Ruanda: Un infierno para los opositores

(Le Pays, Burkina Faso, 02/11/2012)

La sentencia acaba de caer. Victoire Ingabire, nombre de esta opositora ruandesa, acaba de ganarse una pena de ocho años de cárcel. La pobre señora, madre de tres hijos, no ha podido provocar la compasión de Paul Kagame. Pero Ingabire debería estar contenta, ya que la fiscalía de Kigali reclamaba contra ella cadena perpetua.

Como dice uno de nuestro proverbios, “el mal que podría haberte costado la cabeza si sólo te lleva la mandíbula, da gracia al buen dios”. Por otra parte, otros opositores antes que Ingabire han dejado sus plumas en un Ruanda dirigido con mano de hierro por el general Kagame. La verdad es que la opositora paga por haber penetrado de modo fulgurante en el tablero político ruandés. Ingabire estaba a la cabeza de las Fuerzas Democráticas Unificadas, plataforma que agrupa a varias formaciones de oposición, lo que la convertía en la principal y temible opositora al régimen de Kagame, caracterizado, como se sabe, por el pensamiento único.

Se comprenderá fácilmente que los cargos retenidos contra esta opositora, como “conspiración contra las autoridades por medio de terrorismo” y “negación del genocidio de 1994”, sólo hayan sido un montaje, siguiendo el sistema propio de Kagame. Este proceso, en cualquier caso, tiene un carácter pedagógico, es el de la disuasión. Puede un preguntarse si llegará el día en que la oposición pueda ejercer una función de contra-poder digna de ese nombre en un Ruanda donde la sombra terrorífica de Kagame planea por doquier. De verdad, este hombre ha sabido cerrar a cal y canto el juego político de su país.

Los que creían que la elección de su país como miembro no permanente del Consejo de seguridad de la ONU iba a apaciguar a Kagame deben reconocer su equivocación. La gran avenida de la dictadura le está abierta plenamente, ya que este hombre ni teme a su pueblo, al que mantiene bajo una chapa de plomo. ni a la comunidad internacional, de la que siempre se ha mofado. Es verdad que Kagame seduce por su ardor ante el trabajo, su apego al buen gobierno y, sobre todo, su rechazo a plegarse ante la comunidad internacional. Pero, esas acciones, por muy saludables que parezcan, no deben ocultar el odioso rostro de un gobierno infernal para la oposición. Es evidente que el edificio que Kagame pretende construir sólo tendrá vida si se fundamenta en valores democráticos. La primavera árabe, que sigue provocando oleadas, muestra que además del pan hay que dar al pueblo la libertad

Boulkindi COULDIATI

© Copyright Le Pays

Traducción del francés: Ramón Arozarena

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