Níger – Arabia Saudí: ¿petrodólares a cambio de tierras fértiles?

A la izquierda, el presidente de Níger, Mahamadou Issoufou, y a la derecha el rey de Arabia Saudí, Salmán bin Abdulaziz Al Saúd.

Níger y el reino de Arabia Saudí han ratificado varios acuerdos de cooperación destinados a aumentar las inversiones entre ambos países. Uno de ellos hace resurgir el controvertido proyecto de adquisición de tierras fértiles nigerinas con inversión saudí.

¿Qué subyace bajo el nuevo acuerdo entre Níger y Arabia Saudí? Éste es el interrogante del momento en Níger, tras la firma de los nuevos acuerdos entre ambos países con ocasión de la visita oficial de cinco días que protagonizó a principios de enero de 2017 el jefe de Estado nigerino Mahamadou Issoufu a Tierra Santa. Acompañado de una importante delegación compuesta de varios ministros y hombres de negocios, el presidente nigerino fue recibido por todo lo alto por las autoridades saudíes, lideradas por el rey Salmán bin Abdulaziz Al Saúd, que lo condecoró con la medalla del rey Abdel Aziz, “la mayor distinción del reino saudí”. Durante su estancia, la delegación nigerina participó en numerosas sesiones de trabajo con responsables saudíes en materia de desarrollo, especialmente el Fondo Saudita para el Desarrollo Económico o el Banco Islámico de Desarrollo (BID).

El acuerdo prevé, entre otros, el análisis y la adopción de vías y medios para estimular el comercio y las inversiones entre los sectores de negocio saudí y nigerino, mediante el intercambio de información económica relativa a sus mercados respectivos, a las oportunidades comerciales, y los partenariados entre ambos países. Según la presidencia nigerina, los dos estados han firmado también cuatro acuerdos bilaterales, entre los que destaca uno en materia de cooperación en seguridad y otro relacionado con un préstamo para el proyecto de construcción y equipamiento de las escuelas primarias de todas las regiones de Níger. Ambas partes ratificaron igualmente un acuerdo de préstamo adicional para la presa de Kandadji y un memorando de entendimiento sobre el programa saudí de construcción de pozos y de desarrollo rural en África.

Todo un éxito pues para Níger, sobre todo ya que, al margen de su visita, el presidente nigerino recibió igualmente el apoyo del presidente del Grupo del Banco Islámico de Desarrollo, el Dr. Bandar Al Hijar, para la intensificación de las intervenciones de la institución en Níger en el marco del nuevo programa trienal 2018-2020 que están elaborando ambas partes.

Controvertido proyecto de concesión de 120.000 hectáreas

La firma de estos nuevos acuerdos que anuncian más financiación saudí en Níger provoca inquietud en este país, especialmente en la sociedad civil, que observa desde hace tiempo el estado de la cooperación entre ambos estados. ¿La controversia? El acuerdo mediante una colaboración público-privada entre Níger y una empresa saudí, Al Horaish for Trading & Industrie, para explotar tierras fértiles en Níger.

Hace unos meses, cuando iba a firmarse el contrato, estalló la polémica sobre los entresijos del acuerdo, aprobado no obstante por las autoridades regionales de Diffa, en la cuenca del lago Chad que tanto despierta el apetito de los inversores saudíes. La sociedad civil se movilizó entonces, lo que provocó un retraso en la aprobación del acuerdo por parte de las autoridades nigerinas.

La empresa Al Horaish, presente en Arabia Saudí, Egipto, Sudán y otros países de Asia y de América, es socia de varias empresas americanas, canadienses y francesas a través de entidades industriales especializadas, entre otros, en los sectores agroindustrial y ganadero. Uno de los acuerdos ratificados por Níger y Arabia Saudí trata, precisamente, sobre la promoción de las inversiones en estos ámbitos. Esto es lo que ha explicado, en todo caso, el vicepresidente de la patronal saudí, Shuwaimi Al-Kattab, que ha subrayado lo que pretende su país: “fortalecer las relaciones económicas con el continente africano, y en particular con Níger, el país más grande de África occidental, dadas sus amplias oportunidades, en especial en los sectores del petróleo, de la petroquímica, de la explotación minera, de la agricultura y de la ganadería”.

No es de extrañar la inquietud renovada de la sociedad civil nigerina, que ya había expresado fuertes críticas sobre el impacto de este proyecto, atractivo sobre el papel pero potencialmente perjudicial para el país. “Es innegable que, de concretizarse, el proyecto saudí de acaparamiento de las tierras agrícolas en torno al río Komadugu y en la cuenca del lago Chad tendrá repercusiones especialmente graves en la situación socioeconómica y política de la región de Diffa”, considera Moussa Tchangari, secretario general de la asociación que analiza este caso. Para él, el proyecto “no sólo acentuará los conflictos, sino que también contribuirá a dejar sin recursos a una buena parte de la población de la región que, actualmente, ya ha alcanzado un nivel de pauperización casi irreversible”.

Conviene recordar que, en el marco de su plan de inversiones en Níger, la empresa saudí que había establecido una colaboración con un operador privado nigerino para la creación de una filial en Níger pretendía realizar un gran proyecto de reorganización y de aprovechamiento de la cuenca del Komadugu y del lago Chad, al sudeste del país. Según Alternativas del Espacio Ciudadano, una estructura proveniente de la sociedad civil nigerina especialmente implicada en el aplazamiento del contrato a causa de la falta de claridad en la realización del proyecto, la filial local de la empresa saudí dispondrá de aproximadamente 120.000 hectáreas de tierra agrícola y pastoral para la ejecución de un proyecto en dos fases:

La primera fase, que durará unos diez años, abarcará la reorganización y el aprovechamiento agrícola de 50.000 hectáreas, y la creación de una decena de entidades agroindustriales para la fase posterior a la producción; la segunda fase, que comenzará a partir del undécimo año de explotación, cubrirá la reorganización y el aprovechamiento de 70.000 hectáreas, y la creación de nuevas entidades agroindustriales que vendrán a complementar las existentes”, detalla Moussa Tchangari.

La ejecución del proyecto debería movilizar inversiones de más de un billón de francos CFA y generar un rendimiento a cerca de veinte años, según los cálculos de los promotores del proyecto, a lo que se suma la creación de más de 13.000 empleos permanentes y 5.000 temporales. Según la misma fuente, las repercusiones fiscales para la región y para el Estado de Níger se cifrarían en miles de millones, por no hablar de la “contribución [del proyecto] a la seguridad alimentaria y nutricional, a la lucha contra la pobreza y a la balanza comercial del país”. Se prevén igualmente incentivos para la población local, en especial la construcción de 15.000 viviendas para los trabajadores y sus familias, la creación de escuelas y centros de salud abiertos a la población de los alrededores y la instalación de un sistema de suministro de agua potable y de iluminación solar en varias localidades de la zona afectada por el proyecto.

Coincidencias que llaman la atención

Precisamente sobre la construcción a gran escala de infraestructuras y de equipamiento rural trata uno de los contratos que acaban de firmar Níger y Arabia Saudí: ¿coincidencia o entresijos del acuerdo? No se trata del único azar que llama la atención en esta nueva dinámica de cooperación iniciada con la firma de estos acuerdos de cooperación, ya que el préstamo adicional para la presa de Kandadji también plantea numerosos interrogantes. Ya en el pasado, inversores saudíes han expresado su interés por este proyecto que afecta al oeste del país y que se hace esperar desde hace décadas sin concretizarse nunca, a pesar de la financiación de diversos socios, sobre todo el Banco Mundial o el Banco Africano de Desarrollo. El interés de Al Horaish for Trading & Industrie durante la fase inicial de su proyecto también se centró en esta región con gran potencial de tierras fértiles, vinculada a la construcción de una importante presa hidroeléctrica y rica en oportunidades de expansión en planificación hidroeléctrica.

Como señala Moussa Tchangari, “no es baladí si la filial nigerina de la empresa Al Horaish se llama ‘Fleuve Niger SA’”. De momento, la sociedad civil nigerina espera contar con más información sobre las razones del acuerdo entre Níger y Arabia Saudí antes de pronunciarse, pero prevé desde hace tiempo un fortalecimiento del poder de los inversores saudíes. En varias ocasiones, las autoridades nigerinas han afirmado esperar más información sobre el auténtico impacto medioambiental y socioeconómico del proyecto antes de aprobarlo, pero algunos medios nacionales declaran que es la movilización de la sociedad civil, apoyada por las ONG que luchan contra el acaparamiento de tierras en África, la que ha frenado las ambiciones saudíes.

En cualquier caso, este nuevo idilio entre las autoridades de ambos países amenaza con abrir la puerta a nuevos contratos como los que se han firmado en todos los frentes en el ámbito de la promoción de las inversiones entre los dos estados. Petrodólares a la vista para Níger pero, ¿a qué precio, cuando sabemos que sólo se trata de aumentar las inversiones? El futuro aportará sin duda más respuestas mientras se espera la reacción oficial de las autoridades nigerinas sobre este asunto peliagudo que ya ha hecho correr mucha tinta…

Por Aboubacar Yacouba Barma

Fuente: Afrique La Tribune, Niger-Arabie Saoudite : des pétrodollars contre des terres arables ?, publicado el 13 de enero de 2017.

Traducido para UMOYA por Eva Pacios Santamaría.

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