictivos e inviolables, relativos al n√ļmero y duraci√≥n de los mandatos presidenciales. ¬ŅC√≥mo podr√≠amos confiar entonces en semejante persona y esperar que, de la noche a la ma√Īana, est√© dispuesto a respetar un simple acuerdo que ni siquiera ha firmado? Y, sobre todo, ¬Ņc√≥mo podr√≠amos esperar que √©l, que no reacciona ante las masacres cometidas contra los territorios aut√≥ctonos del Este, en el foco de las tensiones en Tanganica, Kasai y el Congo central, forme parte de las soluciones o que garantice la cohesi√≥n nacional, la seguridad y la integridad del territorio nacional? ¬ŅC√≥mo es posible que la poblaci√≥n congole√Īa no sospeche que √©l, que nunca se ha atrevido a romper las relaciones diplom√°ticas con los pa√≠ses identificados como invasores, pueda actuar a favor de las fuerzas negativas? ¬ŅTan poca memoria tenemos que hemos olvidado que su familia pol√≠tica intent√≥ incluso firmar una alianza con una milicia dirigida por extranjeros?

En el contexto de un país normal, que funciona mediante instituciones legítimas, la destitución de un jefe de Estado puede ser constitutiva. En el Congo, sin embargo, puede ser vista como un delito de atentado o conspiración contra la vida o la integridad física del jefe de Estado (artículos 193 y 194 del Código Penal)8 y/o como un atentado o conspiración con el objetivo de destruir o modificar el régimen constitucional (artículos 195 y 196 del Código Penal).9

En el caso que nos ata√Īe, es decir, la inexistencia del Estado debido a la infracci√≥n de Joseph Kabila y de su familia pol√≠tica, la legitimidad de las instituciones reside √ļnicamente en el acuerdo firmado por algunos pol√≠ticos y que el pueblo tolera √ļnicamente para acelerar el proceso electoral.

Este acuerdo, que no puede bajo ning√ļn concepto sustituir a la Constituci√≥n, solo es v√°lido mientras todas las partes lo lleven a la pr√°ctica de buena fe y ninguna de ellas se aproveche. Tal y como dice el apartado II. 1. de este acuerdo: ‚ÄúLas partes interesadas se comprometen a respetar la Constituci√≥n del 18 de febrero de 2006, as√≠ como la versi√≥n modificada de 2011 y las Leyes de la Rep√ļblica; a convocar elecciones presidenciales, locales y legislativas nacionales y provinciales, seg√ļn dicha Constituci√≥n. No obstante, las disposiciones del art√≠culo 5 p√°rrafo 1 estipulan que no se debe emprender ni apoyar cualquier iniciativa de revisi√≥n y modificaci√≥n de la Constituci√≥n‚ÄĚ. Sin embargo, la realidad es muy diferente: el bando de Kabila contin√ļa, de hecho cada vez m√°s, con los actos provocativos que buscan violar este acuerdo, antes incluso de haberse puesto en marcha, y forzar a la oposici√≥n a retirarse para obligarle a cargar con la culpa del fracaso, factor desencadenante de otro plan.

La oposici√≥n, que a√ļn no ha entendido que puede anticipar los acontecimientos, se sigue perdiendo en interminables querellas bald√≠as con el objetivo de compartir puestos. Sin embargo, basta con que se mantenga la unidad de la oposici√≥n, que hable al un√≠sono y que decida retirarse del acuerdo de mala fe manifiesto del otro bando, para que los detentores del poder se conviertan en simples bandidos a los que hay que capturar, empezando, en base al art√≠culo 64 de la Constituci√≥n, por su dirigente Joseph Kabila. √Čste, desprovisto de cualquier legitimidad m√°s all√° de aquella, consensuada, que le confiere este acuerdo, ya no podr√≠a estar protegido por los art√≠culos de atentado a la seguridad del Estado citados a continuaci√≥n, ya que estos solo son aplicables en un contexto de un Estado normal que funciona con instituciones legalmente establecidas. En este supuesto caso, ser√≠a Kabila el que se expondr√≠a ante la justicia por sus cargos, principalmente por violaci√≥n intencionada de la Constituci√≥n (alta traici√≥n). Durante los diez a√Īos de su mandato presidencial, ha cometido un gran n√ļmero de actos de violaci√≥n de la Constituci√≥n, recogidos por numerosos juristas.

Artículo 163

‚ÄúEl Tribunal Constitucional es la jurisdicci√≥n penal del jefe de Estado y del Primer Ministro en los casos y condiciones recogidos en la Constituci√≥n‚ÄĚ.

Artículo 164

‚ÄúEl Tribunal Constitucional es el juez penal del Presidente de la Rep√ļblica y del Primer Ministro por infracciones pol√≠ticas de alta traici√≥n, de desacato al Parlamento, de atentado contra el honor o la integridad, as√≠ como por delitos por parte de iniciados y otras infracciones de derecho com√ļn cometidas en el ejercicio o como resultado del ejercicio de sus funciones. Tambi√©n es competente en materia de juzgar a sus co-autores y c√≥mplices‚ÄĚ.

Es ahora o nunca: la poblaci√≥n congole√Īa tiene que tomar una decisi√≥n, liberarse y tomar las riendas o aceptar impasiblemente el sometimiento privando, en consecuencia, a sus descendientes, del disfrute equitativo del patrimonio legado por sus antepasados.

Conclusión

Deshonrados sean aquellos que, como loros fieles a sus costumbres, podr√≠an apresurarse a declarar que estamos incitando a cometer infracciones contra la seguridad del Estado. Nos basamos en hechos; acabamos de demostrar que debido a las infracciones cometidas por algunas personas, este Estado ha dejado incluso de existir desde que todas las instituciones, una a una y por las infracciones de varias personas, han perdido su legitimidad, exceptuando el Poder Judicial, que tambi√©n fue instrumentalizado y que hay que reconstruirlo. ‚ÄúEn el plano jur√≠dico, el Estado puede ser considerado como el conjunto de poderes de autoridad y coacci√≥n colectiva que la naci√≥n posee sobre los ciudadanos e individuos para hacer prevaler el llamado inter√©s general, con un matiz √©tico del bien p√ļblico o bien com√ļn. En derecho internacional, un Estado soberano es visto como un espacio delimitado por fronteras territoriales establecidas (en su interior, las leyes se aplican a una poblaci√≥n permanente) y constituido por instituciones a trav√©s de las cuales ejerce una autoridad y un poder efectivo. La legitimidad de esta autoridad deber√≠a reposar en principio -al menos en los Estados que presumen de ser democr√°ticos- sobre la soberan√≠a popular o nacional‚ÄĚ.10¬†Para aquellos que no son capaces de evaluar o darse cuenta de la gravedad de esta situaci√≥n, Congo-Kinshasa se ha convertido en el primer pa√≠s africano postcolonial que est√° viviendo la situaci√≥n previa a la Conferencia de Berl√≠n de 188511, lo que conlleva el riesgo de alentar el apetito de los depredadores de cualquier bando que solo esperan que se desmiembre y se destruya a s√≠ mismo. Teniendo en cuenta que el que mueve las marionetas de este plan es Joseph Kabila, invitamos a todos los congole√Īos, sea cual sea su edad, sexo y sensibilidad pol√≠tica, a reflexionar muy seriamente y sin tab√ļes sobre la inmediata necesidad de expulsar a todo aquel que no tenga en sus prioridades la felicidad de la poblaci√≥n. Ahora que Kabila ya ha extendido suficientemente su mala fe, pues no dispone de legitimidad, el primer paso para la salvaci√≥n reaparece, en nuestra opini√≥n, en las Fuerzas Pol√≠ticas y Sociales incondicionales al cambio que deben retirarse del acuerdo del 31 de diciembre e invitar sin demora al pueblo soberano congole√Īo a hacerse cargo, tal y como le ha permitido el mayor defensor de la democracia y del Estado de derecho. Si nosotros mismos no lo hacemos, no esperemos que otros lo hagan por nosotros y por nuestro inter√©s.

Pueblo congole√Īo, ¬°el poder est√° en las calles!

Por Jean-Bosco Kongolo M. Jurista y criminólogo. (Extraído de DESC-WONDO.ORD del 26 de febrero de 2017)

NOTAS:

1- Desde hace a√Īos, los ‚Äúprofetas‚ÄĚ congole√Īos no han dejado de transmitir mensajes procedentes del cielo que predec√≠an la liberaci√≥n inminente del pa√≠s.

2- En http://www.larousse.fr/dictionnaires/francais/destituer/24700 (definición original en francés)

3- Artículo 220
La forma republicana del Estado, el principio de sufragio universal, la forma representativa del Gobierno, el n√ļmero y la duraci√≥n de los mandatos del Presidente de la Rep√ļblica, la independencia del poder judicial, y el pluralismo pol√≠tico y sindical no pueden ser objeto de revisi√≥n constitucional.
Está formalmente prohibida cualquier revisión constitucional que tenga por objeto o por efecto la reducción de los derechos y libertades de la persona o de las prerrogativas provinciales y de las entidades territoriales descentralizadas.

4- voaafrique.com, 23 de febrero de 2017, ‚ÄúUn acuerdo sobre la transici√≥n pol√≠tica se firm√≥ el 31 de diciembre y autorizaba al presidente Joseph Kabila, cuyo mandato finaliz√≥ el 20 de diciembre, a continuar en el poder hasta finales de 2017, a cambio de un mecanismo en el que se comparta la gesti√≥n del pa√≠s. Pero las discrepancias sobre los modos de ponerlo en marcha han entorpecido el proceso posterior‚ÄĚ. En http://www.voaafrique.com/a/la-monusco-et-la-cenco-appellent-a-la-cessation-d-attaques-contre-les-eglises-catholiques-en-rdc/3737345.html

5- Kongolo, JB, 2015. Traspaso de poder en la RDP: El artículo 70 de la Constitución no se presta a confusión, en http://desc-wondo.org/fr/passation-de-pouvoir-en-rdc-larticle-70-de-la-constitution-ne-prete-a-aucune-confusion-jb-kongolo/

6- La cuesti√≥n de su relaci√≥n biol√≥gica con Laurent-D√©sir√© Kabila constituye otro tema importante de debate. Los testimonios de Ngoy Mukena, Kyungu wa Kumwanza y Kabuya Lumuna ser√°n muy √ļtiles en este aspecto.

7- Kongolo, JB, 2016, Las limitaciones intelectuales de J.Kabila y el extremismo de su entorno: un c√≥ctel peligroso para la paz y la democracia en la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo, En https://desc-wondo.org/fr/les-limites-intellectuelles-de-j-kabila-et-lextremisme-de-son-entourage-jb-kongolo/

8- Artículo 193:
El atentado contra la vida o la integridad física del jefe de Estado será castigado con pena de muerte.
Si no ha tenido como resultado la agresión a la libertad del jefe de Estado, y si no le ha causado ni derramamiento de sangre, ni heridas, ni enfermedad, el atentado contra su integridad física será castigado con cadena perpetua.

Artículo 194:
La conspiraci√≥n contra la vida o contra la integridad f√≠sica del jefe de Estado ser√° castigada con una pena de c√°rcel de diez a quince a√Īos si ya se ha iniciado alguna acci√≥n para la ejecuci√≥n de dichos actos, y con una pena de c√°rcel de cinco a diez a√Īos en caso contrario.
Si ha existido una propuesta no acordada de formar una conspiraci√≥n contra la vida o la integridad f√≠sica del jefe de Estado, aquel que haya realizado tal propuesta ser√° castigado con una pena de c√°rcel de uno a cinco a√Īos.

9- Artículo 195:
El atentado cuyo objetivo fuera el de destruir o modificar el régimen constitucional, ya sea incitando a los ciudadanos o habitantes a rebelarse contra la autoridad del Estado o los unos contra los otros, o vulnerando la integridad del territorio nacional, será castigado con pena de cárcel.
Artículo 196:
La conspiraci√≥n con uno de los objetivos mencionados en el art√≠culo 195 ser√° castigada con una pena de c√°rcel de diez a quince a√Īos si el acto ha sido cometido o si se han iniciado las acciones para su ejecuci√≥n, y con una pena de c√°rcel de cinco a diez a√Īos en caso contrario.
Si ha habido propuesta no acordada de formar una conspiraci√≥n para conseguir uno de los objetivos mencionados en el art√≠culo 195, el que haya llevado a cabo dicha propuesta ser√° castigado con una pena de c√°rcel de uno a cinco a√Īos.

10- Wikipedia, Estado: En https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89tat

11- En esta conferencia las potencias occidentales del momento decidieron repartir el continente africano, sin informar a los africanos.

Fuente: Blog de Germain Nzinga, Destituer Kabila pour sauver la nation : un sujet √† d√©battre sans tabou ‚Äď Jean-Bosco Kongolo M, publicado el 26 febrero de 2017.

Traducido para UMOYA por Sofía Lacasta Millera (Universidad de Salamanca).

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