Entrevista a Ama Mazama: «En la actualidad, el panafricanismo se ha convertido en un cajón de sastre»

Ama Mazama es profesora universitaria y una incansable defensora de la causa panafricana. Arraigada en sus valores culturales, también es sacerdotisa vudú. En esta entrevista, aborda los problemas y los retos del afrocentrismo.

ama-mazamaLe Journal de l’Afrique: ¿Qué es el afrocentrismo?

Ama Mazama: ¿La organización o la filosofía?

La filosofía.

AM: Es una filosofía o un paradigma que considera que los africanos deben pensar y actuar tomándose a sí mismos como punto de referencia. ¿Y eso qué significa? Que, por ejemplo, si su perro maúlla, pensará que tiene un problema y acudirá al psiquiatra para perros para ver qué es lo que no funciona en su cabeza. Del mismo modo, si usted es africano, deberá vivir como tal, a partir de su visión del mundo, de su cultura, de sus realidades históricas, culturales, biológicas, etc. En concreto, eso quiere decir que, si vamos a un restaurante en África, esperamos que los motivos decorativos sean africanos, ya que el propietario es africano y, por tanto, estos deben mostrar su estética, su sensibilidad, sus preferencias culturales, etc. Ahora bien, eso no siempre es así. Tenemos miedo a aceptarnos como africanos. Siempre tomamos a Europa como referencia. Esto se debe a nuestra socialización; sobre todo, a la escuela, a los medios de comunicación y a la religión, que no nos permiten centrarnos en nosotros mismos. Por lo tanto, el afrocentrismo es como recuperar nuestra esencia para no tener que disculparnos nunca más por ser africanos, para no tener miedo de serlo y para no avergonzarnos de ello.

¿Qué se entiende por afrocentrismo si lo definimos como organización?

AM: Es una organización panafricana y afrocentrista. El afrocentrismo es un principio rector; es decir, es nuestra ideología. Esta organización actúa en estos cuatro campos principales: espiritual, educativo, político y económico. En cuanto a la esfera espiritual, para facilitar el proceso de reorientación de los africanos (en este plano), contamos con numerosos rituales que pretenden encontrar un camino dentro de nosotros mismos, conectarnos con nuestros antepasados y con nuestra savia ancestral, y meterse dentro de nosotros en un sentido metafórico. Primero, entran en nuestro interior para encontrar nuestro «yo» africano. Encontrar ese «yo» africano y aceptarlo. Esta organización nació en 2011, de acuerdo con el modelo de Marcus Garvey. De momento, la sede central está en Filadelfia (EEUU), puesto que sus creadores viven en este país. Si algún día nos desplazamos, la sede nos seguirá. Contamos con departamentos en el mundo negro, muchos de ellos en África. Estamos presentes en una decena de países. Sin pretender ser minuciosa, diría que nos encontramos en Sudáfrica, en Zimbabue (donde el año pasado dimos una conferencia), en el Congo y en Camerún. Esperamos abrir varios departamentos en la República Centroafricana (RCA); ya contamos con dos en Costa de Marfil. Estamos en Haití, en Brasil con dos departamentos, en Colombia, en Guadalupe y en Martinica. Estamos tratando de crear un departamento en México porque en este país viven muchos negros. También estamos presentes en Europa, ya que muchos africanos se exiliaron en este continente. La idea es crear esta red de concienciación afrocentrista para que juntos podamos hacer muchas cosas.

Kwame Nkrumah decía: «buscad el poder político y todo lo demás se os dará por añadidura». ¿Afrocentricity International tiene fines políticos?

AM: Por supuesto. El proyecto consiste en tener varios partidos y en estar presentes en la escena política de todas las comunidades. Se puede empezar a un nivel muy bajo. Le pongo un ejemplo. Vivo en Guadalupe, en una pequeña ciudad llamada Port Louis, donde construí mi casa. Las calles de esta ciudad carecían de nombre y yo era consciente de que sus habitantes eran muy sensibles a esta cuestión. Fui al ayuntamiento para mostrar mi preocupación. Cuando me propusieron formar parte de esta comisión de dirección postal, acepté. Y así es como pasé a vivir en la residencia Marcus Garvey y en la calle Thomas Sankara. Esto sí que son iniciativas. Animamos a todos nuestros miembros a que emprendan iniciativas. Actualmente, en mi ciudad, tenemos calles del rey Behanzin. Hay una calle llamada Kwamé Nkrumah. Hay otra llamada Patrice Lumumba. ¡Hemos hecho algo muy importante! Verá, los nombres de las calles pertenecían a gente blanca y nosotros los cambiamos por nombres de africanos, como Myriam Makeba. Es algo importante a nivel político, ya que la gente comienza a preguntarse: ¿quién era Marcus Garvey? ¿Quién era Thomas Sankara? Lo que más nos interesa es lo que en inglés se llama «grassroot»; es decir, empezar desde abajo. Invertimos espacio, estamos en su barrio y nos preguntamos qué podemos hacer. No soñamos. El sistema al que nos enfrentamos es muy fuerte y está muy organizado. En algún lugar, debemos echar abajo sus cimientos y entrar. Eso no significa necesariamente aspirar a la presidencia de un país. Aunque no nos importaría. Sin embargo, incluso antes de llegar a ese punto, tenemos que trabajar desde abajo, precisamente para preparar a la gente y que sepan, en el plano político, quién era Marcus Garvey. Porque esto es muy importante. Para mí, es una gran victoria.

Habíamos empezado un proceso de identificación de las calles de las capitales africanas. Comenzamos a preguntarnos por qué hay calles que llevan los nombres de gobernadores blancos, siempre de presidentes blancos, de personas racistas. La calle del general Leclerc, De Gaulle, fulano, ¿por qué?

¿Cuál puede ser la relación entre el afrocentrismo y la globalización, un término que actualmente está desprestigiado en todas partes?

AM: La globalización no es más que un eufemismo para la supremacía racial blanca. No se haga ilusiones. Cambian las palabras, pero la realidad sigue siendo la misma; a saber, que los blancos deben dominar el mundo a toda costa. Por tanto, nuestra postura es muy simple. Estamos totalmente en contra de la globalización, ya que esta significa la imposición de Europa bajo el pretexto de la universalidad. Nosotros luchamos contra la globalización. Es algo evidente, ya que es una dominación añadida.

¿Dónde sitúa el afrocentrismo con respecto a la negritud y al panafricanismo?

AM: El afrocentrismo no habría existido sin la negritud. La negritud es una condición. Soy negra, soy africana, y el afrocentrismo es, sobre todo y ante todo, un estado de conciencia. No habría existido sin la negritud porque esta es la afirmación de una especificidad, de una ontología africana. Decimos que hay diferentes maneras de existir en el mundo. Aunque tengamos culturas diferentes, eso parece que está claro. Somos africanos. ¿Qué significa ser africano? Consideramos todas las consecuencias. Se puede ser africano sin ser afrocentrista. Por ello, necesitamos el afrocentrismo para que nuestra realidad coincida con nuestro pensamiento. Porque eso es el afrocentrismo. Es de naturaleza obligatoriamente panafricana, ya que consideramos que los africanos están en todo el mundo y que debemos unirnos. El lema de nuestra organización es el siguiente: «La unidad es nuestro objetivo. La victoria, nuestro destino». En materia política, investigamos, ante todo, los Estados Unidos de África. Creemos en el panafricanismo, pero no importa de cuál se trate, ya que este concepto es una concha vacía en la que puede introducirse lo que sea. Y el panafricanismo, en mi opinión, se encuentra en estado de conmoción. Si tenemos en cuenta que el movimiento panafricano comenzó a finales del siglo XIX y si observamos dónde se sitúa ahora, 120 años después, debemos afirmar que el panafricanismo no ha conseguido alcanzar su objetivo: la unidad de África. África jamás ha estado tan dividida como ahora. Así que hace falta que pongamos esta situación en tela de juicio y nos preguntemos qué falta. Para nosotros, lo que falta es una línea ideológica clara. Y aquí es donde interviene el afrocentrismo. Siempre les pregunto lo mismo a mis amigos panafricanos: imaginemos por un momento que ahora se consigue milagrosamente la unidad de África. ¿Sobre qué base se construiría? ¿Sobre una base cristiana, musulmana, marxista, comunista, socialista, capitalista o feminista? ¿Ve a qué me refiero? Y nosotros, ¿qué vamos a hacer? Nuestra postura está clara: la unidad de África debe asentarse sobre bases culturales africanas que se remonten a Kemet, el antiguo Egipto. En verdad, podemos construir un África fuerte.

Si hablamos ahora de la unidad africana y de que el afrocentrismo reagrupa a todos los negros, ¿cuál sería la postura de los negros de América Latina con respecto de esta África unida?

AM: Creo que sería maravilloso porque, como sabe, hay algo de lo que nosotros, los que experimentamos la diáspora, somos especialmente conscientes: si sufrimos maltrato en el mundo es porque África es débil. No nos respetan. Nos pueden matar, nos pueden hacer lo que sea porque ninguna entidad de África podrá exigir que rindan cuentas en nuestro nombre. ¿Por qué asesinan así a los negros en los Estados Unidos? Cada dos días, vemos que hay otro hombre negro al que han matado como a un perro y no se hace nada. Esto ocurre porque África es débil. Así que, como ve, la situación es que no estamos obligados a vivir otra vez en África solamente. El hecho de que haya un África unida y fuerte nos conviene estemos donde estemos.

Entonces, ¿qué se puede hacer para que el discurso afrocentrista llegue a las masas populares?

AM: Precisamente, siempre es necesaria esa acción que empieza desde abajo. Una de nuestras estrategias consiste en lanzar publicaciones. Intentamos que los libros sean lo menos caros posible. Hemos comenzado a publicarlos localmente, precisamente para reducir los costes de producción. También hemos empezado a realizar emisiones de televisión y de radio, conferencias, acciones sobre el terreno, etc.

¿Cómo comprenden el discurso del afrocentrismo los dirigentes africanos y la intelectualidad africana? ¿No hay resistencia por parte de los negros?

AM: Sinceramente, hay negros a los que han programado. Están descentrados y se han apartado. En cuanto a los intelectuales, tenemos cuidado con nuestro discurso. Aquellos que se sienten identificados se unen a nosotros. Los que no, se quedan con sus historias.
¿Los presidentes? No dicen que estén en contra. Desde luego, hemos establecido un buen contacto con el antiguo presidente de Senegal. Con el de Nigeria también lo conseguimos una vez. Nunca dicen que estén en contra, pero no contamos con ellos. Hubo un tiempo en el que Tabo Mbeki fue un firme defensor del afrocentrismo. Pensamos que la transformación debe empezar desde abajo. Para que haya un verdadero cambio. Para que los africanos se opongan si su presidente muestra debilidad.

¿Cómo distinguen a los que se unen meramente por el posicionamiento de aquellos que lo hacen para colaborar?

AM: Efectivamente, nos enfrentamos a esta situación en bastantes ocasiones. Hay quienes se unen porque piensan que hay dinero de por medio. Oyen que se trata de una organización con sede en Estados Unidos; por tanto, enseguida se imaginan que tenemos millones y millones de dólares. Esto no es cierto. Somos una organización que recibe apoyo económico de sus miembros y que se autofinancia. Somos nacionalistas negros. Nuestra independencia es extremadamente importante. No aceptamos dinero de ningún gobierno ni organización. Y no lo aceptaremos jamás porque queremos preservar nuestra independencia. Como ve, por ejemplo, cuando organizamos nuestras convenciones, podríamos celebrarlas en universidades. Pero preferimos alquilar espacios. De esta manera, podemos decir lo que queramos.

En lo que respecta a la moralidad de los que acuden a nosotros, el tiempo pone todo en su lugar. Aquellos que se acercan como buitres comprueban pasados algunos meses que no hay nada, así que se van. Otro mecanismo que hemos puesto en marcha es el siguiente: si usted quiere ser miembro de Afrocentricity Internacional, debe prestar juramento. El juramento es muy importante en la cultura africana. El nuestro es especial, pues, al prestarlo, usted acepta morir si traiciona a la organización. Si roba, si la perjudica, tiene derecho a abandonarla; para ello, existe un juramento de salida. Y, cuando accede, se compromete a comportarse de cierta manera. Aquellos con malas intenciones desaparecen, en general, antes incluso de prestar juramento.

¿Así que se adquiere el estatus de miembro con el juramento?

AM: No se adquiere dicho estatus automáticamente, sino que hay un periodo de observación. Nuestra intención no es que la organización sea de masas. Buscamos la calidad. Preferimos que los departamentos estén formados por diez o quince personas leales y fuertes. Este es el caso de Camerún, por ejemplo. Todo ello ha llevado su tiempo. No obstante, son un equipo sólido. Están seguros. Confían los unos en los otros. Han tenido que trabajar juntos. Todo ello lleva su tiempo, pero es normal.

Oliver Ndenkop y R. T.

Fuente: Journal de l’Afrique NO.23, Investig’Action

Tomado de la web Investig’Action, «Aujourd’hui, le panafricanisme est devenu un fourre-tout», donde fue publicado el 21 de julio de 2016.

Traducido para Umoya por Eva Baquero Salavera, Nerea Fernández Álvarez y Rocío Porto Urbano (Universidad de Salamanca).

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2 respuestas a Entrevista a Ama Mazama: «En la actualidad, el panafricanismo se ha convertido en un cajón de sastre»

  1. Lissett dijo:

    Buena entrevista. Soy cubana y recien acabo de participar en una escueela de formacion Panafricanista en Sudafrica, y quede con ganas de seguir trabajando el tema en Cuba, que fue tambien cuna de panafricanistas seguidores de las ideas de Garvey.
    como pudiera comunicarme con Ama para recibir mas infermacion.

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