Jordi Palou-Loverdos: “La ONU ha intentado juzgar y condenar a los perdedores”

El pasado 31 de diciembre, cerró sus puertas el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, con sede en Arusha, Tanzania. 

Este tribunal ha consumido unos ingentes recursos para impartir una justicia de vencedores. Solamente se ha querido juzgar a los perdedores de la guerra que se inició en Ruanda ya 1990 y que no terminó con la toma del poder por la fuerza del FPR, en 1994. Los crímenes de este grupo ahora en el poder han sido mucho más numerosos y sin embargo han quedado impunes. Cuando el TPIR cierra sus puertas se empeña en transmitir a la ciudadanía global que se ha hecho justicia, que se cierra un capítulo terrorífico de ha historia reciente de África, pero nada más lejos de la realidad. No solo se ha negado la justicia a la mayoría de las víctimas sino que el intentar tapar esta INjusticia corre el peligro de ocasionar que la historia se repita. 

Desde España se intentó impartir justicia al menos para las víctimas españolas de esta guerra, a las que representa el abogado Jordi Palou-Loverdos, a través del principio de Jurisdicción Universal. Pero las presiones políticas han hecho que los sucesivos gobiernos de nuestro país acaben con esa posibilidad. Negando también la justicia para nuestros propios ciudadanos.

En esta breve entrevista publicada en un medio catalán, el abogado Palou-Loverdos asevera desde un punto de vista profesional que la justicia no ha llegado a la región de los Grandes Lagos africanos y que queda mucho para que eso sea una realidad.

Abogado defensor de las familias de ocho víctimas españolas de la violencia en Ruanda

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El abogado barcelonés Jordi Palou-Loverdos intenta desde hace años que las familias de seis víctimas españolas y dos catalanas, muertas a causa de la violencia salvaje en Ruanda, encuentren y reciban justicia pero, al ser crímenes cometidos en 1997 y en el 2000 no han entrado en la jurisdicción del Tribunal Internacional de Ruanda y, con el cambio legislativo en el estado español, de momento es difícil que se pueda perseguir a los responsables que se amparan en el principio de justicia internacional.

¿Qué balance hace del TPIR?

La inversión económica, en recursos materiales y humanos, es descomunal respecto al balance de procesados y condenados. Además todos, todos, son personas del régimen hutu del presidente Habyarimana. No hay ni uno del Frente Patriótico Ruandés, ni del partido tutsi que está actualmente en el gobierno ni de ninguna otra etnia. Todos son hutus, del régimen anterior vencido en la guerra.

Y ¿a qué responde esta parcialidad?

A una estrategia político-jurídica del Consejo de Seguridad de la ONU. A diferencia del Tribunal para la antigua Yugoslavia, el estatuto del de Ruanda establece que se juzgarán sólo los crímenes cometidos durante un período: el de 1994. Esto es grave y condiciona el fracaso en justicia, reconciliación y verdad. El inicio de las matanzas sistemáticas se establece solo un año después, pero ni comienzan en abril de 1994 ni acaban con la toma del poder por la fuerza del Ejército Patriótico Ruandés de los tutsis.

¿La historia la escribe el vencedor?

La ONU ha intentado juzgar y condenar a los perdedores (hutus) y, por estabilidad política, ha mirado hacia otro lado en los crímenes de los vencedores que habían iniciado la guerra civil de 1990. Antes, durante el genocidio y después de éste siguieron matando e incluso después de haber accedido al poder.

¿Se han documentado crímenes tutsis?

Robert Gersony documentó más de 300.000 muertos provocados por tutsis del Ejército Patriótico entre abril y agosto de 1994, en un documento confidencial que la ONU no reconoció.

Uno de los acusados por la muerte de víctimas españolas es tutsi

Sí, en 2008 la Audiencia Nacional ordenó detener a Karenzi Karake, jefe del espionaje ruandés, pero no se le arrestó hasta finales del verano pasado, en Londres. Pero en pleno agosto la justicia británica lo dejó en libertad bajo fianza de 1.400.000€. Su defensa fue Cherie Blair, la esposa de Tony Blair.

¿Se ha hecho poca justicia?

Las sentencias aportan el conocimiento de una verdad parcial de lo que ocurrió en 1994. Por lo tanto es una justicia parcial. Hutus y Twas no han sido reconocidos como víctimas y una parte de los tutsis no se sienten reparados. Muchos de los testigos protegidos son tutsis, del núcleo próximo al actual presidente Kagame, que vieron atónitos como ellos y los suyos estaban obsesionados por el poder y no se preocupaban en absoluto por las víctimas.

M.R. Barcelona

Fuente: Ara.cat: Jordi Palou-Loverdos: “L’ONU ha buscat jutjar i condemnar els perdedors”  31-12-2015

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