Tras el nuevo tango de Marruecos con la Unión Africana

Rey Mohamed VI de Marruecos.

La próxima cumbre de la Unión Africana se llevará a cabo el 31 de enero de 2017 en Adís Abeba. Allí, Marruecos espera lograr sus malévolos intereses en contra del Sáhara Occidental, la última colonia de África. Lo honorable para la UA es rechazar la presión que está ejerciendo Marruecos y apoyar vigorosamente la libre determinación del pueblo Saharaui.

Actualmente, Marruecos está tratando de ganarse incesantemente algunos países africanos, en los que se incluyen Madagascar, Tanzania, Ruanda y otros. Marruecos ha firmado 19 acuerdos económicos con Ruanda y 22 con Tanzania, dos países que tradicionalmente han respaldado el objetivo del Sáhara Occidental de descolonizarse. Nigeria y Marruecos han firmado un total de 21 acuerdos bilaterales, una operación conjunta para construir un gasoducto que conectará estas dos naciones, al igual que otros países africanos, con Europa. Es evidente que los acuerdos económicos con estos países tienen segundas intenciones de aumentar la influencia de Marruecos para favorecer su campaña de regresar a la Unión Africana (UA) y dar un golpe a las aspiraciones de libre determinación del Sáhara Occidental. Marruecos está llevando a cabo una campaña similar tanto a nivel internacional como en el Congreso de los Estados Unidos, contratando a miembros caros de grupos de presión y a empresas de relaciones públicas corruptas.

Con este esfuerzo, parece que Marruecos está haciendo progresos significativos en el aislamiento del Sáhara Occidental. Kenia, que antes apoyaba a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), cambió de opinión en 2007 y ahora la Ministra de Asuntos Exteriores, Amina Mohamed, candidata a presidir la Comisión de la Unión Africana, pide que se celebre lo antes posible “el referéndum sobre la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”. Zambia también ha dudado de su postura aunque antes dio su apoyo a la causa del Sáhara Occidental. Según WikiLeaks, al menos hasta 2009, la postura de Etiopía fue reconocer la RASD, proclamada por el Frente Polisario (ejército guerrillero del Sáhara Occidental) en 1976 como su organismo representativo. Todavía queda por ver cómo votarán los países cuando realmente importe.

Irónicamente, según WikiLeaks, se desconoce la postura de Eritrea, pero no figura entre los países que reconocieron la RASD, aunque la historia del territorio tiene un parecido sorprendente con su propia lucha por la independencia de Etiopía y las luchas independentistas de Belice y Timor Oriental. De hecho, estos dos últimos países reconocen la RASD. África se comprometió a mantener las fronteras coloniales, trazadas de manera arbitraria en los siglos XIX y XX, tras el desmoronamiento del colonialismo europeo. Este compromiso no se hizo por el hecho de que esas fronteras tuvieran sentido: las fronteras rara vez eran congruentes con los territorios étnicos o las delimitaciones históricas anteriores. Uno puede debatir las ventajas y los inconvenientes de esto, pero en 1964 en El Cairo, África tomó la decisión de mantener estas fronteras con el fin de evitar un conflicto desestabilizador e interminable mediante el cual se tratase de reorganizar las fronteras coloniales para adecuarse a grupos lingüísticos o etnias. Para bien o para mal, esto es lo que se decidió en la resolución de El Cairo (AHG/Res. 16(1)). No obstante, Marruecos ha decidido ir en contra de esta resolución al ocupar el Sáhara Occidental.

¿Por qué necesita Marruecos a la UA? Y ¿por qué necesita sobornar a los países africanos para regresar al organismo continental si es tan débil y disfuncional? La explicación de esta postura dudosa radica en la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos y su necesidad de legitimarla consiguiendo que el mayor número posible de países africanos acepte el destino del Sáhara Occidental como hecho consumado. Marruecos ha estado ocupando o colonizando (escoja usted mismo) el territorio desde 1974. Hace poco, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, describió a Marruecos como una fuerza de ocupación en el Sáhara Occidental, algo que obviamente no sentó bien a este país.

El trasfondo

El Sáhara Occidental comprendía las antiguas colonias españolas de Río de Oro y Saguia el Hamra (“acequia roja”), a lo largo de la costa atlántica, hasta que el dictador español Franco decidió abandonar los territorios en 1974. Los recursos naturales del territorio incluyen fosfatos, pesca en alta mar y, potencialmente, petróleo. Actuando a través de las Naciones Unidas, España y Francia (antiguos colonizadores) han contribuido a la ocupación por parte de Marruecos. Mauritania también protagonizó una rápida ocupación de una parte del Sáhara Occidental. Sin embargo, renunció a su reclamo después de que el Frente Polisario la derrotase y eso provocó el desmoronamiento del gobierno mauritano. El Sáhara Occidental y Marruecos han estado en punto muerto y con unos statu quo sin guerra y sin paz desde 1991, después de que las Naciones Unidas concertasen un alto el fuego. Marruecos ha propuesto una “autonomía interna” para el Sáhara Occidental, pero los Saharauis insisten en que las Naciones Unidas supervisen el referéndum, con la independencia abierta a negociación. La Corte Internacional de Justicia (ICJ, por sus siglas en inglés), tras examinar los elementos y la información proporcionada por ambas partes, concluyó que no hay pruebas:

[que demostraran] la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sáhara Occidental […] y el Reino de Marruecos o el complejo mauritano […]. […] la Corte no comprobó que existieran vínculos jurídicos capaces de modificar la aplicación de la resolución 1514 (XV) en lo que se refiere a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, a la aplicación del principio de la libre determinación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio.

En una demostración de valentía poco habitual, la Organización para la Unidad Africana (OUA) dio la bienvenida al Sáhara Occidental como miembro, lo que enfureció a Marruecos y provocó su salida de la OUA en 1984, convirtiéndose así en el único país en la historia de la organización que la abandonó. Esto supuso un error estratégico por parte de Marruecos, que parece haberse dado cuenta por fin. Cabe señalar que el único país que apoyó con vehemencia la postura marroquí en aquel momento fue la cleptocracia de Mobutu Sese Seko en Zaire (actual República Democrática del Congo). Cuando Mobutu fue derrocado, se le concedió asilo en Togo, pero murió en Marruecos en 1997, país en el que estaba recibiendo tratamiento médico.

Ahora, Marruecos está experimentando un cambio de actitud y quiere unirse a la sucesora de la OUA: la UA. ¿Significa esto que quiere coexistir con el Sáhara Occidental dentro de la “familia de la UA”, quizás redescubriendo así su identidad africana? En una palabra: no. Se parece más a un cambio de táctica, pues intenta utilizar a la UA para cumplir su objetivo de neutralizar al Sáhara Occidental desde dentro. Ya cuenta con el apoyo de 28 países africanos. Sin embargo, necesita dos tercios de los votos (36) de los 54 países miembro de la UA para conseguir expulsar a la RASD. Para volver a la organización, Marruecos solo necesita una mayoría simple, pero también necesita vencer la resistencia de países poderosos como Sudáfrica y Argelia junto con Zimbabue y Guinea Ecuatorial, puesto que los dos primeros han sido unos aliados fiables para la RASD. Esta jugada de Marruecos se ha convertido en una cuestión terriblemente polémica y divisiva dentro de la UA.

Fuera de África, la postura de Marruecos cuenta con el firme apoyo de influyentes países del golfo Pérsico, como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudí. Estos no son miembros de la UA, pero, aun así, pueden utilizar su influencia política y el poder del dinero para coaccionar y hacer presión sobre los países africanos escasos de dinero y sobre las Naciones Unidas. En una clara demostración de poder, Marruecos, Arabia Saudí y los EAU abandonaron una reunión de los ministros de exterior árabes y africanos que tenía lugar en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, como preparación para la IV Cumbre Árabe-Africana. El motivo de su salida del acto fue su oposición a la presencia de una delegación de la RASD. Son dignas de mención las contundentes expresiones de solidaridad hacia Marruecos que muestran Arabia Saudí y los EAU.

Entre los países africanos, Senegal respalda con firmeza la postura de Marruecos, debido sin duda a una gran presión de los inversores franceses y marroquíes en el país. Marruecos también es el mayor inversor en Costa de Marfil y, por lo tanto, puede contar con un firme apoyo marfileño. Marruecos cuenta con un mayor apoyo en el África francófona.

El toma y daca con Egipto

Las relaciones de Marruecos con Egipto se han tensado visiblemente desde finales de octubre, lo que ha supuesto un contratiempo para Marruecos. Esta situación se debe a que el presidente egipcio, Abdelfatah al-Sisi, permitió entrar, con carácter oficial, a una delegación del Frente Polisario en la ciudad de Sharm el-Sheij. Supuestamente, esta delegación se reunió con presidentes de parlamentos árabes y africanos, así como con miembros del Gobierno egipcio, durante su estancia. Es posible que la visita del rey de Marruecos a Adís Abeba sea una represalia por parte de Rabat para explotar la actual disputa entre El Cairo y Adís Abeba acerca del reparto de las aguas del Nilo y, concretamente, acerca de los asuntos relacionados con la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD, por sus siglas en inglés). De hecho, Etiopía ha estado acusando a Egipto de avivar y ayudar a las revueltas étnicas que están teniendo lugar en el país.

La explotación ilegal de la potasa del Sáhara Occidental

Marruecos está explotando y utilizando los recursos de potasa del Sáhara Occidental para sobornar y hacer presión sobre países como Etiopía. Así, siembra la duda acerca de la sinceridad de su oferta de “autonomía interna” al territorio.

Según el periódico Financial Post:

Dos compañías de fertilizantes canadienses se han convertido en los mayores compradores de la roca de fosfato del territorio en litigio del Sáhara Occidental, después de que otras empresas abandonaran esta práctica […] La organización Western Sáhara Resource Watch (WSRW) descubrió que, el año pasado, las empresas Agrium Inc. y Potash Corp. of Saskatchewan Inc. expidieron, entre las dos, 916.000 toneladas de fosfato desde el territorio. Esto representaba el 64,5 por ciento de todas las compras realizadas en el Sáhara Occidental en 2015. Potash Corp. expidió 474.000 toneladas y Agrium, 442.000 […]”.

Unas propuestas indecentes

En un momento en que el Gobierno de Etiopía tiene las manos atadas por las protestas que están teniendo lugar por toda la nación y en que las empresas extranjeras están huyendo del país, han aparecido titulares que sostienen que “Marruecos firmó un acuerdo […] para invertir más de dos mil millones de dólares en Etiopía durante un periodo de cinco años para construir una fábrica de fertilizante”. El Financial Times informó de que el grupo OCP (la compañía estatal marroquí de fosfato) cerró un trato para construir una planta de fertilizantes en Etiopía por valor de 3.700 millones de dólares. Esto se aclama como la mayor inversión de Marruecos fuera del país y como un ejemplo de cooperación Sur-Sur. La pista que hace sospechar para comprender este incentivo se encuentra en “el apoyo de Etiopía al regreso de Marruecos a la familia institucional africana […] enunciado en una declaración conjunta publicada tras la visita de Mohamed VI […] a Etiopía, la primera desde que subió al trono”.

En este momento, es necesario preguntar: ¿de dónde viene el recurso con el que se surte a la compañía de fertilizantes? Y ¿por qué se ha elegido a Etiopía para tal inversión? ¿Es este acuerdo otro caso de complicidad delictiva?

El robo de recursos del Sáhara Occidental por parte de Marruecos está generalizado. Hillary Clinton fue cómplice de la flexibilización de las restricciones sobre la ayuda exterior estadounidense a Marruecos durante el desempeño de sus funciones como Secretaria de Estado, lo que permitió el uso de financiación estadounidense en el territorio del Sáhara Occidental, en el que la OCP lleva a cabo explotaciones mineras de fosfato. A su vez, el favor que Hillary hizo a Marruecos provocó que se destinaran 12 millones de dólares a la Fundación Clinton por cortesía del rey Mohamed VI.

El cuestionable compromiso de Marruecos con la cooperación Sur-Sur

Se considera que Etiopía es clave para los objetivos de Marruecos en calidad de miembro fundador de la OUA en cuya capital, Adís Abeba, se encuentra la sede de la UA, un edificio que costó 200 millones de dólares y cuya construcción financió China en una muestra de poder blando. Marruecos está elaborando una ofensiva diplomática en África en materia de cooperación Sur-Sur. Pero ¿cuál es realmente el compromiso de Marruecos con la cooperación Sur-Sur? En primer lugar, al igual que el de Etiopía, el compromiso de Marruecos es un compromiso con una forma extrema de neoliberalismo y con un discurso medioambiental que culpa a los ganaderos y a sus prácticas sobreexplotadoras, acusaciones que usan como excusa para invadir y apropiarse de tierras, algunas de las cuales destinarán a la agricultura comercial. En Marruecos, los servicios públicos como la sanidad y la educación han sufrido recortes drásticos. La realidad es el fomento de las exportaciones y la reducción de los aranceles. Para la mayoría de la población de ambos países, la realidad es la degradación descontrolada y la pobreza.

Un principio fundamental de la cooperación Sur-Sur es la reducción de la pobreza, pero el fundamentalismo del mercado neoliberalista es incompatible con la reducción de la desigualdad y con la protección del medioambiente. La élite y los capitalistas internacionales son los que se benefician de estas políticas, cuyos resultados están muy lejos de favorecer la cooperación Sur-Sur que mitigaría la pobreza. Marruecos usó incluso la 22ª Conferencia de las Partes (COP22) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para incluirse a sí mismo en la reunión de la Africa Action Summit (Cumbre Africana de la Acción) del 16 de noviembre de 2016 en Marrakech. El rey Mohamed VI fue la nueva cara presente en la reunión y ejerció una clara presión con su campaña, que tiene por objetivo echar a la RASD de la UA.

Las injustas agendas políticas de líderes oportunistas no deberían eludir la lucha por combatir de forma seria el cambio climático. Como dice Hamza Hamouchene, miembro de la organización War on Want, no puede haber una verdadera justicia medioambiental en Marruecos cuando el gobierno ignora los derechos políticos del pueblo Saharaui.

En 2009, el difunto primer ministro etíope Meles Zanawi, en su calidad de mediador designado, traicionó la postura colectiva del G77 y de África en Copenhague al cerrar un trato de manera ilegítima con Francia, por el cual se retracta del cumplimiento del objetivo acordado de 1,5 grados centígrados a favor de un objetivo de 2 grados; de este modo, le dio un duro golpe a la capacidad de negociación del Sur Global. Como escribió Kate Sheppard, de la revista Mother Jones:

Las principales potencias aceptaron con gusto la retractación del objetivo de 1,5 grados por parte de Etiopía. El primer ministro británico Gordon Brown […] respaldó el acuerdo paralelo con Francia. […] Obama hizo una llamada a Zenawi [en la cual] expresó su reconocimiento hacia el liderazgo [que demostró] el primer ministro […] [en las negociaciones] con los países africanos sobre el cambio climático.

La verdad es que Meles utilizó las negociaciones de Copenhague para promover sus propios intereses inmediatos a expensas de la causa africana; lo hizo de la misma forma en que el rey Mohamed VI utilizó a la COP22 para apoyar los intereses de Marruecos, centrados en denegar sus derechos al pueblo Saharaui.

Tanto la versión marroquí de la cooperación Sur-Sur como la etíope son simplemente una versión renovada del liberalismo, basada en actividades de extracción y en la destrucción de las vidas de los más vulnerables. No es una coincidencia que tanto Etiopía como Marruecos se estén enfrentando a resistencia interna por parte de su población, la cual están intentando eliminar mediante el uso de la violencia extrema.

Se está comparando la brutal muerte del pescadero Mouhcine Fikri en la ciudad de Alhucemas, al norte de Marruecos, mientras intentaba recuperar su mercancía (pez espada) con la muerte del frutero tunecino Mohamed Bouazizi, que tuvo lugar en 2010 y desató los levantamientos de la Primavera Árabe. La privatización neoliberal está impidiendo comerciar a gente que lleva vendiendo o consumiendo pescado toda su vida en las ciudades costeras de Marruecos, por lo que estas personas se ven en la obligación de desplazarse. En Etiopía, la apropiación de tierras y la represión extrema están teniendo un efecto similar en las comunidades de las regiones de Gambela, Benishangul y Amhara, así como en Sidama, Konso, Ogaden y Oromía.

El 31 de enero de 2017 tendrá lugar en Adís Abeba la próxima cumbre de la UA, en la que Marruecos espera alcanzar su malévolo objetivo contra la RASD. Lo honorable para la UA es rechazar la presión que está ejerciendo Marruecos y apoyar categóricamente la libre determinación del pueblo Saharaui.

Yohannes Woldemariam

* Yohannes Woldemariam es educador y escritor. Este artículo fue publicado por primera vez en el Huffington Post.

Fuente: Pambazuka News, Behind Morocco’s new tango with the African Union, publicado el 15 de diciembre de 2016.

Traducido del inglés por el equipo de prácticas de la Universidad de Salamanca.

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