Caos y muerte en Liberia: lo que EE.UU. ha acarreado al país que EE.UU. creó

William Tolbert, presidente de Liberia desde 1971 hasta su asesinato en 1980.

EE.UU. estuvo implicado profundamente en el derrocamiento y asesinato del presidente liberiano William Tolbert. Dichas acciones provocaron una guerra civil que duraría 14 años en la que hasta 250.000 liberianos perecieron. Posteriormente, EE.UU. también estuvo implicado en la expulsión del poder de otros dos jefes de estado liberianos. La veracidad de esta larga serie de injerencias es importante para la reconciliación real entre liberianos.

«¿Eres una de las putitas de Tolbert? ¡Despelotadlo y metedlo dentro!» 35 años después, Richard Tolberd recuerda vívidamente lo que le gritaron los soldados armados que asaltaron su oficina en Mesurado Group of Companies, el grupo de empresas privado más grande y exitoso de Liberia. Lo ataron y metieron en un Cadillac y lo llevaron a Post Stockade, una prisión militar a orillas del océano Atlántico.

Esto sucedió precisamente cuando Richard decidió dejar de esconderse tras recibir garantías de que no se vería sometido a ese tipo de maltratos. Varias semanas antes, su tío, William Tolbert Júnior, el entonces presidente de Liberia, fue asesinado en un sangriento golpe de Estado que terminó con 150 años de dominio político de la élite nacional de colonos descendientes de estadounidenses.

En las primeras horas del día 12 de abril de 1980, cuando el presidente se preparaba para ir a dormir, un pequeño grupo de soldados regulares se abrió paso a tiros hasta la suite presidencial en la octava planta del Executive Mansion y ejecutó a su comandante en jefe. Al menos seis de los atacantes habían sido instruidos por las fuerzas militares estadounidenses.

Varios días después, Richard vio horrorizado por televisión cómo su padre, Frank, presidente temporal del Senado, era ejecutado en directo. Frank y otra docena de personas se desmoronaron ante un pelotón de fusilamiento mientras centenares de liberianos vitoreaban el espectáculo en primera fila.

36 años después, las familias de la antigua élite «estadounidense-liberiana» siguen lidiando con estos eventos. Es indicativo de las complejas relaciones históricas entre EE.UU. y Liberia que los familiares supervivientes contemplen la posibilidad de que el golpe de Estado fuera posible respondiendo a los intereses estadounidenses de la Guerra Fría. En su autobiografía, Victoria, la viuda del presidente Tolbert, apuntaba que los asesinos de su marido gritaron que iban a recibir una recompensa de 25.000 dólares por su trabajo. Su hijo más joven, William Tolbert III, lamenta que el gobierno sucesor, constituido por los asesinos de su padre, recibiera más ayuda en cinco años de la que había recibido el país en toda su historia.

Hablé con miembros de la familia Tolbert, de su Gobierno y con la oposición política. Ahora, en el atardecer de sus vidas, a muchos de ellos les atormenta la idea de que las sanciones estadounidenses llevaran a la caída de Tolbert y dieran paso a una guerra civil de 14 años en la que fallecieron hasta 250.000 liberianos.

Poco después de que fuera nombrado embajador gubernamental de la paz [Government’s Peace Ambassador] en el año 2015, Tolbert III abordó públicamente la necesidad vital de que Liberia descubriera la verdad sobre la muerte de su padre.

«Le recordamos al Gobierno nuestro deseo de dar cierre a los trágicos eventos de aquel abril de 1890. Nuestro deseo debería ser respondido con su compromiso a asistirnos y garantizar que se cumple este objetivo. Sin embargo, hay cuestiones que siguen sin respuesta. Estas afectan a la verdadera reconciliación, a la paz y a la seguridad de todos los liberianos».

Lo más cerca que ha estado Liberia de poner fin a la cuestión fue cuando en 2009 se publicó el informe definitivo relativo a la Comisión de la Reconciliación y la Verdad [Truth and Reconciliation Commission]. La mayor parte de la atención mediática internacional puso su foco en la recomendación de la Comisión de que la actual presidenta, Ellen Johnson Sirleaf, sea inhabilitada por 30 años. En el informe se alega que durante la era Tolbert no se tuvo lo suficientemente en cuenta que «tanto la CIA como el Pentágono estaban entonces explorando un cambio de líderes en Liberia». Asimismo, un libro muy crítico con la política estadounidense para con Liberia titulado Beneath the Cold War: The Death of a Nation (Por debajo de la Guerra Fría: la muerte de una Nación), escrito por el equipo formado por el matrimonio Sadie y Leonard Deshield, ha pasado desapercibido fuera del entorno liberiano. Los escritores eran operarios de rango medio en el partido político True Whig.

Tolbert III y otros familiares de quienes perdieron seres queridos durante el golpe de Estado han fundado el «April 22nd Memorial Group» [el Grupo Conmemorativo del 22 de abril] con el fin de hacer presión para conseguir más información. Pese a que sus actividades se circunscriben principalmente a la conmemoración anual del golpe de Estado, la sucesión de Sirleaf será elegida el año que viene. Un nuevo orden político en Liberia puede representar la mejor oportunidad del grupo para descubrir toda la historia.

Ruptura de la relación «especial» entre Liberia y EE.UU.

Liberia es uno de los pocos países africanos sin un pasado colonial europeo. La nación, ubicada en el oeste africano, fue colonizada a lo largo del s. XIX por afroestadounidenses con el apoyo de una organización dirigida por caucásicos estadounidenses que no contaba con financiación suficiente: la American Colonization Society (ACS) [Sociedad Estadounidense de Colonización]. Los colonos liberiano-estadounidenses de forma intermitente lucharon y se integraron con los nativos africanos. Forjaron un acuerdo precario que dio lugar en 1847 a lo que fue nominalmente la primera república africana, tras un cuarto de siglo bajo el dominio de la ACS.

Richard elogia los esfuerzos de su tío por ayudar a Liberia a superar esta histórica situación. «Willie intentó reformar la clase estadounidense-liberiana; era parte de ella y pagó el correspondiente precio».

Durante la década de 1970, Tolbert se esforzó por combinar un programa reformista y las aspiraciones de liderazgo internacional contra la presión del partido gobernador True Whig, una oposición envalentonada y EE.UU. Tolbert llegó a la presidencia en 1971 tras 19 años como vicepresidente. Descontento con el modo en que EE.UU. ofrecía tradicionalmente su apoyo al país, rápidamente indicó que Liberia pasaría a formar parte de los países no alineados en la Guerra Fría.

En 1973, cortó las relaciones con Israel. Richard cree que este fue «uno de los errores en política internacional que pudo haberle llevado a su muerte». Liberia también entabló relaciones con varios enemigos de EE.UU. durante la Guerra Fría como Cuba, Libia y la Unión Soviética. Winston Tolbert, el hijo biológico del presidente que fue adoptado legalmente por su tío Stephen, dice que estas acciones tuvieron consecuencias: «el gobierno de EE.UU. lo veía como un radical, un izquierdista y eso de que no apoyara sus políticas durante la Guerra Fría… todo eso irritaba al poder estadounidense».

Con la consolidación de Tolbert en el poder, no solo pasó a seguir unas líneas que molestaban a EE.UU., sino que además puso en marcha políticas que restaban capacidad a las empresas estadounidenses para explotar los recursos de Liberia.

Stephen Tolbert era el ministro de economía del presidente; había sido educado en la Universidad de Michigan y era, además, el fundador del grupo empresarial Mesurado. Tenía una residencia vacacional en Rock Creek Park, en Washington DC e irritaba a los estadounidenses bastante más que su hermano. Persiguió a un número notable de compañías estadounidenses que desarrollaban sus actividades en Liberia. Su objetivo más conocido fue Firestone, el conglomerado empresarial del caucho con base en Ohio.

Richard Tolbert era por aquel entonces un estudiante de derecho de la Universidad de Columbia [Columbia University] y asistió a las negociaciones. Él afirma que «[Stephen] vio que nos estaban tomando el pelo. Ató todos los cabos sueltos, pero lo hizo bruscamente».

En abril de 1975, Stephen Tolbert murió en un accidente aéreo. La prensa nigeriana sugirió que la CIA había manipulado el avión (casualmente, Liberia servía de base para un centro de espionaje de la CIA). El gobierno de Liberia investigó el caso, con la ayuda de EE.UU. Aunque no se encontraran pruebas de la manipulación, Winston afirma que el fallecimiento de su padre adoptivo significó el principio del fin de su padre biológico. «Mi padre ayudó mucho [al presidente] en materia de seguridad. Le guardaba las espaldas. Para deshacerse del Presidente Tolbert, primero tenían que deshacerse de él [de Stephen]».

Las contenciosas declaraciones de Cecil Dennis, ministro de Asuntos Exteriores de Liberia, en ese año durante la celebración del Día de la Independencia en la embajada estadounidense dañaron aún más las relaciones entre EE.UU. y Liberia. Su hermano James afirma que Cecil aprovechó la oportunidad para trasladar el punto de vista de la administración que decía «que EE.UU. debería haber dado [a Liberia] mucho más de lo que dio. No hizo en ningún momento lo que los británicos o franceses habían hecho por otros países africanos a los que estaban cercanos». El embajador Melvin Manfull dimitió poco después.

Aumento de las presiones domésticas

A mediados de la década de 1970, la oposición política doméstica al gobierno de Tolbert y los 150 años del régimen colonizador comenzaron a unir fuerzas. La Alianza Progresista de Liberia (PAL) se formó en 1974 en East Orange, Nueva Jersey, de la mano de liberianos que estudiaban en Estados Unidos. Su líder era G. Bacchus Matthews, quien tenía una relación estrecha con la familia Tolbert. Sin embargo, le guardaba rencor al presidente por haberlo cesado de su cargo en el consulado de Liberia en Nueva York como resultado de unas supuestas irregularidades financieras.

Macus Dahn era un miembro veterano del PAL que se graduó en la universidad de Akron. Afirma que el partido tiene raíces estadounidenses. «Llamamos [PAL] al producto del Cuerpo de Paz [Peace Corps] ya que ellos nos hicieron un gran trabajo cuando estábamos en el instituto».

Al mismo tiempo, emergió una campaña doméstica, el Movimiento por la Justicia en África (MOJA por sus siglas en inglés) impulsado por Togba Nah Tipoteh, que estudió en la Universidad de Nebraska. El MOJA inculcó la ideología panafricana a un gran número de miembros de las Fuerzas Armadas de Liberia, incluido su futuro líder Samuel Doe. Los jóvenes soldados iban a clases nocturnas en el instituto del MOJA Marcus Garvey Memorial. Winston cree que la CIA apoyaba a ambos grupos. Tipoteh no llegó a confirmarlo, pero sí afirma que Matthews, ya fallecido, era «un agente de la CIA que cobraba al nivel de unos 25.000$ al mes».

El gobierno estadounidense no habría visto a los jóvenes líderes radicales del PAL como una alternativa posible a la administración de Tolbert. Sin embargo, en lo que se refiere a la desestabilización del gobierno, su estilo agresivo podría haberse usado como una herramienta eficaz que supusiera, en palabras de Winston Tolbert, «una guerra psicológica contra la gente de Liberia».

A finales de los años 70, el presidente Tolbert volvió a enfurecer a Estados Unidos al negarles rotundamente acceso a las instalaciones de almacenamiento subterráneo en el aeropuerto internacional de Liberia (el cual fue construido por EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial). Richard afirma que su tío informó a los estadounidenses de que solo conseguirán acceder por encima de su cadáver. Añade que esta resultó ser una profecía auto-cumplida ya que su tío murió poco después y el Aeropuerto Internacional Robertsfield de Liberia pronto estaba faciitando a Estados Unidos sus envíos de armamento a Irán y a los rebeldes angolanos de la UNITA.

En abril de 1979 la CIA vio manifiestamente recompensada su presunta ayuda a la oposición. La PAL llevó a cabo una marcha violenta por el centro de Monrovia hasta la Mansión Ejecutiva para protestar contra el plan del gobierno de subir el precio del arroz, el alimento básico de Liberia. Decenas (quizás hasta cientos) de personas murieron y el gobierno tuvo que recurrir a su país vecino, Guinea, un fuerte aliado de la Unión Soviética, para restaurar el orden. No obstante, en enero de 1980, la PAL se inscribió legalmente como partido de la oposición, el Partido Progresista del Pueblo.

Dos meses después, tras una extraña manifestación por la noche de la PAL en la Mansión Ejecutiva, el gobierno tomó represalias sin previo aviso. Tolbert acusó a Matthews y a sus socios de urdir un golpe de Estado desde el poder legislativo. “Los informes de inteligencia revelan que el Partido Progresista del Pueblo diseñó un plan para llevar a cabo una insurrección armada con la intención de derrocar al Gobierno legalmente establecido de la República de Liberia”.

¿Quién mató a Tolbert en realidad?

A pesar de haber intensificado la seguridad, Tolbert fue masacrado justo un mes después. Al preguntarle a Richard Tolbert si piensa que Estados Unidos desempeñó un papel de manera directa en el golpe de estado, responde lo siguiente:

“No lo puedo asegurar. Me encantaría saberlo. Espero que algún día se revele la verdad. Fue muy profesional. Liberia carecía de expertos lo suficientemente instruidos como para abrirse paso a la fuerza desde el piso bajo hasta el octavo. No hay dudas de que la CIA respaldó a la oposición contra Tolbert. En cuanto a una implicación directa, no lo podría asegurar”.

James Dennis se hace eco de esta evaluación. Cuando se le preguntó si los 17 soldados fueron capaces de llevar a cabo el golpe de Estado solos, respondió de forma contundente: “¡Ni hablar!” Añade que la línea telefónica protegida que tenía su hermano en el Ministerio de Asuntos Exteriores estaba cortada, algo que no cree que unos soldados de bajo rango fuesen capaces de llevar a cabo solos. Las sospechas de Dennis también se deben a un vecino, un empleado de la Embajada estadounidense (quien Dennis creía que era agente de la CIA), que informó alrededor de las dos de la madrugada de que el golpe fue un éxito. Para Dennis, esto demostraba que la Embajada estadounidense estaba en estrecho contacto con los que lideraban el asalto.

Tolbert III señala que Samuel Doe, el hombre de paja al frente del golpe, permanecía dormido en las inmediaciones de la Mansión Ejecutiva cuando empezó a desarrollarse el asalto. Pregunta, «si el presidente Doe no mató al Dr. Tolbert, ¿quién lo hizo?»

Tipoteh declara que un estadounidense se encontraba en el jardín de la Mansión cuando comenzó el golpe, lo cual ofrece una posible teoría. Emmanuel Bowier, ministro de Información de Doe, observa que los rumores locales afirman que se vio a un caucásico gravemente herido, vestido de militar, fuera de la Mansión Ejecutiva durante el golpe.

Elwood Dunn, un miembro del gabinete de Tolbert, se embarcó en una relevante carrera académica en Estados Unidos tras el golpe. Trató de determinar si Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de Tolbert. No encontró ningún respaldo documental, pero dice que la relación entre Estados Unidos y Liberia se tensó severamente y cree que «si Estados Unidos hubiera encontrado una forma de eliminar [a Tolbert] de manera encubierta, lo habría hecho».

Descendientes de Liberia

Tras el golpe de estado, la situación se descontroló rápidamente. El 22 de abril, atados a postes y de espaldas a la playa, fueron ejecutados 13 oficiales del gobierno de Tolbert, incluyendo a Frank Tolbert y a Cecil Dennis. El hijo mayor de Tolbert fue capturado en la Embajada Francesa y desapareció varios meses después. Otros liberiano-eustadounidenses fueron encarcelados durante más de dos años. William Jarbo, un ranger estadounidense instruido con estrechos lazos con la misión militar de Estados Unidos en Liberia, fue abatido por los partidarios de Doe mientras trataba de escapar del país varias semanas después, lo cual fue un giro de los acontecimientos que nunca se ha explicado. Bowier asegura que EE.UU., al principio, quería que Jarbo liderase el golpe de Estado, pero cambió de opinión cuando la Embajada descubrió que estaba relacionado con Tipoteh, el instigador panafricano.

En 1982, el presidente Reagan le dio una cordial bienvenida a Doe en torno a la misma época en la que Tolbert III fue liberado de prisión. En cambio, la intolerancia del sargento mayor al disentimiento estaba empezando a materializarse. Apenas unos días antes de su llegada a Washington D.C., Doe presidió la ejecución de cinco de sus colaboradores que habían desempeñado un papel en el golpe de Estado. El Washington Post informó que habían «criticado lo que percibían como la relación de “mensajero” del gobierno de Doe con EE.UU». Se esperaba que Doe diera paso a un gobierno civil en 1985, pero amañó las elecciones de dicho año con el consentimiento de EE.UU.

Su incapacidad para retirarse provocó un intento fallido golpe de Estado inmediato por parte de uno de sus colaboradores en la conspiración de 1980. El asalto fue liderado por Thomas Quiwonkpa, que vivía en los suburbios de Washington D.C. después de enemistarse con Doe. Doe y la mayoría de sus compañeros golpistas murieron durante los primeros años de la guerra civil de Liberia, que estalló en diciembre de 1989. Sin embargo, al menos uno de los supervivientes, Jeffrey Gbatu, vive actualmente en EE.UU.

Los lazos de EE.UU. con los conflictos de Liberia son cuantiosos. Prince Johnson, un senador en funciones liberiano que presidió la ejecución de Doe en 1990, ejecución que fue grabada en vídeo, trató de llegar a la Embajada de EE.UU. para conseguir instrucciones sobre cómo proceder con su cautivo. Los liberianos esperan que este fuera el capítulo final de su crisis y esta acabara en 2006 cuando George Bush se retractó en su promesa de no pedir la extradición del presidente de Liberia, Charles Taylor, cuya partida a Nigeria finalmente acabó con la guerra en 2003.

En medio de la violencia actual en Burundi y en el Congo, mientras que los líderes tratan de extender sus mandatos, Richard se enorgullece de la forma en la que su tío logró manejar a la oposición en su gobierno. «La familia Tolbert no tiene las manos manchadas de sangre. Los Tolbert pueden ir a cualquier lugar de África y mantener la cabeza alta». Las palabras de Richard contrastan claramente, no sólo con los líderes africanos que han confiado en medios nefastos para mantenerse en el poder, sino también con las grandes potencias mundiales que tienen una historia dudosa en el continente.

Mientras que la ex embajadora estadounidense, Deborah Malac, negó que EE.UU. realizase «apretones de manos secretos» con líderes de Liberia, el registro histórico de Liberia y otros países lleva a los africanos a pensar lo contrario. Se ha denunciado ampliamente que la CIA apoyó el cambio de régimen en países como Ghana y la República Democrática del Congo en la década de 1960, mientras África se esforzaba por salir de colonialismo. El académico Neils Hahn ha escrito sobre las acciones encubiertas y abiertas de los EE.UU. en Liberia y señala que EE.UU. desempeñó un papel importante en la expulsión de tres jefes de Estado de Liberia sucesivos, el más reciente fue Charles Taylor en 2003.

La precoz intromisión marcó un precedente. Los liberianos que atribuyen el estallido de la violencia en su país a una historia de iniciativas estadounidenses caracterizadas por el paternalismo, en el mejor de los casos, y por la total maldad, en el peor, no están solos en su lucha. Desde 2012, los golpes militares en Mali y Burkina Faso han sido ejecutados por oficiales con estrechos vínculos con el Ejército de EE.UU.

En el 35º aniversario del golpe, Tolbert III reiteró la importancia de destapar la verdad tras el golpe. Habló ante el grupo de homenaje April 22nd Memorial Group [el Grupo Conmemorativo del 22 de abril] en el cementerio derruido de Palm Grove en el centro de Monrovia, donde se encuentran los restos de hasta 200 funcionarios del gobierno de Tolbert dentro de una fosa común bajo descuidados arbustos tropicales.

«Pienso que, mientras estas preguntas persistentes queden sin respuesta, socavan [la] verdadera reconciliación en Liberia que todos anhelamos. Ahora es el momento de que el Gobierno movilice los recursos para promover y apoyar todas las iniciativas que garanticen una verdadera reconciliación entre todos los liberianos».

Dennis, de casi 90 años de edad, está de luto por la muerte de su hermano, por la destrucción de las máquinas de impresión que proporcionaron su medio de vida y por la disolución de su matrimonio como consecuencia del golpe. Ahora, casado con una familiar de Benoni Urey, uno de los principales candidatos presidenciales de la oposición, suplica: «Todavía seguimos preguntando, ¿por qué? ¿Por qué está [mi hermano] muerto cuando debería estar vivo? Necesitamos respuestas».

A menos que la ecuación política dentro de Liberia cambie este año, parece poco probable que el April 22nd Memorial Group dé con alguna respuesta. Recientemente acudieron masas fervientes a Broadway para disfrutar de la actuación de Lupita Nyongo como niña soldado de Liberia en Eclipsed. Ni allí ni en ningún otro lugar surgen dudas sobre la culpabilidad estadounidense en la tragedia de Liberia. Al ser contactada para comentar al respecto, la Oficina del Historiador del Departamento de Estado de EE.UU. respondió: «nuestra oficina no realiza comentarios ni se posiciona en acontecimientos históricos».

Por Brooks Marmon

* Brooks Marmon es un estudiante de doctorado del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Edimburgo. Anteriormente trabajó en Liberia. Síguelo en Twitter @AfricaInDC.

Fuente: Pambazuka News, Murder and mayhem in Liberia: What America wrought in the country America created, 2 de febrero de 2017.

Traducido para Umoya por Jon Fontán Calzada, Diego González González, Ion Hang Tang Pat y Pedro Lama Guerrero. Universidad de Salamanca.

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