“Tenemos talento, imaginación y posibilidades para que este mundo sea mejor”

Winnie Byanyima, directora de Oxfam, participó con los poderosos de este mundo ante la cumbre de Davos. Dice que, sin justicia fiscal, no habrá desarrollo en África.
Podrían sentarse en torno a una mesa. Cabrían en un ascensor. Son solamente ocho hombres y tienen – es increíble – mayor riqueza que los 3,6 millones de personas más pobres de la humanidad.
Sed bienvenidos a la realidad de la crisis global de la desigualdad, en la que África ocupa un lugar destacado.

Riquezas inaccesibles
Nuestro continente tiene un sinnúmero de niñas y niños, es un potencial de talento no valorado. En cuanto a la riqueza de los recursos naturales, que abundan en África, salen de nuestra tierra y dejan nuestras costas sin que jamás lleguen a nuestros hermanos y hermanas africanos.
El número de multimillonarios africanos: se ha duplicado desde 2010. Sin embargo, la cantidad de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en África, aumentó en 50 millones desde 1990.
Las desigualdades endémicas generan descontento, frustración, miedo e ira, tal como hemos visto el año pasado, al constatar los resultados de algunas encuestas en todo el mundo.
En los EE.UU., el multimillonario Donald Trump ganó las elecciones presidenciales reuniendo muchos votantes cuyo trabajo había sido reducido a subcontrata, porque los fabricantes buscan reducir los costos de mano de obra y aumentar sus beneficios.

La cólera incubada
En Filipinas, los votantes han favorecido a Rodrigo Duterte, prefiriéndolo a los candidatos de los partidos tradicionales. Los años del boom económico no benefició a un 25% de la población que vive en la pobreza desde hace veinte años.
En Sudáfrica, uno de los países más desiguales del mundo, el Congreso Nacional Africano (ANC), partido de Nelson Mandela, ha sufrido su peor retroceso desde el fin del apartheid y ha perdido el control de Pretoria, Ciudad del Cabo y Johannesburgo.
Los gobiernos han dejado incubar toda esta rabia, que no cesará hasta que se hagan todos los esfuerzos posibles por reducir la brecha entre los más ricos y los pobres.
Los más ricos acumulan cantidades vertiginosas en detrimento del resto de la sociedad.
Cientos de millones de personas siguen padeciendo hambre, falta de recursos, de servicios públicos, los salarios disminuyen, y la mayor parte de los impuestos pesan sobre las mismas personas: los que tienen menos medios.
Hemos constatado, muchas veces, la lista de problemas pero ¿qué hacemos para remediarlo?

Trabajar al servicio del 99%
A pesar de todo ¡no perdamos la esperanza!. Oxfam, al igual que otras organizaciones, manifiestan, desde hace años, su indignación por la desigualdad, porque no tiene que ser necesariamente así. Las desigualdades no son inevitables. Tenemos talento, imaginación y posibilidades para hacer un mundo mejor.
En todas partes están surgiendo soluciones para construir un mundo más justo y estable, un mundo que se base en una economía fuerte y eficiente en la que los gobiernos no estén al servicio de intereses especiales, sino activamente en favor del 99%.
Creo que es hora de seguir adelante con la construcción de una economía más centrada en el ser humano, que beneficie a todos, no a unos pocos privilegiados.
Permítanme desarrollar algunas ideas.
No es ningún secreto que las reformas fiscales progresivas son esenciales en la lucha contra la desigualdad.
El Banco Mundial las calificó como “pieza central de una estrategia para asegurar la igualdad de oportunidades.” Con el aumento de impuestos a quienes tienen mayores ingresos, los gobiernos pueden recaudar los fondos necesarios para invertir en la educación y la sanidad de sus ciudadanos. Se ha demostrado que tales inversiones reducirían las desigualdades.
A veces el esfuerzo de los países que desean ser más progresistas en materia fiscal, se ven frustrados por un sistema fiscal global que se les resiste. Los más ricos prosperan abusando de este sistema, mientras que los países y las personas más pobres sufren. Las grandes fortunas, que ocultan sus haberes en paraísos fiscales, privan a África de 14 mil millones de dólares de ingresos fiscales anuales. Dicha suma sería suficiente para cubrir la sanidad materno-infantil y se podrían salvar 4 millones de niños por año. También se podrían contratar suficientes maestros y profesores para educar a todos los niños de África.

Cuestan caros los regalos fiscales
Si una economía estuviera más centrada en las personas, los gobiernos se esforzarían juntos por detener la competencia perniciosa entre los países, y reducir sus tasas de impuestos corporativos, por atraer la inversión. Los recortes de los impuestos concedidos a las grandes empresas, cuestan por ejemplo en Kenia, $ 1.1 mil millones por año… ¡casi el doble de su presupuesto nacional de salud!
Como ocurre también en nuestro continente, creo que las empresas deben estimular el crecimiento y proporcionar puestos de trabajo para nuestra juventud. Pero necesitamos un “capitalismo bueno” en el que los frutos de la actividad económica beneficien a todos, incluidos los trabajadores y las comunidades locales, y no sólo a los accionistas ricos.
Para ello, los gobiernos deben apoyar a las empresas cuyas políticas sean favorables para con los trabajadores. Con frecuencia, las cooperativas y otras empresas en manos de los empleados, les ofrecen mejores salarios y respetan sus derechos. En los países africanos, habría que apoyar las cooperativas agrícolas locales, en lugar de “mega – explotaciones” con capital extranjero, que aprovechan la tierra de los pequeños agricultores y concentrar los beneficios en manos de unos pocos.
Por último, es igualmente importante que los gobiernos promuevan políticas que permitan a nuestras mujeres y niñas desarrollar todo su potencial. En África, una economía centrada en el ser humano debe ser una oportunidad para que nuestras niñas tengan una vida plena. Pero cuando no se actúa así, pierden muchas posibilidades. Basta pensar en el ingenio y la creatividad que nuestro mundo se ve privado cuando las niñas están obligadas a abandonar la escuela para moler el maíz o ir a buscar agua; y eso está ocurriendo en este mismo momento.

Zambia, más pobre a pesar del crecimiento
Es de vital importancia reducir la brecha entre ricos y pobres, para erradicar la pobreza de África y del mundo. El crecimiento debe beneficiar al mayor número posible de personas, especialmente a las mujeres, en lugar de unos pocos privilegiados. Los beneficios del crecimiento económico no pueden continuar siendo únicamente para una elite, como es el caso en África. Países como Zambia experimenta un aumento en la tasa de pobreza, al mismo tiempo que existe un crecimiento económico dinámico.
Las desigualdades amenazan ahora con revertir el progreso logrado con gran esfuerzo a nuestro continente. Sin embargo yo, como buena africana, sigo siendo optimista y esperanzada cara a nuestro futuro.
Nuestro continente tiene un enorme potencial. Vamos a trabajar juntos para asegurar que nuestras economías y nuestros gobiernos estén al servicio de todas nuestras sociedades.

Winnie Byanyima es directora ejecutiva de Oxfam Internacional. Nacida en Uganda, es una figura destacada en los derechos de las mujeres, la gobernabilidad democrática y la consolidación de la paz. Su organización publicó el lunes, 16 de enero su informe anual sobre la desigualdad, ante el Foro Económico Mundial (cumbre de Davos).

Fuente: EL MUNDO 16/01/2017

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