Ruanda: ¿Tienen algún sentido las elecciones presidenciales de 2017?

Unas elecciones sólo pueden tener sentido en un contexto democrático. Elegir es escoger. Y para poder escoger, hacen falta varios candidatos serios que deben haber tenido la posibilidad de presentar sus candidaturas con tiempo y después realizar, libremente y sin temor, una campaña electoral para los electores a lo largo y ancho de todo el país para exponer sus méritos en contraposición a los de los demás.

Por lo tanto, ese derecho a elegir debe imperativamente estar precedido por el derecho a ir y venir por el país con total seguridad para todos los miembros de todos los partidos, pero también por el derecho a la libertad de reunión, de expresión y a realizar una actividad política de oposición.

En cuanto a las elecciones en sí, deben ser libres y trasparentes. Finalmente, la limitación de la duración del mandato presidencial es un compromiso esencial e indispensable de la democracia y una de las únicas maneras de favorecer unas elecciones libres y trasparentes.
En Ruanda, el estado de la democracia es catastrófico en el momento actual.

Sin embargo, la democracia es el alfa y el omega de toda verdadera construcción nacional, precede a la verdadera justicia, la verdadera reconciliación nacional, el verdadero desarrollo del país e incluso el verdadero deber de memoria para todas las víctimas.

Hasta nueva orden, sólo hay un candidato para estas elecciones presidenciales, en este caso, el actual presidente del FPR Paul Kagame, único partido en el poder desde hace 23 años.

Ningún otro candidato ha sido autorizado a hacer una campaña electoral digna de ese nombre en Ruanda, ni siquiera a realizar la más mínima actividad política libremente y sin temor.

Por ejemplo, la candidata de las FDU-Inkingi, Victoire Ingabire Umuhoza, opositora al régimen del FPR, está purgando su séptimo año de encarcelamiento tras haber tenido la intención de presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2010.

Toda la actividad política se desarrolla en el exilio donde se encuentra la mayor parte de los líderes de los partidos políticos de la oposición, ya que los que permanecen en Ruanda están amordazados.

Estas elecciones son por tanto un sinsentido mientras los ruandeses no tengan ninguna posibilidad de ejercer libremente actividades políticas en Ruanda y hacer una campaña electoral por todo el territorio nacional sin ser perseguidos o encarcelados.

Lo que consecuentemente reclaman los ruandeses, no es nada más que el derecho inicial de todos los pueblos a la democracia que permite elegir a sus dirigentes y tener su destino en sus manos.

El simulacro de elecciones que organiza periódicamente el régimen para perpetuar la dictadura de Paul Kagame, sin haber previamente liberado el espacio político y la libertad de expresión, no hace más que mantener a Ruanda a la cola de las demás naciones.

Finalmente, cualquiera que sea la modificación constitucional que pudo intervenir para permitirle volver a presentarse en contra de la legitimidad democrática, Paul Kagame debe abandonar el poder y cederlo a un sucesor que deberá ser elegido democráticamente.

Paul Kagame ostenta el poder absoluto desde hace 23 años, de los cuales 14 como presidente, lo cual es fundamentalmente antidemocrático y explica específicamente el terror que reina en el país.

No se trata de un problema constitucional sino de un problema de democracia elemental que exigiría que Paul Kagame se retirase imperativamente de cualquier campaña electoral en beneficio propio, porque semejante campaña estaría necesariamente sesgada.

Es con esta única condición por la que estas elecciones presidenciales de Ruanda podrían ser tomadas en serio por todo el mundo y abocar en un futuro real.

La primera reivindicación de los ruandeses en Ruanda y en el exilio es por lo tanto su derecho a ir y venir libremente y su derecho a la libertad de expresión, a la libertad de asociación y a la libertad de ejercer actividades políticas.

Son las condiciones esenciales y necesarias de la democracia la cual es en sí misma un requisito previo indispensable para cualquier elección digna de ese nombre.

A falta de que se cumplan esas condiciones, las elecciones presidenciales de 2017 organizadas en Ruanda por el partido FPR en el poder no tienen ningún sentido.

Por Patrice Rudatinya

Fuente: Jambo News, Rwanda : les élections présidentielles de 2017 ont-elles un sens ?, publicado el 6 de marzo de 2017.

Traducido para Umoya por Juan Carlos Figueira Iglesia.

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