El daño de las palabras en la abolición de la esclavitud. Un acto fundador neocolonialista: la enmienda 132 de 2016

La enmienda 132 a la ley francesa del 30 de junio de 1983 relativa a la conmemoración de la abolición de la esclavitud, votada el 5 de octubre de 2016, daña y perjudica la Ley Taubira de 2001. Con la promulgación de dos fechas, esta enmienda produce una fractura de carácter social, con claros matices étnicos entre blanqueza y negritud, más que una distinción de objetos conmemorativos.

Debido a que la conmemoración de la abolición de la esclavitud plantea por una parte la cuestión crucial de la probidad de la Historia, del negacionismo, y por otra parte, la cuestión de las indemnizaciones por los perjuicios causados por cuatro siglos criminales sobre nuestras actuales sociedades, se la desvirtúa con esas dos fechas.

Esta enmienda acredita a los buenos súbditos republicanos con estructura psíquica equilibrada, portadores de una historia y una postura memorial leales, versus los malos con una estructura psíquica neurótica, portadores de una historia y postura memorial lacrimógenas.

¿Habría que ver una vez más en este acto fundador neocolonialista que tiene lugar con esta enmienda, una consumación del racismo estructural bajo un gobierno que “de izquierdas” sólo tiene su auto-denominación?

Poco a poco, veremos cómo la fecha del 23 de mayo margina a los que conmemoran a las víctimas de la esclavitud colonial y hace brillar a los que participan en una conmemoración correlacionada con las aboliciones republicanas. Estas palabras nos incitan ya a una memoria del olvido.

Pero recordemos que la verdadera muerte se halla menos en el infierno que en el olvido.

Petición:

Stop au bricolage législatif sur la mémoire de l’esclavage : retrait de l’article 20A

Artículo:

La enmienda 132 a la ley 83-550 del 30 de junio de 1983 relativa a la conmemoración de la abolición de la esclavitud, y votada el 5 de octubre de 2016, estipula que “la República francesa instituye la jornada del 10 de mayo como jornada nacional de conmemoración de la trata, de la esclavitud y de sus aboliciones y la del 23 de mayo como jornada nacional en homenaje a las víctimas de la esclavitud colonial”.

De este modo, la Ley Taubira del 21 de mayo de 2001 que reconoce la trata y la esclavitud como crímenes contra la Humanidad, a consecuencia de la cual la fecha del 10 de mayo fue adoptada como “Jornada nacional de conmemoración de la Memoria de la trata, de la esclavitud y de sus aboliciones” en referencia al 10 de mayo de 2001, fecha en que se votó la Ley Taubira, ha sido dañada y perjudicada tal como lo vamos a analizar a continuación.

Como consideración preliminar, Habría que ver en la distinción que hace esta enmienda entre “la trata, la esclavitud y sus aboliciones” y “las víctimas de la esclavitud colonial”, una fractura de carácter social con marcados tintes raciales más que una demarcación.

El 23 de mayo, al diferenciarse como homenaje a las víctimas de la esclavitud colonial, sabe retratar a los que atacan el negacionismo histórico, que además la mayoría de las veces defienden el estatus de víctima para los esclavos de la trata transatlántica y de las sociedades de plantaciones, que a este respecto todavía están demandando una indemnización por estos crímenes.

Este 23 de mayo es presentado como una ratificación de una petición de los territorios de ultramar, en referencia a la marcha del 23 de mayo de 1998 que promovió un debate nacional que concluyó en la votación de la Ley Taubira de 2001. Además, se inscribe dentro de un proyecto de igualdad entre los territorios de ultramar y el Hexágono (Francia). Pero aun queriendo ocultar de este modo sus verdaderas intenciones, los actores de esta enmienda se delatan al disociar un 10 de mayo reservado para las aboliciones y un 23 de mayo reservado para las víctimas.

Con esta enmienda, al convertirse el 10 de mayo en conmemoración de la trata, de la esclavitud y de sus aboliciones, se muestra explícitamente dedicado a la gloria de los abolicionistas, y al otorgársele reconocimiento y majestuosidad, alberga a todo el movimiento revisionista actual de la historia de la esclavitud.

En su tribuna del 10 de octubre, Myriam Cottias vuelve a recalcar la escisión entre historia y memoria que implica esta enmienda:

«Efectivamente, la ratificación de estas dos fechas da acta de una separación entre historia y memoria de la esclavitud. De un lado, el 10 de mayo celebraría “la trata, la esclavitud y sus aboliciones”, es decir, en primer lugar, el sistema sin los actores de la historia (y, ¿se puede celebrar un sistema de extrema violencia que niega al ser humano?) y, en segundo lugar, los abolicionistas; (…).» [1]

Los actores de esta enmienda se hicieron legisladores para despreciar la Ley Taubira, que invita a la totalidad de Francia dentro de un principio de indivisibilidad a celebrar esta memoria, y hallar en ella materia de reflexión sobre los crímenes de trata y esclavitud y su legado transgeneracional. No nos dejemos engañar: la división de la conmemoración en esas dos fechas obedece en primer lugar a la intención de marcar una división de carácter étnico entre la blanqueza, es decir, los espíritus colonizados y colonizadores, y la negritud, es decir, los espíritus descolonizados y descolonizadores [2]. De este modo, los colonizados-enajenados ya no tendrán que irritarse frente a los descolonizados y desarrollarán en total primacía su propia comunidad.

Esta enmienda estampilla:

– Los buenos: obedientes del deber memorial hacia los abolicionistas oficiales, pero no reales, imparciales por razón de una memoria apaciguada, reconciliadores, moralistas, virtuosos.

– Los malos: militantes de otra versión de la historia de la esclavitud en la que los esclavos hallan su lugar de víctimas, de resistentes, de abolicionistas, inconvenientes, subversivos, alborotadores, pseudo-víctimas, oportunistas, partidarios de las indemnizaciones, y consecuentemente… ¡comunitaritas, por supuesto!

Esta enmienda refrenda a los buenos con estructura psíquica equilibrada, portadores de una historia y una postura memorial leal, versus los malos con estructura psíquica neurótica, portadores de una historia y una postura memorial lacrimógenas.

De este modo, Serge Romana, presidente de la Fundación “Igualdad y Reconciliación”, declara:

Cuando no se tiene en consideración a las víctimas de la esclavitud, son sus descendientes, a saber, franceses de origen africano, los que se consideran a sí mismos víctimas” [3].

Cuando se defiende una historia de la época esclavista y colonial ilustrada por los maleficios y las vilezas de franceses más o menos homicidas, se nos está remitiendo sempiternamente a una intención deletérea de división de la unidad republicana, a una dura sacudida del consenso. Se nos recomienda censurar las realidades del pecado y del crimen aferentes a la esclavitud para preservar un entendimiento entre la blanqueza y la negritud, y después tender hacia una reconciliación en la cual el genocidio y sus consecuencias sean absueltos. Como atestigua:

El error congénito del 10 de mayo es el de haber querido integrar las dos memorias, las de la abolición y las de las víctimas. Los franceses del Hexágono no se pueden reconocer en eso. Lo que les puede decir algo, es la memoria de la abolición. La República estableció el sufragio universal y abolió la esclavitud. ¡Estemos orgullosos de lo que las revoluciones republicanas han hecho!” [4] (Serge Romana, presidente de la Fundación Igualdad y Reconciliación).

Debido a que la conmemoración de la abolición de la esclavitud plantea por una parte la cuestión crucial de la probidad de la Historia, del negacionismo, y por otra parte, la cuestión de las indemnizaciones por los perjuicios causados por cuatro siglos criminales sobre nuestras actuales sociedades, se la desvirtúa con esas dos fechas.

La fecha del 10 de mayo, de ahora en adelante atribuida por esta enmienda a la blanqueza, o sea, la fecha declarada como consecuencia de la Ley Taubira, va a dejar triunfar doblemente el círculo de los colonizados/colonizadores. En primer lugar, por el culto del rol de la República, de ahora en adelante instituido tal como lo hemos visto. Además, esta categoría social que es la blanqueza, al volver a atribuirse la oficialización inicial de la conmemoración de abolición señalando la fecha del 10 de mayo, ocupará desde entonces un espacio-tiempo que nos reenvía a la posición inicial. De tal manera que reinscribe perpetuamente en el imaginario colectivo a la blanqueza como protagonista de la evolución del mundo, siempre situada en los orígenes, y por lo tanto como dominante y todopoderosa.

Esta enmienda también parece participar de un acto fundador neocolonialista que consiste en legislar para dejarle las manos libres al nuevo Comité Nacional para la Historia y la Memoria de la Esclavitud presidido por Frédéric Régent desde hace poco. Frédéric Régent, historiador de la esclavitud conocido por su postura negacionista, se dedica en sus obras a negar el papel del Estado en el crimen de la trata de negros, negar la sistematización de la trata, pasar por alto la sórdida y extraordinaria creación de sociedades plenarias de plantaciones fundadas sobre la infracción y el sacrilegio:

– “No son ni Occidente, ni África, ni mucho menos la Nación ni la República, los responsables de la esclavitud, sino hombres ávidos de riqueza y de poder”. [5]

– “La Ley Taubira (10 de mayo de 2001) está en el origen de la jornada de recuerdo de la esclavitud. Esta ley viola el conocimiento histórico. Y malogra la ocasión de reunir a los franceses alrededor de su Historia común.”… “Esta ley, inspirada por la diputada guyanesa Christiane Taubira, está sembrada de buenas intenciones… que, como a menudo es el caso, ¡conducen al infierno!” [6]

– “Así, la trata atlántica sólo pudo ser posible gracias a la diligencia de los negreros africanos.” [7]

De este modo, cuando el CNMHE organice la próxima conmemoración no se volverán a mezclar las servilletas con los trapos, así como los buenos y los malos republicanos serán claramente diferenciados.

¿Habría que ver una vez más en este acto fundador neocolonialista que tiene lugar con esta enmienda, una consumación del racismo estructural bajo un gobierno que “de izquierdas” sólo tiene su auto-denominación?

Christiaen van Couwenbergh (1604-1667), museo de Estrasburgo, “el rapto de la esclava negra” o “la violación de la esclava negra”.

He podido leer aquí y allá desacuerdos con esta enmienda que condenan la fecha del 23 de mayo en razón de su corte victimista. Sin embargo, el término víctima emana de la Ley Taubira que en su artículo 1 estipula que “la trata transatlántica de negros, así como la trata en el océano Índico, por una parte, y la esclavitud por otra, (…) constituyen un crimen contra la Humanidad”. Y en su artículo 3 habla de “Una petición de reconocimiento de la trata transatlántica de negros, así como de la trata en el océano Índico y de la esclavitud como crimen contra la Humanidad”. [8]

Porque siempre se es víctima de un crimen contra la Humanidad, así como el estatus de víctima es un indicador del nivel de la fechoría. Los comportamientos de resistencia a las situaciones de coerción, de reclusión, de persecuciones, de suplicios, de guerra, o cualquier otra situación transgresiva de la integridad humana, no quitan a la persona nada de su estatus de víctima. Lejos de ello, esos comportamientos hablan de la capacidad humana de resiliencia frente a esas situaciones. Y la resiliencia, por definición, sólo surge ante la agresión como si esa lucha valiese para recuperar las características y las predisposiciones humanas.

La calidad de la víctima no se mide con la vara de la resistencia a la situación. La víctima se define según el nivel de efracción a la persona, quebrantada por ciertos actos y la existencia de traumas físicos y/o psíquicos.

El 10 de mayo sobresaldrá siempre por encima del 23 de mayo desde lo alto de su legitimidad inicial. Poco a poco, veremos como la fecha del 23 de mayo margina a los que conmemoran a las víctimas de la esclavitud colonial y hace brillar a los que participan en una conmemoración correlacionada con las aboliciones republicanas. Estas palabras nos incitan ya a una memoria del olvido.

Pero recordemos que la verdadera muerte se halla menos en el infierno que en el olvido.

Finalmente, como conclusión, reproduzco el comunicado de MIR-Francia (Movimiento Internacional de la Reconciliación) cuyo contenido comparto sin restricciones.

COMUNICADO DEL MIR-FRANCIA del 7 de octubre de 2016.

Por qué no suscribimos la proposición de enmienda 132 de la ley 83-550 del 30 de junio de 1983 en relación con la conmemoración de la abolición de la esclavitud, que pretende incluir una jornada nacional en homenaje a las víctimas de la esclavitud colonial.

El 5 de octubre de 2016, en el marco del proyecto de ley sobre la igualdad real en Ultramar, una enmienda ha sido votada en primera lectura en la Asamblea Nacional francesa, por apenas unos quince elegidos, por unanimidad. Antes de que ese texto sea debatido en el Senado, queremos expresar públicamente nuestro asombro y nuestra desaprobación.

En su Circular del 29 de abril de 2008 relativa a las conmemoraciones, el Estado francés en voz del primer ministro de entonces, François Fillon, daba acta de la existencia de jornadas internacionales:

La jornada del 2 de diciembre, llamada “Jornada internacional para la abolición de la esclavitud”, conmemora la fecha aniversario de la adopción por la Asamblea General de Naciones Unidas de la Convención para la represión y la abolición de la trata de seres humanos y la explotación de la prostitución del prójimo en 1949.

El 23 de agosto, “Jornada internacional del recuerdo de la trata de negros y su abolición” iniciada por la UNESCO desde 1998, recuerda que en la noche del 22 al 23 de agosto de 1791 estalló en Santo Domingo un levantamiento de esclavos que influyó fuertemente en el proceso de abolición de la trata de negros en el conjunto de las colonias europeas.

Es desafortunado que la mención a la 3ª jornada internacional en cuestión haya sido omitida: a saber, el voto en 2006 de la Asamblea General de Naciones Unidas (o sea, casi doscientos Estados, incluida Francia) de la instauración del 25 de marzo como Jornada internacional de conmemoración de las víctimas de la esclavitud y de la trata transatlántica.

(http://www.un.org/fr/events/ )

Esta jornada internacional, conseguida a fuerza de movilizaciones, es especialmente conmemorada en París donde tiene su sede la UNESCO.  Nos sorprende que los elegidos franceses hayan podido, ese 5 de octubre de 2016, dejarse llevar a votar la enmienda 132 cuyo CARÁCTER REDUNDANTE es patente, y que coloca a Francia en una situación delicada tanto más que alberga la sede de la UNESCO. Y en su trasfondo, desaprobamos esta enmienda porque somos de aquellos que juzgan imperativo el participar en todas las iniciativas que permitan un refuerzo del diálogo a nivel internacional y un ensanchamiento del conocimiento de nuestro pasado común.

A propósito del 23 de mayo…

RECORDATORIO: el 23 de mayo de 1998, varias decenas de miles de personas desfilaron por París, desde la plaza de la República hasta la plaza de la Nación con una aplastante mayoría de Negros. Esta manifestación inédita en Francia era resultante de la movilización de centenares de asociaciones y decenas de miles de individuos que respondieron a la llamada de rendir homenaje a los antepasados mártires y resistentes.

Ya que las divergencias entre los organizadores de la marcha unitaria del 23 de mayo fueron considerables, hubo que ponerse de acuerdo sobre el más pequeño denominador común. Caminar en silencio. El colmo para un pueblo condenado durante cuatro siglos al silencio.

Algunos meses más tarde, en diciembre de 1998, se introdujo la proposición de ley que culminaría el 10 de mayo de 2001 en la adopción de la Ley Taubira. Y cuando tras cuatro largos años de movilizaciones, el decreto de aplicación de dicha ley por fin se publicó, se nombró un comité para su puesta en marcha. Dirigido por la Sra. Maryse Condé, este comité inició una amplia consulta con la finalidad de elegir una fecha de conmemoración. Espontáneamente, muchos vieron en el 10 de mayo “una fecha para los antepasados”. Una de esas fechas que se imponen por evidencia… Fue el 10 de mayo de 1802 cuando los resistentes al restablecimiento de la esclavitud dirigidos por Delgrès redactaron en Guadalupe su profético discurso “a la posteridad” para el triunfo de los Derechos Humanos Universales. Fue el 10 de mayo de 2001 cuando por primera vez un Estado moderno reconocía, en derecho, ese crimen contra la Humanidad. Nuestra marcha del 23 de mayo de 1998 permitió, junto a un manojo de otras movilizaciones, visibles o no, este avance. Y durante la primera conmemoración nacional en 2005, nos alegramos que el Estado eligiese inaugurar simbólicamente un salón Delgrès en el Ministerio de Ultramar. Promovimos entonces el periodo “10 de mayo – 10 de junio meses de las conmemoraciones”, siendo este periodo rico en fechas significativas, de las cuales la de la abolición en Martinica, Guadalupe y Guyana… y de la marcha del 23 de mayo en París.

Cathy Liminana-Dembélé

Referencias.
[1] L’histoire de l’esclavage et de la France: un grand marché. LE MONDE-Myriam Cottias. http://www.lemonde.fr/idees/article/2016/10/11/l-histoire-de-l-esclavage-et-de-la-france-un-grand-marche_5011688_3232.html#8KezSgf7vZzd3vSA.99

[2]  Esta clasificación pretende substituir una oposición entre Blancos y Negros que no se corresponde con la realidad social. Propongo otro paradigma que abandone las categorías étnicas Blancos/Negros, inscritas en un orden de la Naturaleza, y sugiero otras categorías basadas en un orden cultural. Hablando de hombre blanco y hombre negro, señalo aquellos que viven y/o son percibidos como tales, y por lo tanto fuera de cualquier consideración personal del color.

Hablando de blanqueza, señalo un marco de pensamiento que contiene los valores de civilización del mundo blanco tal como se expresan. Esos valores convergen hacia la dominación eurocéntrica, su estabilización y su recuperación.

Partiendo del principio que únicamente las ideas diferencian a los hombres, la valencia social colonizado/descolonizado suplanta mental y espiritualmente las valencias que se basan en el colorismo.

[3]  Serge Romana, presidente de la Fundación Igualdad y Reconciliación. Entrevista del 13 de mayo de 2016. http://www.fxgpariscaraibe.com/page/15

[4]  ibid

[5]  http://www.herodote.net/articles/article.php?ID=17&ID_dossier=123

[6]  https://www.herodote.net/La_traite_un_crime_contre_l_humanite_-article-17.php

[7]  ibid

[8] Artículo primero: la República francesa reconoce que la trata transatlántica de negros así como la trata en el océano Índico por una parte, y la esclavitud por otra, perpetradas a partir del siglo XV en las Américas y en el Caribe, en el océano Índico y en Europa contra las poblaciones africanas, amerindias, malgaches e indias, constituyen un crimen contra la Humanidad.

Artículo 3: Una petición de reconocimiento de la trata transatlántica de negros, así como la trata en el océano Índico y de la esclavitud como crimen contra la Humanidad será presentada en el Consejo de Europa, en organizaciones internacionales y en la Organización de Naciones Unidas. Esta petición tiene igualmente como objetivo la búsqueda a nivel internacional de una fecha común para conmemorar la abolición de la trata de negros y de la esclavitud, sin perjuicio de las fechas conmemorativas propias de cada uno de los departamentos de ultramar.

Fuente: Réseau International, Les maux des mots dans l’abolition de l’esclavage – Un acte néocolonialiste fondateur : l’amendement 132 du 6 octobre 2016 (MAJ), publicado el 18 de octubre de 2016.

Traducido para Umoya por Juan Carlos Figueira Iglesias.

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