RDC: ganadores y perdedores de un acuerdo

El 31 de diciembre se firmó “in extremis” un acuerdo entre el poder y la oposición en Kinshasa. El documento fija las elecciones para finales de 2017, obliga a Joseph Kabila a no optar por un nuevo mandato. No obstante, el jefe del Estado es el principal vencedor de este acuerdo junto con el jefe de la oposición Tshisekedi.

¡Qué interminable folletín! Por fin se logró, tras quince días ricos en sobresaltos y cuando ya los congoleños preparaban la noche de San Silvestre, un acuerdo entre la mayoría presidencial y la oposición. Hasta el último minuto se mantuvo el suspense sobre su contenido, el campo de Kabila trataba por todos los medios de dejar abierta la posibilidad de que una reforma constitucional permitiera que se presentara para un mandato suplementario, mientras la oposición pugnaba por ocupar el codiciado puesto de primer ministro. Una vez firmado el  acuerdo se extendió el alivio entre la clase política y los embajadores internacionales.

Las victorias de Joseph Kabila

¿Qué hay en el interior de este acuerdo? Hay tres puntos satisfactorios para la mayoría presidencial. Joseph Kabila sigue en su puesto hasta que el nuevo presidente sea elegido. Era una línea roja defendida por su campo: que Kabila permaneciera a los mandos durante la transición. En segundo lugar, la mayoría mantiene la gestión de los gobiernos provinciales. Y, por fin, Kabila logra mantener a distancia a Moïse Katumbi, antiguo gobernador de Katanga, amigo antes, pero ahora uno de sus adversarios más serios. Katumbi está exiliado y la mayoría presidencial ha rechazado que se anulen los procesos judiciales en curso contra él.

Las victorias de la oposición

La oposición reclamaba la marcha de Kabila; ha tenido que conceder su mantenimiento, pero ha obtenido importantes logros. Primera victoria: Joseph Kabila no puede optar a un nuevo mandato, y se prohíbe cualquier referéndum o modificación de la constitución que lo hiciera posible. Además, la elecciones se han adelantado a diciembre de 2017, cuando acuerdos anteriores las fijaban en abril de 2018. El periodo transitorio de un año será controlado por la oposición (Rassemblement), bajo el mando o tutela de Etienne Tshisekedi, presidente del Consejo de seguimiento del acuerdo. Y, por fin, el puesto de primer ministro, recaerá también en un miembro del Rassemblement.

Katumbi, Diomi Ndongala y Muyambo esperarán

El balance es más modesto con relación a las medidas de “descrispación política”. Algunos opositores han sido liberados, pero los tres casos más sensibles siguen en suspenso. La oposición considera estos casos y acusaciones como “montajes groseros” que solo buscan la eliminación de opositores. Será la CENCO (Conferencia episcopal) la que gestionará estos temas.

Kabila sigue siendo el dueño del tiempo

Como a menudo ha sucedido en el Congo, el acuerdo se termina con un reparto del poder y una recomposición del tablero político. Este nuevo acuerdo ha producido dos ganadores; Joseph Kabila y los Tshisekedi (padre e hijo). Si bien el presidente ha cedido mucho, el compromiso puede satisfacerle; le asegura su supervivencia política. Al no abandonar su sillón sigue siendo el dueño del juego; controla el ejército, la policía, la justicia, el Tribunal constitucional y la dócil Comisión electoral y su elástico calendario electoral. Controlará también los cordones de la bolsa y la considerable suma de dinero que costará el proceso electoral (presidencial, legislativo, provincial) podría constituir un nuevo freno para la organización de las elecciones. El presidente tendrá en consecuencia numerosas cartas en la mano para retrasarlas. Por fin, Kabila mantiene a distancia a Moïse Katumbi, que no puede regresar a su país y si lo hace deberá pasar por la cárcel. Otro perjudicado es Vital Kamerhe, que ha ido perdiendo posibilidades.

Los Tshisekedi vuelven a tomar el liderazgo

El campo de los Tshisekedi (Etienne y Felix) puede saborear la victoria. Etienne, el padre, regresa tras un largo periodo alejado, enfermo y convaleciente en Bélgica. Retoma el bastón de mariscal – de histórico opositor – y preside el Consejo de seguimiento del acuerdo, pieza central de la transición. Tiene que estar contento porque, además, ha impuesto a su hijo Felix, que podría ocupar el codiciado puesto de Primer ministro. El no regreso de Moïse Katumbi y el apartamiento del juego de Vital Kamerhe podrína incluso favorecer al ascenso de la figura de Felix Tshisekedi.

El desafío de la puesta en práctica del acuerdo

El acuerdo firmado en la noche de San Silvestre no es el primero que ha tratado de resolver la crisis política congoleña. En los últimos tres años se han firmado tres acuerdos entre mayoría y oposición. Los compromisos firmados no han servido para salir del callejón; manifiestamente ha faltado voluntad política. ¿El firmado el 31 de diciembre de 2016 será exitoso? El desafío mayor reside en el respeto de los plazos fijados para organizar en diciembre de 2017 las diversas elecciones (presidencial, legislativas, provinciales, locales…). Habrá que hacer un esfuerzo extraordinario. La clave del éxito está en gran parte en la CENI (Comisión electoral nacional independiente), que debe revisar el censo electoral y encontrar la financiación necesaria. Todo va a depender del respeto a los plazos establecidos. Tal y como concluía un obispo tras la firma: “lo más difícil no es firmar el acuerdo sino llevarlo a la práctica”.

Christophe RIGAUD

Fuente: Afrikarabia “RDC : les gagnants et les perdants de l’accord“, publicado el 1 de enero de 2017.

Traducción/resumen: Ramón Arozarena.

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