Carta a los Comités Umoya de P. LWIYANDO Donato, Guetteur

LA SOLIDARIDAD CON LOS OPRIMIDOS; LOS COMITES DE SOLIDARIDAD CON ÁFRICA ME DESCUBRIERON A MÍ MISMO

Ya han pasado siete años desde que salí de Madrid, y alejado físicamente del Comité de Madrid al que yo pertenezco directamente, por el hecho mismo… Es verdad que con tanto tiempo mucha agua ha pasado debajo del puente, y las cosas ya no están como antes. (…) Si, han pasado muchísimas cosas, pero me sigo sintiendo miembro de los Comités aunque ya no puedo materialmente participar directamente en las reuniones. Gracias a DIOS sigo recibiendo noticias de algunos compañeros de lucha, de tal modo que sigo conectado de una manera u otra. Pero, con este mensaje, tengo una muy rara sensación de estar más lejos de los Comités de lo que realmente pensaba. Dicho esto, es muy difícil hablar del regalo que he recibido de los Comités de Solidaridad con África en tan pocas palabras. Y para no extenderme mucho, hablaré más del sentimiento que tuve y sigo teniendo, en relación a algunas realidades que viví con los Comités.

Si tuviera que decir en una frase lo que me regalaron los Comités, yo diría que “al descubrirlos, los Comités me descubrieron a mí mismo.” De hecho, desde la juventud siempre he estado comprometido con los oprimidos. Pienso específicamente en los niños de la calle en Bukavu (en el este de la RD Congo), y en Yaundé (capital del Camerún), siendo aún estudiante. Además, trabajé con la Comisión Justicia y Paz, sea en el Congo o en Camerún, lo que siempre me ha permitido estar al lado de los oprimidos. Como Sacerdote, seguí con el mismo compromiso, pero con mucha más entrega, ya que gozaba de más tiempo y mucha más audiencia. Así mismo, podía hablar, escribir, denunciar…, con la seguridad de que mis palabras y acciones tenían un impacto mucho más largo que antes… Pero, al llegar a los Comités, sentí como si hasta entonces, toda esa lucha no hubiera tenido “nombre” aunque haya tenido sentido en mi vida. Con los Comités, pude poner nombre a ese compromiso y aún más, tomarlo como orientación de vida. Es de esto que hablaré a continuación, intentando destacar el ambiente histórico donde nace, sin perderme en muchos detalles…

Llegue a España el 04 de Septiembre 2003, y como no sabía nada del español, tuve primero que ir a una Facultad de lengua, “Enforex”, para aprender el idioma. En diciembre, salí de la escuela y de la Calle San Bernardo (Madrid) donde vivía entonces, para ir a vivir en la calle “Nuestra Señora de la Luz, 40 bis”, en Carabanchel… Pero, antes  de mudarme, había dado como por casualidad, con un periódico que llevaba un nombre en swahili (la lengua más hablada en África); “Umoya” (Juntos)… Eso me llamó tanto la atención que quise saber si alrededor había gente que comunicaba en swahili… Fue entonces que supe que había un grupo que trabajaba en Solidaridad con África. Pero, no me bastó y quise saber algo más. Entonces un compañero javeriano me prometió llevarme a ese grupo. Mientras tanto, aprovechaba del periódico “Umoya” para practicar el castellano y claro, saber lo que decía ese grupo de mi Continente, África…

El mismo día que me movía, lo prometido fue cumplido, y el compañero me llevó al Comité de Madrid, en la Calle Argumosa n°1, 5º A. La alegría que mi presencia suscito en el grupo me dio la impresión de que había caído en un grupo donde se me esperaba, y donde me necesitaban. Me sentí muy bien venido, lo que me puso en confianza. Más aún, desde el principio, sentí que la manera de hablar de África en los Comités era muy diferente de lo que había siempre escuchado de la boca de los blancos. La verdad es que no había todavía encontrado a un grupo de europeos que hablase así positivamente del Continente Africano. Esa actitud me puso aún más en confianza, y me hizo sentir que estaba en buena compañía, y sobre todo que tenía un espacio abierto para reflexionar sobre las injusticias en África. Me acuerdo en 2004 cuando los rebeldes apoyados por Ruanda ocuparon Bukavu; me puse a llorar al sentirme impotente ante esa grave injusticia y el silencio de la Comunidad Internacional. Pero, las únicas personas que sintieron mis lágrimas y que se compadecieron con mí sufrimiento fueron los Comités: esto no tiene precio… Estaban presentes, muy humanos y muy generosos… Muchas gracias. Ya empezaba a sentir como si en todo esto el SEÑOR tenía un plan que había de descubrir, y cumplir.

Los Comités de Solidaridad con África me dieron un espacio muy amplio de encuentro con la Sociedad Civil española, y con los activistas de derechos humanos. Así mismo, pude ir más de una vez, a Zaragoza, Albacete, Granada, Valladolid, Cáceres, Logroño, Toledo, Córdoba y más, para dar charlas sobre la situación en África y en el Congo en particular. Aprovechaba de esas charlas no solo para denunciar las injusticias que siguen desestabilizando a África, sino también para dar a conocer las causas de una guerra sangrienta y silenciada, que se ha cobrado la vida de más de 5.000.000 de seres humanos en el Congo desde 1998 hasta 2005 (y sigue todavía). Una guerra que después de la segunda guerra mundial, es la que más víctimas ha hecho. Sin embargo no goza de ningún espacio en los medios de comunicación comparada a la segunda guerra que se acabó desde 1945… Por tanto, los Comités, al trabajar para sacar esta guerra del silencio, estaban ofreciendo a las víctimas congoleñas la oportunidad de dar a entender sus clamores. A este lindo trabajo fui llamado yo, a traer mí granito de arena. Cuando lo pienso ahora, y los resultados que cosechamos, se me salen las lágrimas de los ojos. ¡Qué lindo haber tenido tanta oportunidad, y haber hecho algo! Sería una lástima si por cualquiera razón que sea, no pudiese aprovechar al máximo de estas lindas oportunidades, y que tuviera un día que decirle a las víctimas congoleñas que tuve la oportunidad de denunciar lo que sufrían, pero no la aproveché. Al mismo tiempo, me da la sensación que nunca podré agradecerle debidamente a los Comités ese grandísimo regalo que dieron a las víctimas congoleñas a través de mi persona, a pesar de mis debilidades. Desde esta perspectiva, queda claro que la presencia de los Comités como observadores durante las elecciones en Congo en 2006, no fue más que la continuación de un lindo trabajo que se hacía río arriba.

En ese mismo sentido, aparte de las charlas, los Comités me ofrecieron la posibilidad de llevar más allá los clamores de los oprimidos africanos y congoleños en particular, con la participación en los foros sociales. Esos fueron bellísimos momentos donde los oprimidos lograban decir en voz alta lo que sufrían… Desgraciadamente, aunque los Comités estaban incluso dispuestos a gastar de sus bolsillos para que pudiese participar en los foros que se celebraron fuera de Madrid, no pude ir por razones internas a mi Congregación religiosa… Pero, nos quedaban otras ventanas y puertas abiertas, que no podría no aprovechar cuando llegaba la oportunidad… De hecho, los contactos con los medios de comunicación y con los parlamentos españoles y europeos, fueron también unas oportunidades que los Comités aprovechaban para dar a entender el clamor que está subiendo desde África… Pienso ahora mismo en uno de mis profesores en el Instituto de Pastoral, que desde su coche me oyó un día denunciar en la “Cope” el sufrimiento y las guerras en África. Nos contó que se quedó tan contento que no supo si había de parar su coche para escuchar o seguir con su camino… Es que era nuestro profesor de comunicación… Lo mismo, los africanos o mejor dicho, algunos congoleños y amigos del Congo que vieron el reportaje sobre “los minerales de la guerra” en el programa “En Portada”, pudieron alegrarse por lo menos de que el sufrimiento de las víctimas y las causas del mismo, saliesen a la luz. Sea como sea, los medios de comunicación nos abrían un espacio muy importante para dar a conocer a muchas más personas la realidad del sufrimiento en el África… En cuanto al resultado y al impacto, solo DIOS lo sabe, pero lo que estaba entre nuestras manos, lo hacíamos.

Es con ese mismo entusiasmo y entrega que contactábamos con los políticos españoles de derecha o de izquierda no nos importaba mucho con tal que nos ayuden, el tiempo sea poco, a aliviar el sufrimiento de los oprimidos africanos. ¡Quién podría olvidarse de las vueltas que dábamos en los ministerios, para denunciar sea unas injusticias, sea la indiferencia que suele caracterizar la Comunidad Internacional! Ahora mismo, me imagino mal a un Africano ir por su cuenta a donde íbamos y ser atendido como nos atendían; sería un sueño… Por esto mismo, todo ese compromiso ha de ser considerado como un regalo que los Comités daban a las víctimas africanas para que su voz saliese en los lugares donde se toman las decisiones. Me acuerdo con mucha alegría de las veces que nos fuimos al parlamento español para explicar lo que estaba pasando al este del Congo, y cuántas personas estaban sufriendo de forma inaceptable. En ese mismo sentido, ¡cómo olvidarme del viaje a Bélgica al parlamento europeo donde hablamos con algunos eurodiputados sobre el sufrimiento de los africanos en la región de los grandes lagos! No me importaron las grandes aulas y los lugares importantes del parlamento europeo, ni tampoco tener fotos recuerdo de esos lugares, sino que  para mí el verdadero recuerdo fue el hecho de haber podido decirle a algunos de los que deciden sobre la vida en la región de los grandes lagos africanos, que su silencio o su decisiones equivocadas habían causado más de 5 millones de víctimas mortales. ¿Qué más podría esperar o pedir un africano como yo, o un congoleño?

Seguramente que cuando estaba en España no expresaba adecuadamente esa felicidad de estar en los Comités. Es que ahora, al mirar todo esto desde fuera, y al volver a leer la historia, es cuando me doy cuenta de lo bello que había estado aquello, y de la felicidad con la que gozaba en compañía de los Comités. (…) sea como sea, merecéis el agradecimiento de todos los africanos. Especialmente de nosotros que hemos tenido la bendición de encontrar a muchos de vosotros y vosotras, y de gozar con vuestra amistad. Seguramente que pocos africanos han tenido la suerte de saber lo que habéis hecho y seguís haciendo, lo que habéis conseguido, y lo que hubierais querido hacer, pero que por una razón u otra, no ha sido posible. Sin embargo, nosotros lo conocemos por haberlo vivido desde dentro, y por eso mismo, en nombre de todos esos africanos que se hubieran alegrado si hubiesen sabido lo que hacéis, os digo: “Muchísimas gracias”… “Aksanti saana na MUNGU awabariki” Que DIOS os lo pague (como dicen los españoles)…

Por esto mismo, para mí estar en los Comités es más que un recuerdo de unas personas generosas; es más bien como unas ganas de seguir luchando contra las injusticias en África que desgraciadamente no han parado. Por esto mismo me niego a salir de los Comités de Solidaridad con África… Yo sé que sus premios los cobrareis de manos de DIOS… Él sabe premiar, porque El mira la intención y no tanto los resultados. Él sabe premiar porque para Él, la entrega cuenta, el cansancio ofrecido cuenta, la energía gastada cuenta, las noches sin sueños que algunos amigos y amigas se han pasado, cuentan muchísimo, el desgaste consentido para la liberación del oprimido, cuenta muchísimo… Que le regale pues a cada uno de vosotros el premio que merece su entrega y sus esfuerzos para la Paz y la Justicia en África…

“CREO FIRMAMENTE QUE LO CONSEGUIREMOS….”

P. LWIYANDO Donato, Guetteur

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2 respuestas a Carta a los Comités Umoya de P. LWIYANDO Donato, Guetteur

  1. BEATRIZ VALBUENA dijo:

    CLARO QUE LO CONSEGUIREMOS
    SI EL MUNDO ENTERO NOS UNIMOS DEJARIA DE SER UNA UTOPIA

    UN ABRAZO DE HERMANOS !!!

  2. María Luisa Lasarte Callejas dijo:

    Yo he conocido muy de cerca a Donato durante el tiempo que estuvoaquí en Madrid y sé que todo lo que dice lo siente de verdad.
    Gracias , Donato por todo lo que nos has hecho recordar en este escrito y por todo lo que tú también nos has aportado.
    ÁFRICA Y LOS AFRICANOS SIEMPRE EN NUESTRAS MIRAS…

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